03 diciembre 2010

Wikileaks, euforia y decepción

Se la considera la mayor “liberación” no autorizada de documentación diplomática de la historia. Cerca de un cuarto de millón de documentos clasificados del Departamento de Estado (la cancillería estadounidense) consistentes en comunicaciones desde y hacia embajadas de ese país en alrededor de 80 países. Lo que se ha conocido hasta el momento resultó un poco decepcionante, pero se espera un año de revelaciones. Sobre Uruguay, menos que poco. Lo más específico fue un cable –que hasta ayer había pasado inadvertido– sobre el rol del país en el abastecimiento de Malvinas, sobre América Latina bastante más aunque previsible. El debate que se ha generado a raíz del “Cablegate” refleja un doble signo de los tiempos: por un lado, la antigua potencia hegemónica ve cómo se desmorona su capacidad de guardar en secreto sus tejes y manejes y los de sus aliados; por otra parte, la reflexión sobre los medios. Incluso hay quien propone crear un Wikileak alternativo para publicar aquello que los filtradores filtran.

Fue una semana extraña. En Montevideo el parque Lecoq canjeaba un par de pavos reales –las aves sagradas de Knossos– por un freezer, en España el presidente José Mujica visitaba el estadio del Real Madrid como parte de un viaje privado de atracción de inversiones auspiciado por Paco Casal, y en el mundo la prensa pendulaba entre la expectativa inicial y cierta desilusión posterior por las revelaciones de documentos secretos de Estados Unidos realizados por Wikileaks. Las primeras reacciones del gobierno uruguayo le quitaron trascendencia al “escándalo de los cables”, sobre todo porque por el momento, en lo referido a la arena doméstica, no lo hay. No se conocen, por ejemplo, menciones al estilo ni al pasado presidencial como los que se conocieron sobre otros presidentes. Mujica, en una línea similar a lo que ya había manifestado su colega brasileño Lula da Silva, expresó que no se trata de revelaciones importantes “porque lo importante no lo escriben”. Se supo que el canciller interino (ante el viaje de Luis Almagro a Mar del Plata) iba a pedir información a la legación estadounidense pero, por lo que supo Brecha, la única versión oficial que se ofrece desde esa embajada es “lo que dijo Hillary Clinton en conferencia de prensa”. Algo que, por otra parte, no fue mucho. La política parece ser dejar las respuestas concretas para cuando vayan surgiendo revelaciones específicas. Si se toma en cuenta que Wikileaks estima que leer todos los documentos puede llevarle a una persona 70 años, es claro que muchas palabras incómodas van a quedar sepultadas bajo el exceso de información. Publicar la totalidad de lo obtenido por el sitio web en referencia a Gran Bretaña puede tomar entre ocho meses y un año.
El sitio cablegate.wikileak.org va aumentando día tras día la cantidad de material que pone a disposición de los internautas. Con un reloj de arena de apariencia acuática, en el que parece gotear un planisferio, el sitio va indicando cuántos de los 251.287 materiales disponibles lleva cargados para que sean de conocimiento público. El contenido puede navegarse por fecha de creación, por fecha de lanzamiento, por origen y por tema. Al cierre de esta edición todavía no había documentos catalogados con el “uy” correspondiente a nuestro país (los países aparecen bajo la extensión de sus dominios web), ni tampoco en la letra “M” aparecía ninguno de los que se originaron en la embajada de Estados Unidos en la capital. Sin embargo, en el apartado correspondiente a Argentina es posible detectar varias menciones a esta orilla del Plata.

MALVINAS. Uno de los cables publicados por Wikileaks expresa la preocupación de Estados Unidos de que Uruguay, “por solidaridad con Argentina, pueda en el futuro verse tentado” a impedir el uso de su puerto para barcos que llevan suministros a las Malvinas. La comunicación se originó en la embajada estadounidense en Londres a las siete de la tarde del 24 de febrero de este año.
El consejero Richard Albright (que había estado destinado en Bagdad hasta 2009 y que ocupó otros cargos diplomáticos en Oriente Medio) se refiere a Uruguay en el tercer párrafo de su cable confidencial. Lo hace reportando una reunión mantenida ese mismo día con Andrew Allen, director de la cancillería británica “para los Mares del Sur”. En dicha ocasión Allen le reiteró que el Reino Unido no negociaría la soberanía de las Malvinas con Argentina “sin la aprobación de los isleños” y recordó que éstos se oponen a esta discusión. Aunque hay espacio para “continuar la cooperación con Argentina en otros asuntos”, Allen le planteó a Albright su preocupación por los suministros a las islas, que mayormente se reducen a un vuelo semanal a Chile y a barcos cargueros desde y hacia Uruguay y Brasil.
Albright contextualiza su cable diciendo que se da en un momento en que “las tensiones entre el Reino Unido y Argentina han crecido en la pasada semana debido a una nueva campaña de perforación en las Falkland seguida del arribo de la torre petrolera Ocean Guardian a la cuenca de North Falkland”. El diplomático estadounidense indica que si bien Argentina “cuestionó el derecho del gobierno de las islas Falkland a otorgar licencias para prospecciones petroleras off-shore”, el secretario de Relaciones Exteriores británico, David Miliband, “defendió firmemente la exploración petrolera de acuerdo con la ley internacional”. Dos días antes de la reunión entre Albright y Allen, la petrolera británica Desire Petroleum había comenzado las perforaciones exploratorias luego de un proceso de cinco años de preparación que incluyó la adquisición de licencias aprobadas por el gobernador de las islas, “seguidas de consultas con el secretario de Exteriores del Reino Unido”. La empresa Desire Petroleum confirmó, según el diplomático estadounidense, que “las acciones de Argentina no interrumpirán sus actividades y dijo que ha trabajado de manera cercana con la cancillería británica para evitar inflamar las tensiones”.
Si bien este cable no está entre los difundidos por El País de Madrid, el periódico español publicó otros también vinculados a las Malvinas. El fantasma de 1982 planeó sobre la Casa Blanca. El diario madrileño destacó que Washington “indagó sobre si había debate entre los militares argentinos o dentro del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, respecto a posibles acciones solo o en concierto con otros aliados regionales, como Venezuela”. La intención era “anticipar la reacción argentina, incluidas posibles acciones militares”.

