16 febrero 2007

Rescatada del archivo/La fragilidad como amenaza

Estados Unidos no está tan preocupado por los Estados fuertes que puedan disputarle su hegemonía como por los llamados Estados frágiles, potenciales santuarios para redes que planifican atentados o se dedican al narcotráfico. La crisis en la que viven medio centenar de países alimenta un debate sobre cómo enfoca la comunidad internacional el fracaso de alguno de sus miembros, cuyas dificultades para proveer bienes públicos básicos (desde salud hasta justicia) afectan a unos 900 millones de personas. Uruguay está presente con fuerzas de paz en dos de esos “Estados en riesgo de colapsar”: República Democrática del Congo y Haití. La terminología que se usa para calificarlos, sin embargo, no siempre resulta inocente.

Generalmente se los llama Estados frágiles. También se los define como débiles, precarios, fallidos, colapsados. Incluso se ha llegado a utilizar el término de “no constituidos” para algunos casos extremos. Los calificativos varían según los indicadores (y el tono) que elija el centro de investigaciones o el organismo que elabore la lista de Estados en crisis. Aunque frecuentemente los términos se utilicen como sinónimos, no es igual una categoría que la otra, ni la cuestión se reduce a un debate semántico. La inclusión de un país en una de estas listas de la desesperanza tiene consecuencias económicas, políticas y emocionales sobre sus habitantes.

Sobre todo teniendo en cuenta que la potencia hegemónica, Estados Unidos, ha colocado a los Estados frágiles como una de sus preocupaciones de seguridad. Y aunque la principal potencia emergente, China, prefiere hablar de “zonas de inestabilidad”, las cancillerías de ambos centros de influencia han encontrado puntos de convergencia en relación a este resbaloso asunto de política exterior, sobre todo en el campo de “las medidas preventivas a largo plazo” que permitan mejorar las condiciones de pobreza, falta de gobernabilidad, violencia crónica, redes criminales, debilitamiento de las infraestructuras, y extremismos étnicos o religiosos “que están creciendo hasta volverse nuevas amenazas a la seguridad”.

En Europa, mientras tanto, se abre camino la postura de utilizar una definición que no implique una solidificación de las crisis sino que de la idea de una situación transitoria, de la que se puede salir o a la que se puede entrar, generando la categoría más flexible de “Estados que están fallando”. Más allá de la categorización que se elija, actualmente existen en el mundo alrededor de 50 Estados que tienen dificultades más o menos serias para cumplir con las condiciones esenciales para ser considerados una unidad estatal: monopolio de la fuerza legítima, control territorial, provisión de servicios básicos a su población, legitimidad institucional.

==Primera parte de nueve

* 2- Dos enfoques
* 3- Seguridad para el desarrollo
* 4- Desarrollo para la seguridad
* 5- El riesgo
* 6- La polémica
* 7- El caso congoleño
* 8- Gamberros, desestructurados y sin ley
* 9- Fuentes

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en noviembre de 2005)

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28 diciembre 2005

Gobierno electrónico: liderazgo

En el mundo los más avanzados son el Reino Unido, Singapur, Finlandia, Nueva Zelanda y Canadá. Aunque diferentes entre sí, vienen marcando las pautas que sirven como modelo o fuente de inspiración para otros países (por ejemplo para Chile y México). Tienen en común una visión estratégica de largo plazo, fuerte liderazgo en todos los niveles del gobierno para aplicarla, una universalización del uso de las nuevas tecnologías en el Estado, mucha innovación tanto tecnológica como conceptual, y un punto de vista centrado en facilitarle la vida al ciudadano.

Probablemente el modelo más claro para un país que está forjando sus primeras armas es el que lleva adelante Nueva Zelanda. Su documento estratégico parte de la base de reconocer que “internet está cambiando la forma en que las organizaciones, las comunidades y los individuos aprenden, trabajan e interactúan”. Una irrupción de lo tecnológico que, en su opinión, debía ser “gerenciado activamente” por el gobierno, para capitalizar el modo en que “se sirve a los neozelandeses”, y para “crear el entorno adecuado para que otros sectores de la vida del país –el sector privado, las comunidades, los individuos- puedan obtener los mejores beneficios del uso de las nuevas tecnologías en sus propias actividades”.

Por eso plantearon una visión de futuro, acompañada de inversión en infraestructura y una clara voluntad de cambio en los procesos de gestión estatal, que llevó al que ya en el año 2000 la Primer Ministro Helen Clark (foto) dijera que “tomando como base las grandes ventajas de la pequeñez territorial y la flexibilidad de Nueva Zelanda” se debía incorporar al país en un proceso de mejora de la calidad de vida de sus habitantes, en un mundo “en el que la globalización es un proceso inexorable”. Casos especiales son los de India, China y Corea del Sur, donde el gobierno electrónico es parte de una política nacional de ciencia y tecnología, la cual, a su vez, es parte de una estrategia global de posicionamiento internacional del país. En nuestra región el espejo más claro de este enfoque es Brasil.

==Cuarta parte de diez

* 1- Kafka detrás del monitor
* 2- Un enfoque kafkiano
* 3- La construcción
* 5- América Latina
* 6- País a país
* 7- Impuestos en línea
* 8- Democratización
* 9- Chile
* 10- México

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en diciembre de 2005)

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20 diciembre 2005

La otra gran muralla

Naciones Unidas confirmó que el gran desafío de China es enfocar los resultados del crecimiento de su economía hacia el combate contra las desigualdades sociales que existen entre el campo y la ciudad. Actualmente los chinos urbanos tienen una esperanza de vida cinco años mayor que sus compatriotas rurales.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dio a conocer el viernes pasado el reporte anual de desarrollo humano correspondiente a la República Popular China. Allí se constataron varios de los resultados contradictorios del último cuarto de siglo de apertura económica. El organismo internacional destacó que en ese período China logró que 250 millones de personas salieran de la pobreza, pero, como contracara, duplicó la desigualdad en materia de ingresos, que hoy es una de las mayores del mundo. Como ejemplo, el PNUD dijo que “una persona que vive en una ciudad percibe un promedio de 1000 dólares por año, en tanto que los habitantes de zonas rurales ganan sólo 300 dólares”. Esta inequidad también se refleja en términos regionales (en el Tibet, sólo la mitad de la población sabe leer y escribir, mientras que más del 97 por ciento de los habitantes de Beijing, Shangai o Tianjin están alfabetizados) y de género (la tasa nacional de analfabetismo de la mujer duplica la del hombre). En el informe se hace “un llamamiento a la adopción de nuevas reformas financieras para alentar a más personas a establecer sus propias empresas, y se recomienda otorgar pequeños préstamos a los empresarios chinos para que abran pequeñas empresas”. A la vez se propone hacer las reformas que permitan el establecimiento de “un sistema de seguridad social y seguro de pensiones que abarque a todos y garantice redes de seguridad social para todos los trabajadores del país”, que permitirá “mejorar los derechos laborales, especialmente de los 150 millones de trabajadores migrantes”.
En cuanto a la incidencia del analfabetismo en las brechas campo-ciudad, los autores del informe enfatizaron que mejorar el nivel educacional de los agricultores contribuye en gran medida a aumentar sus niveles de competencia y, en última instancia, sus ingresos. Algo que no por sabido se incluye siempre como componente de las políticas públicas de desarrollo. Para que eso se refleje en la realidad el equipo de expertos indica que tiene que haber pasos concretos que vuelvan los programas de estudio y el sistema de educación “más pertinentes a las necesidades del mercado laboral”. En esa dirección el estudio recomienda “el establecimiento de universidades de la comunidad para la formación profesional a grupos en situación desfavorecida, y capacitación en empresas”.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en diciembre de 2005)

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10 octubre 2005

China: las contradicciones de una potencia emergente

Señalada repetidamente como la potencia emergente que a mediados de siglo le disputará a Estados Unidos su actual hegemonía, China es un país lleno de contradicciones. Aunque vive una desaceleración de su crecimiento, su buen desempeño económico permitió resultados impactantes en el abatimiento de la pobreza, pero también produjo profundas desigualdades sociales. Mientras los expertos piensan que su futuro predominio se basará más en la fuerza natural de su economía que en la expansión imperialista, mantiene un desarrollo militar permanente y avanza en un programa espacial que, asegura, tiene fines pacíficos. Sus ciudadanos todavía reverencian públicamente a Mao Zedong, pero son los terceros consumidores mundiales de artículos de lujo.

