03 noviembre 2007

Superpoderosas













La elección de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina (en la foto con la canciller alemana Angela Merkel) y el favoritismo de Hillary Clinton en la interna demócrata volvieron a plantear el anticuado tema de las mujeres en el poder. Con menos visibilidad, el final de octubre también trajo el regreso de Yulia Tymoshenko a la jefatura de gobierno de Ucrania.

Cuando la prensa occidental refleja, en cuentagotas, la realidad de la Ucrania pos soviética, suele detenerse en el glamour de la heroína de la revolución naranja, Yulia Tymoshenko, sin profundizar demasiado en su carrera política. Son habituales los comentarios pop sobre su peinado que recuerda al de la princesa Leyla, la misma que desde un holograma pedía auxilio desesperadamente en La guerra de las galaxias. Pero también en Ucrania una mujer necesita de un esfuerzo extra para llegar a puestos de responsabilidad. Tymoshenko es una muestra de esa larga marcha. Antes de dedicarse a la política se recibió de economista y de ingeniera especializada en robótica. La planta industrial Lenin fue apenas el prólogo de una singladura empresarial a lo Francis Drake en la que Yulia aprovechó los meses de capitalismo salvaje que siguieron al desplome de la Unión Soviética. El resultado fue un emporio energético que la convirtió, a los 35 años, en la “princesa del gas”, según señala una completa biografía elaborada por la Fundación Cidob.

Del lobby industrial a la política hubo un solo paso. Las primeras formaciones que la tuvieron en sus capas dirigentes fueron cayendo como castillos de naipes, pero Yulia siempre logró salir ilesa. Aliada con el principal referente de los ucranianos pro occidentales, se transformó, como vicepremier, en una pesadilla política para los rusófilos, a pesar de que su familia es étnicamente rusa. Vinieron luego los escándalos de corrupción, una corta temporada tras las rejas y el primer período como primera ministra. La segunda quincena de octubre volvió a colocarla a las puertas de la jefatura de gobierno. Tras unas elecciones legislativas en las que resultó tercera, Tymoshenko movió correctamente las piezas de las alianzas y pudo sumar los votos necesarios en el Parlamento para ocupar, con holgura, el puesto máximo en el gobierno.

VIDAS PARALELAS. Las mujeres jefas de gobierno ya no son una novedad (a Tymoshenko y Kristina se les debe sumar, como caso emblemático, la alemana Angela Merkel), aunque las dos políticas más influyentes del momento no empuñan ningún cetro presidencial. Condoleezza Rice y Emma Bonino son dos casos, uno de alta exposición mediática y otro de perfil mucho más bajo, que en cierta forma reproducen lo que ya había ocurrido, con protagonistas diferentes, en la década del 90. Estados Unidos tiene casi una tradición de género en lo que respecta a la conducción de su política exterior.

Los años de Bill Clinton no pueden disociarse de la coherencia que le impuso a su cancillería Madeleine Albright, una diplomática nacida en la República Checa desde donde su familia escapó huyendo de la persecución nazi. Eran los tiempos en que las acciones militares (casi) no eran preventivas ni (casi) tampoco unilaterales, sino que formaban parte de una estrategia integral en la que Washington (casi) buscaba involucrar consensuadamente a los gobiernos social liberales de Europa. Fue bajo la batuta de Albright que “la generación del 68 fue a la guerra”, como se dijo a raíz de la guerra de la otan contra la Yugoslavia de Milosevic. Una intervención tan desastrosa como toda intervención militar (en lugar de alcanzar su objetivo de detener las violaciones a los derechos humanos las multiplicó), pero que tuvo como complemento el sometimiento de criminales de guerra a la justicia internacional.

Desde la fiscalía de un tribunal de las Naciones Unidas, otra mujer, Carla del Ponte, perseguía sin pausa a quienes se habían especializado en la limpieza étnica, la violación sistemática y el asedio a poblaciones civiles. No importaba que los acusados fueran serbios, bosniomusulmanes, albanokosovares o croatas.
Ahora una de las dos mujeres más influyentes del mundo vuelve a ser una canciller estadounidense –aunque lleve de aeropuerto en aeropuerto el mantra de la guerra preventiva y la acción unilateral– y la otra, en contrapunto, una luchadora a favor de los derechos humanos en el marco de las instituciones internacionales.

Condoleezza Rice, que supo estar en Uruguay durante la gira de los arándanos, también tiene una historia personal ligada a la lucha contra las discriminaciones. La historia oficial dice que su padre, un reverendo protestante, montaba guardia en la puerta de su casa para evitar los ataques racistas. Una mujer negra debe esforzarse el doble que los demás para abrirse paso en la vida, fue el consejo paterno. Condoleezza lo tuvo presente y se quemó las pestañas hasta obtener un doctorado en relaciones internaciones, entre otros grados académicos, y dirigir el departamento educativo de la Universidad de Stanford, antes de ocupar la cancillería en el gobierno de George W Bush. Una historia de éxito que no deja de tener sus detractores. La propia Albright llegó a decir que el gobierno republicano se las ha arreglado para dilapidar el capital político internacional acumulado por la administración Clinton.

Si Rice es la Albright de Bush ¿quién es la Del Ponte de la segunda mitad de 2007? La respuesta podría ser Emma Bonino, sobre todo en momentos en que está librando una dura batalla por la moratoria internacional que suspenda las penas de muerte. Italiana de izquierda, líder en las campañas a favor de la legalización del aborto en los setenta y militante contra las armas atómicas desde la época de la Guerra Fría, se desempeña actualmente como ministra de Asuntos Europeos y Comercio Exterior en el gobierno de Romano Prodi. Esta última semana los frutos de 14 años de lucha parecieron desvanecerse, ya que la insistencia de algunos países europeos en incluir la palabra “abolición” en un texto con el que la onu impulsará la moratoria de las ejecuciones puede restar votos clave para aprobarla. En las últimas horas de octubre Bonino no había dudado en criticar a sus pares de “eurocentrismo” y había amenazado con votar junto con países de fuera del ámbito comunitario si eso era necesario para lograr una suspensión de las ejecuciones a condenados a muerte. Podría objetarse cuál es el grado real del poder de Bonino si se la compara con Rice. En todo caso, se trata de una influencia de otro tipo, en la que –como fue, y sigue siendo, el caso de Del Ponte– se trabaja en la búsqueda de algo cercano a la justicia que esté lo más lejos posible de la venganza.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 2 de noviembre de 2007)

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22 diciembre 2006

Irán: el escenario de los petroeuros

Las piezas están en juego. Algunos ven la más reciente movida de Irán (utilizar al euro como divisa principal en lugar del dólar) como el camino hacia una posición de jaque sobre Estados Unidos. Para otros se trata de un enroque defensivo. Lo cierto es que en el tablero de Oriente Medio el potencial de los dos jugadores se equilibra. El editor jefe de la BBC para temas internacionales, John Simpson (foto), lo dijo con todas las letras: Irán es una potencia regional.