PASTERAS. El 29 de junio del año 2006 el embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Lino Gutiérrez, intentaba decodificar el “estilo K”, ese peculiar modo de ejercer su gestión que tenía el entonces el presidente argentino Néstor Kirchner. El diplomático evaluó que “cuando se enfrenta a un problema, el primer instinto de Kirchner es ir a la ofensiva más que negociar”. Un ejemplo fue la disputa con Uruguay por las pasteras: “Cuando el presidente uruguayo Tabaré Vázquez no respondió adecuadamente a la insistencia de Kirchner de que Uruguay detuviera la construcción de dos plantas papeleras en la frontera con Argentina para realizar estudios ambientales adicionales, la retórica de Kirchner envalentonó a los residentes de la provincia afectada a bloquear los puentes que conectan ambos países, resultando en millones de dólares de pérdidas en comercio y turismo para Uruguay”.
En el párrafo 11 del extenso documento, el embajador estadounidense regresa sobre el tema, ahora para ejemplificar que “la política exterior en el gobierno de Kirchner siempre es subsidiaria de las consideraciones de política doméstica”. Indica que “la línea dura que al menos inicialmente asumió Kirchner” en la disputa con Uruguay “a pesar del daño que pudiera ocasionar al MERCOSUR y a las relaciones bilaterales”, se debió “a la fuerte preocupación de la opinión pública sobre las papeleras, en especial en la provincia de Entre Ríos gobernada por el mismo partido que gobierna el país”.
Un mes más tarde el propio Gutiérrez se refiere al conflicto con Uruguay como uno de los ejemplos de la “falta de atención y comprensión” del entonces presidente sobre la “arena de las relaciones internacionales”, ya que mientras por una parte concebía al MERCOSUR como una alternativa para sus dificultades comerciales a nivel global, por otro lado debilitaba al bloque regional con su actitud en el diferendo por las pasteras.

HAITí. Si bien todavía no se han conocido los cables específicamente originados en Uruguay, en el sitio de Wikileaks sí fueron difundidas varias comunicaciones secretas dirigidas a la embajada de Estados Unidos en Montevideo. Por ejemplo las referidas a la personalidad del presidente haitiano René Preval y a la política “antiterrorista” de Brasil. En el cable sobre Haití se podría pensar que se incluyó a la legación ubicada en Uruguay debido a la presencia de cascos azules uruguayos en aquel país, sin embargo lo curioso es que sólo aparecen como destinatarias las embajadas en Montevideo y Brasilia (y dos consulados en Canadá), cuando la misión de las Naciones Unidas (MINUSTAH) está integrada por 57 países. Entre los destinatarios ausentes está, por citar el caso más evidente, la embajada en Guatemala, país al que corresponde la jefatura actual de la MINUSTAH. Parece, entonces, que Uruguay no estuvo incluido en ese cable solamente por tener fuerzas de paz en territorio haitiano.
La comunicación hace referencia a la preocupación por el carácter vacilante del presidente Preval, su dificultad para ejercer la autoridad, la escasa vinculación orgánica con sus asesores, sus problemas con el alcohol y la falta de entendimiento mutuo con Washington. El extenso texto, significativamente titulado “Deconstruyendo a Preval”, concluye que es una figura indispensable en Haití, pero manifiesta que varias fuentes han señalado que en muchos sentidos Preval sigue siendo “aquel estudiante radical que rompió con su padre conservador y vivió sus años universitarios en la convulsionada Europa de los sesenta”.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 3-12-2010, el primer párrafo en colaboración con Daniel Gatti)

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25 agosto 2007

Cascos azules en Haití
Irse cuanto antes, pero despacio

Los países latinoamericanos que integran la fuerza de paz de las Naciones Unidas en Haití (Minustah) tienen más incógnitas que certezas acerca del desarrollo de esa misión. Algunos analistas perciben que desean retirarse del país apenas el gobierno local esté en condiciones de gobernar.

Cómo terminar con la Minustah sin que los problemas haitianos terminen con Haití. Un dilema de dos orillas. Reunidos en Puerto Príncipe el jueves 9, varios sectores de la oposición haitiana debatieron qué hacer con la seguridad nacional luego de que se retiren los cascos azules. Una semana antes, en Montevideo, representantes políticos de los nueve países de la región que están vinculados a la misión de paz se reunieron con académicos buscando insumos para cuando el Consejo de Seguridad de la onu vuelva a analizar el tema el mes próximo.

"Todos los países de América Latina que forman parte de la Minustah quieren irse de Haití lo antes posible, pero primero es necesario que el gobierno esté en condiciones de gobernar ese país”, dijo a Brecha el politólogo Julián González. Remarcó que hay una intención común de “irle bajando el perfil a la Minustah para levantar el perfil del gobierno” en la resolución de los problemas de la población.

Ese fue el tono dominante de un encuentro realizado en Montevideo a comienzos de mes (Seminario internacional La Cooperación Latinoamericana en la Intervención Humanitaria en Haití, organizado por el Programa de Cooperación en Seguridad Regional de la Fundación Friederich Ebert) y en el que participaron varios viceministros de Defensa y Relaciones Exteriores. Hubo cierto acuerdo general sobre la conveniencia de permanecer en ese país del Caribe, más allá de las dudas que varios participantes expresaron sobre la situación que originó la presencia de los cascos azules. En este sentido no se dejó de mencionar el hecho de que en el origen de este despliegue hubo una intervención estadounidense y francesa, países que a su vez tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de la onu, órgano que en última instancia es “el dueño” de la misión. Ahora, sin embargo, se reconoce que hay un gobierno legítimamente electo que solicita la permanencia de las fuerzas de paz.

EL SEMESTRE DESPUÉS

Más allá de la opinión oficial de Puerto Príncipe, reafirmada a comienzos de mes con motivo de la visita del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, el sistema político haitiano ya está hablando de un escenario sin la Minustah. Algunas de las alternativas son restablecer el ejército o apoyar a la nueva fuerza de seguridad que está surgiendo de este proceso. Las deliberaciones se están produciendo este fin de semana en el marco del Congreso Nacional de la Convención de Fuerzas Democráticas, en el que se estrena la fusión política de los socialdemócratas haitianos, entre los que se destaca el movimiento Lavalas, del ex presidente Aristide.

Una semana antes, el jueves 2, otro grupo opositor se había manifestado a favor de establecer un cronograma para “un retiro negociado” de los cascos azules. El pastor Chavanes Jeunes, líder de la Unión Nacional para la Reconstrucción de Haití, que cuenta con ocho bancas en el Parlamento, dijo que la misión debe quedarse entre tres y cinco años más, pero debe hacerlo mediante prórrogas semestrales controladas. De esta manera, en opinión de Jeunes, se podrá “recuperar la total soberanía” estableciendo paralelamente un amplio acuerdo nacional para resolver los problemas de seguridad.

VIOLENCIA URBANA

Un informe de la Escuela de Cultura de Paz, realizado en marzo de este año en el marco de la Agencia de Cooperación Iberoamericana, de España, descarta que en Haití se haya producido un conflicto armado como se conocería convencionalmente. En opinión del autor del documento, Albert Caramés Boada, el haitiano es un caso de “violencia armada urbana”.