Treinta y cuatro horas después de salir de Montevideo, en un viaje que deja atrás los Estados Unidos para sobrevolar el Ártico y entrar a China por la puerta de Siberia, Beijing recibe a los primeros visitantes de la mañana con su media jornada de diferencia horaria. Quien se sienta en el final del día comprobará que apenas está amaneciendo, y esa será sólo la primera de las múltiples contradicciones que deberá enfrentar durante su estancia. El hombre o la mujer de negocios que llegue a disfrutar del paraíso de las oportunidades, tendrá que olvidar que está en una sociedad sin libertades políticas. Quien busque la nostalgia de la revolución maoísta deberá vérselas con las enormes estructuras destinadas al consumo de bienes de lujo. Hasta el mapa es diferente: con Africa a la izquierda y América a la derecha, el planisferio deja a China convenientemente en el centro del mundo.

Los trámites de migración son rápidos y al cabo de unos pocos minutos de cola ya está el sello de entrada estampado en un rojo brillante. Al otro lado del hall de arribos del aeropuerto, una larga autopista conduce a una ciudad moderna y vibrante. La sensación general produce el espejismo de que todo se hubiera empezado a construir hace diez años. La ciudad responde con su arquitectura vertical a la exigencia de situar en el tejido urbano la generación de riqueza de su economía, pero en sus costuras, oculto al primer golpe de vista, permanece un Beijing más antiguo, de callejones angostos, sobre los que todavía no llega a derramarse aquella modernidad que queda enredada en las alturas.

El centro geográfico e histórico de la ciudad está en la Plaza de Tiananmen, conocida en Occidente por haber sido escenario de la masacre que en 1989 costó la vida a un número indeterminado de manifestantes opositores. Allí se encuentra el mausoleo de Mao Zedong, que guió al país en su larga –y accidentada– marcha hacia una forma peculiar de socialismo, y allí está también el edificio del Parlamento, donde se aprueban formalmente los planes quinquenales que, especialmente en las últimas dos décadas, dispusieron una apertura a la economía de mercado sin renunciar al régimen de partido único. Al atravesar Tiananmen se llega a la Ciudad Prohibida, principal testimonio del rol de la ciudad como capital imperial durante más de quinientos años.

Ahora que el país es señalado como potencia emergente capaz de construir una alternativa al mundo unipolar que sucedió a la implosión de la Unión Soviética, los 999 edificios de la Ciudad Prohibida que se extienden laberínticos con sus muros rojo micénico, hacen inevitable la pregunta de cuál será la China que asumirá el nuevo rol que su propio crecimiento le reserva para mediados de siglo. Si será la China volcada hacia sí misma que sugieren los espacios íntimos de la Ciudad Prohibida, con los jardines minimalistas de su parte doméstica, o si tendrá la vocación imperial que permanece como un eco en las dimensiones monumentales de las escalinatas y patios destinados a las audiencias en las que se buscaba resaltar el poder del emperador.

==Primera parte de doce

* 2- Riqueza y desigualdad
* 3- Wangfujing
* 4- Pobreza rural
* 5- Horizonte 2010
* 6- Desarrollo humano
* 7- Una sociedad armoniosa
* 8- Protestas campesinas
* 9- De Mao a Beckham
* 10- Souvenir Rouge
* 11- Xidan
* 12- En el lugar de los hechos

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en octubre de 2005)

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10 agosto 2005

Corea y Japón: derechos Humanos

Las heridas provocadas por crímenes contra la humanidad tardan en cerrar. Muchas veces los gestos políticos pueden actuar como cicatrizantes o, por el contrario, pueden avivar el dolor que provocan antiguas heridas. El lunes pasado, coincidiendo con el aniversario del final de la ocupación japonesa en Corea, organizaciones defensoras de los derechos humanos de los países que en aquél momento estuvieron enfrentados, urgieron a líderes japoneses a no visitar un controvertido santuario de guerra en Tokio, que honra a dos millones y medio de muertos en la guerra, señalando que ello tensaría más los lazos bilaterales.

En ese santuario se recuerda a los soldados que fueron parte de las víctimas de esa guerra, pero también a los altos mandos acusados de crímenes contra la humanidad cometidos en perjuicio directo de civiles asiáticos. Los organismos convocantes le pidieron al gobierno japonés que “afrontara” su pasado militarista. “Las repetidas visitas de políticos japoneses al santuario de guerra, un símbolo del pasado militarista de Japón, es un importante obstáculo para construir relaciones pacíficas y orientadas al futuro entre los dos países”, indicó Choi Yeoul, uno de los organizadores.

Esta situación es la que está en el trasfondo de algunos de los recientes roces diplomáticos entre Japón y Corea del Sur. El más reciente de estos problemas estuvo originado en la aprobación de un texto escolar que ofrece una visión suavizada de la participación de Japón en el conflicto que marcó la primera mitad del siglo pasado. Algo similar había ocurrido este año entre Japón y China, lo que reafirma la dificultad que implica el pasado para la política exterior del Japón actual.

==Segunda parte de tres

* 1- Corea y Japón separados por el pasado
* 3- Medio Ambiente

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en agosto de 2005)

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Corea y Japón separados por el pasado

El 60 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en Asia motivó celebraciones que incluyeron gestos de acercamiento entre los gobiernos de Corea del Norte y del Sur, a la vez que se relanzaba el cíclico enfrentamiento entre japoneses y coreanos por razones de interpretación histórica.

No es fácil para los países asiáticos asimilar el fragmento de pasado contenido en los años de la Segunda Guerra Mundial, período que no coincide con el que se establece en Occidente para situar ese conflicto en una línea de tiempo. Para los asiáticos, la guerra que luego fue generalizándose hasta ser conocida como Segunda Guerra Mundial, comenzó con la invasión japonesa sobre una parte del territorio chino, en 1931, ocho años antes de que los nazis avanzaran sobre Polonia, y una década antes de que el ataque a la base naval estadounidense en Pearl Harbour iniciara la participación de Estados Unidos en el conflicto. Estas precisiones, realizadas por Yu Bin para el Asia Times, forman parte de un artículo en el que se brinda una visión asiática de un conflicto que suele ser analizado –en Occidente- desde una perspectiva europeocéntrica que reduce el capítulo asiático de la guerra a los episodios que fueron protagonizados por Estados Unidos.

