16 febrero 2007

Rescatada del archivo/La fragilidad como amenaza

Estados Unidos no está tan preocupado por los Estados fuertes que puedan disputarle su hegemonía como por los llamados Estados frágiles, potenciales santuarios para redes que planifican atentados o se dedican al narcotráfico. La crisis en la que viven medio centenar de países alimenta un debate sobre cómo enfoca la comunidad internacional el fracaso de alguno de sus miembros, cuyas dificultades para proveer bienes públicos básicos (desde salud hasta justicia) afectan a unos 900 millones de personas. Uruguay está presente con fuerzas de paz en dos de esos “Estados en riesgo de colapsar”: República Democrática del Congo y Haití. La terminología que se usa para calificarlos, sin embargo, no siempre resulta inocente.

Generalmente se los llama Estados frágiles. También se los define como débiles, precarios, fallidos, colapsados. Incluso se ha llegado a utilizar el término de “no constituidos” para algunos casos extremos. Los calificativos varían según los indicadores (y el tono) que elija el centro de investigaciones o el organismo que elabore la lista de Estados en crisis. Aunque frecuentemente los términos se utilicen como sinónimos, no es igual una categoría que la otra, ni la cuestión se reduce a un debate semántico. La inclusión de un país en una de estas listas de la desesperanza tiene consecuencias económicas, políticas y emocionales sobre sus habitantes.

Sobre todo teniendo en cuenta que la potencia hegemónica, Estados Unidos, ha colocado a los Estados frágiles como una de sus preocupaciones de seguridad. Y aunque la principal potencia emergente, China, prefiere hablar de “zonas de inestabilidad”, las cancillerías de ambos centros de influencia han encontrado puntos de convergencia en relación a este resbaloso asunto de política exterior, sobre todo en el campo de “las medidas preventivas a largo plazo” que permitan mejorar las condiciones de pobreza, falta de gobernabilidad, violencia crónica, redes criminales, debilitamiento de las infraestructuras, y extremismos étnicos o religiosos “que están creciendo hasta volverse nuevas amenazas a la seguridad”.

En Europa, mientras tanto, se abre camino la postura de utilizar una definición que no implique una solidificación de las crisis sino que de la idea de una situación transitoria, de la que se puede salir o a la que se puede entrar, generando la categoría más flexible de “Estados que están fallando”. Más allá de la categorización que se elija, actualmente existen en el mundo alrededor de 50 Estados que tienen dificultades más o menos serias para cumplir con las condiciones esenciales para ser considerados una unidad estatal: monopolio de la fuerza legítima, control territorial, provisión de servicios básicos a su población, legitimidad institucional.

==Primera parte de nueve

* 2- Dos enfoques
* 3- Seguridad para el desarrollo
* 4- Desarrollo para la seguridad
* 5- El riesgo
* 6- La polémica
* 7- El caso congoleño
* 8- Gamberros, desestructurados y sin ley
* 9- Fuentes

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en noviembre de 2005)

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05 enero 2007

Los límites de la culpa

De las innumerables consideraciones y análisis publicados luego de la ejecución de Saddam Hussein puede extraerse un denominador común. Todos buscan los límites de la culpa. Desde los que repasan la sanguinaria carrera del dictador hasta los que se preguntan sobre la conveniencia ética de difundir las imágenes de una ejecución.

El ahorcamiento de Saddam Husseim puso en escena una larga galería de culpables. En primer lugar, para el tribunal iraquí que dictó sentencia, el culpable principal era el propio condenado a muerte, responsable del asesinato de 148 chiitas en 1982 y del uso de armas químicas contra civiles kurdos. Pero ese mismo tribunal estuvo también entre los señalados por la culpa, en este caso por no haber permitido un juicio que a criterios occidentales pudiera considerarse justo. Desde la comunidad internacional, notoriamente encabezada por el flamante secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, se sentó en el banquillo de los acusados a la pena de muerte en sí misma.

Una acusación que tuvo como uno de los fiscales al gobierno italiano, que pidió su eliminación de todo sistema judicial, generando un curioso intercambio de referencias históricas con el gobierno iraquí. Bagdad contraatacó recordando a su homólogo italiano la ejecución instantánea sufrida por Benito Mussolini en 1945 a manos de los partisanos. El actual premier de ese país europeo, Romano Prodi, expresó que sesenta años son suficientes para pretender una cierta evolución en el modo en que se castiga a los dictadores.

Culpas previas

Más allá de esta epidermis de las responsabilidades, hay otras que hunden sus raíces un poco más hondo. No es necesario profundizar demasiado para encontrar, ya en la primera capa geológica, a las tropas de ocupación. Los seguidores de Hussein ven la mano de Washington en la ejecución de su líder ocurrida el pasado 30 de diciembre, coincidiendo macabramente con el día del sacrificio, fecha importante en el calendario religioso de los musulmanes. Poco importa la información que se conoció esta semana y que señalaba que Estados Unidos intentó postergar el ahorcamiento, e incluso parecerían ser irrelevantes las declaraciones de la Casa Blanca en las que indican que “de haber estado materialmente a cargo de la situación” la ejecución se habría hecho de diferente manera.

Sin embargo, el límite de la culpa estadounidense no se congela en ese carácter de ejecutor en las sombras, un papel muy funcional a los intereses de la insurgencia sunnita. El límite de esa culpa está un poco más allá, sugiere Niall Ferguson desde las páginas de Il Corriere della Sera. Parafraseando a Bertold Brecht, Fergusson se pregunta “¿quién es más crimial, aquél que tiraniza a su pueblo, o aquél que primero financia al tirano y después reemplaza la dictadura con la anarquía?”. En una línea de razonamiento similar, el británico Robert Fisk, en este caso desde The Independent, también se cuestiona “¿quién alentó a Saddam a invadir Irán en 1980, en lo que fue uno de los peores crímenes de guerra jamás cometidos, dado que esto fue lo que llevó a la muerte a millón y medio de almas? ¿quién le vendió los componentes para fabricar las armas químicas con las que empapó a Irán y a los kurdos?”. Y cierra el recurso de la pregunta retórica respondiéndose a sí mismo: “fuimos nosotros”. Un nosotros que incluye, esencialmente, a Estados Unidos y Gran Bretaña.