No hay acuerdo sobre cuál puede ser el efecto de que Irán abandone el dólar y desde 2007 pase sus cuentas –y transacciones petroleras- al euro. La mayor parte de los analistas de mercado niegan que sea una medida inesperada, sino que sería el anunciado desenlace de un proceso de tres años. Opinan que más que un arma contra Estados Unidos se trata de una jugada pensada para atenuar los efectos de las sanciones económicas que, eventualmente, podrían sobrevenir como castigo a la continuación de su plan nuclear. Esa mesura de los primeros análisis no evitó que los opositores más entusiastas al rol que viene jugando Estados Unidos en Oriente Medio (Al Jazeera, por ejemplo) hayan pronosticado, por el contrario, el inicio del fin de la hegemonía estadounidense. Perdido el consenso político, ahora tampoco contarían con el consenso del dólar, aseguran. En una posición más cauta, académicos consultados por el Wall Street Journal indican que el problema podría ser verdaderamente preocupante si a Irán se le suma una decisión similar de otros actores importantes. El miedo mayor, por supuesto, apunta hacia China.

==Primera parte de cinco

* 2- El péndulo
* 3- El espejo iraquí
* 4- Expectativa sobre China
* 5- Moderadamente conservadores

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 22 de diciembre de 2006)

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El espejo iraquí

Pero el péndulo no puede alejarse demasiado. Ya en diciembre de 2004 el Atlantic Monthly, citaba a Sam Gardiner, responsable de simulaciones de combate durante dos décadas en la Escuela Nacional de Guerra, quien resumía su experiencia dejando “dos simples frases para los decisores políticos: no disponen de una solución militar para los asuntos de Irán, y tienen que trabajar con la diplomacia". Palabras en saco roto. A principios de 2005 The New Yorker publicó un informe basado en entrevistas con fuentes de inteligencia, las que aseguraban "repetidamente" que el próximo blanco estratégico sería Irán.

William Clark, autor del libro “La lucha de los petrodólares: petróleo, Irak y el futuro del dólar”, ya aseguraba en agosto del año pasado que “ahora es obvio que la invasión a Irak tenía menos que ver con las amenazas del programa de armas de destrucción masiva de Saddam, y ciertamente menos que ver todavía con la lucha contra el terrorismo internacional, que con la intención de ganar control estratégico sobre las reservas iraquíes de hidrocarburos y mantener el monopolio del dólar como divisa del crítico mercado internacional del petróleo”.

==Tercera parte de cinco

* 1- Irán: el escenario de los petroeuros
* 2- El péndulo
* 4- Expectativa sobre China
* 5- Moderadamente conservadores

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 22 de diciembre de 2006)

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14 diciembre 2006

El péndulo

En julio de este año, Le Monde Diplomatique hablaba de “la intención de Irán de exigir el pago de las exportaciones de petróleo y gas en moneda europea, después de haber convertido ya a euros la mayor parte de las reservas de divisas, dado que Teherán sabe que en este momento el dólar es el talón de Aquiles de Estados Unidos”.

Relacionado o no con esta “amenaza” de la europeización de las divisas, el tema del acercamiento con Teherán ha estado en la primera página de la agenda estadounidense. Recuérdese por ejemplo, el Informe Baker, en el que una comisión bipartidista recomendó al presidente George Bush involucrar a Irán y Siria para lograr una salida a la crisis iraquí.

Si se toma en cuenta que los anuncios públicos se realizan midiendo los tiempos políticos, es probable establecer una sucesión de hechos que se produjeron en diciembre, durante los cuales Estados Unidos estuvo cerca de Irán, pero sólo para comenzar a alejarse de nuevo. La primera reacción de Bush al Informe Baker fue aceptar que lo tomaría en cuenta para definir una nueva política hacia Irak “antes de Navidad”. A mediados de mes, el secretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán, Ali Lariyani, dijo que "si Estados Unidos sigue una estrategia correcta y protege al Gobierno, al Parlamento, a la Constitución, a la unidad y la integridad territorial de Irak, entonces sí podrán contar con la colaboración de Irán". Un día después se conocía la derrota del sector del presidente iraní en las elecciones a la Asamblea de Expertos (ver recuadro) y parecía que la correlación de fuerzas en cada uno de los países (con el parlamento estadounidense en manos demócratas) apuntaba a fortalecer el diálogo. Pero el espíritu navideño duró poco.

El 18 de diciembre Irán cambió su divisa oficial del dólar al euro. Un día más tarde, Bush confirmó que estudia aumentar el número de tropas en Irak y pasó para comienzos de 2007 el anuncio de un nuevo enfoque sobre su política hacia ese país. Su principal aliado, el primer ministro bitánico, Tony Blair, llamó a los regímenes musulmanes “moderados” a formar una alianza para disminuir la influencia de Irán.