Según el seguimiento realizado por Justice et Paix, se ha constatado que en los últimos tres años ha habido alrededor de 2.200 muertos, 80 por ciento de los cuales murieron como consecuencia de disparos de armas ligeras. Ante la debilidad de las instituciones estatales, otro indicador del nivel de violencia es el fenómeno de los secuestros, ya que se han detectado alrededor de 750 casos entre 2005 y 2006, destacando especialmente los 162 casos de diciembre de 2005. Si bien inicialmente podían tener motivaciones políticas, actualmente se conciben como un método rápido para obtener dinero.

Los responsables de esta violencia no son grupos guerrilleros sino bandas armadas. Caramés Boada destaca que ya no se puede hablar de que haya 30 mil miembros de grupos armados, tal y como apuntaban estudios anteriormente realizados, sino que se calcula que los grupos armados tienen entre 4 mil y 6 mil miembros. En el documento subraya que si bien su estructura e idiosincrasia son muy variadas, se trata de bandas muy relacionadas e interconectadas entre sí. Cada grupo armado –agrega– lo conforma un líder acompañado de entre tres y seis lugartenientes, mientras el número de efectivos totales puede llegar al medio centenar.

VISIONES CONTRAPUESTAS

El especialista afirma que “las causas de inseguridad se articulan principalmente por la ausencia de alternativas sociales y económicas, de corrupción política y la ineficacia de servicios de base ofrecidos por las instituciones gubernamentales a la población”. Un contexto de pobreza en el cual un caso paradigmático es el barrio Cité Soleil, situado en Puerto Príncipe, con 300 mil habitantes y ubicado de manera estratégica: cerca de la zona portuaria industrial, lo que lo vuelve de alto interés en el corredor del narcotráfico. En el reporte se reconoce que el nivel de violencia se ha reducido considerablemente durante los últimos meses. En este sentido se recuerda que a partir de diciembre de 2006 y hasta febrero de 2007, “tras el agotamiento casi absoluto de la estrategia negociadora con los grupos armados en ese barrio, (el presidente) Préval dio luz verde para que un comando conjunto de la Minustah y la Policía Nacional Haitiana llevara a cabo una operación de intervención militar”.

Fue una operativa sumamente polémica. El secretario general de la onu considera que los cascos azules actuaron “con una decisión, eficiencia y energía que pueden servir de modelo para cualquier intervención internacional de mantenimiento de la paz”. Grupos defensores de los derechos humanos aseguran que se cometieron muchas irregularidades y que hubo víctimas civiles. Un artículo de Guillermo Chifflet describió esa operación de este modo: “casi con las campanas de la Nochebuena, las Naciones Unidas brindaron otro obsequio al pueblo haitiano: una nueva masacre” (Brecha, 26-I-07).

De acuerdo con Ban Ki Moon, las cifras apoyan su percepción, ya que “en una operación que duró seis semanas y tras cruentos combates, las fuerzas de las Naciones Unidas asumieron el control del barrio”, generando una nueva situación en la que “los resultados hablan por sí mismos: en junio sólo se denunciaron seis secuestros”. Quienes consideran que se trató de un episodio sostenido de violaciones a los derechos humanos también tienen sus números. Hablan de entre 40 y 80 muertos, varios de ellos civiles inocentes.


Trivia
Haití tiene una superficie de 27.750 quilómetros cuadrados (aproximadamente el tamaño de Tacuarembó), habitada por casi siete millones de personas. Comparte con República Domincana la isla La Española, en el Caribe.

(Artículo de Roberto López Belloso. Publicado en Brecha el 10 de agosto de 2007)

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17 agosto 2007

Polémicas operaciones de la DEA

SAVIL DESSAINT HABÍA preparado todo para que los aurinegros del Roulado levantaran una copa luego de cuatro años de sequía. Ante los continuos fracasos en el campeonato nacional haitiano, Dessaint organizó su propio torneo, esta vez de corte barrial. Pero no podrá ver el resultado de sus esfuerzos. El domingo 5 de agosto, en pleno desarrollo de un partido, se produjo un operativo de agentes antinarcóticos que tomaron control del campo de juego y detuvieron al presidente y benefactor del Roulado. Ahora Savil Dessant será extraditado a Estados Unidos junto a otros acusados de narcotráfico, dos de los cuales fueron arrestados en Cap-Haitien, a 248 kilómetros al norte de la capital, durante el penúltimo fin de semana de julio.

Lo peculiar de estas detenciones es que se trata de acciones comando que realizan agentes estadounidenses de la oficina antidrogas (Drug Enforcement Administration, DEA). Amparada en un acuerdo firmado en 1995 y alegando que actúa en coordinación con la policía local, la DEA ha intensificado en los últimos dos meses la cacería de presuntos narcotraficantes. La más polémica de estas redadas fue la que tuvo como objetivo al político opositor Guy Philippe (foto), rival del ex presidente Jean-Bertrand Aristide y líder del Frente para la Reconstrucción Nacional. Ocurrida a mediados del mes pasado y denunciada por la emisora haitiana Radio Metropole, tuvo amplia repercusión en medios como El País de Madrid o La Vanguardia de Cataluña, debido al alto perfil del ex militar de 39 años.

Una cinta difundida por el propio Philippe desde la clandestinidad confirmó que había logrado burlar el cerco. En esa grabación, el político opositor calificaba de “inconcebible que extranjeros desembarquen de esta manera en un país soberan para implicar a quien se les ocurra en el tráfico de drogas”. Un artículo del periódico haitiano Le Nouvelliste cita palabras de Philippe en las que asegura que las acusaciones en su contra forman parte de una persecución política: “hubo un tiempo en que se calificaba de comunistas a quienes se quería eliminar de la escena política, hoy se les implica en el narcotráfico”.

Los senadores Rudy Hérivaux y Youri Latortue criticaron el acuerdo que permite a la DEA detener a presuntos narcotraficantes en territorio haitiano. En declaraciones a Radio Metropole, dijo que lo que Estados Unidos debe hacer es proveerle a Haití los medis para luchar por sí mismo contra las mafias de la droga. El presidente de la República, René Préval (foto), defendió la actuación de la DEA diciendo que se enmarca en el objetivo oficial de “impulsar una nueva dinámica en la lucha contra el tráfico de estupefacientes”.

