07 enero 2008

Jóvenes y guerra:
Aquiles era punk

Las guerras modernas se han caracterizado por involucrar cada vez más a las poblaciones civiles. Ya no son los ejércitos, sino las sociedades las que las sufren. Por el momento de sus vidas en las que llega el conflicto, los jóvenes viven las situaciones de guerra como una particular amputación de su futuro.

Aquiles, personaje central de La Ilíada, tenía 15 años cuando comenzó a pelear la guerra de Troya. Francisco Rivera, el “Zorro”, no había cumplido los 21 cuando lideró la toma de la segunda ciudad de Nicaragua durante la revolución sandinista. Apenas contaba con esa edad el poeta peruano Javier Heraud cuando fue ultimado en las selvas de Puerto Maldonado mientras intentaba iniciar un foco guerrillero. La guerra siempre ha involucrado a los jóvenes. Baste para recordarlo la tragedia de las Malvinas, que le costó una generación a la vecina Argentina.

Algunas de las situaciones esbozadas en este informe, mínimos apuntes superficiales sobre realidades más que complejas, tratan sobre los jóvenes que combaten; otras hablan sobre cómo las viven los civiles; en la mayoría se verá que los lugares de víctima y victimario se mezclan, o en otros casos se podrá identificar una extraña “normalidad” que a veces, como un flash, pasa por detrás de los jóvenes en conflicto. Flashes como el testimonio de uno de los sobrevivientes de la batalla de San José de las Mulas, en Nicaragua, que dijo a un periodista de El Nuevo Diario que lo estaba entrevistando: “Cuando empezaron a atacarnos todo eran luces trazadoras, como en la Guerra de las Galaxias, pero no estaba Yoda”. Flashes como la visión fugaz de un gigantesco póster de Madonna en la habitación de una muchacha macedonia que, bajo la atenta mirada de su madre, le prestó a Brecha una computadora para terminar un artículo del Cuaderno de los Balcanes publicado en 2002. Eran los días en que, afuera, se escuchaban las frenadas de los autos que escapaban después de hacer algún disparo aislado, coletazos de los enfrentamientos de esa semana entre albaneses y macedonios, pero ahí, adentro, como podría haber estado en cualquier pared de Montevideo, estaba el póster de Madonna. Tranquilizadora mentira de una normalidad imposible.

No se trata solamente de guerra. En las situaciones de violencia urbana se dan fenómenos similares. coav es un proyecto brasileño impulsado por Viva Favela. En el proceso de preparación de un trabajo sobre cómo los jóvenes viven su relación con el mundo de la violencia en las ciudades, coav entrevistó a Rachel Brett, para comparar los efectos de las crisis armadas en jóvenes africanos y cariocas. Entre las semejanzas que encontró Brett están la banalización, incentivo y “glamorización” de la violencia y las armas. Aquellos que las portan, dice Brett, son proyectados como héroes y modelos, especialmente para los varones. “Cuando un niño dice no, está sujeto a ser tildado de cobarde, traicionero, que decepciona a su familia, especialmente al padre”, explica.

KOSOVO. Si los jóvenes en general sufren la guerra, las jóvenes la sufren doblemente. La limpieza étnica en Kosovo fue acometida con igual celo por serbios y por albanokosovares. En cuestión de meses, apenas cambió la correlación de fuerzas, en el mismo año 1999 víctimas y victimarios intercambiaron papeles. Los paramilitares eran los principales responsables de lo que un reporte de la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE) define con crudeza como “el uso de la violación como arma de guerra”. Este capítulo de la catástrofe humanitaria de Kosovo es el menos documentado. Tradicionalmente la sociedad albanokosovar tiene a la sexualidad como un tema en torno al cual se guarda un compacto silencio. “El estigma de la violación es tan profundo que se suele afirmar que una buena mujer debe suicidarse antes que continuar viviendo luego de haber sido violada.” El informe de la osce abunda en testimonios sobre violaciones masivas que generalmente tenían un patrón común: las fuerzas militares o paramilitares serbias toman una aldea, separan a los hombres de las mujeres, eligen las veinte o treinta jóvenes más atractivas y las someten durante cuatro días a una suerte de esclavitud en la que no sólo las violan repetidamente sino que también las obligan a realizar tareas domésticas como lavar la ropa de los soldados, limpiar los alojamientos militares o cocinar.

Esta violencia se ejercía de “la manera más pública posible” a los efectos de aterrorizar a la población. “Cuando la violación se comete en un conflicto armado ésta se dirige a toda la sociedad y no sólo a la víctima individual”, sobre todo cuando son violadas gran cantidad de mujeres, las que en algunas ocasiones quedan incapacitadas para procrear y, en caso de pertenecer a culturas tradicionalistas como la albanokosovar, también incapacitadas para casarse y tener una vida familiar normal. Para los expertos de la osce “es claro que la violencia sexual fue usada como un instrumento de limpieza étnica siguiendo patrones similares a los que se utilizaron en Bosnia-Herzegovina”. Los violadores serbios les decían a las mujeres a las que acababan de agredir: “ya no son más albanesas, porque llevan en sus entrañas niños serbios”. En otras palabras, “la violación se usaba como un arma para anular la etnicidad de las mujeres”, concluye la osce.

BOSNIA. Los jóvenes no sólo han sido víctimas. También han tenido, a veces, el rol de victimarios. No se trata de los soldados casi niños accionando el gatillo y matando a otros casi niños, como ha ocurrido con frecuencia en las guerras africanas. Se trata de autores de crímenes de lesa humanidad, con todas las letras. Uno de los personajes más sanguinarios de la guerra de Bosnia, el bosniomusulmán Naser Oric (foto), tenía 25 años cuando asumió el mando militar de la guarnición de Srebrenica. En el expediente que le abrió el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia se puede leer que no sólo aterrorizaba a las aldeas de campesinos serbios, sino que también había instalado un régimen de terror dentro de la ciudad, donde regía con mano de hierro la vida cotidiana de los propios bosniomusulmanes. Las muertes, las torturas, las violaciones, se hacían por orden de Oric. Cuando el ejército serbio atacó Srebrenica para vengar los asesinatos de campesinos serbios a manos de Oric, el jefe bosniomusulmán prefirió escapar, y dejó a los suyos indefensos ante la venganza. Ocho mil jóvenes y hombres bosnios fueron ultimados por los serbios, en una masacre que se convirtió en un emblema de los crímenes contra la humanidad cometidos en los Balcanes.

LIBERIA. Frustrados, analfabetos, huérfanos y víctimas de abusos, tal es la situación de los nuevos jóvenes que tratan de volver a tener a una vida normal después de años de guerra, indica un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre ese país africano en el que los menores representaban el 37 por ciento de los combatientes de las distintas facciones enfrentadas. Ahora, afirma la oit, muchos de los 15 mil niños vinculados al conflicto bélico han evolucionado hasta alcanzar la edad adulta y son jóvenes desempleados.

El diagnóstico de la situación actual a la que se enfrentan esos jóvenes no es demasiado alentador. En el reporte de la oit puede leerse que sólo un 55 por ciento de los hombres, y en torno al 41 por ciento de las mujeres, son económicamente activos en la actualidad. Se estima que el 80 por ciento están desempleados, aun cuando se desconocen las cifras reales de desempleo y subempleo ocultos, en tanto que un 77 por ciento trabaja actualmente en el sector informal.