==Segunda parte de cinco

* 1- Irán: el escenario de los petroeuros
* 3- El espejo iraquí
* 4- Expectativa sobre China
* 5- Moderadamente conservadores

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 22 de diciembre de 2006)

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08 diciembre 2006

Consenso y negociación: amarga medicina

El paladar de los halcones recibió la prescripción con una mueca. Un grupo de estudio sobre Irak, formado por personalidades republicanas y demócratas, asegura que no hay salida para esa crisis al menos que se dialogue con Irán y con Siria, poniendo todos los temas encima de la mesa, incluido el conflicto árabe-israelí. El presidente Bush prometió tomarlo en serio, Irán dice que sólo coopera si hay un calendario de retirada de los marines.
La dureza de las conclusiones del grupo de estudio sobre Irak, lejos de ser un golpe más para la administración Bush (que viene de perder las elecciones legislativas y de sacrificar a sus dos principales alfiles en la política exterior), puede significar el principio de su recuperación. Las recomendaciones, minuciosas y realistas, no sólo comprometen al gobierno republicano a variar su rumbo, sino que también empujan a la oposición demócrata a involucrarse en una política consensuada hacia Irak. En ese sentido es una oportunidad que el presidente George W Bush parece estar dispuesto a aprovechar, según se desprende de sus primeras reacciones ante el “Informe Baker”, un documento de 84 páginas en cuya elaboración, para citar sólo dos nombres, participaron Lawrence Eagleberger, Secretario de Estado durante la presidencia de Bush padre, y William Perry, Secretario de Defensa de Bill Clinton. Las primeras palabras que salieron de la Casa Blanca fue que el presidente se tomará “semanas y no meses” para corregir su estrategia en Irak, para lo que tendrá muy en cuenta tanto el Informe Baker como otro reporte que está preparando un grupo de los asesores directos del gobierno republicano.

Más y peor

Las conclusiones son directas y, para citar al presidente Bush, “muy duras”. Aunque el informe dice lo que ya se sabía, lo hace de manera sistemática y llamando a asumir, en todo el espectro político, que “la situación en Irak es grave y se está deteriorando”. La violencia en el terreno no sólo está creciendo en términos de cantidad de atentados y número de víctimas, sino que también aumenta en complejidad. Las fuentes son multiples. Están la insurgencia sunnita, los grupos yihaidistas afiliados a al Qaeda, las milicias sunnitas, los escuadrones de la muerte y el crimen organizado. Un contexto variado en el que, sin embargo, a ojos de los autores del informe hay un problema que puede calificarse como el de mayor gravedad: la violencia sectaria.

El documento también reconoce que la insurgencia sunnita, de la que proviene la mayor parte de los ataques contra tropas estadounidenses, tiene “un apoyo significativo” entre la población civil. Un dato no menor es que en esos grupos es donde está la presencia más notoria de los restos del régimen del ex mandatario Saddam Hussein. Aunque no se ha identificado un líder único de esta insurgencia, el Informe Baker la califica como una “red de redes” que se beneficia de un “detallado conocimiento de la infraestructura del país”, a la vez que sus armas y su apoyo financiero proviene del interior de Irak. En otras palabras, ni siquiera el regimen de Hussein parece haber sido completamente derrotado por las tropas de ocupación.

Una solución regional

Para los expertos, “Estados Unidos debe, inmediatamente, lanzar una nueva ofensiva diplomática, para construir un consenso internacional para la estabilidad en Irak y la región. Este esfuerzo diplomático debe incluir a todo país que tenga interés en evitar que Irak se suma en el caos, incluyendo a todos los países fronterizos. Los vecinos de Irak y los Estados clave regionales y extraregionales, deben formar un grupo de apoyo para reforzar la seguridad y la reconciliación nacional dentro de Irak, ya que Irak no puede lograrlo por sí solo”.

Una línea de acción que implica “darle a Irán y Siria la posibilidad de influir dentro de Irak”, para lo que Estados Unidos debe intentar “involucrarlos constructivamente” usando incentivos y desincentivos en todos los campos, sin dejar fuera de agenda el diferendo nuclear iraní. Esto permitirá que Irán influya en los grupos chiitas y si se incluye en una negociación de amplio espectro todo el conflicto de Oriente Medio, también será posible que Siria realice un efectivo control fronterizo para evitar que ingresen armas y combatientes a Irak, opinan los autores del informe. Una prescripción que no sólo es amarga por el sabor de la medicina (para Bush estos países son dos de los más conspicuos integrantes del “eje del mal”) sino también por el diagnóstico.

El grupo de estudio sugiere que no habrá solución duradera para Irak al menos que también se avance en la resolución del conflicto árabe-israelí: “debe de haber un compromiso renovado y sustancial de Estados Unidos” con ese proceso de paz “en todos los frentes”, incluyendo conversaciones directas entre Israel, Líbano, Siria, y aquellos palestinos que acepten la existencia del estado de Israel.
Este jueves el Washington Post recogió las reacciones iraníes al Informe Baker. La primer condición que pone Teherán para cooperar con Estados Unidos es un calendario para el retiro de las tropas estadounidenses de Irak. Un indicio de que las recomendaciones sólo son viables si se aplican en el contexto de una política integral.

Pulse aquí para descargar el reporte del grupo de estudios sobre Irak (diciembre 2006), pdf 900KB

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 8 de diciembre de 2006)

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24 noviembre 2006

Estados Unidos empantanado en Irak

Más de cien iraquíes son asesinados cada día en una guerra civil que, según Kofi Annan, mantiene “atrapado” a Estados Unidos. Los escuadrones de la muerte actúan de acuerdo con las milicias islamistas y con sectores de las fuerzas de seguridad. Ayer se produjo el mayor atentado en tres años, en Bagdad, con más de 140 muertos. Un popular cómico de la televisión local fue una de las víctimas más recientes.

Walid Hassan se había especializado en interpretar a burócratas o políticos arribistas. Como cualquier humorista que se precie de tal, apuntaba sus dardos en todas direcciones, desde las tropas de ocupación hasta las milicias islamistas, por lo que no es fácil predecir de dónde vino la bala que acabó con su vida. Su último personaje había sido un funcionario inepto y sin escrúpulos que ascendía a los codazos en las improvisadas arenas movedizas de la nueva administración pos Hussein. La foto que acompañó la noticia de su muerte lo muestra caracterizado debajo de un pañuelo, con una mueca en el rostro intentando sobrellevar una conversación por celular, tal vez satirizando los problemas en las comunicaciones del “país liberado”.