Yu Bin recuerda, por ejemplo, que quienes tuvieron más víctimas no fueron los rusos, como habitualmente se cree, sino los chinos, a la vez que precisa que el mayor desequilibrio entre víctimas civiles y militares se produjo durante los ataques japoneses sobre otras naciones de Asia. Y si bien puede ser discutida su postura de situar el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1931, lo que resulta claro es que para los países asiáticos no resulta fácil lidiar con un pasado reciente en el que uno de sus vecinos, Japón, utilizó sistemáticamente el asesinato de civiles y la violación como armas de guerra. Un vecino que fue protagonista de episodios silenciados hasta hace poco, como la experimentación con seres humanos.

Este incómodo pasado también ha servido para fortalecer el discurso de unidad de los dirigentes de ambas coreas, confirmando la tesis de que no existe nada mejor que un enemigo en común para acercar a las partes, aunque se trate de un viejo enemigo. El Presidente de Corea del Sur, Roh Moo-hyun (foto), dijo el lunes pasado que “ahora, 60 años después de la liberación, la unidad nacional es una de las más serias tareas que debemos emprender”, agregando que la amarga historia de colonialismo del país también había sido atribuible en gran medida “a la división nacional frente a las fuerzas externas” en el siglo pasado.

==Primera parte de tres

* 2- Derechos Humanos
* 3- Medio Ambiente

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en agosto de 2005)

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11 julio 2005

El buen entendedor

La vieja máxima lo asegura. A buen entendedor pocas palabras. A juzgar por la reciente movida del Secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, ese país parecería estar mejorando su capacidad de comprender. Para lo que es habitual en la política exterior de Washington fueron necesarias muy pocas palabras para que Rumsfeld entendiera que debe ponerle fecha a la retirada de sus bases militares en Asia Central. Tal vez haya ayudado el hecho de quién fue que pronunció esas pocas palabras: el Grupo de Shangai, integrado por China, Rusia y varias repúblicas ex soviéticas.

En un artículo publicado por Brecha en la edición del 8 de julio, sobre la alianza estratégica que rusos y chinos habían comenzado a profundizar, se incluía información sobre cómo ambas potencias estaban tratando de neutralizar la presencia estadounidense en su zona de influencia geopolítica. Intención que el 6 de julio habían canalizado mediante la declaración final de la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shangai, OCS, (integrada por Rusia, China, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán). Ese documento reclamaba que “teniendo en cuenta que la fase activa de la operación antiterrorista en Afganistán ha concluido, los miembros de la OCS consideran necesario que los correspondientes países de la coalición (que lidera Estados Unidos) se definan sobre los plazos finales del uso provisional de las citadas infraestructuras y de su presencia militar” en países de la OCS.

La primera reacción estadounidense, a través del portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, fue quitarle entidad al tema y asegurar que el acantonamiento de sus tropas en estos países “está determinada por los términos de nuestros acuerdos bilaterales”. Sólo debieron transcurrir dos semanas para que esa seguridad fuera cambiada por una visita de primer nivel a Kirguizistán. Allí Donald Rumsfeld, antes de que termine julio, fijará una fecha para la retirada de la base militar estadounidense que desde 2001 está establecida en ese territorio.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en julio de 2005)

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08 julio 2005

Asia Central y la Organización de Cooperación de Shangai

Luego de profundizar su comunión estratégica durante la visita de Hu Jintao a Moscú, China y Rusia dieron un paso decisivo para controlar lo que en términos geopolíticos podrían considerar su “zona de influencia”: el Asia Central ex soviética. Este miércoles la declaración final de la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shangai, OCS, (integrada por Rusia, China, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán) reclamó que “teniendo en cuenta que la fase activa de la operación antiterrorista en Afganistán ha concluido, los miembros de la OCS consideran necesario que los correspondientes países de la coalición (que lidera Estados Unidos) se definan sobre los plazos finales del uso provisional de las citadas infraestructuras y de su presencia militar” en países de la OCS. Por si esto no fuera suficiente para preocupar a Washington, otra de las resoluciones de la cumbre fue aceptar a India, Pakistán e Irán con el estatus de países observadores.

La reacción de los estadounidenses no se hizo esperar. El portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack, dijo en declaraciones citadas por Europa Press que la presencia militar estadounidense en estos países “está determinada por los términos de nuestros acuerdos bilaterales”. Sin embargo, el corresponsal en Moscú de El País de Madrid, Rodrigo Fernández, dijo que las relaciones de Estados Unidos con sus antiguos aliados en la zona han empeorado, en especial con el polémico hombre fuerte uzbeco, Islam Karímov (foto). “El descontento con los norteamericanos –explica Fernández– se debe al apoyo a las revoluciones democráticas desarrolladas en Georgia, Ucrania y Kirguizistán”, por lo que Uzbekistán y Kazajistán “temen que Washington pueda apoyar ahora también a la oposición en sus países”.

==Quinta parte de cinco

* 1- El oso y el dragón
* 2- Angarsk
* 3- Nuevo orden
* 4- El noveno de los ocho

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en julio de 2005)

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El oso y el dragón

El acuerdo militar y estratégico entre Rusia y China firmado el viernes pasado se sumó a la presencia en la reunión del G-8 del presidente chino, Hu Jintao, y a la postura del “grupo de Shangai” contraria a las bases estadounidenses en Asia Central, dando forma a un conjunto de señales que fortalecen un polo de poder que desafía la hegemonía de Estados Unidos.

El Diario del Pueblo, que refleja la línea oficial de Pekín, destacó que la asociación estratégica entre China y Rusia ingresó “en una nueva era de desarrollo, caracterizada por un alto nivel de confianza política mutua”. Por el contrario, The Moscow Times tituló “Hu se fue con las manos vacías”, en referencia al fracaso del mandatario chino en obtener un compromiso firme de su colega ruso, Vladimir Putin, que le permitiera incrementar el abastecimiento de petróleo procedente de Rusia. Un punto de equilibrio entre el enfoque de ambas crónicas puede obtenerse a través de los análisis aparecidos en India y México, países en los que se sigue con particular atención el paulatino crecimiento de la influencia china en el tablero global.

Para Sudhir Chada, del India Daily, el principal componente de esta “nuera era” sinorusa debe buscarse en los acuerdos militares que se concretarán a mediados de este mes con una reunión de alto nivel entre generales de ambos ejércitos; luego, en agosto, se realizarán dos maniobras militares en territorio chino cuyos detalles todavía se desconocen. En tanto, un análisis de Alfredo Jalife publicado en la edición dominical de La Jornada situó geográficamente la frustración a que aludía el diario moscovita. “Moscú no suelta su carta maestra –escribe Jalife– el petróleo de Angarsk (Siberia), junto al lago Baikal, y bascula en conectarlo, ya sea a la terminal de Daiqing, que abastecería a China con 30 por ciento de sus importaciones, ya sea al proyecto alterno nipón, que lo vincularía al puerto de Najodka, desde donde sería transportado a Japón y a otros mercados (China y Surcorea)”.