En el Reporte Internacional de la Estrategia de Control de Narcóticos correspondiente a 2006, el gobierno estadounidense asegura que “Haití es un canal clave para que los traficantes transporten cocaína de América del Sur a Estados Unidos y, en menor medida, a Europa. La Policía Nacional Haitiana, que está bajo un extensivo plan de reforma, posee una larga historia de corrupción. El sistema judicial es disfuncional, sus fiscales y jueces susceptibles de sobornos e intimidación. La corrupción, la falta de infraestructura judicial y las crisis política y económica han causado que el Gobierno Interino de Haití focalice sus escasos recursos en el mantenimiento del orden civil y en la organización de elecciones justas y libres más que en la lucha antinarcóticos. Haití no llevó adelante ningún proceso antidrogas durante todo el año 2005”. Estados Unidos tiene operativa una oficina de la DEA en Puerto Príncipe y mantiene en funciones la Fuerza de Tarea para Haití del Sur de Florida, en la que están involucrados tanto la DEA como la Fiscalía, la Prefectura y el área de lavado de dinero del gobierno, entre otras dependencias.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 10 de agosto de 2007)

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16 febrero 2007

Rescatada del archivo/La fragilidad como amenaza

Estados Unidos no está tan preocupado por los Estados fuertes que puedan disputarle su hegemonía como por los llamados Estados frágiles, potenciales santuarios para redes que planifican atentados o se dedican al narcotráfico. La crisis en la que viven medio centenar de países alimenta un debate sobre cómo enfoca la comunidad internacional el fracaso de alguno de sus miembros, cuyas dificultades para proveer bienes públicos básicos (desde salud hasta justicia) afectan a unos 900 millones de personas. Uruguay está presente con fuerzas de paz en dos de esos “Estados en riesgo de colapsar”: República Democrática del Congo y Haití. La terminología que se usa para calificarlos, sin embargo, no siempre resulta inocente.

Generalmente se los llama Estados frágiles. También se los define como débiles, precarios, fallidos, colapsados. Incluso se ha llegado a utilizar el término de “no constituidos” para algunos casos extremos. Los calificativos varían según los indicadores (y el tono) que elija el centro de investigaciones o el organismo que elabore la lista de Estados en crisis. Aunque frecuentemente los términos se utilicen como sinónimos, no es igual una categoría que la otra, ni la cuestión se reduce a un debate semántico. La inclusión de un país en una de estas listas de la desesperanza tiene consecuencias económicas, políticas y emocionales sobre sus habitantes.

Sobre todo teniendo en cuenta que la potencia hegemónica, Estados Unidos, ha colocado a los Estados frágiles como una de sus preocupaciones de seguridad. Y aunque la principal potencia emergente, China, prefiere hablar de “zonas de inestabilidad”, las cancillerías de ambos centros de influencia han encontrado puntos de convergencia en relación a este resbaloso asunto de política exterior, sobre todo en el campo de “las medidas preventivas a largo plazo” que permitan mejorar las condiciones de pobreza, falta de gobernabilidad, violencia crónica, redes criminales, debilitamiento de las infraestructuras, y extremismos étnicos o religiosos “que están creciendo hasta volverse nuevas amenazas a la seguridad”.

En Europa, mientras tanto, se abre camino la postura de utilizar una definición que no implique una solidificación de las crisis sino que de la idea de una situación transitoria, de la que se puede salir o a la que se puede entrar, generando la categoría más flexible de “Estados que están fallando”. Más allá de la categorización que se elija, actualmente existen en el mundo alrededor de 50 Estados que tienen dificultades más o menos serias para cumplir con las condiciones esenciales para ser considerados una unidad estatal: monopolio de la fuerza legítima, control territorial, provisión de servicios básicos a su población, legitimidad institucional.

==Primera parte de nueve

* 2- Dos enfoques
* 3- Seguridad para el desarrollo
* 4- Desarrollo para la seguridad
* 5- El riesgo
* 6- La polémica
* 7- El caso congoleño
* 8- Gamberros, desestructurados y sin ley
* 9- Fuentes

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en noviembre de 2005)

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02 marzo 2006

Haití: formas de contar

En el mundo hay muchas formas de laudar cuál de los candidatos se calzará la banda presidencial. Desde las que consagran la mayoría simple (el que tiene más votos gana, sin importar el porcentaje ni la diferencia con el segundo) hasta las que requieren una mayoría especial en la primera ronda para evitar una segunda vuelta electoral. Esto último da lugar a sistemas relativamente claros en los que se necesita el 50 por ciento de las voluntades más una (en algunos países se toman en consideración sólo los votos válidos, en otros cuentan todos los votos emitidos) o a fórmulas barrocas como la boliviana, que pueden llevar a que el Parlamento decida que un candidato que resultó tercero en número de votos sea el nuevo mandatario del país. A mitad de camino están las fórmulas que prevén que si hay una diferencia muy grande entre el primero y el segundo, no se necesite llegar a la mayoría absoluta para ganar la presidencia. Por ejemplo, se establece que si hay 10 puntos de distancia entre los dos primeros, y el ganador superó el 40 o el 45 por ciento de los votos, entonces se lo proclama presidente. De haber tenido un sistema electoral de este tipo, Haití no estaría viviendo la crisis que siguió a las elecciones del martes 7. En ese caso, las urnas en los basureros no serían más que una anécdota.

(Publciado en Brecha el 17 de febrero de 2006)

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22 febrero 2006

Matices de una Misión de Paz

Uno de los temas internacionales que generó mayor impacto en Uruguay durante el año 2005 fue la situación haitiana. Se trató de la primera ocasión en que las apreciaciones sobre la conveniencia o no de integrar una misión de paz se refirieron directamente a las características de la crisis que el contingente de Naciones Unidas busca estabilizar. Hasta el surgimiento del dilema haitiano, las referencias políticas a la participación del país en Misiones de Paz se habían centrado en una asumida “pureza intrínseca” de esos esfuerzos de la comunidad internacional y, en voz un poco más baja, en la importancia de los ingresos económicos suplementarios que reciben los efectivos militares participantes. El surgimiento de diferencias al interior del oficialismo sobre si la presencia de cascos azules uruguayos en Haití debía mantenerse, reforzarse o revertirse, colocó encima de la mesa algunos elementos de toda misión de paz que, hasta entonces, habían pemanecido envueltos en la neblina de los sobreentendidos.

Para que haya misiones de paz antes tiene que haber habido crisis. Sea esta una guerra, un enfrentamiento interno, o un derrocamiento de los poderes establecidos. No hay crisis que esté libre de pecado original. En ese contexto es que actúa una comunidad internacional que está formada por centros de poder específicos. Esta evidencia tiene dos caras. Por un lado implica asumir que una misión de paz tendrá efectos en general favorables en la gestión de la hegemonía que hace, precisamente, el poder hegemónico, Estados Unidos. Pero por otro lado también tendrá efectos en la gestión de las hegemonías regionales que tienen las potencias medianas; en el caso de nuestro continente Brasil. En su modestia, la situación haitiana es diáfana con respecto a esta dualidad entre dos actores que, por su gravitación, podríamos calificar como el Lejano Norte y el Cercano Norte (ver artículo central de esta doble página). Por eso la primera zona espinosa con la que se enfrenta quien quiera analizar en profundidad el mandato y el funcionamiento de la Misión de Paz de Naciones Unidas en Haití, la Minustah, es dónde situar el origen de la crisis política más reciente.