Pensaba que su popularidad actuaría como un escudo cuando vinieran a matarlo. Así se lo decía una y otra vez a su esposa. Tal vez realmente lo creía. O tal vez mentía en un intento absurdo por tranquilizarla. La balanza se inclina a favor de esta segunda hipótesis si se tiene en cuenta que Walid Hassan hacía semanas que estaba preparándose “para cuando le llegara la hora”, según comentó uno de sus amigos a Sudarsan Raghavan, corresponsal de The Washington Post en Bagdad. Pero cada semana Walid Hassan se obligaba a dejar de lado esos temores y esa amargura, y protagonizaba Caricatura, un programa cómico de la cadena iraquí Al Sharkiya. Apenas Hassan se convirtió en uno más de los cien iraquíes que mueren cada día a causa de la guerra, los comentaristas elevaron a Caricatura al estatus de un producto de culto, y lo llegaron a calificar como “la versión iraquí de Saturday Night Live”, comparándolo con la cantera de las nuevas generaciones de comediantes estadounidenses que puede verse en el canal Sony de la tevé por cable.

Probablemente la realidad es más modesta. Fuera de fronteras su asesinato tuvo el efecto de recolocar la situación iraquí en el menú informativo, aunque sea circunstancialmente. Es sabido que la repetición de un mismo tipo de noticias sobre un mismo lugar del mundo genera un estado de saturación en la opinión pública. El mínimo asombro que produce enterarse de que alguien ha podido matar a balazos a un cómico (curioso asombro si se piensa en el carácter corrosivo que, desde Bertolt Brecht y Milan Kundera a esta parte, se reconoce tiene el humor para los poderes de turno) permitió esta semana que la información sobre ese país recuperara interés. Un golpe de efecto que abre un cuarto de hora de atención durante el cual es posible filtrar las últimas opiniones del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, sobre el empantanamiento de Estados Unidos en esa larga “posguerra”, o las cifras más recientes sobre los efectos de la violencia en la población civil.

MARINES EMPANTANADOS

Las estadísticas de octubre, que se conocieron este miércoles, confirman que cada día mueren más de cien iraquíes a causa de la guerra. Forman parte de la población más pobre del país, aquella que no ha podido escapar a los países fronterizos. Los que pueden irse, se van. El éxodo también tiene su promedio diario. Más de 3 mil iraquíes dejan su país diariamente. Cien mil al mes. Un millón y medio de personas desde que Estados Unidos invadió Irak en una de las operaciones militares peor justificadas de los últimos tiempos.

Kofi Annan, en una conferencia de prensa brindada en Suiza, dijo que Estados Unidos está atrapado en Irak, “en el sentido de que no puede irse ni quedarse”. En su opinión, una posible solución para que la retirada estadounidense de Irak no empeore las cosas pasaría por estudiar nuevamente la forma en que la nueva Constitución reparte el poder entre los distintos grupos sociales. Debe tenerse presente que el mayor deterioro de la seguridad ocurrió a partir de febrero de este año, cuando se produjo un atentado contra el templo chiita de Samarra, considerado el inicio de la violencia sectaria entre chiitas y sunitas. Los primeros son mayoritarios en Irak (al igual que en Irán), en tanto que los sunitas son predominantes en el resto del mundo musulmán y fueron el sector beneficiado durante el régimen de Saddam Hussein. Aunque el hecho de que Annan esté dejando su puesto de secretario general le haya permitido tomarse mayores libertades a la hora de opinar, su tesis del empantanamiento no carece de fundamentos.

ESCUADRONES DE LA MUERTE

El reporte más reciente de las Naciones Unidas contextualiza los números diciendo lo que ya se sabe, pero cuya reiteración reafirma la sensación de crisis que ya llevó a la debacle electoral republicana en las elecciones legislativas de principios de mes. La onu recuerda que se mantiene la “grave crisis humanitaria y de derechos humanos”, que ejemplifica en las matanzas indiscriminadas, los atentados selectivos, la delincuencia y la corrupción, entre otros componentes que contribuyen a la debacle del orden público. Se reconocen “los empeños del nuevo gobierno por hacer frente a la situación”, pero pese a esto “las instituciones del Estado han sido incapaces de proteger a las personas contra las violaciones flagrantes de los derechos humanos o de reparar o indemnizar los daños sufridos por las víctimas, cuyo número está aumentando a un ritmo acelerado”. Annan también dice sentirse “preocupado” por la información de que “elementos de las milicias (antigubernamentales) se han infiltrado en las principales instituciones gubernamentales y encargadas de hacer cumplir la ley, lo cual socava la confianza del pueblo iraquí en las instituciones del Estado”. El secretario general señala que tanto los grupos armados opositores como algunos sectores de las fuerzas de seguridad del gobierno mantienen lazos con los escuadrones de la muerte, algo que “queda en evidencia con la aparición diaria, en varias partes del país, de docenas de cuerpos de personas asesinadas que presentan indicios de tortura y ejecución”.

(Publicado en Brecha el 24 de noviembre de 2006)

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29 septiembre 2006

La guerra en Irak fortaleció a Al-Qaeda

Un informe de inteligencia que asegura que la guerra en Irak fortaleció a Al Qaeda puso en entredicho la política de seguridad del presidente Bush. Estas conclusiones, similares a las de un reporte encargado por el Consejo de Seguridad de la ONU, ya están siendo aprovechadas por la oposición demócrata.

La crisis de los informes ya tuvo sus primeras repercusiones en la lucha electoral de cara a las legislativas de noviembre. El candidato demócrata a la banca de diputados por Connecticut, Christopher Murphy (foto), puso al aire un anuncio televisivo en el que asegura que “la Guerra en Irak del Presidente Bush aumentó la amenaza del terrorismo y nos ha hecho más vulnerables en nuestro propio hogar”. El New York Times consideró este jueves que la pieza publicitaria refleja una estrategia global del opositor Partido Demócrata, que “ahora ve a la guerra en Irak como un tema que le puede ayudar a ganar distritos clave”.

Como se recordará, esta semana la prensa reveló algunos fragmentos de un documento elaborado por dieciséis organismos de inteligencia de Estados Unidos, en el que se responsabiliza a la situación iraquí del crecimiento de la capacidad de reclutamiento de los islamistas radicales. El presidente Bush argumentó que el material había sido tergiversado y prometió desclasificar las partes que no contuvieran información sensible.