==Primera parte de cinco

* 2- Angarsk
* 3- Nuevo orden
* 4- El noveno de los ocho
* 5- Asia Central

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en julio de 2005)

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10 mayo 2005

Los derechos humanos siguen siendo una utopía

Los derechos humanos siguieron siendo víctimas de la “guerra contra el terror”, afirma el informe 2005 de Amnistía Internacional (AI) presentado el pasado miércoles. El reporte revela una doble tendencia: por un lado los gobiernos aplican políticas de seguridad y control que llegan “redefinir la tortura para hacerla admisible” (maquillándola con un discurso de lucha por la libertad y la justicia), y por otra parte los llamados grupos terroristas utilizan un "grado inaudito de brutalidad".

En América, según el Informe 2005 de Amnistía Internacional (AI), "el respeto de los derechos humanos siguió siendo una utopía para muchas personas". Basan su afirmación en la persistencia de "la tortura, los homicidios ilegítimos a manos de la policía y las detenciones arbitrarias", agravados por la acción de bandas de narcotraficantes y delincuentes organizados. A la vez, "la 'guerra contra el terror' dirigida por Estados Unidos continuó socavando los derechos humanos en nombre de la seguridad, a pesar de la creciente indignación internacional producida por la evidencia de los crímenes de guerra –como por ejemplo torturas– perpetrados por Estados Unidos contra detenidos". El director de la Sección Española de Amnistía Internacional, Esteban Beltrán, dijo en declaraciones tomadas por EuropaPress que el gobierno de Estados Unidos intenta, mediante "un lenguaje casi administrativo", suavizar la prohibición absoluta de la tortura".

Sobre África el reporte de Amnesty indica que “los homicidios, los secuestros y las violaciones por parte de las fuerzas gubernamentales y los grupos armados de oposición siguieron teniendo un carácter generalizado en los conflictos armados de la República Democrática del Congo, Somalia, Sudán y Uganda”. Si bien se reconoce que se lograron avances en varios países gracias a la firma de diversos acuerdos de paz, los mismos “continuaron siendo muy frágiles en Burundi, Costa de Marfil y Somalia, donde persistieron los estallidos esporádicos de violencia en zonas localizadas”.

En Europa los principales problemas estuvieron vinculados con el racismo (se menciona que se registraron casos en casi todo el continente, desde Finlandia a Chipre), en especial contra los gitanos. Detrás de la antigua cortina de hierro, “al no haber investigaciones inmediatas, minuciosas e imparciales persistió la impunidad de los responsables de tortura y malos tratos, prácticas que, según los informes, fueron generalizadas en países como Albania, Georgia, Moldavia, Rumania, Rusia, Tayikistán, Ucrania y Uzbekistán (foto)”.

El capítulo dedicado a Asia y Oceanía no muestra un panorama mucho mejor que el del resto del mundo. Se puede leer que "Nepal se sumió en una crisis política y de seguridad cada vez más profunda", en tanto que en Sri Lanka continuaron las ejecuciones por razones políticas cometidas por los Tigres de Liberación de Eelam Tamil, y el uso de "escudos humanos" por parte de guerrilleros indonesios. En la India, sobre todo en Jammu y Cachemira y en varios estados del noreste del país, los abusos contra los derechos humanos por parte del ejército y de los grupos políticos armados, continuaron siendo habituales. "Se siguió reprimiendo la disidencia política en países como China, Corea del Norte, Laos, Myanmar y Vietnam", aunque como contracara, "Bután, Brunéi y Maldivas fueron algunos de los países en los que se realizaron intentos de democratización y perfeccionamiento de la protección de los derechos humanos".

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en mayo de 2005)

==Primera parte de tres

* 2- Mujer
* 3- Migraciones

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05 julio 2002

Archipiélago Xingjian

El primer paso para leer la nueva novela de Gao Xingjian publicada en español, es olvidarse de las frases promocionales de la tira que envuelve el libro. Afortunadamente, en sus más de quinientas páginas el lector no será aturdido con ningún “canto de amor y desesperación”, ni se salpicará con ningún “manantial de gran literatura”. El libro de un hombre solo (Ediciones del Bronce, 2002, traducción de Xin Fei y José Luis Sánchez, 540 páginas) es, estrictamente, lo que su título dice.

Los recuerdos de un hombre en soledad que, como se advierte desde la primera frase, “no ha olvidado que tuvo otra vida”. Quién es ese hombre y cómo fue esa vida, son las dos peculiaridades que, combinadas, hacen que esta narración esencialmente autobiográfica sea una novela y no un libro testimonial. Allí están sus recuerdos de infancia, la muerte de su madre en un campo de reeducación, los problemas de su padre con la policía política, los años en que sirvió como “guardia rojo”, las distintas campañas para purgar al Partido Comunista chino de “enemigos de clase”, su posterior desencanto, su vida en Occidente.

El resultado, sin embargo, no es el estremecedor Archipiélago Gulag, del ruso Alexander Soljenitsin, ni la levedad del checo Milan Kundera. En Xingjian se combinan los capítulos en los que opta por la narración lineal de los hechos, con aquellos en los que se nota más la pincelada de la ficción y le permiten introducir personajes femeninos con los que nunca logra establecer esa relación que busca, ya sea la esposa fiel en una alejada aldea china o la amante alemana en Hong Kong, frustraciones que a medida que se pasan las páginas del libro van convirtiéndose en un reflejo de la utopía negada que muestran los capítulos más lineales.

Entre esas dos formas diferentes de narrar la misma soledad, el autor intercala, como ya lo había hecho en La montaña del alma, capítulos en los que reflexiona sobre el libro que está escribiendo y la imposibilidad de transmitir verdaderamente lo que se ha propuesto. En el capítulo 22, por ejemplo, justifica la linealidad con la que expone sus recuerdos, apelando a la búsqueda de un “lenguaje vacío de adornos para exponer la vida tal como es, totalmente contaminada por la política”. Pero a la vez se rebela contra ese contaminante que se filtra por todas partes, incluidas las páginas de su libro, “y se pega íntimamente a la vida de las personas”. Aunque tampoco quiere hacer una obra que simplemente busque la compasión del lector.

Para conseguir ese difícil equilibro, apela nuevamente, como en La montaña del alma, al juego de pronombres con los que muestra las facetas múltiples de un personaje único: “Te gustaría describir al individuo mancillado por esa política, pero no quieres entrar en los detalles de esa política repugnante, y para eso tienes que volver al estado en que ‘él’ se encontraba en esa época...Su experiencia se acumula en los pliegues de tu memoria. Qué hacer para desplegarlos capa tras capa y separarlos uno a uno con el fin de poder estudiar por separado y con una mirada fría todo lo que ha vivido: tú eres tú, él es él. Y a ti te cuesta mucho volver a sentir lo que ‘él’ sentía entonces. Hoy casi no lo reconoces, no tienes que colocarle tu seguridad y tu satisfacción actuales, debes guardar cierta distancia, contener tus emociones, para examinarlo mejor...No debes arrepentirte ni justificarte por él. Sin embargo, cuando lo observas y cuando lo escuchas, sientes una tremenda tristeza, y no debes dejar que ese sentimiento te afecte. Cuando descubras ese ‘él’ disimulado bajo su máscara, para poder observarlo, deberás transformarlo en ficción, en un personaje sin ninguna relación contigo, que esperaba que lo descubrieras”.