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(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 5 de enero de 2007)

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22 diciembre 2006

Irán: el escenario de los petroeuros

Las piezas están en juego. Algunos ven la más reciente movida de Irán (utilizar al euro como divisa principal en lugar del dólar) como el camino hacia una posición de jaque sobre Estados Unidos. Para otros se trata de un enroque defensivo. Lo cierto es que en el tablero de Oriente Medio el potencial de los dos jugadores se equilibra. El editor jefe de la BBC para temas internacionales, John Simpson (foto), lo dijo con todas las letras: Irán es una potencia regional.

No hay acuerdo sobre cuál puede ser el efecto de que Irán abandone el dólar y desde 2007 pase sus cuentas –y transacciones petroleras- al euro. La mayor parte de los analistas de mercado niegan que sea una medida inesperada, sino que sería el anunciado desenlace de un proceso de tres años. Opinan que más que un arma contra Estados Unidos se trata de una jugada pensada para atenuar los efectos de las sanciones económicas que, eventualmente, podrían sobrevenir como castigo a la continuación de su plan nuclear. Esa mesura de los primeros análisis no evitó que los opositores más entusiastas al rol que viene jugando Estados Unidos en Oriente Medio (Al Jazeera, por ejemplo) hayan pronosticado, por el contrario, el inicio del fin de la hegemonía estadounidense. Perdido el consenso político, ahora tampoco contarían con el consenso del dólar, aseguran. En una posición más cauta, académicos consultados por el Wall Street Journal indican que el problema podría ser verdaderamente preocupante si a Irán se le suma una decisión similar de otros actores importantes. El miedo mayor, por supuesto, apunta hacia China.

==Primera parte de cinco

* 2- El péndulo
* 3- El espejo iraquí
* 4- Expectativa sobre China
* 5- Moderadamente conservadores

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 22 de diciembre de 2006)

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El espejo iraquí

Pero el péndulo no puede alejarse demasiado. Ya en diciembre de 2004 el Atlantic Monthly, citaba a Sam Gardiner, responsable de simulaciones de combate durante dos décadas en la Escuela Nacional de Guerra, quien resumía su experiencia dejando “dos simples frases para los decisores políticos: no disponen de una solución militar para los asuntos de Irán, y tienen que trabajar con la diplomacia". Palabras en saco roto. A principios de 2005 The New Yorker publicó un informe basado en entrevistas con fuentes de inteligencia, las que aseguraban "repetidamente" que el próximo blanco estratégico sería Irán.

William Clark, autor del libro “La lucha de los petrodólares: petróleo, Irak y el futuro del dólar”, ya aseguraba en agosto del año pasado que “ahora es obvio que la invasión a Irak tenía menos que ver con las amenazas del programa de armas de destrucción masiva de Saddam, y ciertamente menos que ver todavía con la lucha contra el terrorismo internacional, que con la intención de ganar control estratégico sobre las reservas iraquíes de hidrocarburos y mantener el monopolio del dólar como divisa del crítico mercado internacional del petróleo”.

==Tercera parte de cinco

* 1- Irán: el escenario de los petroeuros
* 2- El péndulo
* 4- Expectativa sobre China
* 5- Moderadamente conservadores

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 22 de diciembre de 2006)

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14 diciembre 2006

El péndulo

En julio de este año, Le Monde Diplomatique hablaba de “la intención de Irán de exigir el pago de las exportaciones de petróleo y gas en moneda europea, después de haber convertido ya a euros la mayor parte de las reservas de divisas, dado que Teherán sabe que en este momento el dólar es el talón de Aquiles de Estados Unidos”.

Relacionado o no con esta “amenaza” de la europeización de las divisas, el tema del acercamiento con Teherán ha estado en la primera página de la agenda estadounidense. Recuérdese por ejemplo, el Informe Baker, en el que una comisión bipartidista recomendó al presidente George Bush involucrar a Irán y Siria para lograr una salida a la crisis iraquí.

Si se toma en cuenta que los anuncios públicos se realizan midiendo los tiempos políticos, es probable establecer una sucesión de hechos que se produjeron en diciembre, durante los cuales Estados Unidos estuvo cerca de Irán, pero sólo para comenzar a alejarse de nuevo. La primera reacción de Bush al Informe Baker fue aceptar que lo tomaría en cuenta para definir una nueva política hacia Irak “antes de Navidad”. A mediados de mes, el secretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán, Ali Lariyani, dijo que "si Estados Unidos sigue una estrategia correcta y protege al Gobierno, al Parlamento, a la Constitución, a la unidad y la integridad territorial de Irak, entonces sí podrán contar con la colaboración de Irán". Un día después se conocía la derrota del sector del presidente iraní en las elecciones a la Asamblea de Expertos (ver recuadro) y parecía que la correlación de fuerzas en cada uno de los países (con el parlamento estadounidense en manos demócratas) apuntaba a fortalecer el diálogo. Pero el espíritu navideño duró poco.

El 18 de diciembre Irán cambió su divisa oficial del dólar al euro. Un día más tarde, Bush confirmó que estudia aumentar el número de tropas en Irak y pasó para comienzos de 2007 el anuncio de un nuevo enfoque sobre su política hacia ese país. Su principal aliado, el primer ministro bitánico, Tony Blair, llamó a los regímenes musulmanes “moderados” a formar una alianza para disminuir la influencia de Irán.

==Segunda parte de cinco

* 1- Irán: el escenario de los petroeuros
* 3- El espejo iraquí
* 4- Expectativa sobre China
* 5- Moderadamente conservadores

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 22 de diciembre de 2006)

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24 noviembre 2006

Estados Unidos empantanado en Irak

Más de cien iraquíes son asesinados cada día en una guerra civil que, según Kofi Annan, mantiene “atrapado” a Estados Unidos. Los escuadrones de la muerte actúan de acuerdo con las milicias islamistas y con sectores de las fuerzas de seguridad. Ayer se produjo el mayor atentado en tres años, en Bagdad, con más de 140 muertos. Un popular cómico de la televisión local fue una de las víctimas más recientes.