Sin embargo, cuando se leen las escasas cuatro páginas puestas a disposición del público, resulta difícil encontrar la tergiversación. El documento, titulado “Tendencias del terrorismo global: efectos en Estados Unidos”, habla de una mayor diseminación de activistas radicales, de un aumento de las amenazas para los estadounidenses, y sitúa “la guerra santa iraquí” como uno de los elementos que ha encendido el radicalismo islamista. Es cierto que también menciona que “los esfuerzos de contraterrorismo han dañado seriamente a Al-Qaeda y ha complicado sus operaciones”, pero a renglón seguido explica que han surgido nuevas células y redes independientes, y que estos nuevos grupos se han adaptado “a los esfuerzos de contraterrorismo”.

También la ONU

Un informe encargado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas llega a conclusiones similares. Difundido este miércoles por la prensa internacional, indica que Al-Qaeda “se ha beneficiado” de la situación iraquí, “al interpretar un papel central en la lucha (de resistencia) y estimular el aumento de la violencia sectaria”. En síntesis, “Irak le ha proporcionado (a la organización de Bin Laden) muchos reclutas y le ha supuesto un excelente campo de entrenamiento”.

Las noticias que llegaban desde Londres tampoco eran alentadoras para la Casa Blanca. El mismo miércoles la BBC difundía un programa en el que se citaba un análisis de un académico “ligado al Mi6” (servicio secreto británico) donde se concluía que "la guerra en Irak actuó como un manantial de reclutamiento para los extremitas situados a lo largo y ancho del mundo musulmán, ya que Irak sirvió para radicalizar a una juventud desilusionada, a la que Al-Qaeda le ha dado voluntad, intenciones, propósitos e ideología para actuar”. Aunque el Ministerio de Defensa del Reino Unido se desmarcó de las opiniones del académico, un artículo del periódico The Guardian estima que “el estudio refleja lo que el Ministerio de Defensa, los comandantes militares y el Ministerio de Exteriores han dicho en privado”

Pakistán en entredicho

Lo más molesto del documento británico no fue solamente el momento de su aparición (inmediatamente después de que el premier Tony Blair diera un emotivo discurso defendiendo el rol de su país en la guerra de Irak) sino las críticas que incluye contra Pakistán, el principal aliado de occidente en el área. Como es sabido (ver Brecha del 8 de setiembre) las opiniones de quienes analizan la situación actual del islamismo radical mencionan cada vez con más insistencia el rol de Pakistán en su cohesión y adiestramiento. No por parte del gobierno sino por parte de algunas de las escuelas coránicas allí existentes. El reporte británico insiste en este punto, pero añade una supuesta connivencia de los servicios secretos paquistaníes. El presidente de ese país asiático, de visita en Estados Unidos en momentos de estallar la crisis de los reportes, salió al cruce de la versión de la BBC rechazándola “en un 200%”, y afirmando que sus servicios secretos conforman “una fuerza disciplinada que está quebrando a Al-Qaeda”.

Simplificaciones

En una columna titulada “Alerta temprana”, el periodista William Arkin, del Washington Post, dice que el problema es mucho más complejo que lo que el informe de inteligencia plantea. En su opinión es necesario recordar que la crisis entre Estados Unidos y el islamismo radical no comenzó con los atentados del 11 de setiembre de 2001, sino que la historia tiene largas raíces, las que en el caso iraquí en particular pueden rastrearse, al menos, hasta 1991, fecha de la primera Guerra del Golfo.

Arkin (foto) opina que si bien “el Presidente Bush puede reducir todo a que los terroristas están buscando una excusa”, en realidad “Al Qaeda y el movimiento yihaidista han surgido de una compleja narración antioccidental, podría decirse anticristiana y antijudía”, en la que cala lo que el analista llama “la retórica de Bin Laden”, favorecida por los propios actos de Estados Unidos. En su visión, el verdadero problema es la propia idea de “guerra contra el terrorismo” tal como está concebida desde la Administración Bush. Es decir, “la forma simplista de mirarnos a nosotros mismos y de mirar aquello por lo que estamos luchando”.

(Publicado en Brecha el 29 de setiembre de 2006)

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22 febrero 2006

Liderazgo regional

Aunque las declaraciones de la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleeza Rice, califiquen como "un avance importante" tener en Haití una misión de la ONU "encabezada por un líder regional como Brasil, y además contar con la participación de varios países de la región", a nadie escapa que en Washington se está mirando con mayor interés que en otros casos el desempeño brasileño en esta misión.

Es que como dijo el canciller del gobierno de Lula, Celso Amorim, "no es posible declararse en favor del multilateralismo y no actuar en ese marco cuando la oportunidad se presenta". ¿Qué ocurre si la situación de Haití desemboca en un resultado positivo? Será una ocasión de comprobar que los llamados “líderes regionales” pueden hacerse cargo de crisis muy complejas sin necesidad de participación de los poderes globales. Si por el contrario fracasa, la conclusión no será necesariamente la opuesta, ya que todo dependerá del grado del fracaso. Si se trata de un fracaso ordenado, en el que se cumplen algunos objetivos mínimos –como las elecciones del martes- y luego se produce una salida gradual de las tropas de paz, al menos se habrá demostrado que Brasil estuvo en condiciones de conducir una fuerza de paz con un importante componente subregional.

Si se analiza el peso real de Brasil en América del Sur, y se lo compara con el de otras potencias regionales de otras partes del mundo, se comprueba fácilmente que no hay rivalidad posible en esta zona del mapa, a menos que se eleve la mirada hacia México (un actor complejo, que no necesariamente debe ser visto como un seguidor incondicional de todas las pautas que dicte Estados Unidos en política exterior). Pero si la mirada se queda en el sur, el clásico Argentina versus Brasil es apenas una cuestión de balompié. Brasil tiene el 49 por ciento de la población sudamericana, genera la mitad del producto bruto y tiene un gasto militar igual al del resto de los países sudamericanos sumados. En los mismos rubros, Argentina debe conformarse con un 11 por ciento, tanto de la población como del producto bruto, y con un 7 por ciento del gasto militar. La relación es casi tan aplastante como la que tiene India sobre Pakistán. En África Subsahariana, sin embargo, la oposición entre Sudáfrica y Nigeria es mucho más equilibrada. Los sudafricanos son superados en población (21 % sobre 7) pero compensan con un mayor producto bruto (35 por ciento sobre 14). Así las cosas, si alguien se fortalece de un éxito en Haití será Brasil mucho más que Argentina o Chile, y si alguien puede llevar a la región a la cancha grande del multilateralismo, también será Brasil.