Probablemente Haití tuvo en Uruguay el impacto de política interna que tuvo, porque participar de su estabilización implica una acción fuertemente connotada, que no puede ser resuelta únicamente apelando al cómodo paraguas del compromiso con las misiones de paz de Naciones Unidas. Participar de esta operación implica enderezar los entuertos creados por el impetuoso modo que tiene Estados Unidos de transitar por la parte de América que históricamente ha considerado su patio trasero, pero a la vez implica fortalecer el rol de Brasil en el tablero internacional y colaborar al éxito de la primera misión de envergadura en la que participan fuerzas armadas que responden a los gobiernos de centroizquierda del Cono Sur. Esto hace que la Minustah se vuelva, para los países que la integran, un complejo asunto de política exterior que es, a la vez, un insumo para la agenda de la política doméstica. Tal vez por eso la Minustah genera en los países participantes un debate que suele estar ausente cuando se envían cascos azules a cualquier otra de las múltiples áreas en conflicto que existen en el mundo.

==Septima parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 3- Liderazgo regional
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

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Características de la crisis

• La mitad de la población no accede al agua potable
• La desocupación alcanza el 80 por ciento
• Más de la mitad de la población está completamente inactiva
• El 65% de la población urbana y el 80 % de la rural vive con menos de un dólar por día
• Dos tercios de los haitianos están por debajo de la línea de la pobreza
• La esperanza de vida no llega a los 53 años
• La inseguridad alimentaria afecta al 40 por ciento de los hogares
• 65% de los niños sufren anemia
• 17% de los niños menores de 5 años tienen peso insuficiente
• Haïti tiene las mayores tasas mundiales de VIH/SIDA sin contar Africa
• Situación generalizada de violencia armada, inseguridad y desprotección de los civiles
• Violaciones generalizadas de los derechos humanos
• Acceso precario a los servicios sociales básicos
• Dificultades de la población para acceder y reaprovisionarse de bienes esenciales.

Fuente: Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo

==Sexta parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 3- Liderazgo regional
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

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Haití visto desde Argentina

Una de las voces que se han levantado en contra de la participación argentina en Haití es la del académico Juan Gabriel Tokatlián. En un artículo publicado en junio de 2004 en el diario Página 12, el especialista dio diez argumentos para sostener su posición. El noveno está directamente relacionado con el eje de este artículo. Ante quienes opinan que es primordial para Argentina operar con Chile y Brasil “en el despliegue conjunto de efectivos en contextos de crisis en el hemisferio”, Tokatlián hace dos precisiones. Por una parte, afirma que los motivos que impulsaron la decisión de enviar tropas fueron distintos en los tres casos. “Brasil, con el aliento de Francia, concibe la operación militar en Haití como una forma de proyección que legitime su aspiración de acceder a un asiento permanente en el evento de una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU; Chile, con el respaldo de Canadá, opera más en términos de persuasión para mostrar su disposición a usar la fuerza en el hipotético caso de mayores conflictos cercanos, y Argentina, bajo demanda de Estados Unidos, actúa por presión ante la creciente debilidad interna y vulnerabilidad externa del país”, asegura. Tras esto se pregunta si este triple entendimiento es un ensayo previo a lo que podría ocurrir con la participación de las fuerzas armadas en el combate contra el narcotráfico en las favelas de Río de Janeiro o es, por ejemplo, el anticipo de una fuerza multilateral que pueda responder a un pedido de Colombia para asistirla en el combate contra el terrorismo. En síntesis, si bien opina que “es muy bueno que tres democracias vecinas como Argentina, Chile y Brasil coordinen mejor alguna parte de sus respectivas políticas de defensa”, acota que “no es tan claro que los tres compartan metas ni que sea aconsejable que se conviertan en gendarmes regionales”.

Al otro lado de los Andes, la posición oficial chilena fue resumida el pasado 18 de diciembre por un vocero presidencial, Osvaldo Puccio. Dijo que estar en Haití es para su país “un compromiso superior con América Latina, con el sistema internacional”, y agregó que tiene que ver con los compromisos más profundos de Chile “con el sistema multilateral y con Naciones Unidas en especial". Otra vez esa palabra: multilateralismo. Su sombra es, precisamente, la que impide que el caso haitiano pueda ser iluminado por la brillante luz de los lugares comunes.

==Quinta parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 3- Liderazgo regional
* 4- Apoyo y oposición
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

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Apoyo y oposición

Las particularidades de la forma en que Brasil está encabezando la misión de paz en Haití no sólo se registran en términos de paradojas geopolíticas, sino también en el modo en que se lleva adelante el trabajo en el terreno. Uno de los hechos que pueden parecer más novedosos es el rol que están teniendo las organizaciones no gubernamentales brasileñas.

Viva Río, una de las más prestigiosas asociaciones civiles del país del cercano norte, está involucrada en la campaña de desarme que se está llevando adelante en los barrios más peligrosos de Puerto Príncipe, capital haitiana. Esta organización, que aprovecha una experiencia ganada en las favelas de Río de Janeiro, se ha convertido en un importante factor de legitimidad de la misión de paz brasileña ante una parte de la opinión pública de centroizquierda en ese país. Uno de los referentes de Viva Río, Rubem César Fernández, dijo en diciembre que “el batallón brasileño logró pacificar Bel Air, barrio en guerra del centro de Puerto Príncipe, haciéndolo con firmeza pero también con inteligencia y respeto a la población local”. Dijo categóricamente haber sido testigo directo de esa realidad durante un trabajo de campo en el que visitó el lugar varias veces “conversando con agentes comunitarios y habitantes, viendo que la gente reconocía el buen desempeño” de los cascos azules. En su opinión, la acción que ha venido llevando adelante la Minustah es raramente buena en el contexto de las Misiones de Paz.

No todo son elogios en el interior de Brasil. La voz más crítica es la del diputado del Partido de los Trabajadores Iván Valente, el mismo que recientemente afirmara que el mandatario venezolano, Hugo Chávez, había desplazado al presidente brasileño Luis Ignacio “Lula” Da Silva como referente de la izquierda regional. Ya en el momento inicial de la misión de paz Valente hizo declaraciones contrarias al envío de efectivos, y en enero de 2005 volvió a reclamar la salida de Brasil de un país caribeño al que calificó de “pantano” para los cascos azules.

Pese a esta oposición, el gobierno brasileño está dispuesto a jugar todo su prestigio en el éxito de esta misión. La medida para el éxito, bien lo sabe el país del cercano norte, está en el grado de cumplimiento de sus objetivos iniciales. Celso Amorim los resumió "en tres pilares interdependientes e igualmente importantes: el mantenimiento del orden y la seguridad; el aliento al diálogo político con miras a la reconciliación nacional; y la promoción del desarrollo económico y social". Por eso señaló que se deben conyugar los proyectos de impacto inmediato, “que devuelvan la esperanza a los pobres y desocupados”, con la asistencia a las instituciones haitianas para planificar una estrategia de largo plazo.