Otra investigación, en este caso de la organización no gubernamental Human Rights Watch (hrw), indica que el final del conflicto no ha significado el final de la guerra para la juventud liberiana. Muchos de estos ex combatientes, veteranos de guerra pero jóvenes en edad, han sido reclutados como mercenarios para pelear en otros países africanos, retomando el ciclo de violencia que los ha venido acompañando durante toda su vida. La vida de estos “guerreros regionales” está descrita en “Jóvenes, pobreza y sangre. La herencia mortal de los guerreros regionales de África del oeste”. Es un informe de 66 páginas elaborado por hrw a partir de entrevistas con cerca de 60 antiguos combatientes que consiguieron cruzar las fronteras para luchar en Liberia, Sierra Leona, Costa de Marfil y Guinea. Tal como indica Europa Press al resumir el estudio, hrw analiza también las bases de este fenómeno de “mercenariado transfronterizo” en África occidental, que no son otras que la incapacidad de los programas de desarme y desmovilización, a causa de la corrupción de sus gestores, para asegurar a los antiguos niños soldados un medio de vida adecuado.

SAN JOSÉ DE LAS MULAS. Antonio pesa más de 120 quilos. No traslada su humanidad demasiados metros cada día, sino que casi siempre se mantiene al amparo de una mecedora, a la sombra de un árbol de mango, a la entrada de su casa. Es difícil imaginarlo como uno de los pocos sobrevivientes de la principal gesta de la Juventud Sandinista en los años ochenta. Hace más de dos décadas, cuando tenía poco más de 17 años, Antonio se alistó en un batallón como voluntario. Eran los tiempos en que se debía combinar la defensa militar con el trabajo político. Especialmente en algunas aldeas campesinas del norte, donde la población era particularmente permeable a la propaganda de la “contra”, ejército irregular armado por Estados Unidos. La creación de cooperativas, la entrega de tierras mediante una reforma agraria que tuvo ciertos momentos de improvisación, generaban una sensación de temor a lo desconocido. La falta de tacto de algunos dirigentes locales y el autoritarismo de algunas guarniciones militares, venían creando problemas en San José de las Mulas, una pequeña población cercana a la frontera norte.

Era un lugar relativamente tranquilo desde el punto de vista militar, por lo que el gobierno decidió relevar a la tropa allí acantonada y sustituirla por un destacamento recién creado, formado en su casi totalidad por jóvenes sandinistas. De inmediato comenzaron a dar clases en la escuela, a pintar y arreglar espacios comunitarios y a intentar ganar la confianza de los lugareños. En dos meses de estadía habían casi abandonado las previsiones militares, al punto de que no ocuparon las lomas que dominaban las afueras del pueblo. La contra vio una oportunidad para atacar, y ocupando esas alturas lanzó una ofensiva que superaba en cinco a uno el número de los defensores. El modo en que los jóvenes defendieron ese pueblo y la cantidad de bajas que sufrieron los convirtieron en una leyenda para la Juventud Sandinista.

ORIENTE MEDIO. Son habituales los estudios y reportajes sobre cómo los jóvenes de esta zona del mundo viven el conflicto palestino-israelí. A veces el acento se pone en las dificultades del ejército de Israel para reclutar soldados, otras se coloca en las dificultades que tienen los adolescentes palestinos para sustraerse a las políticas de reclutamiento de grupos armados. O incluso se profundiza en las razones que se dan a sí mismos los kamikazes palestinos de corta edad, que están dispuestos a cometer atentados (en muchas ocasiones asesinando a otros jóvenes, como es el caso de los ataques contra locales de diversión nocturna en ciudades israelíes) porque piensan que ésa es la mejor manera de servir a su causa. Uno de esos trabajos, sin embargo, tuvo la peculiaridad de concentrarse en cómo viven el conflicto aquellos que no tienen un “compromiso” con ningún aparato militar ni paramilitar.

Preguntándose qué ocurre con los “civiles”, unicef recogió historias de adolescentes como Omer, una niña de Haifa que reconoce la tensión que siente cuando está en sitios donde hay mucha gente, al punto de que, según el trabajo publicado por unicef, vigila con recelo a las personas que la rodean. “Me da rabia tener ese mecanismo de defensa”, dice. O como Julie, de Gaza: “Aquí no tengo futuro. Siempre estoy pensando qué voy a ser cuando crezca, adónde iré. Me gustaría ir a un sitio donde pudiera disfrutar de la seguridad y la libertad, y donde la gente no tuviera que estar pensando constantemente en la guerra”. En cambio, en los territorios ocupados donde vive actualmente, “escuchamos constantemente los ruidos de los aviones cuando bombardean, lanzan cohetes, y así por el estilo. También escuchamos las detonaciones de las bombas. Escuchamos constantemente los sonidos de los combates”.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 14 de diciembre de 2007)

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07 diciembre 2007

El Titanic todavía flota

Mientras la oposición israelí acusa a su primer ministro, Ehud Olmert, de haber cedido demasiado ante los palestinos, el mandatario iraní, Majmud Ajmadineyad, dijo nuevamente, este último miércoles de noviembre, que “Israel no sobrevivirá”. Se trata de los primeros coletazos de la Cumbre de Annapolis, que relanzó el diálogo entre israelíes y palestinos.

El principal logro fue que, en los corredores, se aceptó “hablar de todo”, aunque luego, como manifestó el columnista de El País de Madrid Lluis Bassets, la declaración final haya sido “lo más próximo a la vacuidad que podía escribirse”. Cualquiera que sea el punto de vista que se elija, no extrañan las reacciones contrarias que se vivieron en Tel Aviv o en Teherán ante el encuentro de la semana pasada en la base naval de Annapolis, en Estados Unidos, con el que el presidente George W Bush buscó lograr un premio consuelo en el contexto de los reveses que viene sufriendo en Oriente Medio. La derecha israelí acusa a Olmert de usar esta cumbre como una cortina de humo para tapar los escándalos de corrupción que la afectan, y según escribe Juan Miguel Muñoz, también en el periódico madrileño, uno de los logros del país anfitrión, Estados Unidos, fue agrupar a los temerosos países árabes, especialmente Arabia Saudita, ante el reto del programa nuclear iraní y las amenazas de los movimientos islamistas Hizbolá y Hamas.

Por eso el nuevo desplante verbal de Ajmadineyad y el rechazo pleno de Hamas (que además está en una pugna de poder con el presidente palestino Majmud Abbas -foto- ) forman parte de lo esperable. Más allá de eso, la principal sorpresa parece haber sido que la reunión haya salido a flote y no se haya hundido en el fracaso inmediato. Tal vez todavía no se haya cruzado con el iceberg en su camino, pero lo cierto es que este mastodonte de conferencia, con 26 países y entidades, con camarotes de primera y de segunda, y hasta de tercera, y en el que no se conocía, hasta último momento, la lista de pasajeros, se mantiene a flote.

El propio Olmert, al regresar a casa, se vistió de vigía y anunció la presencia del iceberg en el horizonte. En entrevista concedida al diario Haaretz y reproducida en el sitio web 20 minutos, el premier dijo que si no se crea un Estado palestino, Israel puede colapsar. Explicó que “llegará el día en que la solución de dos estados no se pueda materializar, y entonces nos enfrentaremos a un conflicto como ocurrió en Sudáfrica por la igualdad en el derecho a voto”. Como esto también incluirá el derecho a votar de los palestinos de los territorios ocupados, entonces “el Estado de Israel se habrá acabado”.

SIN OPCIÓN DE NAUFRAGAR. En los análisis previos a la conferencia no reinaba precisamente la esperanza. Le Soir, de Bélgica, recordaba que en diplomacia los milagros suelen escasear y las cumbres mal preparadas siempre fracasan, mientras que un editorial de The Times, del Reino Unido, indicaba que la inexistencia de un calendario claro para una retirada de Israel de Cisjordania y la incógnita que significa el movimiento Hamas, que domina la Franja de Gaza, eran los dos principales obstáculos que debían superarse para evitar el fracaso. El periódico británico concluía, el martes 27, que la verdadera medida del éxito de Annapolis sería que Israel y los palestinos se pusieran de acuerdo al menos en mantener sus conversaciones y evitaran darse un portazo en la cara.