Las dudas de Xingjian no parecen ser sólo retórica. Unas páginas más adelante, deja de lado la forma y hunde el bisturí en sus intenciones. Parte de la base de que no está escribiendo literatura pura (“esos juegos de estilo, de lengua y de escritura y las fiversas fórmulas y estructuras lingüísticas que podrías hacer con autonomía, si recurrir a tu experiencia, a tu vida, a sus dificultades, a la cruda realidad y a ese ‘tú’ tan repugnante”), pero a la vez tampoco hace literatura de denuncia. Reconoce la paradoja de desnudar las mentiras de la política a través de esa otra mentira que es la literatura, y se pregunta si en última instancia no lo guía la búsqueda de la fama o el beneficio, o si no encuentra cierto placer morboso al denunciar el dolor cubriéndolo con la cortina de gasa que teje con la ayuda de la literatura. La duda, sin embargo, no le impide ver las diferencias: “al contrario de lo que ocurre con la estafa política, que la víctima tiene que aceptarla, la quiera o no, la ilusión literaria se acepta por consentimiento mutuo entre el autor y el lector”. Más allá de esa ilusión, el contrato del autor con sus lectores tiene un límite: “has escrito este libro para tí, un libro sobre la huida, el libro de un hombre solo”.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2002)

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21 junio 2002

Tres frentes de la diplomacia china (I)

El tsunami político provocado por un líder opositor japonés sobre la necesidad de que su país produzca armas nucleares para “frenar la amenaza china”, sumado al acuerdo militar entre Rusia y la OTAN, permite observar cómo juega sus cartas Pekin cuando se ve en la necesidad de actuar en tres partidas que se desarrollan en simultáneo pero con reglas diferentes.

Según el Times de Japón, el principal líder del Partido Liberal nipón, Ichiro Ozawa (foto), dijo el 6 de abril que "en caso de una expansión excesiva de China, Japón produciría armas nucleares para 'frenar' a China; el plutonio de la central eléctrica nuclear de Japón puede producir perfectamente 4.000 cabezas nucleares, y no perderemos a China en términos de fuerza militar". Seis días más tarde, el Diario del Pueblo, que refleja la línea del gobierno chino, publicó un artículo de opinión en el que llamó a tomar en serio las palabras de Ozawa, y recordó declaraciones similares realizadas por dirigentes japoneses en el pasado, reflotando las realizadas en 1994 por Hata Tsutomu, mientras era primer ministro, cuando dijo que su país estaba en condiciones de producir armas atómicas.

Cabe recordar que desde el 24 de noviembre de 1971 la ley japonesa prohibe poseer, producir o importar armamento nuclear. Un portavoz de la cancillería japonesa, se apresuró a declarar que las palabras del político opositor “contradicen las esperanzas de paz y amistad entre los dos países y pueblos”. El momento elegido por Ozawa para sus belicosas afirmaciones no fue fruto del azar: apenas unos días antes de que el primer ministro de su país, Junichiro Koizumi, visitara a su par chino, Zhu Rongji.

Las relaciones entre Japón y China nunca fueron fáciles. Desde 1952, cuando los japoneses se alinearon con Taiwán, gobierno considerado ilegal por China, hasta 1972 en que normalizaron sus vínculos diplomáticos, hubo un abismo entre ambos países. Luego la situación comenzó a distenderse, dando lugar a una serie de intercambios de visitas oficiales de primer nivel, pero no dejaron de producirse incidentes aislados como el caso de los Juegos Asiáticos de Hiroshima, cuando el gobierno japonés decidió otorgar visa de entrada al dirigente taiwanés Hsu Li-The, a pesar de la fuerte oposición del gobierno pekinés.

Actualmente existen seis puntos sensibles en las relaciones bilaterales: el análisis histórico de episodios como la invasión japonesa a China, el vínculo con Taiwán, las islas Diaoyu, la cooperación en temas seguridad entre Japón y Estados Unidos, las reparaciones de guerra, la polémica por el uso de armas químicas japonesas sobre ciudades chinas, y el caso Guanghualiao que, a primera vista, podría resumirse como una disputa sobre si la propiedad de un dormitorio estudiantil para chinos ubicado en Kyoto corresponde a China o a Taiwán, pero que refleja varias de las aristas más polémicas de las relaciones diplomáticas asiáticas.

==Primera parte de cuatro

* 2- Parte II
* 3- Parte III
* 4- Parte IV

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2002)

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07 junio 2002

Las cajas chinas de Cachemira

La palabra escalada adquiere su real significado cuando se analizan los temores acerca de la situación de Cachemira. De los habituales intercambios de declaraciones diplomáticas y disparos aislados entre India y Pakistán, se puede pasar al enfrentamiento abierto y al uso de armas nucleares. En ese contexto, Rusia y China juegan sus cartas, mostrando fortalezas y debilidades.

La forma en que China asume su influencia creciente en la esfera internacional no sólo carece de vedettismo, sino que se encuentra en las antípodas del protagonismo de marquesina. Como intentando pasar desapercibida, China juega sus cartas en silencio. Cada vez más, sin embargo, resulta recurrente que los analistas se pregunten acerca de la postura china en cada uno de los principales asuntos de la agenda internacional. Para China, Cachemira no es un asunto más, sino que es un tema que está en su área de influencia directa. No solamente tiene frontera con ambos contendientes, sino que esa frontera se encuenta, precisamente, en la zona de Cachemira. Tradicional aliado de Pakistán, el gobierno chino ha iniciado en los últimos años un acercamiento a India.

Este 15 de mayo, el canciller chino, Tang Jiaxuan (foto), se reunió en Islamabad con el presidente paquistaní, Pervez Musharraf. El comunicado con el que el Ministerio de Relaciones Exteriores chino daba cuenta de ese encuentro, es revelador de la postura de ese país en el conflicto: “en el presente, mientras la situación tanto regional como mundial experimenta cambios importantes y profundos, los efuerzos hechos por China y Pakistán para consolidar su amistad y buena vecindad, y profundizar su mutuo beneficio y cooperación, no sólo toman en cuenta los intereses estratégicos comunes de ambos países y pueblos, sino también los intereses de estabilidad de Asia del Sur”.

Un párrafo típico de la diplomacia china. Una introducción sumamente genérica, tras la que se reafirma el contexto de amistad, se hace expresa mención a que se tienen intereses estratégicos comunes (entrelíneas: seguimos siendo el aliado estratégico de Pakistán), pero se remata la frase con lo que realmente se quiere decir y que se sabe disgustará al aliado. Si Pakistán no debe tomar en cuenta sólo sus intereses sino también los de la estabilidad regional, esto significa que deberá estar dispuesto a hacer consesiones a India. Una postura quiebra la incondicionalidad china a favor de Pakistán, pero a la vez, al reafirmar que Pakistán y China tienen intereses estratégicos comunes, evita alinearse directamente con la posición india.

Nueve días más tarde, Tang Jiaxuan telefoneó a su par indio, Jaswant Singh (foto), y le informó de lo hablado con Musharraf. El círculo de la dimensión pública de la política china hacia Cachemira se cerraba: dejaba en claro que si bien mantenía su alianza con Pakistán, esta no era una alianza a cualquier costo, sino que estaba subordinada a la estrategia china de la coexistencia pacífica en Asia del Sur; y a la vez, aseguraba que no hablaría con Pakistán a espaldas de la India.
Este rol de contención jugado por Pekin, fue lo que le dio al primer ministro indio, Atal Behari Vajpayee, el margen de maniobra necesario para desairar los recientes esfuerzos mediadores del mandatario ruso Vladimir Putin, a pesar de que el presidente pakistaní había anunciado su disposición a iniciar un diálogo bilateral directo.