==Cuarta parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 3- Liderazgo regional
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

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Liderazgo regional

Aunque las declaraciones de la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleeza Rice, califiquen como "un avance importante" tener en Haití una misión de la ONU "encabezada por un líder regional como Brasil, y además contar con la participación de varios países de la región", a nadie escapa que en Washington se está mirando con mayor interés que en otros casos el desempeño brasileño en esta misión.

Es que como dijo el canciller del gobierno de Lula, Celso Amorim, "no es posible declararse en favor del multilateralismo y no actuar en ese marco cuando la oportunidad se presenta". ¿Qué ocurre si la situación de Haití desemboca en un resultado positivo? Será una ocasión de comprobar que los llamados “líderes regionales” pueden hacerse cargo de crisis muy complejas sin necesidad de participación de los poderes globales. Si por el contrario fracasa, la conclusión no será necesariamente la opuesta, ya que todo dependerá del grado del fracaso. Si se trata de un fracaso ordenado, en el que se cumplen algunos objetivos mínimos –como las elecciones del martes- y luego se produce una salida gradual de las tropas de paz, al menos se habrá demostrado que Brasil estuvo en condiciones de conducir una fuerza de paz con un importante componente subregional.

Si se analiza el peso real de Brasil en América del Sur, y se lo compara con el de otras potencias regionales de otras partes del mundo, se comprueba fácilmente que no hay rivalidad posible en esta zona del mapa, a menos que se eleve la mirada hacia México (un actor complejo, que no necesariamente debe ser visto como un seguidor incondicional de todas las pautas que dicte Estados Unidos en política exterior). Pero si la mirada se queda en el sur, el clásico Argentina versus Brasil es apenas una cuestión de balompié. Brasil tiene el 49 por ciento de la población sudamericana, genera la mitad del producto bruto y tiene un gasto militar igual al del resto de los países sudamericanos sumados. En los mismos rubros, Argentina debe conformarse con un 11 por ciento, tanto de la población como del producto bruto, y con un 7 por ciento del gasto militar. La relación es casi tan aplastante como la que tiene India sobre Pakistán. En África Subsahariana, sin embargo, la oposición entre Sudáfrica y Nigeria es mucho más equilibrada. Los sudafricanos son superados en población (21 % sobre 7) pero compensan con un mayor producto bruto (35 por ciento sobre 14). Así las cosas, si alguien se fortalece de un éxito en Haití será Brasil mucho más que Argentina o Chile, y si alguien puede llevar a la región a la cancha grande del multilateralismo, también será Brasil.

==Tercera parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

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El pecado original

Más allá de las causas profundas y del encadenamiento de circunstancias que llevaron a la crisis de gobernabilidad de la mitad más pobre de la isla La Española, es inocultable que las tropas de paz están en Haití para zurcir las heridas que quedaron luego de la intervención estadounidense que derrocó al presidente constitucional Bertrand Aristide en febrero de 2004.

En el mejor de los casos la Minustah logrará generar condiciones de estabilidad que permitan ir hacia la reorganización política del país o, en la que podría ser la peor de las hipótesis, habrán colocado un amortiguador de responsabilidades que dificulte vincular los problemas actuales con la intervención de Estados Unidos ocurrida hace dos años. Un punto de partida tan cargado de connotaciones para el debate de la política latinoamericana que puede hacer olvidar, por ejemplo, que las situaciones en las que se necesita la presencia de cascos azules son, por regla, situaciones creadas por la acción directa o indirecta de poderes internos o externos que actuaron agrediendo a los sectores más vulnerables.

En el análisis del caso haitiano, y en el debate que genera al interior de los países que participan de la fuerza de paz, esta zona de complejidad inicial está condimentada por un elemento en apariencia paradójico: el país que lidera la Minustah es Brasil. Un actor de la escena internacional que ha jugado las cartas más fuertes del multilateralismo en los últimos años, aliado de otras potencias regionales como Sudáfrica e India. Una tríada incómoda para el poder unilateral de Estados Unidos, ya que Brasil emerge como el líder real de una América del Sur que ha virado a la centroizquierda, la Sudáfrica mandelista es el contrapeso africano a otros actores menos comprometidos con las “buenas causas” como la polémica Nigeria, en tanto que India es el antagonista histórico del principal aliado de los estadounidenses en esa región luego del 11-S (Pakistán). En cierta medida parecería que uno de los tres países que han dado la mayor batalla para que el Sur tenga asientos permanentes en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y cuya alianza con India y Sudáfrica es un referente esencial cuando se habla de multilateralismo, está siendo funcional, en el caso de Haití, a los intereses del poder hegemónico. A menos que las apariencias engañen.

==Segunda parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 3- Liderazgo regional
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

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Contradicciones del lejano y del cercano Norte

Para las cancillerías de Brasil y Chile, las elecciones del martes fueron un factor clave de la ecuación que busca superar la crisis haitiana. La participación de esos dos países en el anillo de legitimidad colocado alrededor de los comicios, se suma al rol protagónico de sus fuerzas armadas en la Misión de Paz de Naciones Unidas en Haití. Criticada como funcional a Estados Unidos o defendida como una oportunidad para el multilateralismo, la Minustah abre la posibilidad de un debate sobre el alcance y las limitaciones de las potencias regionales.

Los primeros resultados de las elecciones presidenciales y legislativas de Haití dan como ganador a René Preval, aunque persistía la duda sobre si será necesario realizar una segunda vuelta el 19 de marzo. Considerado por sus rivales como un continuador de las políticas del derrocado presidente Jean-Bertrand Aristide, esa cercanía con el controvertido líder de Lavalas puede haber sido el secreto de su buena votación. Sin embargo Preval, que ya fue primer ministro y que adquirió notoriedad como opositor a la dictadura de Jean Claude Duvalier en los tempranos años ochenta, dice no querer ser identificado con nadie más que consigo mismo. Si se confirman los resultados, este experimentado político de 63 años deberá gobernar el país más pobre de América, donde la crisis social se une a la polarización política. La expectativa de que su elección permita comenzar a resolver al menos el problema de la polarización, se reflejaba el miércoles en las declaraciones de satisfacción emitidas por las cancillerías de Brasil y de Chile. En toda elección que se realiza en contextos críticos, sobre todo si se registran hechos aislados de violencia como ocurrió en Haití, las declaraciones de actores internacionales de primer orden son un factor importante de legitimación de los resultados.