Por eso no debe de extrañar demasiado que al otro día de finalizado el encuentro los analistas rezumaran un medido optimismo. El diario italiano La Repubblica calificaba de valientes a los mandatarios palestino Majmud Abbas e israelí Ehud Olmert (foto) por haberse firmado, mutuamente, una suerte de cheque en blanco, aunque a renglón seguido reconoció que no tenían otra opción. “Irse de Annapolis con las manos vacías hubiera significado desencadenar de nuevo, enseguida, los demonios anidados en aquella Tierra Santa que no deja de ser una tierra de muerte y de injusticia”, indica el artículo de Bernardo Valli. Aunque aclara: “firmando el compromiso, sin disponer aún de los medios para mantenerlo, ciertamente no los han exorcizado”, y advierte que otra decepción, otro fracaso, “comportaría más sangre, más abusos, más humillaciones”.

Con esta advertencia final entronca la reflexión algo más sombría del diario francés Libération, en cuyas páginas se lee que tanto palestinos como israelíes necesitan ir más allá de una celebración internacional y afrontar “verdaderamente” las raíces del conflicto. Según este artículo, que lleva la firma de Hisham Abadía, esa búsqueda implicaría “empezar por ponerse de acuerdo sobre las principales causas del conflicto, que el final de la ocupación israelí pondrá fin a los problemas que derivan de ahí, evidentemente la violencia, los asesinatos, las colonias, las barreras en la carretera, las incursiones, etcétera”.

En una línea similar, la evaluación que realizó la enviada especial de la bbc británica a la Cumbre de Annapolis, Lourdes Heredia, expresa que lo más importante de la declaración conjunta final es que tanto Abbas como Olmert se comprometen a tocar todos los temas, por más difíciles que sean, a diferencia de lo que pasó en compromisos anteriores. Heredia atribuyó este paso adelante a la insistencia de los palestinos, ya que “en los pasillos de esta conferencia se dijo que la delegación de Abbas se resistió hasta el último minuto a firmar el documento” a menos que éste “incluyera todo”. Por ese motivo el canciller brasileño, Celso Amorim, consideró que “el mayor avance es que esta vez se comprometieron a discutir los problemas centrales, sin condiciones previas, algo que no se había logrado antes”. Con esto se refiere al control de Jerusalén, las fronteras del Estado palestino, el derecho de retorno de los refugiados palestinos y a los asentamientos judíos, aclara la crónica de la BBC.

Hablar de todo no necesariamente significa acordar en todo. Por eso, cuando se pasa la primera página del índice y se entra de lleno en los capítulos de las conversaciones, comienzan a verse las diferencias. Para encontrarlas no es necesario hablar del urticante tema del retorno de los refugiados palestinos, ni del estatus de Jerusalén. Alcanza con analizar la situación de los asentamientos israelíes en territorios ocupados y las fronteras de Israel. Es sabido que la postura árabe es retornar a la situación previa a la ocupación de 1967, por lo que Israel perdería lo que le queda de Cisjordania y Gaza así como algunos barrios de Jerusalén. Obviamente Tel Aviv no tiene la misma visión, y prefiere recordar que una parte de Gaza y Cisjordania ya están en manos palestinas, manteniendo la cuestión de Jerusalén como un tema casi tabú. Con respecto a los asentamientos, Heredia recordó que durante las conversaciones de Annapolis la palabra mágica fue el “congelamiento” al que se comprometió Israel, pero aclaró que ambas partes dan al mismo término una interpretación diversa.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 30 de noviembre de 2007)

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08 diciembre 2006

Consenso y negociación: amarga medicina

El paladar de los halcones recibió la prescripción con una mueca. Un grupo de estudio sobre Irak, formado por personalidades republicanas y demócratas, asegura que no hay salida para esa crisis al menos que se dialogue con Irán y con Siria, poniendo todos los temas encima de la mesa, incluido el conflicto árabe-israelí. El presidente Bush prometió tomarlo en serio, Irán dice que sólo coopera si hay un calendario de retirada de los marines.
La dureza de las conclusiones del grupo de estudio sobre Irak, lejos de ser un golpe más para la administración Bush (que viene de perder las elecciones legislativas y de sacrificar a sus dos principales alfiles en la política exterior), puede significar el principio de su recuperación. Las recomendaciones, minuciosas y realistas, no sólo comprometen al gobierno republicano a variar su rumbo, sino que también empujan a la oposición demócrata a involucrarse en una política consensuada hacia Irak. En ese sentido es una oportunidad que el presidente George W Bush parece estar dispuesto a aprovechar, según se desprende de sus primeras reacciones ante el “Informe Baker”, un documento de 84 páginas en cuya elaboración, para citar sólo dos nombres, participaron Lawrence Eagleberger, Secretario de Estado durante la presidencia de Bush padre, y William Perry, Secretario de Defensa de Bill Clinton. Las primeras palabras que salieron de la Casa Blanca fue que el presidente se tomará “semanas y no meses” para corregir su estrategia en Irak, para lo que tendrá muy en cuenta tanto el Informe Baker como otro reporte que está preparando un grupo de los asesores directos del gobierno republicano.

Más y peor

Las conclusiones son directas y, para citar al presidente Bush, “muy duras”. Aunque el informe dice lo que ya se sabía, lo hace de manera sistemática y llamando a asumir, en todo el espectro político, que “la situación en Irak es grave y se está deteriorando”. La violencia en el terreno no sólo está creciendo en términos de cantidad de atentados y número de víctimas, sino que también aumenta en complejidad. Las fuentes son multiples. Están la insurgencia sunnita, los grupos yihaidistas afiliados a al Qaeda, las milicias sunnitas, los escuadrones de la muerte y el crimen organizado. Un contexto variado en el que, sin embargo, a ojos de los autores del informe hay un problema que puede calificarse como el de mayor gravedad: la violencia sectaria.

El documento también reconoce que la insurgencia sunnita, de la que proviene la mayor parte de los ataques contra tropas estadounidenses, tiene “un apoyo significativo” entre la población civil. Un dato no menor es que en esos grupos es donde está la presencia más notoria de los restos del régimen del ex mandatario Saddam Hussein. Aunque no se ha identificado un líder único de esta insurgencia, el Informe Baker la califica como una “red de redes” que se beneficia de un “detallado conocimiento de la infraestructura del país”, a la vez que sus armas y su apoyo financiero proviene del interior de Irak. En otras palabras, ni siquiera el regimen de Hussein parece haber sido completamente derrotado por las tropas de ocupación.

Una solución regional

Para los expertos, “Estados Unidos debe, inmediatamente, lanzar una nueva ofensiva diplomática, para construir un consenso internacional para la estabilidad en Irak y la región. Este esfuerzo diplomático debe incluir a todo país que tenga interés en evitar que Irak se suma en el caos, incluyendo a todos los países fronterizos. Los vecinos de Irak y los Estados clave regionales y extraregionales, deben formar un grupo de apoyo para reforzar la seguridad y la reconciliación nacional dentro de Irak, ya que Irak no puede lograrlo por sí solo”.

Una línea de acción que implica “darle a Irán y Siria la posibilidad de influir dentro de Irak”, para lo que Estados Unidos debe intentar “involucrarlos constructivamente” usando incentivos y desincentivos en todos los campos, sin dejar fuera de agenda el diferendo nuclear iraní. Esto permitirá que Irán influya en los grupos chiitas y si se incluye en una negociación de amplio espectro todo el conflicto de Oriente Medio, también será posible que Siria realice un efectivo control fronterizo para evitar que ingresen armas y combatientes a Irak, opinan los autores del informe. Una prescripción que no sólo es amarga por el sabor de la medicina (para Bush estos países son dos de los más conspicuos integrantes del “eje del mal”) sino también por el diagnóstico.