Walid Hassan se había especializado en interpretar a burócratas o políticos arribistas. Como cualquier humorista que se precie de tal, apuntaba sus dardos en todas direcciones, desde las tropas de ocupación hasta las milicias islamistas, por lo que no es fácil predecir de dónde vino la bala que acabó con su vida. Su último personaje había sido un funcionario inepto y sin escrúpulos que ascendía a los codazos en las improvisadas arenas movedizas de la nueva administración pos Hussein. La foto que acompañó la noticia de su muerte lo muestra caracterizado debajo de un pañuelo, con una mueca en el rostro intentando sobrellevar una conversación por celular, tal vez satirizando los problemas en las comunicaciones del “país liberado”.

Pensaba que su popularidad actuaría como un escudo cuando vinieran a matarlo. Así se lo decía una y otra vez a su esposa. Tal vez realmente lo creía. O tal vez mentía en un intento absurdo por tranquilizarla. La balanza se inclina a favor de esta segunda hipótesis si se tiene en cuenta que Walid Hassan hacía semanas que estaba preparándose “para cuando le llegara la hora”, según comentó uno de sus amigos a Sudarsan Raghavan, corresponsal de The Washington Post en Bagdad. Pero cada semana Walid Hassan se obligaba a dejar de lado esos temores y esa amargura, y protagonizaba Caricatura, un programa cómico de la cadena iraquí Al Sharkiya. Apenas Hassan se convirtió en uno más de los cien iraquíes que mueren cada día a causa de la guerra, los comentaristas elevaron a Caricatura al estatus de un producto de culto, y lo llegaron a calificar como “la versión iraquí de Saturday Night Live”, comparándolo con la cantera de las nuevas generaciones de comediantes estadounidenses que puede verse en el canal Sony de la tevé por cable.

Probablemente la realidad es más modesta. Fuera de fronteras su asesinato tuvo el efecto de recolocar la situación iraquí en el menú informativo, aunque sea circunstancialmente. Es sabido que la repetición de un mismo tipo de noticias sobre un mismo lugar del mundo genera un estado de saturación en la opinión pública. El mínimo asombro que produce enterarse de que alguien ha podido matar a balazos a un cómico (curioso asombro si se piensa en el carácter corrosivo que, desde Bertolt Brecht y Milan Kundera a esta parte, se reconoce tiene el humor para los poderes de turno) permitió esta semana que la información sobre ese país recuperara interés. Un golpe de efecto que abre un cuarto de hora de atención durante el cual es posible filtrar las últimas opiniones del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, sobre el empantanamiento de Estados Unidos en esa larga “posguerra”, o las cifras más recientes sobre los efectos de la violencia en la población civil.

MARINES EMPANTANADOS

Las estadísticas de octubre, que se conocieron este miércoles, confirman que cada día mueren más de cien iraquíes a causa de la guerra. Forman parte de la población más pobre del país, aquella que no ha podido escapar a los países fronterizos. Los que pueden irse, se van. El éxodo también tiene su promedio diario. Más de 3 mil iraquíes dejan su país diariamente. Cien mil al mes. Un millón y medio de personas desde que Estados Unidos invadió Irak en una de las operaciones militares peor justificadas de los últimos tiempos.

Kofi Annan, en una conferencia de prensa brindada en Suiza, dijo que Estados Unidos está atrapado en Irak, “en el sentido de que no puede irse ni quedarse”. En su opinión, una posible solución para que la retirada estadounidense de Irak no empeore las cosas pasaría por estudiar nuevamente la forma en que la nueva Constitución reparte el poder entre los distintos grupos sociales. Debe tenerse presente que el mayor deterioro de la seguridad ocurrió a partir de febrero de este año, cuando se produjo un atentado contra el templo chiita de Samarra, considerado el inicio de la violencia sectaria entre chiitas y sunitas. Los primeros son mayoritarios en Irak (al igual que en Irán), en tanto que los sunitas son predominantes en el resto del mundo musulmán y fueron el sector beneficiado durante el régimen de Saddam Hussein. Aunque el hecho de que Annan esté dejando su puesto de secretario general le haya permitido tomarse mayores libertades a la hora de opinar, su tesis del empantanamiento no carece de fundamentos.

ESCUADRONES DE LA MUERTE

El reporte más reciente de las Naciones Unidas contextualiza los números diciendo lo que ya se sabe, pero cuya reiteración reafirma la sensación de crisis que ya llevó a la debacle electoral republicana en las elecciones legislativas de principios de mes. La onu recuerda que se mantiene la “grave crisis humanitaria y de derechos humanos”, que ejemplifica en las matanzas indiscriminadas, los atentados selectivos, la delincuencia y la corrupción, entre otros componentes que contribuyen a la debacle del orden público. Se reconocen “los empeños del nuevo gobierno por hacer frente a la situación”, pero pese a esto “las instituciones del Estado han sido incapaces de proteger a las personas contra las violaciones flagrantes de los derechos humanos o de reparar o indemnizar los daños sufridos por las víctimas, cuyo número está aumentando a un ritmo acelerado”. Annan también dice sentirse “preocupado” por la información de que “elementos de las milicias (antigubernamentales) se han infiltrado en las principales instituciones gubernamentales y encargadas de hacer cumplir la ley, lo cual socava la confianza del pueblo iraquí en las instituciones del Estado”. El secretario general señala que tanto los grupos armados opositores como algunos sectores de las fuerzas de seguridad del gobierno mantienen lazos con los escuadrones de la muerte, algo que “queda en evidencia con la aparición diaria, en varias partes del país, de docenas de cuerpos de personas asesinadas que presentan indicios de tortura y ejecución”.