En ese sentido, la actuación de Brasilia y Santiago de Chile parece haber estado ligada al convencimiento de que estas elecciones ayudarán al éxito de la Minustah, y a la intención de hacer notar que si se pudo votar fue gracias a la presencia de esa misión. "Para Chile esta es una jornada donde comienzan a verse los frutos de un trabajo intenso", fue el mensaje del comunicado del servicio exterior trasandino. Que el núcleo del contingente de cascos azules esté formado por ejércitos de países que tienen gobiernos de centroizquierda, en especial Brasil y Chile, y que el origen de la crisis haitiana sea el derrocamiento de un presidente constitucional por parte de Estados Unidos, son dos elementos que, combinados, vuelven polémica una misión que dice tener el objetivo de generar un contexto de seguridad para que Haití “retorne al camino de la democracia”.

Por un lado el éxito de la Minustah podría disimular los efectos de lo que muchos consideran que fue una intervención más de Estados Unidos en los asuntos internos haitianos, y por esa razón sus críticos consideran que los cascos azules resultan funcionales a Washington. Pero por otra parte, quienes defienden el rol protagónico de los militares brasileños en la misión, aseguran que ese mismo éxito podría servir para fortalecer los esfuerzos que Brasil y otras potencias medianas (como India y Sudáfrica) vienen realizando para modificar el actual orden internacional unipolar.

==Primera parte de siete

* 2- El pecado original
* 3- Liderazgo regional
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006. Fotos: NU)

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17 febrero 2006

Haití: Preval proclamado presidente a sugerencia de Brasil

Luego de masivas protestas de los seguidores de René Preval, agravadas por el hallazgo en un vertedero de basura de decenas de cajas con hojas de votación, el candidato ganador de las elecciones del martes 7 fue proclamado presidente de Haití sin necesidad de una segunda vuelta. La solución, nacida en Brasilia, pretende destrabar una situación surgida de un sistema electoral que se mostró inadecuado. El candidato que obtuvo el segundo lugar estaría rechazando la medida.

“Marco Aurelio García, asesor en Asuntos Internacionales del presidente Luiz Ignacio Lula da Silva, precisó que, dado el clima de violencia e incertidumbre en el país caribeño, evitar una segunda vuelta sería la mejor solución, siempre y cuando se respete la legalidad”. La propuesta, difundida por El País de Madrid en la madrugada del jueves, fue tomada finalmente por la Comisión Electoral haitiana como la solución para destrabar la crisis originada en el conteo de votos. El político brasileño puso en movimiento sus contactos con la Internacional Demócrata Cristiana y logró que esa organización intentara convencer al democristiano Leslie Manigat, con quien Preval debería disputar una hipotética segunda vuelta. En la mañana del jueves todas las informaciones sugerían que Manigat rechazaría la fórmula.

Técnicamente se trata de modificar el sistema electoral en uno de los momentos más delicados del proceso de una elección, ese que transcurre entre que se cierran las mesas de votación y se oficializan los resultados. En cierta medida la idea de Marco Aurelio García implica aceptar que las reglas del juego que estaban vigentes eran inadecuadas para el sistema de partidos haitiano: un candidato ganador que está a menos de dos puntos del sillón presidencial mientras la segunda fuerza mira desde un lejano 11 por ciento. Un cuadro que hace que las hojas de votación “botadas” al vertedero adquieran un potencial explosivo. Nada indicaba que fueran suficientes para superar el 50 por ciento más uno, pero desde su hallazgo se volvieron la pieza clave para la mayoría de los argumentos tejidos alrededor del desprolijo escrutinio.

Las declaraciones recogidas por los periodistas que están en la isla son claras. Los partidarios de Preval sienten que se les estaba robando la elección y por eso llevaron llevando adelante masivas manifestaciones, principalmente en la capital. Su candidato, que desde un comienzo fue visto como cercano al depuesto Jean-Bertrand Aristide, estaba siendo víctima de un complot, aseguran. En voz más baja, hay quienes dicen ver la mano de Estados Unidos, país que actuaría movido por un interés hipotético en desestabilizar el proceso de redemocratización y hacer fracasar una misión de paz liderada por Brasil. Esta hipótesis tiene al menos un punto débil: la orden de llevar los votos al vertedero habría provenido de la propia misión de paz. Según El País de Madrid, la empresa Boucar Pest Control, que es la que recolecta la basura en la capital, se atribuyó el haber transportado las cajas con votos al basurero municipal “en cumplimiento de un contrato de servicios de limpieza con la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah)”.

¿Válidas o en blanco?

En declaraciones a la prensa Michel Brunache, secretario del presidente interino Boniface Alexandre (foto), había dicho que las cuestionadas autoridades electorales examinarán “detenidamente los ejemplares de los votos encontrados en el basural, para determinar si son votos verdaderos”. Ahora ese órgano electoral dio a Preval un exacto y capicúa 51,15 % de los sufragios. Un cable de la agencia EFE informa que la proclamación de Préval fue aprobada por siete de los nueve miembros del Consejo Electoral y cuenta con el respaldo del primer ministro interino, Gerard Latortue. El corresponsal de la agencia Reuters en Puerto Príncipe citó a una fuente diplomática que aseguró que las hojas de votación encontradas en el vertedero fueron 85.000. Y estaban en blanco, por lo que no puede decirse que sean votos a Preval. Los oficiales de campaña de Preval habían asegurado que aunque las hojas de votación encontradas en la basura fueran votos en blanco, igual se estaría en presencia de un fraude. El diario El Mundo explicó que la solución que permitió el triunfo de Preval fue distribuir el peso de los votos en blanco entre todos los candidatos por igual.

Este tipo de tecnicismos son los que le permitieron a Brasil convencer a todas las partes de que aceptar la victoria de Preval no es torcer “demasiado” las reglas del juego. De acuerdo con la BBC, otra de las opciones que había llegado a manejar Marco Aurelio García era que el consejo electoral de Haití no tome en cuenta los votos anulados, lo cual le daría la mayoría absoluta a Préval. “El gobierno brasileño no pretende modificar las reglas de juego", aclaró García, sino que está “haciendo un análisis político” sobre una crisis “que solamente los haitianos pueden resolver”.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 17 de febrero de 2006)

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20 noviembre 2002

Todas las fronteras del mundo

Sumergirse en la realidad del país más pobre de América, puede implicar un golpe tan fuerte que la experiencia se tiñe de una irrealidad casi onírica, mientras se recorren los jirones del viejo esplendor de la perla más preciada del imperio colonial francés. En Haití, cada imagen es una frontera.

Quienes llegan por avión a la isla de La Española, que Haití comparte con República Dominicana, aseguran que la división entre ambos países puede adivinarse desde el aire. La porción verde es República Dominicana, el gris amarronado es Haití. La postración económica de la ex colonia francesa prácticamente acabó con la vegetación. Los dominicanos comentan con cierta amargura que su propia crisis, o el pasaje furtivo de la frontera que realizan los contrabandistas de carbón vegetal, ya han ido desdibujando este remedo cartográfico. Pero si se arriba a Haití por vía terrestre, el impacto es todavía más fuerte.