El grupo de estudio sugiere que no habrá solución duradera para Irak al menos que también se avance en la resolución del conflicto árabe-israelí: “debe de haber un compromiso renovado y sustancial de Estados Unidos” con ese proceso de paz “en todos los frentes”, incluyendo conversaciones directas entre Israel, Líbano, Siria, y aquellos palestinos que acepten la existencia del estado de Israel.
Este jueves el Washington Post recogió las reacciones iraníes al Informe Baker. La primer condición que pone Teherán para cooperar con Estados Unidos es un calendario para el retiro de las tropas estadounidenses de Irak. Un indicio de que las recomendaciones sólo son viables si se aplican en el contexto de una política integral.

Pulse aquí para descargar el reporte del grupo de estudios sobre Irak (diciembre 2006), pdf 900KB

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 8 de diciembre de 2006)

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22 septiembre 2006

Ira (o queja) de ramadán

Para los musulmanes lo importante del mes sagrado de ramadán, que comienza este fin de semana, no es sólo ayunar, sino hacerlo en un estado espiritual de rendición a la divinidad y a los pilares de la fe. La idea de entrega completa a su dios es resaltada por varios estudiosos del Islam, e incluso está presente en los artículos de divulgación que aparecen en la prensa de inspiración musulmana: el Islam “en su sentido más básico significa una total rendición a Allah”, recuerda a sus lectores Melilla Hoy.

No se trata de una aceptación pasiva de la realidad ya que “una dimensión importante de esta rendición es la ayuda al necesitado o a aquel que es víctima del sufrimiento y la persecución”. Por eso el mes de ramadán es propicio para una insistencia de los imanes en la toma de conciencia de sus fieles (“agitarlos interiormente”, dice WebIslam) acerca de las condiciones en que viven otros musulmanes en el mundo que “siguen luchando contra la opresión en muchas partes del planeta: Palestina, Iraq, Chechenia, Afganistán y Cachemira”.

Como todo lo que se vincula al Islam, también en este punto hay matices. Recuérdese, por ejemplo, que ni siquiera hay una única versión entre los musulmanes acerca de cuándo empieza exactamente el mes de ramadán. Lo que para sectores moderados es “agitación interior” para otros implica la necesidad de manifestaciones públicas de solidaridad con sus correligionarios, e incluso el llamado a la lucha armada. En este ramadan en particular esos matices y diferencias se pondrán en evidencia con el contenido que se le dará, por parte de los imanes de las distintas tendencias, al “día de la ira”.

Una jornada convocada para hoy viernes por la cabeza de la Unión Mundial de Ulemas Islámicos, Yusef al Qaradaui, en contra de las recientes expresiones del líder espiritual de los católicos, el Papa Benedicto XVI (foto). Para algunos la jornada es “el día de la ira”, para otros “el día de la queja”. Paralelamente a que al Qaradaui llamaba a la protesta global, la máxima autoridad sunita, el jeque Mohamed Tantawi, recordaba, también desde El Cairo, que “el Islam es una religión de paz” y llamaba a aprovechar el inicio de ramadán como un momento de diálogo entre las religiones.

Como se recordará, en un discurso denominado “Fe, Razón y Universidad”, presentado por Benedicto XVI en la Universidad de Regensburg, en Alemania, el Papa citó al emperador bizantino Manuel II, quien tenía una visión del Islam propia del tiempo de las Cruzadas (por más que serían los cruzados occidentales los que saquearían Constantinopla mucho antes de que la ciudad, debilitada por ese saqueo, cayera en manos de los conquistadores otomanos en 1453). Para quienes analizaron seriamente el polémico discurso, como fue el caso del director del Centro para Investigaciones Políticas de la India, citado por Indian Express, la clave del discurso del Papa no fue la cita de Manuel II, sino la tesis teológica que, según el analista, postula que el cristianismo es la única religión que ha realizado un tipo de aproximación correcto a la vinculación entre fe e investigación filosófica.

Pero no fue esa tesis, sino la cita sobre el carácter violento y estéril del Islam lo que provocó una cadena de protestas en algunos sectores del mundo islámico (poco espontáneas a juzgar por las imágenes de prolijos carteles en inglés que eran portados por una multitud enfurecida) y un verdadero dolor de cabeza para todos los que trabajan por fomentar el llamado “diálogo entre civilizaciones”. El Papa se disculpó diciendo que fue malinterpretado y las aguas empezaron a calmarse. En el camino, como un trágico “daño colateral”, quedó el asesinato de una religiosa italiana en Somalia. Se llamaba Leonella Sgorbati.


(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 22 de setiembre de 2006)

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24 febrero 2006

Alianza de civilizaciones

Mientras continúan las protestas en contra de la publicación en la prensa europea de caricaturas que ridiculizaban al profeta Mahoma, y a la vez que Francia sigue conmocionada por la tortura y asesinato de un joven israelí a manos de una banda de delincuentes que decían tener motivaciones antisemitas, se celebra este sábado un encuentro de la Alianza de Civilizaciones impulsada por el mandatario español José Luis Rodríguez Zapatero.

Lo más notorio de los enfrentamientos de esta semana estuvo relacionado a la violencia en Nigeria, donde musulmanes enfurecidos incendiaron 11 iglesias cristianas, en disturbios que causaron la muerte de una treintena de personas. El encuentro del llamado Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones, que se realizará en Qatar, tendrá como uno de sus temas prioritarios el análisis originado en la contienda de las imágenes. El portavoz de Kofi Annan, Secretario general de Naciones Unidas, dijo que la participación del jerarca del organismo internacional tiene como motivo “enfatizar su preocupación por las reacciones violentas generadas por la publicación en varios diarios europeos de una serie de caricaturas del profeta Mahoma”.

Esta iniciativa de Zapatero ha servido para acercar nuevamente a los gobiernos de Estados Unidos y España, aunque sobre bases diferentes. Distanciados luego de que el mandatario socialista decidiera retirar sus tropas de Irak, situándose en las antípodas de la política de su antecesor José María Aznar, las relaciones entre Washington y Madrid se habían enfriado considerablemente. Ahora la administración Bush parece ver en Zapatero un socio para gestionar la relación con los países musulmanes, terreno en el que España tiene mucho más para aportar que en el campo militar. El martes 21 Estados Unidos decidió sumarse a la citada Alianza, ya que, según declaraciones de su embajador en Madrid recogidas por EuropaPress, es una idea que no está "en conflicto" con otras iniciativas en este terreno y que quizá pueda aportar "un grano de arena" para resolver la situación provocada actualmente por las caricaturas de Mahoma. Por su parte varios sectores musulmanes moderados llamaron a los fieles a la calma. El secretario general de la Organización de Conferencias Islámicas, por ejemplo, fue claro al condenar los decretos religiosos dictados por clérigos fundamentalistas que habían puesto precio a la cabeza de los dibujantes.

==Segunda parte de dos

* 1- Tiempo para Hamás

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 24 de febrero de 2006)

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Tiempo para Hamás

Mahmoud Abbas (foto), presidente palestino y heredero de Arafat, cumplió con las formalidadaes del sistema parlamentario de su país, pidiendo al primer ministro Ismail Haniya , un pragmático de Hamás, que forme gobierno. Egipto propuso darle tiempo, Europa abrió un compás de espera, Estados Unidos advirtió que debe “abandonar el terrorismo”, e Irán prometió ayuda económica.