(Publicado en Brecha el 24 de noviembre de 2006)

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29 septiembre 2006

La guerra en Irak fortaleció a Al-Qaeda

Un informe de inteligencia que asegura que la guerra en Irak fortaleció a Al Qaeda puso en entredicho la política de seguridad del presidente Bush. Estas conclusiones, similares a las de un reporte encargado por el Consejo de Seguridad de la ONU, ya están siendo aprovechadas por la oposición demócrata.

La crisis de los informes ya tuvo sus primeras repercusiones en la lucha electoral de cara a las legislativas de noviembre. El candidato demócrata a la banca de diputados por Connecticut, Christopher Murphy (foto), puso al aire un anuncio televisivo en el que asegura que “la Guerra en Irak del Presidente Bush aumentó la amenaza del terrorismo y nos ha hecho más vulnerables en nuestro propio hogar”. El New York Times consideró este jueves que la pieza publicitaria refleja una estrategia global del opositor Partido Demócrata, que “ahora ve a la guerra en Irak como un tema que le puede ayudar a ganar distritos clave”.

Como se recordará, esta semana la prensa reveló algunos fragmentos de un documento elaborado por dieciséis organismos de inteligencia de Estados Unidos, en el que se responsabiliza a la situación iraquí del crecimiento de la capacidad de reclutamiento de los islamistas radicales. El presidente Bush argumentó que el material había sido tergiversado y prometió desclasificar las partes que no contuvieran información sensible.

Sin embargo, cuando se leen las escasas cuatro páginas puestas a disposición del público, resulta difícil encontrar la tergiversación. El documento, titulado “Tendencias del terrorismo global: efectos en Estados Unidos”, habla de una mayor diseminación de activistas radicales, de un aumento de las amenazas para los estadounidenses, y sitúa “la guerra santa iraquí” como uno de los elementos que ha encendido el radicalismo islamista. Es cierto que también menciona que “los esfuerzos de contraterrorismo han dañado seriamente a Al-Qaeda y ha complicado sus operaciones”, pero a renglón seguido explica que han surgido nuevas células y redes independientes, y que estos nuevos grupos se han adaptado “a los esfuerzos de contraterrorismo”.

También la ONU

Un informe encargado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas llega a conclusiones similares. Difundido este miércoles por la prensa internacional, indica que Al-Qaeda “se ha beneficiado” de la situación iraquí, “al interpretar un papel central en la lucha (de resistencia) y estimular el aumento de la violencia sectaria”. En síntesis, “Irak le ha proporcionado (a la organización de Bin Laden) muchos reclutas y le ha supuesto un excelente campo de entrenamiento”.

Las noticias que llegaban desde Londres tampoco eran alentadoras para la Casa Blanca. El mismo miércoles la BBC difundía un programa en el que se citaba un análisis de un académico “ligado al Mi6” (servicio secreto británico) donde se concluía que "la guerra en Irak actuó como un manantial de reclutamiento para los extremitas situados a lo largo y ancho del mundo musulmán, ya que Irak sirvió para radicalizar a una juventud desilusionada, a la que Al-Qaeda le ha dado voluntad, intenciones, propósitos e ideología para actuar”. Aunque el Ministerio de Defensa del Reino Unido se desmarcó de las opiniones del académico, un artículo del periódico The Guardian estima que “el estudio refleja lo que el Ministerio de Defensa, los comandantes militares y el Ministerio de Exteriores han dicho en privado”

Pakistán en entredicho

Lo más molesto del documento británico no fue solamente el momento de su aparición (inmediatamente después de que el premier Tony Blair diera un emotivo discurso defendiendo el rol de su país en la guerra de Irak) sino las críticas que incluye contra Pakistán, el principal aliado de occidente en el área. Como es sabido (ver Brecha del 8 de setiembre) las opiniones de quienes analizan la situación actual del islamismo radical mencionan cada vez con más insistencia el rol de Pakistán en su cohesión y adiestramiento. No por parte del gobierno sino por parte de algunas de las escuelas coránicas allí existentes. El reporte británico insiste en este punto, pero añade una supuesta connivencia de los servicios secretos paquistaníes. El presidente de ese país asiático, de visita en Estados Unidos en momentos de estallar la crisis de los reportes, salió al cruce de la versión de la BBC rechazándola “en un 200%”, y afirmando que sus servicios secretos conforman “una fuerza disciplinada que está quebrando a Al-Qaeda”.

Simplificaciones

En una columna titulada “Alerta temprana”, el periodista William Arkin, del Washington Post, dice que el problema es mucho más complejo que lo que el informe de inteligencia plantea. En su opinión es necesario recordar que la crisis entre Estados Unidos y el islamismo radical no comenzó con los atentados del 11 de setiembre de 2001, sino que la historia tiene largas raíces, las que en el caso iraquí en particular pueden rastrearse, al menos, hasta 1991, fecha de la primera Guerra del Golfo.

Arkin (foto) opina que si bien “el Presidente Bush puede reducir todo a que los terroristas están buscando una excusa”, en realidad “Al Qaeda y el movimiento yihaidista han surgido de una compleja narración antioccidental, podría decirse anticristiana y antijudía”, en la que cala lo que el analista llama “la retórica de Bin Laden”, favorecida por los propios actos de Estados Unidos. En su visión, el verdadero problema es la propia idea de “guerra contra el terrorismo” tal como está concebida desde la Administración Bush. Es decir, “la forma simplista de mirarnos a nosotros mismos y de mirar aquello por lo que estamos luchando”.

(Publicado en Brecha el 29 de setiembre de 2006)

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22 febrero 2006

Liderazgo regional

Aunque las declaraciones de la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleeza Rice, califiquen como "un avance importante" tener en Haití una misión de la ONU "encabezada por un líder regional como Brasil, y además contar con la participación de varios países de la región", a nadie escapa que en Washington se está mirando con mayor interés que en otros casos el desempeño brasileño en esta misión.