La capital dominicana, Santo Domingo, tiene ciertos destellos de prosperidad, algunos basados en el auge de la construcción de infraestructura turística, otros que surgen de las inversiones realizadas en algunos monumentos de la ciudad antigua, como consecuencia de las celebraciones del quinto centenario de la llegada de Colón. Esto cambia apenas se sale de la ciudad y se pasa por los barrios de lata que se apretan en los cerros circundantes, o por las comunidades campesinas salpicadas entre los platanales. Pasan las horas y a medida que se acerca Haití, la pobreza se vuelve más extrema. Los signos de la modernidad relativa de Santo Domingo van dejando paso a pequeños poblados que muestran, al borde de la ruta, unos curiosos coliseos de madera reservados a las riñas de gallos. Unos kilómetros antes de llegar a la línea divisoria, la carretera simplemente se extingue, y es sustituída por un pedregal bordeado de casuchas miserables. El trayecto se hace trabajoso y el lado dominicano se parece a cualquier zona fronteriza de cualquier empobrecido país de América Central.

Pero a pesar de ese prólogo, que supuestamente debería preparar al viajero para llegar al país más pobre de América, no es posible estar listo para el impacto que se recibe al ingresar en Haití. Decenas de personas esperan el paso del ómnibus detrás de una pesada reja de metal verde, que sólo se abre para permitir la entrada o salida de los vehículos. Están prácticamente colgadas del portón. Un guardafronteras lo abre y el ómnibus traza una herida entre la muchedumbre, por la que avanza lentamente. Las imágenes se asemejan a la Ruanda de los noticieros. Niños negros, desnudos, mirando con los ojos desorbitados. Una enramada desvencijada bajo la cual decenas de mujeres -la piel sobre los huesos- dan vida a una feria fronteriza en la que los puestos, montados sobre estructuras de madera blanqueada por el sol y la lluvia, casi no tienen nada que ofrecer en sus cuarteadas mesas vacías. Una impresión de estar entrando en un lugar donde la pobreza extrema es la norma. A diferencia de otras, la frontera haitiana no es un lugar por el que se pasa, sino que es un lugar al que se entra.

==Primera parte de cinco

* 2- Puerto Príncipe
* 3- El brillo perdido
* 4- Petion-Ville
* 5- El Oloffson de Green

(Publicada en el semanario Brecha, de Uruguay, 2002)

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12 julio 2002

Ilegales en su propia isla (I)

La vieja isla de Ayití, hoy está dividida en dos países: Haití y República Dominicana. El ingreso per cápita de los dominicanos cuadruplica al de sus vecinos, lo que hace que miles de haitianos crucen la frontera en busca de un futuro mejor. Del otro lado, además de las plantaciones azucareras, los espera una larga historia de rechazos y deportaciones arbitrarias.

Exactamente al mediodía se desató sobre Santo Domingo una lluvia de proporciones bíblicas. La cortina de agua le daba un aire irreal a la ciudad. Sin un buen sistema de bocas de tormenta, las calles laterales se fueron desbordando rápidamente y ya no era posible distinguir las veredas. En la rambla, el viento agitaba las palmeras. Refugiados precariamente debajo del alero de una parada de autobuses, los dos desconocidos comenzaron hablando, inevitablemente, del clima. Agotado el tema por la fuerza de la evidencia empírica, los enormes carteles de propaganda electoral focalizaron la conversación. En especial uno de ellos, que fue el que primero llamó la atención del forastero. Sobre fondo rojo se veía a un candidato entrado en años, de cuello de boxeador, que en letras blancas proclamaba: “Yo arreglo esto”.

-Optimista el hombre, ¿no?
-¿Ese? Ese no sirve.
-¿Y cuál sirve?
Con un gesto de cabeza mostró a su preferido. No utilizó ese movimiento lateral que señala cabeceando, tan usual en el Río de la Plata, sino que lo señaló con la pera, a la caribeña. Moviendo su cabeza de abajo hacia arriba indicó un anuncio en el que se lee “vote blanco” junto a la fotografía de un candidato negro: José Francisco Peña Gómez.

La imagen de este político también se puede ver en la Feria del Libro, que por esos días de mayo está ubicada en un parque céntrico de Santo Domingo, originando un caos de tráfico que es la pesadilla anual de los automovilistas. Una de las novedades del año es un libro que tiene en la portada una vieja fotografía de un Peña Gómez jovencísimo, con el torso prácticamente volcado sobre una suerte de pupitre, mirando con atención un punto indefinido, tal vez el estrado desde el que está siendo acusado por un funcionario de la dictadura de Trujillo. Junto al escrito testimonial de Peña Gómez, el mismo stand muestra un clásico de la literatura política dominicana, El Río Masacre se cruza a pie, sobre una de las históricas persecuciones de haitianos por parte de autoridades dominicanas. Últimamente, esos hostigamientos han asumido la forma de redadas del Departamento de Migración, y varias de ellas han coincidido con épocas electorales.

Un informe de derechos humanos de 1996 aseguró: “con repetidas referencias a los antepasados del candidato dominicano negro José Francisco Peña Gómez, los candidatos en liza argumentaban que 100.000 nacionales haitianos estaban ilegalmente inscritos en los censos de votantes. En las semanas que precedieron a las elecciones, cerca de 5.000 presuntos haitianos fueron deportados”.

Si bien no existen cifras confiables sobre el número de haitianos y domínico-haitianos que viven actualmente en la República Dominicana, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, citando a las autoridades de inmigración dominicanas, informó en 1999 que entre 500.000 y 700.000 personas de origen haitiano estaban viviendo en ese país. Algunos jerarcas, como el Jefe del Ejército, Manuel Polanco Salvador, a mediados del año pasado hablaban de “un millón más o menos”. Cálculos extraoficiales sugieren que al menos la mitad de estas personas nacieron en la República Dominicana. De los nacidos en Haití, sólo cuatro mil estaban en situación legal, con una visa o un permiso de trabajo. Según las autoridades dominicanas, muchos miles de haitianos han traído papeles de identidad falsos, lo que complica la tarea de distinguir a los residentes y ciudadanos legítimos de los inmigrantes indocumentados.

Aunque el lado dominicano de la isla corresponde a un país latinoamericano con dificultades económicas, el abismo que separa a ambos vecinos empuja a muchos haitianos a cruzar la frontera. No los separan solamente 380 kilómetros de línea limítrofe, sino también, y esencialmente, la distancia existente entre el ingreso per cápita de los dominicanos, que en el 2001 era de 2100 dólares, y el de los haitianos, situado en los 510 dólares.

==Primera parte de cinco

* 2- Parte II
* 3- Parte III
* 4- Parte IV
* 5- Parte V

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en julio de 2002)

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