Las palabras del canciller egipcio en la conferencia de prensa que brindó junto a la jefa de la diplomacia de Estados Unidos, Condoleeza Rice, puede resumir el estado de ánimo de los gobiernos árabes y –en menor medida– europeos. Ahmed Ali Abdulgheit dijo que hay que "dar tiempo a Hamás" y evitar presionar a ese cuestionado movimiento palestino. Según Riaa Rachwan, investigador del Centro de Estudios Estratégicos Al Arma, "la victoria de Hamás abre una oportunidad para el Gobierno egipcio", ya que "ningún otro país tiene mejores canales de diálogo con Hamás

La enviada especial de El País de Madrid a la gira de Rice, Ángeles Espinosa, comentó en un artículo publicado en la edición del miércoles que El Cairo impulsa desde hace cinco años las conversaciones al interior de las facciones palestinas para lograr un alto el fuego. Ahora los egipcios tienen la posibilidad de extender esa mediación a un ámbito regional. Espinosa evaluó que la insistencia de Ali Abdulgheit de que no se tomen decisiones apresuradas se basa en el convencimiento del canciller de que Hamás "es la mejor situada para alcanzar un acuerdo de paz con Israel". Rice, por su parte, insistió con lo que ya parece un eslogan elaborado para abordar el caso Hamás: "no se puede tener un pie en el terrorismo y otro en la política".

El próximo primer ministro de los palestinos representa al sector más pragmático del Harakatu al-Muqawama al-Islamiya, que es el nombre completo en árabe de Hamás, cuya traducción al español es Movimiento de Resistencia Islámica. Según la televisora Al-Jazeera, Ismail Haniya (foto), a diferencia de otros líderes de Hamás, ha evitado en los últimos tiempos hablar de la destrucción de Israel, y ha preferido señalar la posibilidad de un entendimiento a largo plazo entre los conflictivos vecinos, tomando como base el reconocimiento por parte de Israel de un Estado Palestino con los límites geográficos de 1967. Pese a esta imagen de moderación, un perfil trazado por la BBC recordó que Haniya, nacido hace 43 años en un campo de refugiados y padre de 13 hijos, "es conocido públicamente por su cercanía con el líder espiritual de Hamás, el difunto jeque Ahmed Yassin". En contra de las expectativas abiertas por Haniya, la televisora Al Jazeera informó que Khaled Meshaal, jefe político de Hamás, dijo que hablar con israel es "una pérdida de tiempo" y aseguró que ante las sanciones económicas impuestas por Israel, "Irán puede jugar un rol creciente en los asuntos palestinos"

==Primera parte de dos

* 2- Alianza de civilizaciones

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 24 de febrero de 2006)

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14 enero 2006

Palestina: victoria de Hamas consolida el espacio pro iraní

El gabinete palestino del partido fundado por Yasser Arafat, Al Fatah, derrotado en las elecciones parlamentarias del miércoles, dejó el gobierno y encargó al Movimiento de Resistencia Islámica Hamas formar una nueva coalición. La mayoría absoluta de Hamas se suma a la victoria chiita en las elecciones de Irak y al crecimiento de los Hermanos Musulmanes en Egipto, consolidando un espacio regional que podría definirse como pro iraní.
Hamas habría superado la mayoría absoluta, obteniendo 76 de las 132 bancas disponibles, algo que fue calificado por la derecha israelí como “un terremoto político” en Oriente Medio. Los palestinos tienen un régimen parlamentario similar al de algunos países europeos. Esto implica que el presidente (Mahmud Abbas, de Al Fatah) coexiste con un primer ministro que es el jefe de gobierno. Un primer ministro que, a raíz de los resultados del miércoles, será un miembro de Hamas o de alguna formación política aliada. Como es sabido, ya que así lo destacaron todas las agencias de noticias, la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleeza Rice, pidió a los ganadores un cambio en su postura hacia Israel ya que, dijo, "no se puede tener un pie en la política y otro en el terrorismo". Apenas conocidos los resultados, el partido ganador empezó a dar señales sobre cómo jugará en ambos campos. En el terreno militar, el líder de Hamas, Mahmud Zahar, se mostró dispuesto a mantener el estado actual de cese del fuego que se acordó con Israel en febrero del año pasado, siempre y cuando, obviamente, Israel haga lo mismo. En el terreno político, cuando aun no se había conocido la victoria electoral de su grupo, el primer candidato de una de las listas en el distrito de Hebrón, el sheik Naif Rajub, dijo que "las circunstancias actuales no pueden conducir a negociaciones genuinas" con Israel, pero "no decimos que las descartamos a largo plazo".
Consejos y expectativas sobre cómo manejar la conflictiva relación con su vecino monopolizaron las reacciones de líderes de diversas partes del mundo. Aunque la mayoría de las opiniones aconsejaron a Hamas abandonar su política de desconocerle a Israel el derecho a existir como país, la cancillería iraní expresó su esperanza de que “esta poderosa presencia de Hamas en la escena política” permita “unir a los palestinos en el logro de sus derechos como nación”.


==Primera parte de cuatro

* 2- Tres formas de leer
* 3- Palestina: el plano interno
* 4- ¿Qué es Hamas?

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en enero de 2006)

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Tres formas de leer

Ante la victoria de Hamas se reaccionó de diferente manera, predominando, en proporciones diversas, la esperanza, la cautela y el escepticismo. Como es lógico, la esperanza fue dominante entre quienes votaron al ganador y en las declaraciones públicas de la cancillería iraní. La cautela provino de la centroizquierda israelí, al menos a juzgar por el enfoque del periódico Haaretz, que destacó en primera plana la intención de Hamas de mantener un alto al fuego recíproco con Israel, si bien el líder laborista Amir Peretz pareció alinearse con la tesis estadounidense de que Hamas no es un socio fiable para establecer ningún plan de paz en la región. En declaraciones al diario 'Yediot Ahronot', el actual presidente de Israel, Moshé Katsav, fue más cauto, dejando una puerta abierta a la negociación si Hamas reconoce el derecho del Estado de Israel a existir. La postura de Katsav también coincide con voces llegadas desde Estados Unidos, pero desde tiendas de la oposición demócrata. Por su parte la derecha israelí, representada por el Likud, afirmó que este “terremoto político” fue consecuencia de la política del premier Ariel Sharon, en especial del llamado “plan de desconexión” que implicó una retirada de la franja de Gaza. Ya antes de conocerse las tendencias de las urnas, Jeremy Bowen, analista de la cadena británica BBC, pronosticó que esta votación extenderán sus efectos hacia los comicios israelíes de marzo. Un resultado fuertemente favorable a Hamas –aseguraba entonces– podría empujar a los israelíes a la derecha cuando voten en sus elecciones generales en marzo próximo. El escepticismo, mientras tanto, combinado con una profunda decepción, estaba del lado de los dirigentes del histórico movimiento Al Fatah. Luego de haber conducido a los palestinos con la guía de su dirigente emblemático Yasser Arafat, ahora Al Fatah se veía relegado en las urnas. “Dejaremos que Hamas asuma sus responsabilidades, si es que puede”, dijo a la agencia Reuters uno de los cuadros medios de Al Fatah.

==Segunda parte de cuatro

* 1- Palestina: victoria de Hamas consolida el espacio pro iraní
* 3- Palestina: el plano interno
* 4- ¿Qué es Hamas?

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en enero de 2006)

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26 junio 2005

El factor Hamas

En la vereda palestina el Presidente Mahmud Abbas intentaba involucrar a los grupos armados en la ingeniería con la que busca garantizar un traspaso pacífico de esos asentamientos incluidos en el Plan de Desconexión israelí. En reuniones mantenidas en Gaza, el mandatario advirtió a los sectores más radicales de su entramado político que "si queremos lograr la paz y la seguridad, nuestro interés nacional consiste en mantener la calma", informó la agencia AFP.