Es que como dijo el canciller del gobierno de Lula, Celso Amorim, "no es posible declararse en favor del multilateralismo y no actuar en ese marco cuando la oportunidad se presenta". ¿Qué ocurre si la situación de Haití desemboca en un resultado positivo? Será una ocasión de comprobar que los llamados “líderes regionales” pueden hacerse cargo de crisis muy complejas sin necesidad de participación de los poderes globales. Si por el contrario fracasa, la conclusión no será necesariamente la opuesta, ya que todo dependerá del grado del fracaso. Si se trata de un fracaso ordenado, en el que se cumplen algunos objetivos mínimos –como las elecciones del martes- y luego se produce una salida gradual de las tropas de paz, al menos se habrá demostrado que Brasil estuvo en condiciones de conducir una fuerza de paz con un importante componente subregional.

Si se analiza el peso real de Brasil en América del Sur, y se lo compara con el de otras potencias regionales de otras partes del mundo, se comprueba fácilmente que no hay rivalidad posible en esta zona del mapa, a menos que se eleve la mirada hacia México (un actor complejo, que no necesariamente debe ser visto como un seguidor incondicional de todas las pautas que dicte Estados Unidos en política exterior). Pero si la mirada se queda en el sur, el clásico Argentina versus Brasil es apenas una cuestión de balompié. Brasil tiene el 49 por ciento de la población sudamericana, genera la mitad del producto bruto y tiene un gasto militar igual al del resto de los países sudamericanos sumados. En los mismos rubros, Argentina debe conformarse con un 11 por ciento, tanto de la población como del producto bruto, y con un 7 por ciento del gasto militar. La relación es casi tan aplastante como la que tiene India sobre Pakistán. En África Subsahariana, sin embargo, la oposición entre Sudáfrica y Nigeria es mucho más equilibrada. Los sudafricanos son superados en población (21 % sobre 7) pero compensan con un mayor producto bruto (35 por ciento sobre 14). Así las cosas, si alguien se fortalece de un éxito en Haití será Brasil mucho más que Argentina o Chile, y si alguien puede llevar a la región a la cancha grande del multilateralismo, también será Brasil.

==Tercera parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

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El pecado original

Más allá de las causas profundas y del encadenamiento de circunstancias que llevaron a la crisis de gobernabilidad de la mitad más pobre de la isla La Española, es inocultable que las tropas de paz están en Haití para zurcir las heridas que quedaron luego de la intervención estadounidense que derrocó al presidente constitucional Bertrand Aristide en febrero de 2004.

En el mejor de los casos la Minustah logrará generar condiciones de estabilidad que permitan ir hacia la reorganización política del país o, en la que podría ser la peor de las hipótesis, habrán colocado un amortiguador de responsabilidades que dificulte vincular los problemas actuales con la intervención de Estados Unidos ocurrida hace dos años. Un punto de partida tan cargado de connotaciones para el debate de la política latinoamericana que puede hacer olvidar, por ejemplo, que las situaciones en las que se necesita la presencia de cascos azules son, por regla, situaciones creadas por la acción directa o indirecta de poderes internos o externos que actuaron agrediendo a los sectores más vulnerables.

En el análisis del caso haitiano, y en el debate que genera al interior de los países que participan de la fuerza de paz, esta zona de complejidad inicial está condimentada por un elemento en apariencia paradójico: el país que lidera la Minustah es Brasil. Un actor de la escena internacional que ha jugado las cartas más fuertes del multilateralismo en los últimos años, aliado de otras potencias regionales como Sudáfrica e India. Una tríada incómoda para el poder unilateral de Estados Unidos, ya que Brasil emerge como el líder real de una América del Sur que ha virado a la centroizquierda, la Sudáfrica mandelista es el contrapeso africano a otros actores menos comprometidos con las “buenas causas” como la polémica Nigeria, en tanto que India es el antagonista histórico del principal aliado de los estadounidenses en esa región luego del 11-S (Pakistán). En cierta medida parecería que uno de los tres países que han dado la mayor batalla para que el Sur tenga asientos permanentes en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y cuya alianza con India y Sudáfrica es un referente esencial cuando se habla de multilateralismo, está siendo funcional, en el caso de Haití, a los intereses del poder hegemónico. A menos que las apariencias engañen.

==Segunda parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 3- Liderazgo regional
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

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18 noviembre 2005

Gamberros, desestructurados y sin ley

La abundancia de términos para describir fenómenos similares no sólo genera problemas políticos, sino que también le quita el sueño a los traductores. El Parlamento Europeo, luego de un análisis de sus técnicos en cuestiones terminológicas, concluyó que la palabra castellana más adecuada para estos Estados no es “frágiles” sino “desestructurados”. Reconociendo la existencia de dos enfoques claramente diferenciados en el discurso internacional, el de “estados fallidos” y el de “estados que están fallando”, los técnicos recomiendan usar, respectivamente, “estados desestructurados” y “estados en procesos de desestructuración”, por considerar que “reflejan perfectamente los distintos matices de la terminología inglesa” y se ajustan a los enfoques que aparecen en documentos de la Cruz Roja Internacional y de la UNESCO.

Lo que desvela a los traductores es la altísima creatividad demostrada por la política exterior de Estados Unidos para generar nuevos conceptos, los que parecen responder a un interés de adaptarse a sus múltiples preocupaciones de seguridad más que a las necesidades de un diagnóstico preciso. El ejemplo más extremo de esta “creatividad dirigida” es el benjamín de estos conceptos/estigma: “populismo radical”, categoría incluida entre las nuevas amenazas para la seguridad, y que parece ser un concepto creado a la medida de un único país, Venezuela. Pero también el vecino más cercano a los venezolanos, Colombia, que siempre ha estado haciendo equilibrio en los bordes de los índices de fragilidad (muchas veces salvado a último momento de la categorización gracias al alineamiento de su actual presidente Alvaro Uribe -foto- con la política de seguridad hemisférica de Estados Unidos), tiene sobre su cuello el filo de las llamadas “áreas sin ley”. En este caso la fragilidad no sería de todo el Estado, sino que el problema se reduciría a la incapacidad de controlar ciertas porciones de territorio, lo que justificaría una colaboración puntual de Estados Unidos o de las potencias regionales para garantizar la seguridad en esas porciones de territorio donde el país ha perdido el monopolio de la fuerza legítima y la posibilidad de impartir justicia.