==Primera parte de siete. Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 7 de junio de 2002

* 2- La soledad rusa
* 3- Ménage-à-trois
* 4- Los cinco principios
* 5- Irán entra a escena
* 6- El miedo nuclear
* 7- Contexto

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Diplomacia china: Los cinco principios de la coexistencia pacífica

La diplomacia paquistaní no se quedó de brazos cruzados, y en diciembre de 1996 logró un encuentro de alto nivel en Islamabad, ocasión elegida por China para tranquilizar a su tradicional aliado y, a la vez, comprometerlo con su política de estabilidad. El mecanismo elegido fue sumamente inteligente: la cancillería china declaró que había elegido a la capital de Paquistán para lanzar “la primer sistematización detallada de la política china para el sur de Asia”.

Esta política incluía las bases para una distención indo-paquistaní, y una estabilidad general de la zona basada en los llamados Cinco Principios de la Coexistencia Pacífica: respeto mutuo de la soberanía y la integridad territorial, compromiso mutuo de no agresión, no interferencia en los asuntos internos de los demás, igualdad entre los países, beneficio mutuo y coexitencia pacífica.

Cuando los presidentes Jiang Zemin y Farooq Ahmad Khan Leghari posaron para la foto que los mostraría estrechando sus manos en señal de reafirmación de la vieja amistad, estaban cristalizando los esfuerzos de veinte años de estrategia diplomática que lograban colocar a China en el eje del equilibrio regional. Casi un guiño: no se estaba lanzando el comienzo de una política, sino que se estaba cosechando el resultado de la misma.

En Londres, los memoriosos de la Foreing Office, mientras miraban la foto de ambos mandatarios en la prensa británica, seguramente se habrán lamentado de no haber aceptado a tiempo la poco conocida propuesta estadounidense elaborada inmediatamente después de la guerra sino-india. Buscaba resolver el problema de Cachemira con una partición definitiva, consagrando la soberanía india en el sector bajo su control, y creando un nuevo Estado en el otro sector. En las rondas de alto nivel que se llevaron a cabo en aquella oportunidad, los chinos estuvieron de acuerdo, pero británicos y soviéticos se opusieron, por lo que la iniciativa fracasó antes de adquirir suficiente visibilidad pública.

==Cuarta parte de siete

* 1- Las cajas chinas de Cachemira
* 2- La soledad rusa
* 3- Ménage-à-trois
* 5- Irán entra a escena
* 6- El miedo nuclear
* 7- Contexto

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 7 de junio de 2002)

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11 enero 2002

Guerra contra el "terrorismo":
el juego de las potencias

El 27 de diciembre de 2001, con la actualidad internacional dominada por la evaporación de Bin Laden en las cuevas de Tora Bora,0 luego de que Estados Unidos acabara con el régimen afgano de los talibán, Gaïdz Minassian escribió un artículo en Le monde diplomatique en el que analizaba cómo esa crisis afectaría el equilibrio de poderes en el conflicto de Cachemira. Su conclusión fue que la posición pakistaní saldría debilitada, a pesar del levantamiento de las sanciones internacionales y del acercamiento a Occidente en apoyo a su lucha antiterrorista. La línea argumental de Minassian se basaba en la existencia de nexos entre la organización de Bin Laden, Al-Qaeda, y los rebeldes islamistas de Cachemira apoyados por Pakistán. Este factor se suma al juego diplomático de la India, que ha multiplicado su cooperación con Occidente, ha relanzado sus lazos con Rusia, y ha intentado consolidar su flamante acercamiento a China, tradicional aliado de Pakistán. “Considerando que la lucha contra el terrorismo es universal -escribió Minassian- Nueva Delhi ha hecho saber a Occidente que esa lucha antiterrorista pasa por aplastar al separatismo en Cachemira”.

Esta fragilización de Pakistán en el plano internacional va de la mano de su potencial debilitamiento al interior, ya que los sectores pro-talibán no le perdonarán fácilmente su apoyo a Estados Unidos. Si bien más adelante analizaremos este factor interno del islamismo pakistaní, es posible que el gobierno, en manos de una cúpula militar laica con una legitimidad frágil, ya que accedió al poder por medio de un golpe de Estado, vea con buenos ojos un aumento de las tensiones en Cachemira para desviar el foco de la atención hacia un enemigo exterior. En esta hipótesis, Pakistán descontaría un apoyo de Estados Unidos en una eventual contienda contra India. Algo que, para Minassian, no está tan claro: “Rusia, Irán y China encontrarían en este eventual conflicto indo-pakistaní un terreno concreto y favorable para su cooperación cuadrilateral, lo que pondrá a Estados Unidos frente a un dilema: apoyar a Pakistan pero chocar contra una Rusia que se ha mostrado como pro-americana desde la guerra de Afganistán, o abandonar a Pakistán y correr el riesgo de perder un aliado en provecho del eje potencialmente rival de Rusia-Irán-India-China”.

Por ahora todo son especulaciones. Aunque China ha guardado silencio, el vocero del gobierno pakistaní lo ha anunciado públicamente: China se ha comprometido a “apoyar a Pakistán ante cualquier eventualidad”. Lograda la paridad nuclear entre ambos contendientes, el bando pakistaní parece querer inclinar la balanza con la fuerza de las alianzas. Una Rusia debilitada y un Estados Unidos vacilante por sus propias necesidades de aliados dentro del mundo musulmán, pueden transformar a China en el as en la manga.

Para quedar satisfecho, al menos por el momento, Pakistán tiene exigencias concretas. Quiere que India disminuya significativamente su presencia militar en los 3.100 kilómetros de frontera común. A cambio, y a tono con su postura en el conflicto afgano, está dispuesto a ofrecer colaboración para detener a los militantes islamistas responsables del atentado contra el parlamento indio que en diciembre pasado provocó catorce muertos. Para India esto es insuficiente. Reclama más detenciones y el cese de todo apoyo a los rebeldes. Mientras tanto continúa con sus propias medidas militares y policiales en Cachemira. La más reciente fue cortar las líneas telefónicas internacionales y prohibir el acceso a Internet.

==Segunda parte de seis

* 1- Sube el volumen de una guerra silenciosa
* 3- La interna islamista
* 4- Cachemira: Radiografía de los separatistas
* 5- Cachemira: Paramilitares indios
* 6- La carrera nuclear

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 15 de enero de 2002)

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19 octubre 2001

La China mítica de Gao Xingjian:
La Montaña del alma (II)


Por momentos la novela de Gao Xingjian, La Montaña del Alma, asume una impronta casi proustiana con páginas que se deshacen en el paladar de tan bien escritas, por otros se deja llevar hacia una frescura casi naïve, y por momentos se despeña en esa acumulación de información erudita que hizo naufragar la narrativa del Umberto Eco posterior a El nombre de la rosa. Una combinación que ha sido recibida de maneras contradictorias por la crítica.

Una de las recepciones menos entusiastas fue la que le brindó Richard Eder, desde las páginas del New York Times, para quien la obra “teóricamente una novela”, se acerca más a una recopilación de las inspiraciones, los recuerdos y las fantasías poéticas y a veces místicas “de un escritor talentoso y enfurecido”. Una postura que hace afirmar a Eder que “el defecto de La Montaña del Alma no es la oscuridad, aunque ésta sea considerable, sino la excelsa verbosidad. La enredan epistemologías posmodernas, armadas con la soltura de una red”. Pero el crítico no es ciego: “Lo que la red contiene —córtala, lector— es un tesoro”.