El ejército de Israel no parece estar completamente convencido de que Abas logre controlar a sectores islamistas como Hamas o la Yihad Islámica, por lo que, según lo difundido por el periódico Haaretz, las autoridades de defensa israelíes advirtieron que utilizarán todo su potencial para responder a posibles acciones armadas palestinas durante el proceso de retirada de los colonos judíos. En el mismo momento en que Abbas se reunía con los sectores armados para intentar ordenar la situación de seguridad en los territorios palestinos, Human Rights Watch (HRW) daba a conocer un informe en el que llamaba a Hamas a “terminar sus ataques contra civiles y cesar el uso de cohetes Qasam”: Este comunicado, y sobre todo la oportunidad en que fue difundido, puede ser interpretado como una señal de respaldo al mandatario o como un factor de presión para evitar que el control sobre los grupos armados se quede en la retórica.

La Directora Ejecutiva de la División de HRW para Medio Oriente y el Norte de África, Sarah Leah Whitson, aseguró que "Hamas ha contravenido repetidamente las normas del derecho humanitario internacional atacando civiles". Lo que debe cambiar si es que Hamas "quiere ser reconocido como un actor político legítimo en los Territorios Palestinos Ocupados". La preocupación de HRW con los cohetes Qasam, es que no es posible dirigirlos con precisión hacia objetivos militares. El reporte del organismo defensor de los derechos humanos indica que se trata de armas "primitivas y caseras", de corto alcance, que no ofrecen la posibilidad técnica de que se las guíe una vez que fueron disparadas. Tipicamente -añade el informe- un Qasam está hecho con un tubo de un metro de longitud al que se rellenó de seis kilos de explosivos y puede alcanzar una distancia entre 3 y 10 kilómetros.

==Quinta parte de cinco

* 1- Radiografía de la evacuación israelí
* 2- Romper el estancamiento
* 3- Disposiciones
* 4- Oposición interna

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2005)

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Radiografía de la evacuación israelí

Con la opinión pública dividida y un escaso apoyo entre los colonos que serán reubicados, el gobierno de Israel removió el último obstáculo legal para implementar a mediados de agosto el plan que evacuará 21 asentamientos en Gaza y 4 en Cisjordania. Mientras el premier Ariel Sharon asegura que es la única forma de garantizar la seguridad futura de Israel, el plan recibe críticas tanto por lo que cede como por lo que se reserva.

Los gobiernos palestino e israelí intentaron durante la semana pasada controlar a los sectores que se oponen al éxito de lo que Israel denomina “plan de desconexión” y que implica, en los hechos, evacuar 25 asentamientos de colonos judíos reubicando alrededor de 8 mil personas. El viernes pasado comenzaron las reuniones de coordinación entre el ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz (foto), y el ministro de Asuntos Civiles palestino, Mohamad Dahlan, en tanto que la Suprema Corte de Justicia de Israel declaraba la legalidad del plan de retirada impulsado por el Primer Ministro Ariel Sharon. Como suele pasar con los asuntos espinosos, la sociedad israelí no tiene una opinión unánime sobre este tema.

Una encuesta publicada por el periódico Yediot Aharonot mostraba que el respaldo a esta política, que en febrero era sostenida por el 69 por ciento de los israelíes, bajó 16 puntos, situándose en un 53 por ciento de la opinión pública. Otra consulta, en este caso dada a conocer por Haaretz el martes pasado, mostraba números similares. El denominado "Índice de Paz" indicaba que 57,5 por ciento de los israelíes dijeron apoyar el plan unilateral de desconexión, superando el el 56,1 por ciento que un mes atrás se había manifestado por la misma opción. Otra de las comprobaciones del citado índice fue que el 50 por ciento de la población de Israel está dispuesta a apoyar el diálogo con la Autoridad Nacional Palestina, aun en el caso de que la formación islamista Hamas esté formando parte de ese gobierno, mientras que el 40 por ciento se opone a dialogar en esas circunstancias.

==Primera parte de cinco

* 2- Romper el estancamiento
* 3- Disposiciones
* 4- Oposición interna
* 5- El factor Hamas

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2005)

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11 junio 2004

La abuela del ministro

El escritor en actividad más brillante de América Latina, es también uno de sus mejores periodistas. Mario Vargas Llosa no sólo hace un periodismo de opinión que deleita a quienes están de acuerdo con sus ideas y enfurece a los que abrevan de fuentes opuestas, sino que de tanto en tanto se da el gusto de ir al centro de la información internacional y realizar, por ejemplo, una serie de reportajes sobre el Irak ocupado.
Su último artículo, que conocí gracias a que un colega lo hizo circular en una red virtual de escritores uruguayos, aborda el tema de Palestina y compara alguna de las acciones del ejército israelí con las atrocidades estadounidenses en las cárceles de Irak. Vargas Llosa evita “las peligrosas amalgamas” y destaca los mecanismos de control que tienen las sociedades democráticas, que fueron, en su opinión, los que permitieron que esos hechos salieran a la luz pública: “la crítica más feroz a las atrocidades contra civiles palestinos en Gaza no ha salido de la boca o la pluma de los adversarios de Israel, sino de Tomy Lapid, líder de un partido laico israelí de corte centrista y ministro de Justicia del propio Gobierno de Ariel Sharon”.
Agrega el escritor peruano: “El ministro Lapid, nieto de una mujer asesinada por los nazis en Auschwitz, no tuvo empacho en decir, desde su escaño en el Parlamento de Israel, que las imágenes de las mujeres palestinas escarbando los escombros de sus casas derribadas por los tanques de Israel le ‘recordaron a su abuela’. Y pidió que terminaran las demoliciones de viviendas en el campo de refugiados de Gaza porque esas acciones de represalias ‘no eran humanas, no eran judías’. Aunque hayan llovido injurias y diatribas sobre Tomy Lapid, éste se halla todavía en el Parlamento y en el Gobierno y al frente de su partido”. El texto de Vargas Llosa no es antijudío, ni siquiera antisionista, y de varios pasajes se desprende una firme actitud en contra de los atentados suicidas realizados por comandos palestinos de Hamás o de la Jihad Islámica. Pero la frase final no oculta una amarga decepción: “parece mentira que la hermosa gesta de los sionistas que, después de sufrir tanto en Europa, llegaron a Palestina a convertir el desierto en un vergel y a construir una sociedad fraterna, libre y generosa, haya terminado en esta vergüenza”.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2004)

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13 diciembre 2003

Lejos de Bagdad

Montevideo se ha vuelto una ciudad del trópico. Las noches cálidas tuercen inesperadamente su rumbo y esas nubes en las que nadie había reparado hasta hacía un momento se quitan la máscara en un abrir y cerrar de ojos. Primero es una brisa suave. No alcanza el tiempo para disfrutarla que ya golpea, con violencia, arrastrando a su paso todo lo que permanece distraído. Una caminata lunar inflable daba vueltas sobre sí misma por el medio del césped mientras la tela que cubría los parlantes sólo permanecía atada por uno de los vértices y se agitaba, desbocada. El conjunto no pudo terminar su retirada, por lo que no fue posible, esa noche, comprobar el efecto real de eso de lo que todo el mundo habla en la ciudad: hasta el mejor plantado en su cinismo sufre un nudo en la garganta con la despedida de esa murga. La política ya no hace reír. Los carnavales de ahora son la crónica de eso en lo que se está convirtiendo esta ciudad del trópico, y que los informes internacionales llaman “nación disgregada”. La diáspora. Suele ocurrir después de una guerra o de una catástrofe natural de proporciones bíblicas. Acá el clima cambió por la aceleración imprevista de esa combinación de factores que dos sociólogos, padre e hijo, llamaron el largo adios al país modelo. Ya somos, finalmente, pobres como todos.