Estas fragilidades de moda recuerdan conceptualizaciones más antiguas, como la casi perimida categoría de los “Estados canallas” (o “Estados gamberros” para respetar el castizo de Taibo, autor citado en el cuerpo central de esta nota), que estuvieron de moda en los años noventa, y que definían a países como la Liba de Gadafi, la Serbia de Milosevic, o el desaparecido Irak de Sadam Husein. En una suerte de mutación, en la que no han sido ajenos los errores de los centros hegemónicos, ahora la comunidad internacional ya no tiene que lidiar con los “Estados gamberros” sino con “los gamberros sin Estado". Esas zonas inasibles del mapa político, en las que no hay una embajada sobre la que presionar ni un asiento en Naciones Unidas sobre el que centrar las acusaciones, son las que favorecerían el establecimiento de redes trasnacionales delictivas. Menudo problema en el que están embarcadas, por partes iguales, las agencias de seguridad y las de desarrollo.

==Octava parte de nueve

* 1- La fragilidad como amenaza
* 2- Dos enfoques
* 3- Seguridad para el desarrollo
* 4- Desarrollo para la seguridad
* 5- El riesgo
* 6- La polémica
* 7- El caso congoleño
* 9- Fuentes

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en noviembre de 2005)

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Desarrollo para la seguridad

No puede separarse artificialmente la aproximación que entiende el tema como asunto de seguridad, de aquella que lo ve como un asunto de desarrollo. Sin embargo, parece bastante claro que cuando Estados Unidos genera acciones de cooperación que tienen a Estados frágiles como sus destinatarios, usando el canal de la USAID, también está pensando en términos de seguridad. El documento “Estrategia para los Estados Frágiles” es muy claro en ese sentido. “Los Estados débiles tienden a ser un vector para fuerzas desestabilizadoras, manifestando el lado oscuro de la globalización y generando complejos desafíos de seguridad nacional”, asegura la USAID. Con este horizonte en mente, la agencia estadounidense tiene como prioridades en su relación con los Estados frágiles la cooperación en estabilidad, seguridad, reforma, capacidad institucional.

El debate que se ha venido produciendo en torno a la fosilización de las crisis que sugiere el término “Estados frágiles”, también influyó las conceptualizaciones de la USAID. Según el citado documento estratégico, la agencia estadounidense distingue dos situaciones al interior de la categoría de Estados frágiles. Por una parte estarían los “Estados vulnerables”, que son aquellos que además de estar dirigidos por gobiernos cuya legitimidad está cuestionada, no pueden –o no quieren- proveer seguridad y servicios básicos a porciones significativas de su población. Tocándose con el punto de vista europeo, esta definición indica que entran en esta sub-categoría los países “que están fallando” y los que se están recuperando de momentos de crisis. Junto a este purgatorio, en una círculo todavía peor, colocan la sub-categoría de “Estados frágiles en crisis”, que engloba a los países en los cuales el gobierno central, además de tener las debilidades de los Estados vulnerables, no ejerce el control efectivo sobre su territorio, lo que se materializa en un conflicto armado o en el riesgo de que ese conflicto se produzca.

==Cuarta parte de nueve

* 1- La fragilidad como amenaza
* 2- Dos enfoques
* 3- Seguridad para el desarrollo
* 5- El riesgo
* 6- La polémica
* 7- El caso congoleño
* 8- Gamberros, desestructurados y sin ley
* 9- Fuentes

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en noviembre de 2005)

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01 julio 2005

El regreso a la línea dura

Las primeras palabras de Mahmoud Ahmadinejad (foto) como presidente electo iraní no deben de haber tranquilizado a Washington. “En su camino hacia el progreso y el desarrollo, Irán no tiene verdadera necesidad de Estados Unidos”, aseguró. Mientras tanto, el mandatario saliente, Mohammad Khatami, se pronunció a favor de un Islam que respete las libertades civiles y reconozca los derechos de la mujer.

La prensa occidental se apresuró a destacar que el discurso del ultraconservador Ahmadinejad, quien durante la campaña electoral fuera acusado por sus rivales de fascista, fue sorpresivamente moderado y conciliador. En Irán, sin embargo, no faltaron los titulares que rescataron el fragmento del discurso en el que el nuevo presidente reafirmaba su previsible distancia con Estados Unidos. Otro de los asuntos delicados, la continuidad del programa nuclear, también estuvo presente en su conferencia de prensa. Tomás Alcoverro, de La Vanguardia de España, señaló que Ahmadinejad se mostró firme en el programa nuclear del país, “un tema que lo mantiene enfrentado a los halcones de Washington”.

La pregunta que muchos analistas se plantearon después de la segunda vuelta electoral que el viernes pasado llevó al poder a este político casi desconocido fuera de fronteras (aunque debe recordarse que se trataba del alcalde de Teherán, capital del país) fue la causa de este viraje de 180 grados de un electorado que decidió darle la espalda a los reformistas. Algunas opiniones ponían el acento en la incapacidad de Khatami de concretar las reformas prometidas, otros en el sistema teocrático que bloquea cualquier iniciativa que vaya en contra del clero conservador, y tampoco faltó quien -tal vez con un exceso de imaginación- hablara de fraude. Otros, por su parte, recordaron la célebre frase atribuida al ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton: “es la economía, imbécil”.