==Tercera parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

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El pecado original

Más allá de las causas profundas y del encadenamiento de circunstancias que llevaron a la crisis de gobernabilidad de la mitad más pobre de la isla La Española, es inocultable que las tropas de paz están en Haití para zurcir las heridas que quedaron luego de la intervención estadounidense que derrocó al presidente constitucional Bertrand Aristide en febrero de 2004.

En el mejor de los casos la Minustah logrará generar condiciones de estabilidad que permitan ir hacia la reorganización política del país o, en la que podría ser la peor de las hipótesis, habrán colocado un amortiguador de responsabilidades que dificulte vincular los problemas actuales con la intervención de Estados Unidos ocurrida hace dos años. Un punto de partida tan cargado de connotaciones para el debate de la política latinoamericana que puede hacer olvidar, por ejemplo, que las situaciones en las que se necesita la presencia de cascos azules son, por regla, situaciones creadas por la acción directa o indirecta de poderes internos o externos que actuaron agrediendo a los sectores más vulnerables.

En el análisis del caso haitiano, y en el debate que genera al interior de los países que participan de la fuerza de paz, esta zona de complejidad inicial está condimentada por un elemento en apariencia paradójico: el país que lidera la Minustah es Brasil. Un actor de la escena internacional que ha jugado las cartas más fuertes del multilateralismo en los últimos años, aliado de otras potencias regionales como Sudáfrica e India. Una tríada incómoda para el poder unilateral de Estados Unidos, ya que Brasil emerge como el líder real de una América del Sur que ha virado a la centroizquierda, la Sudáfrica mandelista es el contrapeso africano a otros actores menos comprometidos con las “buenas causas” como la polémica Nigeria, en tanto que India es el antagonista histórico del principal aliado de los estadounidenses en esa región luego del 11-S (Pakistán). En cierta medida parecería que uno de los tres países que han dado la mayor batalla para que el Sur tenga asientos permanentes en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y cuya alianza con India y Sudáfrica es un referente esencial cuando se habla de multilateralismo, está siendo funcional, en el caso de Haití, a los intereses del poder hegemónico. A menos que las apariencias engañen.

==Segunda parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 3- Liderazgo regional
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

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20 julio 2005

El lugar donde los sandinistas nunca perdieron

En buena parte de Nicaragua los sandinistas mantienen el gobierno desde el 19 de julio de 1979. Una Nicaragua profunda que en parte coincide con las zonas en las que Sandino combatió a los marines en los años treinta. Un hilo conductor que casi calca el territorio desde el que los liberales se oponían a los conservadores en el siglo xix, y que ha sobrevivido al fracaso de más de un proyecto político.

La carretera Panamericana atraviesa Nicaragua de sur a norte. En cada uno de los dos extremos en los que esa ruta corta el contorno del país, puede empezar a recorrerse la paradoja de la supervivencia de un estado de las cosas que se creía enterrado: el extraño anacronismo de la Nicaragua sandinista. La frontera norte, con Honduras, siempre ha sido una línea difusa. Pero la nebulosa que existe a campo abierto se sustituye a nivel del asfalto por una nítida barrera metálica de color blanco. Es una frontera cavada en medio de la montaña, con una carretera flanqueada por dos imponentes paredes de roca. En la más visible hay un enorme mural que retrata, en dimensiones de realismo socialista, a Carlos Fonseca Amador, fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (fsln). No es posible resistir la tentación de preguntarle al aduanero por la presencia de ese icono de los años de la revolución después de tres gobiernos nacionales de derecha. Su respuesta es tajante: "Mientras nosotros estemos, él se queda; y nosotros no nos vamos". Ese desafío; ese "no nos vamos", heredero del "no pasarán" de los años ochenta, tiene en el norte sus ejemplos más emblemáticos.

Las causas pueden encontrarse en una cierta tradición progresista que hunde sus raíces en las luchas entre conservadores y liberales, de las que luego se alimentó Augusto César Sandino, que a comienzos de los años treinta combatía a las tropas de ocupación estadounidenses, y que décadas más tarde retomaría el fsln en su guerra contra la dictadura de Somoza. Pero una explicación de genética histórica no puede ser suficiente para dar cuenta de una continuidad que ha sobrevivido al fracaso del proyecto político de la revolución sandinista, sobre todo porque las ciudades sandinistas no se reducen al norte, sino que salpican todo el país, aunque es cierto que la mayor concentración de los 52 municipios donde gobierna el fsln se encuentra en las montañas norteñas y alrededor del eje de la ciudad de León, en el oeste.

Es posible que las causas del inamovible 40 por ciento de los votos que mantiene la izquierda a nivel nacional estén en las propias peculiaridades de la experiencia nicaragüense: un intento de socialismo que incluyó expropiaciones de medios de producción y estatización de tierras, pero que permitió la prensa opositora, que no vetó la religión, y que tuvo el valor de convocar a elecciones limpias cada seis años como lo preveía la Constitución; muchas veces, ante la débâcle de las elecciones de 1990, se olvida que en 1984 hubo elecciones con la presencia de partidos opositores, y que el fsln las ganó con un 64 por ciento. Pero el desafío del que hablaban los aduaneros no siempre se produce en los clivajes clásicos de izquierda o derecha. A veces se trata de la pulseada entre el poder constituido y una cierta tradición de bandolerismo expropiador y redistributivo que hunde sus raíces en lo más profundo de la historia del país.

El propio Sandino podría llegar a situarse en esa tradición. O si no Sandino, al menos algunos de sus lugartenientes, como Pedrón (foto), un salteador de caminos que era el terror de los campesinos de las montañas del norte antes de volverse general del Pequeño Ejército Loco, como bautizó Gabriela Mistral a las fuerzas sandinistas.