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La CNN estaba cubriendo la llegada de un huracán a la Florida, y en medio de las calles desiertas y las palmeras que parecían quebrarse por la presión de la tormenta, había una figura solitaria sentada frente a la rambla de Miami, empapándose con las olas que ya se levantaban varios metros. Dos bomberos lo sacaron de esa peligrosa y absurda situación. Cuando ya estaba en terreno seguro el periodista le preguntó qué hacía en ese lugar mientras todo ser sensato estaba encerrado en su casa. “Quería ver cómo era un huracán”, contestó, disgustado por la interrupción, sosteniendo en sus manos un termo y un mate. Ahora ya no hay que ir tan lejos para presenciar y sufrir los nuevos sacudimientos. Enseguida del viento viene la lluvia. Violenta. Diluviana. Traspasa las ranuras y se cuela, invasiva. No hay forma de cubrirse. Las ventanas, que estaban abiertas para conjurar el calor sofocante que precede a las tormentas, se golpean con fuerza mientras el agua se desborda.

* * * * *

No lo despertó el tabletear de la ventana del comedor ni el ruido de los truenos. Lo que lo sacó del sueño fue el llanto de su hijo. Miró resignado el mar de agua en que se había convertido la mitad de su apartamento, cerró las ventanas, y levantó a su hijo de la cuna. Lo tranquilizó acurrucándolo suavemente contra su pecho, y cuando el niño volvió a dormirse, lo acostó junto a él, a su cama. Con la cabeza sobre la almohada, escuchaba la furia de la tormenta y veía cómo el reflejo de los relámpagos iluminaba el cuarto. Una angustia inexplicable comenzó a invadirlo. Se imaginó que no estaba allí, en su casa. O sí estaba. Pero eso que lo aturdía no era una tormenta, sino la guerra. La ciudad estaba siendo bombardeada y él no podía hacer nada para proteger a su hijo. Sólo esperar, acurrucado en la cama, con el corazón en la boca, y rogar que ninguna bomba diera en el blanco. Sí, era a él a quien buscaban los proyectiles. Inmóvil, podía sentir su propio temblor en la calurosa noche.

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Al otro día lo contó en la oficina. Todos lo entendieron. No lo compadecieron ni le palmearon la espalda ni le dijeron mucha cosa. Lo entendieron desde esa forma de la comprensión que nace del haber vivido experiencias similares. Es el miedo. Inexplicable. Pero real. Colectivo e íntimo a la vez. En los sesenta estaba el miedo a la bomba. Era un miedo que se conjuraba desde la apelación a un proyecto, o al menos a una visión del futuro. Después ese miedo se fue extinguiendo. Quedó, a lo sumo, como una cuestión reservada a los europeos. Allá ellos y su Chernobyl. En esta banda del Atlántico lo sustituyó la convicción de que aquí no podía ocurrir. No a nosotros. Granero del mundo, vendedores de corned beef en cada una de las guerras pasadas, campeones del mundo en pasar desapercibidos. Pero también esa certeza desapareció. Se fue en el largo adios del que hablaban Carlos y Fernando Filgueira. En su lugar se instaló una duda que parecía provenir de lo más oscuro. ¿Por qué no iba a ocurrirnos a nosotros? No es que esta guerra importe más que otras. Ocurre que esta es nuestra primera guerra en desamparo.

* * * * *

El otro trópico, el verdadero, se toma las cosas con más calma. Nadie sale con paraguas porque cuando se desata la lluvia más vale dejarla correr, para que pase más rápido. Jeremías sobrevivió a diez años de guerra con una filosofía parecida. “Combates combates, lo que se dice combates, había pocos, la mayoría de los muertos cayeron en emboscadas”, contaba. Y del análisis se desprendía el método: “por eso no hay que ir ni muy adelante ni muy atrás, siempre en el medio de la columna, y sin hacerse el héroe, que eso no sirve para nada”. Escucharlo era como escuchar de nuevo aquellas palabras de Dora María: “acá la guerra la ganamos los cobardes, a los valientes los mataron enseguida”. Un exceso de modestia para la mujer que dirigió la toma de León.
En Nicaragua todos tienen su anecdotario. Hay quien prefiere la épica de los años de la guerrilla, otros aseguran que la verdadera estatura trágica de lo que ocurrió en ese país está en lo que vivieron los jóvenes movilizados en el Servicio Militar Patriótico. Para acercarse a esa faceta no había nada mejor que escuchar a Noel Irías, probablemente el único de los periodistas nicas que podría haber descollado en su profesión en cualquier parte del mundo. Murió con poco más de treinta años y nunca escribió el libro que debió haber escrito sobre sus años en la guerra. No los vivió como reportero sino como conscripto. Una de sus historias hablaba de un compañero de pelotón, un niño rico de Managua que nadie sabía cómo lograba estar siempre atildado e impecable incluso en medio del barro de la montaña. Todos se burlaban y hasta le habían pegado la peor etiqueta que puede recibirse en esa sociedad patriarcal y violenta: maricón. Un buen día al niño rico le diagnosticaron lepra de montaña, una enfermedad que era la pesadilla del campesino y, por lo tanto, del soldado. Un mal que se va comiendo partes enteras de la cara hasta dejar al paciente completamente desfigurado a menos que se someta de inmediato a una batería de inyecciones. En esos años de bloqueo, el tratamiento era escaso y costosísimo, así que quien tenía la desgracia de contagiarse la lepra de montaña, no podía hacer otra cosa que resignarse y volver con la cara mutilada. Una ganga para una guerra que costó cincuenta mil muertos y que dejó a casi media generación en silla de ruedas. Pero el personaje de esta historia era un niño rico, así que sus padres mandaron a traer del extranjero el tratamiento completo y se lo enviaron de inmediato. Le llegó un día que estaban acampando junto a una aldea miserable. Una niña de no más de cuatro años tenía, también, lepra de montaña. El niño rico no lo pensó ni un momento. Le devolvió las inyecciones al médico y le pidió que se las pusiera a la niña campesina. Nunca nadie volvió a tratarlo de maricón.

* * * * *

De cada vida podría escribirse una tragedia. Sobre Ramón Rivera, que era el encargado de llevar a los padres de Jalapa el telegrama sobre la muerte de los conscriptos. Sobre el muchachito que era Testigo de Jehová y que se negaba a usar un arma pero que igual lo mandaron al frente, sólo que desarmado; todos lo agarraban de punto, menos “un lumpen de San Judas” -Noel dixit- que lo tomó bajo su protección y le enseñaba malas palabras y mañas para defenderse, hasta que un día mataron a su protector, y el protegido se olvidó de Jehová, agarró un fusil en medio de la balcera y ya no lo soltó más. O sobre el balazo que un capitán le pegó a un camarógrafo porque lo filmó llorando desconsoladamente, abrazado a dos casi niños de quince años que acababan de morir en una emboscada y que esa tarde habían llegado a su batallón. Todas historias que quedan escondidas debajo de los cables de las agencias de noticias y de las páginas de los historiadores, que colocadas una junto a otra forman una crónica de un heroismo no buscado. Pero una crónica que no resiste discurso, por lo que no debe ser contada. Sólo la épica podría narrarla pero en la guerra desnuda no hay épica posible, porque la épica depende de esa noción de lo grandioso que nace del triunfo o de la derrota que es vivida como triunfo, y en la guerra desnuda no hay vencedores. Todos pierden algo. A veces no se dan cuenta de qué es lo que han perdido hasta que nacen sus hijos en una tierra extraña y empiezan a olvidar. Historias vividas por quienes hubieran preferido no vivirlas. Imágenes que se quedan como esculpidas. Un primer plano de las manos heladas de un muchacho asustado en Puerto Argentino. Una mujer, hermosísima, muerta en la nieve en Yugoslavia. Eslabones de una corriente subterránea que está presente en esa inexplicable conexión del padre que vive una vigilia en Montevideo como si fuera un habitante de Kabul, o de Londres, o de Dresden, o de Stalingrado. Una corriente que es, en sí misma, sin necesidad de palabras que la expliquen, una descripción del miedo. La más real y pura de las sensaciones que despierta la guerra. Su sinónimo. El miedo. Aunque estemos lejos de Bagdad.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha)

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15 agosto 2003

Entre el error y la puntería

Los autores del atentado contra el edificio de Naciones Unidas en Bagdad buscaron apuntar contra el intento de Estados Unidos de transferir a la comunidad internacional la responsabilidad de pacificar el país ocupado. Sin embargo, entre sus víctimas se encuentra uno de los principales críticos de la política estadounidense, el brasileño Sergio Vieira de Mello, representante especial del secretario general de la ONU en Irak.