==Primera parte de tres

* 2- Khamenei
* 3- Katami

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2005)

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26 mayo 2005

Masacre en los confines del Khan (III)
Un anuncio

Así se haya tratado de la defensa del estado de derecho contra criminales que se disfrazaban de blanca nube, de una masacre contra una protesta de civiles, o de una combinación de ambas versiones, lo cierto es que la posibilidad de que se produjeran episodios como los del fin de semana venía siendo anunciada por organismos defensores de los derechos humanos. Un documento publicado hace dos meses por Human Rights Watch bajo el título “Creando enemigos del Estado, persecución religiosa en Uzbekistán”, afirmaba que con la excusa de la “lucha contra el terrorismo” se reprimía el libre ejercicio de la religión por parte de la población musulmana. Ya en ese reporte, realizado en base a entrevistas de campo, se denunciaban como prácticas habituales “la tortura, el escarnio público que acompaña los arrestos, las armas y drogas ‘plantadas’ en casas de personas inocentes, y juicios en los cuales basta que alguien testifique que el acusado reza cinco veces al día para que lo encaucen por intentar desestabilizar al Estado”.

El desconocimiento a los derechos humanos no es algo que sólo constaten los organismos no gubernamentales. La página en internet del Departamento de Estado de Estados Unidos asegura que en Uzbekistán el uso de la tortura es “rutinario”. Esto a pesar de que, como apuntó la cadena BBC en un informe sobre los lazos uzbeco-estadounidenses, ese país asiático es “todavía un fuerte aliado de Estados Unidos, que utiliza instalaciones militares y el espacio aéreo para sus operaciones en el vecino Afganistán. La presencia militar estadounidense parece permanente y el presidente George W. Bush nunca ha criticado la falta de libertades”

==Tercera parte de seis

* 1- Masacre en los confines del Khan
* 2- La invasión
* 4- Los soviets y después
* 5- Linaje
* 6- Karimov

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en mayo de 2005)

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20 mayo 2005

El espacio militarizado:
“No es nuestro derecho, pero es nuestro destino”

El general Lance Lord, responsable del Comando Espacial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, debe de haber pulido su frase durante días. Cuando llegó el momento de utilizarla ante el Congreso de su país no dudó que sería el remate ideal para la presentación de un programa militar que es, en sí mismo, un golpe de efecto. Estados Unidos debe militarizar el espacio, porque "la superioridad espacial no es nuestro derecho por naturaleza, pero es nuestro destino. Es nuestra visión para el futuro". Las declaraciones fueron incluidas en un artículo de Tim Werner, publicado por The New York Times y reproducido ayer jueves por La Nación de Buenos Aires.

La preocupación de aliados y potenciales rivales no se hizo esperar. La posibilidad de que Estados Unidos consolide un programa ya esbozado en 2002 podría desatar una nueva carera armamentista, dicen sus críticos. El nombre del programa es “Estrategia de Ataque Global”, y sus tres componentes tienen una simplicidad que demuestra cómo la practicidad puede ganarle terreno a la imaginación. Un satélite que desactiva sistemas de comunicación enemigos, un espejo que rebota rayos láser, y un dispositivo que deja caer garrafas de uranio desde el espacio sobre el enemigo terrícola de turno causando el efecto de una pequeña bomba nuclear. La criticada técnica de la guerrilla colombiana de bombardear con garrafas de gas lanzadas aprovechando los desniveles del terreno; pero utilizada con un presupuesto de miles de millones de dólares. Cien mil de esos millones han sido gastados hasta ahora en diferentes escudos de defensa contra misiles enemigos, pero la reconocida falibilidad de esos escudos terrestres es el mejor argumento de la fuerza aérea en su intento por convencer al presidente Bush y al Congreso de que otorguen el impulso final a esta nueva estrategia.

El artículo de Werner cita a “un alto funcionario del gobierno” quien dijo que el decreto presidencial que estaría preparándose para apoyar la idea presentada por el general Lord, “sustituiría la política del gobierno de Clinton, que propiciaba una utilización más pacífica del espacio, incluyendo el apoyo logístico de satélites espías para operaciones militares, el control de armamentos y pactos de no proliferación”. El periodista del New York Times resaltó que “si bien cualquier despliegue de armas espaciales afrontaría obstáculos financieros, tecnológicos, políticos y diplomáticos”, no existe ningún tratado ni ley que impidan a Washington instalar armas en el espacio, salvo las de destrucción masiva. Ni siquiera el cuarto componente del ambicioso plan de la fuerza aérea (usar las ondas radiales como “armas de diversa capacidad de destrucción”) podría ser considerado de destrucción masiva.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en mayo de 2005)

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10 mayo 2005

Los derechos humanos siguen siendo una utopía

Los derechos humanos siguieron siendo víctimas de la “guerra contra el terror”, afirma el informe 2005 de Amnistía Internacional (AI) presentado el pasado miércoles. El reporte revela una doble tendencia: por un lado los gobiernos aplican políticas de seguridad y control que llegan “redefinir la tortura para hacerla admisible” (maquillándola con un discurso de lucha por la libertad y la justicia), y por otra parte los llamados grupos terroristas utilizan un "grado inaudito de brutalidad".

En América, según el Informe 2005 de Amnistía Internacional (AI), "el respeto de los derechos humanos siguió siendo una utopía para muchas personas". Basan su afirmación en la persistencia de "la tortura, los homicidios ilegítimos a manos de la policía y las detenciones arbitrarias", agravados por la acción de bandas de narcotraficantes y delincuentes organizados. A la vez, "la 'guerra contra el terror' dirigida por Estados Unidos continuó socavando los derechos humanos en nombre de la seguridad, a pesar de la creciente indignación internacional producida por la evidencia de los crímenes de guerra –como por ejemplo torturas– perpetrados por Estados Unidos contra detenidos". El director de la Sección Española de Amnistía Internacional, Esteban Beltrán, dijo en declaraciones tomadas por EuropaPress que el gobierno de Estados Unidos intenta, mediante "un lenguaje casi administrativo", suavizar la prohibición absoluta de la tortura".