No es cierto, sin embargo, que haya que buscar trabajosamente en esa red, que haya demasiada hojarasca para apartar; lo que sí resulta difícil es identificar cuál es la paja y cuál el trigo en ese extraño oleaje que propone Gao. Allí están, en esa red o en lo que se escapa por entre la trama de la red, viejos relatos de hechicería, profanadores de tumbas, bandoleros, mujeres raptadas por los bandoleros, las peripecias del viajero con la burocracia local, festivales étnicos semiclandestinos, mujeres que son extrañas gemas en medio de la vida gris de las pequeñas capitales de distrito, los problemas del autor con el poder, la ausencia/presencia de dios, las leyendas chinas sobre la creación del mundo, la sucesión de dinastías y traiciones que han dado forma a la historia de ese país, los osos panda, quienes los cazan y quienes los protegen. Todo esto colocado al servicio de un mosaico que sólo se aprecia en su plenitud cuando se ha pasado la última página y se puede mirar el conjunto en perspectiva, pero que a la vez produce, fragmento a fragmento, un placer inmediato.

Esta construcción formal fragmentada y en apariencia caótica, no es otra cosa que el reflejo de la concepción de la literatura de la que parte su autor. Entrevistado por el suplemento Babelia de El País de Madrid, Gao aseguró que "en chino arcaico, el concepto 'novela' se refiere a lo que tiene poca importancia, a lo que existe al margen del poder. Una novela puede incluir poemas, notas de viaje, leyendas. La novela es el mundo de la libertad, en el que todo es posible, un universo que funciona sin ninguna relación con la moral, la educación o la ética". En síntesis, "un juego del espíritu" que también es "un cuestionamiento constante de la condición humana y de la historia contada por el poder".

Al margen de lo que Gao escribió, hay un aspecto que tiene que ver con lo que los hispanohablantes leeremos de su libro. Urgidos por la necesidad de poner en las librerías la obra clave del más reciente Premio Nobel, Ediciones del Bronce incurre en varios errores de tipeo, letras trabucadas, letras que faltan, palabras mal escritas, que ponen una evitable cuota de desprolijidad a una edición que, por lo demás, resulta formalmente agradable

==Segunda parte de dos

* 1- La China mítica de Gao Xingjian: La Montaña del alma

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha )el 19 de octubre de 2001

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La China mítica de Gao Xingjian: La Montaña del alma

Entre los argumentos esgrimidos por la Academia Sueca para otorgarle a Gao Xingjian el Premio Nobel de Literatura 2000, está el que califica a su novela La montaña del alma como “un libro que no se parece a ningún otro”. Luego de leer las 651 páginas que tiene la obra en su edición española*, es imposible no estar de acuerdo con esa afirmación. La historia es simple: un escritor chino, que durante algunos días supuso que sufría un cáncer terminal, recibe los resultados de nuevos exámenes que comprueban que se había tratado de un error de diagnóstico, entonces (¿cabe la palabra ‘entonces’ para referir al argumento de una novela en la que no hay una linealidad en las relaciones causa-efecto?) parte en un viaje iniciático desde Pekín a la China profunda, obsesionado con rescatar viejas tradiciones que se creen perdidas, encontrar testimonios de la existencia del ‘hombre salvaje’ —o Yeti—, sumergirse en esa sabiduría popular y milenaria que se esconde en las pequeñas aldeas de su país, y con alcanzar, finalmente, la mítica montaña que da título a su novela. El resultado es una ‘road-novel’ que avanza por polvorientos caminos de provincia, mientras su autor hace equilibrio con los riesgos formales que asume.

La primera sorpresa radica en el punto de vista que elije Gao para contar su historia. Intercala capítulos en segunda persona en los que el narrador se dirije al personaje como ‘tú’ mientras le va relatando la acción (“pronto has penetrado en un barranco oscuro, donde no veías ya ni el mar ni el camino”), con otros contados como narrador-personaje, a través del uso del ‘yo’, e incluso algún que otro ‘él’ que llega en auxilio de Gao para hacer avanzar la acción o discutir con la hipotética figura de un crítico. Cualquier elaboración que se quiera hacer a partir de esta legión de personajes que en verdad son uno solo, debe callar cuando se llega al capítulo 52, donde el autor explica la situación: “Tú sabes que no hago nada más que hablarme a mí mismo para distraer mi soledad (...) en este largo monólogo, ‘tú’ es el objeto de mi relato, en realidad es un yo que me escucha atentamente, ‘tú’ no es más que mi propia sombra (...) Tú estás en tu propio viaje espiritual, andas errante por el mundo entero conmigo siguiendo tus pensamientos, y cuando más lejos vas, más te acercas, hasta que, inevitablemente, se vuelve imposible disociarnos; entonces tienes que retroceder un paso y esta distancia que se crea es ‘él’, y ‘él’ es una silueta cuando me abandonas y te alejas”. El único pronombre que no cabe en este personaje central de pieles múltiples es ‘nosotros’.

Poco a poco el lector va descubriendo que el orden de las páginas no responde, en realidad, a una sucesión cronológica, sino que el conjunto de capítulos que se cuentan utilizando el ‘tú’, corren en paralelo con los que se narran desde el ‘yo’, hasta que, pasada la mitad del libro, parecen cruzarse y mezclarse en un tronco común. Luego de la sorpresa de las primeras páginas, el lector comienza a comprender que a ‘tú’ le compete la arista metafísica de la búsqueda de esa mítica montaña que siempre, avance hacia donde avance, cruce los puentes que cruce, parece estar “en la otra ribera”; mientras que a ‘yo’ se le reservan los detalles prácticos del viaje y, en compensación, algún que otro romance.

Tal vez porque, como lo confiesa en una parte de la novela y lo repite en su discurso de aceptación del Premio Nobel, mientras escribía La montaña del alma no tenía la más mínima esperanza de que fuera publicada, el autor se permite varias libertades. Por ejemplo, dejar a un personaje, a ‘yo’, perdido en un bosque de montaña en uno de los primeros capítulos, se diría que al borde de la muerte, sin enviar en su ayuda ningún recurso literario de rescate, y simplemente pocas páginas más tarde reaparece ‘yo’, ¿el mismo ‘yo’?, sin hacer la más mínima referencia a aquél suceso.

==Primera parte de dos

* 2- La China mítica de Gao Xingjian:
La Montaña del alma (II)


(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha )el 19 de octubre de 2001

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13 octubre 2000

Caja china

Caja china no es una película china: director de fotografía eslavo, guionista francés, actor principal anglosajón y actor secundario panameño. Pero lo central de este inventario es el realizador, Wayne Wang, un oriental que se siente más a gusto filmando una historia minimalista en una tabaquería de Brookling que haciendo cine testimonial en ese barrio chino de China que es Hong Kong. Para colmo insiste en camuflar de occidental a la actriz principal, que es lo más chino que tiene la película, y le filma su peor perfil durante media película. No busque aquí la capacidad para captar la tragedia individual en medio del drama colectivo que suele prodigar Zhang Yimou, ni la sutileza envolvente de las imágenes de Chang Kaige.