Hoy resulta imposible no relacionar a aquel Pedrón del primer tercio del siglo pasado con uno de los personajes más peculiares de los noventa: Pedrito el Hondureño. Antiguo sargento de las fuerzas armadas de Honduras, fue reclutado por el comandante sandinista Tomás Borge antes de la caída de Somoza, cuando Borge purgaba condena en una cárcel del vecino país. Vuelto guerrillero, al triunfar la revolución en 1979 Pedrito se integró al naciente Ejército Popular Sandinista. Con el grado de mayor dirigía uno de los batallones de lucha irregular (bli), unidades que peleaban lo más crudo de la guerra enfrentando a esa mezcla de mercenarios y campesinos que fue "la contra". La leyenda dice que Pedrito, así llamado por su intimidante tamaño y su voz aflautada, aprovechaba la movilidad de su trabajo para robar ganado en Costa Rica cuando le tocaba enfrentar a los contras del sur, y venderlo en Honduras cuando el deber lo convocaba a perseguir a los contras del norte.


LA ÚLTIMA INSURRECCIÓN

En 1993 Estelí era lo mismo que es hoy. Una ciudad pobre y populosa, que en aquel año había inaugurado su primer semáforo (en verdad una luz amarilla intermitente). Un bastión sandinista en el que Sandino había tenido parte de su base social en los años treinta, fuente de reclutamiento del mayor número de combatientes para la guerrilla de los setenta, escenario de tres insurrecciones contra Somoza dirigidas por un legendario comandante rebelde que hoy es coronel del ejército -Francisco Rivera, el Zorro (foto)-, capital departamental en la que los sandinistas jamás perdieron una elección.

Pero en ese 1993 Estelí vio sacudida su modorra provinciana por la inesperada incursión de una columna guerrillera, el Frente Revolucionario de Obreros y Campesinos (froc), que tenía como principal dirigente a Pedrito el Hondureño. Las escaramuzas entre "recompas" -grupos de desmovilizados del Ejército Popular Sandinista- y "recontras" -ex miembros de la Resistencia Nacional, o "contra"- habían dejado las montañas para situarse en la centralidad de la escena.

En 1990 los sandinistas perdieron el gobierno nacional a manos de una coalición de centroderecha encabezada por Violeta Chamorro, aunque seguían instalados, como siempre, en más de una decena de alcaldías del país, incluyendo las cabeceras departamentales de León y Estelí. Como consecuencia, algunos grupos de antiguos "contras" se creyeron con el campo libre para ajustar cuentas asesinando a militantes sandinistas que iban a buscar a la puerta de sus casas en aisladas comarcas rurales. Para parar esa vendetta, al terror se le respondió con terror. Tres años después, en el mismo Estelí, cuando los sandinistas acababan de perder una nueva elección nacional, y resucitaba el fantasma de las venganzas, un campesino sandinista me dijo, parsimoniosamente y sin el menor dejo de odio en su voz: "Cinco por uno, ésa es nuestra única defensa; nos matan uno y les matamos cinco".

Pero estamos todavía en 1993. Pedrito abandonó momentáneamente su negocio de contrabando de leche en polvo y desde el froc se encargó de encauzar la autodefensa campesina ante los asesinatos selectivos de paramilitares de derecha. Eso evitaba la anarquía por partida doble: desestimulaba a los recontras y liberaba a los campesinos sandinistas de cobrarse las muertes por su cuenta. Esta funcionalidad del froc estaba en la base de la tolerancia del gobierno y sobre todo de la tolerancia de las fuerzas armadas. Como el ejército todavía cargaba sobre sus espaldas el nombre de Ejército Popular Sandinista, y como Humberto Ortega todavía era su comandante en jefe, no le era posible perseguir a las bandas de recontras sin echar más leña al fuego en el que la derecha quería incinerar a los mandos militares, todavía sandinistas.

El froc se salió, empero, del libreto habitual de los recompas. En lugar de continuar asaltando bancos y destacamentos policiales en pequeñas poblaciones rurales, o ejecutando ex contras de manera ejemplarizante, el froc atacó Estelí, ciudad estratégica ubicada a tres horas de Managua. El resultado fue una masacre. Doscientos guerrilleros tomaron la ciudad durante tres días, y fueron desalojados por el ejército. Cuando se veía pasar los camiones militares rumbo al teatro de operaciones se comprobaba que todos eran reclutas; los mandos temían que los soldados y oficiales más fogueados se negaran a atacar a sus ex camaradas, y prefirieron no correr el riesgo.

Esa bisoñez de la tropa salvó unas cuantas vidas de integrantes del froc que pudieron ganar la montaña a tiempo. De cualquier modo, sesenta guerrilleros sandinistas que usaban el pañuelo rojinegro atado en su brazo, entre ellos el capitán Baltodano, legendario jefe de columna en la guerra contra Somoza y jefe de un bli en la guerra de los ochenta, murieron a manos del Ejército Sandinista, que también tenía al rojo y al negro como colores distintivos por sobre los uniformes camuflados.

Para las bases del fsln en el norte fue un golpe muy duro de asimilar. Al otro día de culminados los combates, las calles de la ciudad sólo podían recorrerse en silencio: las barricadas de adoquines parecían reproducir las viejas barricadas de 1979, el hospital repleto de heridos que eran atendidos en los pasillos hacía imposible no recordar que en lengua indígena Estelí significa "río de sangre"; todo esto sumado a las paredes con pintadas que reclamaban justicia social y a las decenas de velatorios en los barrios pobres de la ciudad, era un déjà vu de los años setenta.


EL REGADÍO

Si Estelí, como departamento, es un bastión sandinista, El Regadío es el núcleo duro de ese bastión. Justo en el momento en que la carretera empieza a trepar las montañas de Las Segovias, donde comenzaba el territorio en que se movían con mayor comodidad los campesinos irregulares al mando de Sandino, hay una calle de tierra que se interna, serpenteando, montaña adentro. Un quilómetro y medio más adelante está El Regadío. Una única calle salpicada, a sus lados, por una treintena de ranchos de terrón. No hay un solo vehículo en todo el pueblo. Tampoco hay luz eléctrica. Durante los 11 años de revolución, el gobierno prefirió concentrar los recursos en las aldeas habitadas por adversarios políticos, y como en El Regadío sólo hay sandinistas siempre quedaba postergada.