El mensaje fue de una elocuencia medieval: matando a los potenciales negociadores, la todavía indefinible “resistencia” iraquí dejaba en claro que desde su punto de vista la pulseada con Estados Unidos sólo podrá dirimirse en el campo militar, y que en ese terreno no admite matices. El ataque llega en un momento en que Estados Unidos está embarcado en la empresa de internacionalizar las fuerzas encargadas de la seguridad en Irak. Militares centroamericanos y españoles llegaban al país devastado, y la crónica de Tv Española mostrando a una sonriente soldado que se asombraba de que los niños que les recibieron “ya sabían decir ‘guapa’”, contrastaba con las imágenes de apertura del noticiero que exhibían una cinta que había captado el horror y la confusión del momento exacto del atentado.

En ese contexto, Naciones Unidas está en la difícil situación de que la seguridad de su personal depende de las fuerzas de ocupación, pero a la vez tiene que poner cierta distancia con el ocupante para no perder su principal valor, que es la neutralidad. "Estamos desarmados. No tenemos mucha seguridad, como muestra la explosión de la bomba", dijo el vocero de la ONU en Bagdad, Salim Lone, a la cadena CNN. "No queremos mucha seguridad, porque estamos aquí para ayudar al pueblo de Irak", agregó en declaraciones recogidas por AP.

La principal defensa con la que contaba el antiguo hotel convertido en oficina central del organismo internacional, no era el nido de ametralladoras de su azotea, y mucho menos la empresa de seguridad que se había contratado para no tener soldados estadounidenses montando guardia en la puerta de entrada. La principal defensa era la actitud que Naciones Unidas había asumido desde el principio del conflicto, negándose a convalidar la campaña militar de Estados Unidos, Gran Bretaña y España.

==Primera parte de cuatro

* 2- ¿A quién le sirve el atentado?
* 3- La responsabilidad o la fuerza
* 4- La otra bomba

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en agosto de 2003)

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05 abril 2002

El mundo árabe y sus matices (I)

El verde es el color del Islam. Pero el mundo árabe, que no es todo el Islam, muesta más de una tonalidad. La presentación del plan de paz saudí “paz por territorios”, y los juegos de tablero que le siguieron, revelaron algunos de estos matices, que forman parte de las relaciones de poder al interior de la Liga Árabe.

El plan “paz por territorios” fue anunciado por el príncipe Abdallah, heredero al trono de Arabia Saudita, días antes de la cumbre de la Liga Árabe que se desarrolló en Beirut a fines de marzo. Apenas se produjo el lanzamiento de la idea, a través de un artículo de Thomas Friedman, analista del New York Times, comenzaron a registrarse diversos apoyos a su propuesta, la que luego de una modificación aparentemente menor, fue hecha suya por tirios y troyanos. Pero ni los apoyos fueron unánimes, ni los cambios que introdujo el príncipe Abdallah en las trastiendas de la cumbre de Beirut fueron mero maquillaje.

Una de las principales dificultades para analizar las diferentes tendencias que existen en el variopinto escenario árabe en relación a temas trascendentes, como el conflicto de Medio Oriente, es la escasez de una masa crítica de análisis independientes procedentes del interior del propio mundo árabe. De ahí el éxito de la cadena Al-Jazeera, cuyo suceso no se debe solamente a la transmisión de los videos declamatorios de Osama Bin Laden, sino, fundamentalmente, a la construcción de una voz independiente dentro de un esquema de medios de comunicación que suelen estar controlados por los gobiernos; en cierta forma la independencia de Al-Jazeera nace de una lógica no occidental, ya que sólo puede alcanzarse gracias al apoyo de un gobierno, el de Qatar. Con menor proyección masiva, periódicos como Le quotidien d’Orán o Al Quds al-Arabi, también aportan su cuota de miradas críticas en un entorno que no las tiene en abundancia.

Como paliativo de esa escasez, frecuentemente es necesario recurrir a los artículos de especialistas occidentales, o atar los cabos sueltos que unen hechos aparentemente menores con ciertos giros de política internacional que, si no se establece ese vínculo, pueden verse como sorpresivos. Un ejemplo fue la visita que el presidente sirio, Bashar el Assad, realizó al Líbano el domingo tres de marzo. Una mínima referencia a los aspectos protocolares de un encuentro entre dos jefes de estado pudo ser leída, días más tarde, como la explicación de la trayectoria que llevó a la principal modificación que sufrió el plan de paz saudita que intentaba resolver la crisis palestino-israelí.

==Primera parte de cuatro

* 2- El factor sirio-libanés
* 3- El plan de paz saudí
* 4- Dos miradas sobre Oriente Medio

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en abril de 2002)

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14 septiembre 2001

Las paradojas de una vieja alianza

El principal sospechoso de los atentados del 11 de setiembre, el millonario saudí Osama Bin Laden, fue apoyado por la CIA en la misión de lograr que la guerra de Afganistán contra los soviéticos fuera liderada por los fundamentalistas y no por los musulmanes moderados. Una paradoja que esconde una pulseada política y religiosa.

Un ex aliado de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), Osama Bin Laden, estaría detrás de la serie coordinada de atentados que en menos de cientoveinte minutos acabó con la vida de miles de norteamericanos, desplomó uno de los símbolos urbanísticos y económicos de Nueva York, humilló al mayor poder militar del planeta impactando un avión de pasajeros contra su cuartel general, y originó un cimbronazo económico cuyas consecuencias todavía son difíciles de evaluar. En cierta forma, si se quiere encontrar la responsabilidad original de este desastre sin precedentes, sería necesario buscar en el cajón de sastre de la política de alianzas y padrinazgos de la Inteligencia norteamericana .

El Osama Bin Laden que se nos ofrece en el menú de sospechosos, parece una figura de comic. Un archivillano que quiere conquistar el mundo o destruir la civilización occidental. Una suerte de Lex Luthor musulmán. Un millonario que pone su incalculable fortuna, su ejército de incondicionales, y su increíble tecnología, al servicio de una causa dictada por la insanía. “Un loco”, como dijo el ex Embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, entrevistado por CNN el día después de los atentados. Pero este guión perfecto tiene sus fallas. Bin Laden no es tan millonario. Su fortuna personal se calcula en doscientos millones de dólares. Poco más que lo que cuesta un moderno avión militar. Vive refugiado en un país de extrema pobreza y atraso tecnológico; por lo tanto los recursos que tiene al alcance de la mano no son tantos.

¿Qué es entonces lo que hace de Bin Laden un enemigo peligroso? En primer lugar su determinación fudamentalista. En segundo lugar una amplia y sólida red de contactos en casi todos los movimientos radicales islámicos del mundo, que le permiten llevar esa determinación a la práctica. La determinación fundamentalista le nace de su interpretación radical de la fe musulmana; la red de contactos la creó y consolidó con el apoyo de la CIA y de Arabia Saudita (aliado de Estados Unidos en la región), antes y durante la guerra de Afganistán.

==Primera parte de cuatro

* 2- Musulmanes radicales y moderados
* 3- Los talibán
* 4- Cría cuervos

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en setiembre de 2001)

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