Sin embargo el problema de esta película no está en lo que le falta sino en lo que le sobra. Y básicamente le sobran explicaciones. Uno de los peores defectos de un filme es explicar sus propias metáforas. Cuando casi al final de la historia, la voz en off de la protagonista dice “ahora debo comenzar de nuevo, igual que esta ciudad”, el espectador se da cuenta que eso es lo que había estado molestando a lo largo de toda la película: el director obliga a sus personajes a explicarlo todo. Como si Wang no confiara en la capacidad del espectador para entender el mundo que presenta en sus latas de conserva rellenas de celuloide.

Una de las historias que muestra Caja china, tal vez la potencialmente más interesante, sin duda la que hubiera escogido Yimou de haber estado detrás del proyecto, es la de una pareja que a pesar de amarse no puede pasar de la convivencia al matrimonio ya que el pasado de ella, ex prostituta, conspiraría contra la carrera de él, hombre de negocios. Wang hace intervenir una vez más a la voz en off para explicar con todas las palabras lo que está pasando.

Pero Caja china tiene también otras historias. Está la chica con su medio rostro quemado por el ácido que ofrece rolex robados y mujeres baratas a los turistas occidentales. Y está, sobre todo, la compulsión del actor principal por entender de un modo casi místico esa ciudad en la que vivió tantos años como corresponsal internacional especializado en las oscilaciones de la bolsa de valores. Aquí Wang demuestra que vio bastante cine independiente, roba algunas imágenes interesantes, hace jugar a una cámara de video por delante de la de 35 milímetros y logra un cóctel visual que puede llegar a disfrutarse. Pero no es aconsejable buscar un poco más allá. Quien lo haga se encontrará preguntándose cómo demonios puede asombrarse de un mercado chino un tipo que vivió en Hong Kong durante años; es como si un habitante de estas comarcas se sintiera sorprendido ante el clima de Tristán Narvaja y pretendiera vendernos que eso le parece el “Montevideo oculto”.

Esto me recuerda el diálogo que escuché hace unas semanas. Él le dice en tono de confesión “¿podés creer que todavía no vi Trainspotting?”, a lo que ella responde sin mucho interés “ah”. Él contraataca: “qué fuerte debe ser esa película ¿no?”. Y ella se sale de sus casillas: “¿fuerte Trainspotting?...no, fuerte es Bambi”. A Wayne Wang le pasa lo mismo, cree que para filmar la sordidez del Hong Kong oculto debe ir a los perros de pelea, los carniceros de mercado y las chicas con medio rostro quemado por el ácido. Tal vez debió de haberle pedido consejo a Paul Auster. Aunque por suerte Wang no está solo en Caja china. Si el autor de la Trilogía de Nueva York le salvó la plata en Smoke y nos permitió confundir a Wang con un realizador interesante, acá es la intensidad de la brillante interpretación de Jeremy Irons la que nos puede inducir al error de pensar que el realizador es un tipo profundo.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Posdata en octubre de 2000)

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26 agosto 2000

"Robo de atletas"

El presidente del Comité Olímpico Cubano, José Ramón Fernández, ve la situación de un modo diferente que Niurka Montalvo. Para Fernández la naturalización de deportistas representa un liso y llano "robo de atletas", por lo cual calificó la postura de algunos países desarrollados que "despojan de sus talentos a naciones pobres", como idéntica al acto de quitarle "parte del alma a un ser humano". España rechazó tajantemente estas acusaciones y anunció que revisará los convenios deportivos de cooperación con Cuba.

La olimpíada que se extendió entre 1996 y 2000 estuvo marcada para los cubanos por un recrudecimiento de lo que denominaron un "asedio intolerable" a los deportistas de ese país, encaminado a tentarlos con suculentos contratos para que abandonen la isla. Siempre de acuerdo a fuentes cubanas, este acoso tuvo uno de sus puntos más altos en los Juegos Panamericanos que se desarrollaron en Winnipeg (Canadá) en 1999. Uno de los últimos capítulos de esta saga ocurrió en julio de este año, cuando solicitaron de asilo en Costa Rica cuatro integrantes de la delegación cubana que participaba en el pre-Mundial de fútbol de salón, deporte que se juega en equipos de cinco.

Consciente de esta realidad, el canciller cubano Felipe Pérez Roque, integrante del círculo de dirigentes más cercanos al mandatario Fidel Castro, pidió a los 241 atletas que concurrirán a Sidney que se comporten "como patriotas y combatientes revolucionarios". Les advirtió que "recibirán fuertes presiones, intentos de comprarlos, caro o barato, propuestas tentadoras. Cada cual deberá decidir con su conciencia si se vende y se pone a las órdenes de los enemigos de su pueblo o si recuerda en el momento crítico que nosotros no somos nada, si no es como parte de un pueblo con dignidad y vergüenza".

En una postura distinta a la cubana, el gobierno de la República Popular de China aceptó que la única mujer de ese país que logró una medalla de oro en atletismo compita en Sidney como estadounidense. Yueling Chen (foto), medalla de oro en caminata de 10 kilómetros en Barcelona 1992, fue autorizada el 10 de agosto a integrar la delegación de Estados Unidos a pesar de que hace menos de un año que obtuvo su nueva ciudadanía.

Entre los atletas de primerísimo nivel que participarán de estos Juegos Olímpicos hay uno que ya experimentó el cambio de bandera. Se trata de Naim Suleymanoglu, "el Hércules de bolsillo", ganador de 26 medallas de oro en campeonatos mundiales, que intentará convertirse en el primer levantador de pesas de la historia en ganar cuatro oros olímpicos. El hoy turco podría, en realidad, estar buscando su quinta coronación, pero no pudo participar en los juegos de Los Angeles 1984 debido a que su antiguo país, Bulgaria, se plegó al boicot soviético.

Más allá de las polémicas en torno al cambio de bandera y al "asilo" o "deserción" -según cuál sea el cristal con que se lea el fenómeno-, Cuba buscará ser noticia en Sidney por sus éxitos deportivos. Esta verdadera potencia latinoamericana cuenta con 116 medallas en su historia, la amplia mayoría de ellas logradas luego del derrocamiento del dictador Fulgencio Batista que marcó, en 1959, el inicio de la Revolución Cubana liderada desde entonces por Fidel Castro. Dos de sus deportistas fueron incluidos por la agencia AP en la selecta lista de las máximas estrellas que participarán de estos Juegos Olímpicos: el boxeador Félix Savon, oro olímpico en 1992 y 1996, considerado el sucesor del legendario Teófilo Stevenson (foto); y el beisbolista Omar Linares, tenido por los expertos como el mejor jugador amateur del mundo en ese deporte.

A esta pareja habría que sumar al récordman de salto alto Javier Sotomayor, dos veces campeón mundial y oro olímpico en 1992, que podrá participar luego de que se le redujera la pena por haber dado positivo por cocaína en un control antidoping efectuado en los Juegos Panamericanos de 1999. En Atlanta 1996, Cuba logró medallas de oro en beisbol y volley femenino, así como cuatro medallas de oro en boxeo (y tres de plata), que se sumaron a las preseas de plata logradas en atletismo y natación, y a la de bronce en triple salto, por citar algunas de las destacadas participaciones cubanas en los últimos Juegos Olímpicos.

==Tercera parte de ocho

* 1- No todo lo prohibido se puede hacer
* 2- La veté porque era mía
* 4- Enemigos en la villa olímpica
* 5- Aborígenes y drag-queens
* 6- Timor Oriental
* 7- Sobornos
* 8- Ecos de Vietnam

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en agosto de 2000)

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