Al otro día de la toma de Estelí de 1993, esa pequeña comunidad campesina había perdido su tranquilidad habitual. Ya no se veía pasar de tanto en tanto a los hombres montados a caballo que daban a El Regadío su apariencia de far west. Todas las casas estaban cerradas a cal y canto. Se palpaba el miedo. Al menos treinta de los doscientos hombres del froc eran habitantes de esa comunidad. Dos de ellos habían muerto, tres estaban malheridos en sus casas, pero la mayoría vagaban en la montaña sin querer acercarse para no comprometer a sus familias. En la casa de don René, el patriarca del lugar, reinaba un silencio de velorio. Su hijo mayor era uno de los oficiales del froc y estaba en la montaña tratando de escapar del ejército que le pisaba los talones. No era posible saber qué causaba más pesar a don René, si el riesgo que corría su hijo o la convicción que tenía de que ese hijo no podía entregarse porque, de hacerlo, sería ejecutado en el momento. A la luz de un candil se hablaba en voz baja. A veces simplemente se permanecía en silencio por un buen rato, con un tazón de café en la mano. Las mujeres de la casa ya se habían ido a dormir cuando una jauría comenzó a ladrar, repitiendo el ladrido que venía de un indefinido y alejado lugar, y que luego se repetiría más lejos todavía, como una cadena de ladridos que se fuera a extender de aldea en aldea. A don René no le extrañó el fenómeno. "Es el diablo que pasa", dijo.


ESTADOS UNIDOS Y NICARAGUA

No se puede entender la Nicaragua de hoy sin recordar la larga historia de invasiones estadounidenses. El interés histórico de Washington en Nicaragua se basaba en que allí querían construir un canal interoceánico antes de quedarse con el de Panamá. No debe olvidarse que en 1916 Nicaragua y Estados Unidos firmaron el tratado Chamorro-Byran, que le dio a los estadounidenses una opción por cien años para realizar el canal y el derecho a perpetuidad de fortificar las islas del Atlántico o construir una base naval en el Golfo de Fonseca. Un curioso tratado en el que una de las partes estaba ocupada militarmente por la otra. En 1926, cuando parecía que se había logrado una fórmula de estabilidad interna gracias a la coexistencia de un presidente conservador y un vice liberal, este último comienza a ser desconocido en su investidura y estalla una revuelta liberal que está en el origen de la nueva invasión de los marines que se produce en enero de 1927. Sandino, que ya había tenido contacto con ideas de izquierda durante su estadía en México, se une a las fuerzas liberales en mayo de 1926 junto con un pequeño contingente de mineros. Cuando los principales generales liberales deponen las armas ante la ocupación de los marines, Sandino se interna en el norte y continúa la guerra sólo con sus hombres. La primera de las batallas tiene lugar en la norteña ciudad de Ocotal, un 16 de julio de 1927.

Allí puede rastrearse también el hilo conductor del mantenimiento de gobiernos locales del fsln a pesar de sus sonadas débâcles electorales a nivel nacional. En 1996 y en 2000, los sandinistas mantuvieron las alcaldías de Ocotal y de Jalapa, aunque habían perdido en todo el resto de Nueva Segovia. En las calles de Ocotal, esa ciudad empobrecida y detenida en el tiempo que no parece ser una capital departamental, todo el mundo sabe quién fue Sandino, y en las paredes céntricas todavía están las pintadas que permiten cultivar una arqueología del sandinismo. Por desidia, por reafirmación de identidad, o por falta de dinero para blanquear las fachadas, las paredes de Ocotal muestran, aún hoy, la propaganda electoral de 1984: una silueta de Sandino en uniforme camuflado y portando un moderno fusil de guerra, junto la consigna "Contra el imperialismo, vote al fsln", tan distinta a la imagen light que vendió el sandinismo en los últimos comicios nacionales.

JALAPA

A dos horas de Ocotal, sin una buena carretera que la conecte con el resto del país, y después de pasar por catorce precarios puentes de madera, algunos con aspecto de viejos tablones levantados sobre un abismo de seis o siete metros, está Jalapa. Es allí, más que en Estelí incluso, donde se siente la persistencia de lo que debió haber sido la corta década de la revolución sandinista. Esa cabecera departamental, una más en las que el fsln nunca perdió una elección, parece un pueblo minero más que una ciudad. A un paso de la frontera, fue en los ochenta la ciudad más codiciada por la "contra", que nunca pudo tomarla a pesar de someterla a recurrentes bombardeos de piezas de artillería disparadas desde el lado hondureño.

En Jalapa, Mauricio es uno de los artífices de la curiosa alianza por la cual los ex contras de la zona votan a la derecha al parlamento, pero reservan para el fsln el sufragio para elegir los cargos de alcalde y de presidente. También es una fuente inagotable de anécdotas que convierten su casa en una peña improvisada prácticamente todos los días. Una de sus historias preferidas es la de la frustrada toma de Jalapa de hace más de una década.

Una de las primeras medidas del gobierno de Violeta Chamorro (foto) en 1990, después de ganada la presidencia, fue eliminar el destacamento militar de Jalapa y reducir la policía a un número simbólico de efectivos. A la semana, una columna de contras todavía no desmovilizados intentó una toma de la ciudad. Pero pese al retiro de las tropas, la población no estaba indefensa. La parte que Mauricio más disfruta de ese cuento es cuando relata la forma en que se hizo con un ak 47, ya que el suyo había quedado en casa de su hermana. Escuchándolo no se puede dudar de la veracidad de sus palabras, aunque el estilo corresponda más a una proeza de Obélix que a la tradición de la guerra de guerrillas. En unas horas los contras habían sido derrotados y quedaban en las calles de Jalapa los cuerpos de diecisiete de ellos, entre los cuales el de uno de sus comandantes más renombrados. El padre de este comandante contra vivió en Jalapa durante todos los años de la revolución, focalizando en su persona el rechazo del entorno por las acciones de su hijo. Cuentan que cada vez que se habla de la muerte de su hijo, el anciano no puede evitar que se le nublen los ojos y comentar, moviendo la cabeza en forma de negación: "Pensar que navegó en océanos, y vino a ahogarse en una escupidita"

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 20 de julio de 2005)

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