Sobre África el reporte de Amnesty indica que “los homicidios, los secuestros y las violaciones por parte de las fuerzas gubernamentales y los grupos armados de oposición siguieron teniendo un carácter generalizado en los conflictos armados de la República Democrática del Congo, Somalia, Sudán y Uganda”. Si bien se reconoce que se lograron avances en varios países gracias a la firma de diversos acuerdos de paz, los mismos “continuaron siendo muy frágiles en Burundi, Costa de Marfil y Somalia, donde persistieron los estallidos esporádicos de violencia en zonas localizadas”.

En Europa los principales problemas estuvieron vinculados con el racismo (se menciona que se registraron casos en casi todo el continente, desde Finlandia a Chipre), en especial contra los gitanos. Detrás de la antigua cortina de hierro, “al no haber investigaciones inmediatas, minuciosas e imparciales persistió la impunidad de los responsables de tortura y malos tratos, prácticas que, según los informes, fueron generalizadas en países como Albania, Georgia, Moldavia, Rumania, Rusia, Tayikistán, Ucrania y Uzbekistán (foto)”.

El capítulo dedicado a Asia y Oceanía no muestra un panorama mucho mejor que el del resto del mundo. Se puede leer que "Nepal se sumió en una crisis política y de seguridad cada vez más profunda", en tanto que en Sri Lanka continuaron las ejecuciones por razones políticas cometidas por los Tigres de Liberación de Eelam Tamil, y el uso de "escudos humanos" por parte de guerrilleros indonesios. En la India, sobre todo en Jammu y Cachemira y en varios estados del noreste del país, los abusos contra los derechos humanos por parte del ejército y de los grupos políticos armados, continuaron siendo habituales. "Se siguió reprimiendo la disidencia política en países como China, Corea del Norte, Laos, Myanmar y Vietnam", aunque como contracara, "Bután, Brunéi y Maldivas fueron algunos de los países en los que se realizaron intentos de democratización y perfeccionamiento de la protección de los derechos humanos".

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en mayo de 2005)

==Primera parte de tres

* 2- Mujer
* 3- Migraciones

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02 mayo 2005

Vietnam: una persistente línea roja

El Vietnam de hoy tiene un rostro muy diferente al de hace 30 años. La cultura de consumo convive con la iconografía revolucionaria y, como en un experimento de pop-art, la imagen venerable de Ho Chi Minh parece desenfocarse en la cartelería callejera y fundirse con los anuncios publicitarios. Mientras la economía sigue creciendo con un envidiable promedio del 7 por ciento, la equidad es todavía una materia pendiente. La línea que separaba los dos Vietnam de antes del fin de la guerra, separa ahora las provincias ricas de las pobres.

Una jugosa anécdota que puede leerse en casi todos los manuales de negociación política, cuenta que cuando se iniciaron las conversaciones de paz para poner fin a la guerra de Vietnam, la delegación estadounidense se alojó en un hotel, mientras que los vietnamitas alquilaron una casa. Esa paciencia de tiempos de guerra es la que han venido aplicando en tiempos de paz, acompañándola, también ahora, de una voluntad de hierro. Su enemigo actual, la pobreza, parece estar corriendo la misma suerte que los marines del siglo pasado, aunque la equidad quede en la lista de los daños colaterales.

En diciembre de 2001 hubo otras negociaciones entre vietnamitas y estadounidenses. Esta vez el resultado no fue la retirada de Saigón sino un tratado bilateral de comercio. No fue un acuerdo logrado de la noche a la mañana sino que, si se permite tomar en préstamo el concepto, llegó como parte de una larga marcha desde la planificación socialista a la economía de mercado. El viaje comenzó, si es que debe colocarse un punto de partida en algún lugar de la línea de tiempo, en 1986.
Eran los años en que el premier soviético Mijail Gorbachov le entregaba al habla cotidiana dos nuevas palabras: perestroika y glasnot. El sexto Congreso del Partido Comunista de Vietnam, realizado en 1986, se mostró a tono con los tiempos y acuñó su propio concepto: doi moi. Literalmente traducido como “renovación”, el doi moi implicó un proceso de reformas que puso el acento en lo económico más que en lo político, lo que le permitió recorrer un camino que comenzó a separarse de su inspiración soviética y se fue acercando al emprendido por China.

Básicamente se trató de un tránsito ordenado desde la economía centralmente planificada a otra orientada al mercado, lo que le valió un crecimiento ininterrumpido que ha venido rondando el siete por ciento anual. Según el más reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), este crecimiento se acompañó de una sostenida disminución de la pobreza que ha llevado la cifra de vietnamitas pobres del 70 por ciento en que se situaba en 1980 al 26 por ciento en 2004 (aunque los últimos datos oficiales, que son de 2002, indicaban un 29 por ciento). En el mismo período, el número de personas ubicadas bajo la línea de indigencia descendió del 25 al 11 por ciento.

El proceso de reformas recibió un gran impulso en 1995 cuando el país postuló para integrar la Organización Mundial de Comercio (OMC), sometiendo a su economía doméstica a una serie de ajustes que desbordaron rápidamente en gráficas y estadísticas ilustrativas de una tendencia que parece no tener marcha atrás: más mercado y menos planificación estatal. En su reporte especial sobre Vietnam aparecido el pasado 29 de abril, el Washington Times publica un artículo del premier Vu Khoan (foto), donde el jerarca afirma que su país “ha trabajado duro para reestructurar su economía en la dirección de aumentar su competitividad y participar efectivamente en la OMC una vez aceptado como miembro”. Entre los logros que destaca Vu Khoan se encuentra la liquidación de empresas estatales, que pasaron de 12000 a 4000, y que se espera que a fines de este año se reduzcan a 2000.

==Primera parte de cuatro

* 2- Disparidades
* 3- El norte
* 4- Los vietnamitas

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 2 de mayo de 2005)

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12 octubre 2004

El cascabel y el gato

Maltrecho por las acciones militares de la resistencia iraquí y por los escándalos de torturas cometidas por sus propios soldados, Estados Unidos está dispuesto a seguir siendo el gato en el difícil juego de la posguerra. Así lo reafirmaron las declaraciones del Secretario de Estado, Colin Powell, quien dijo que “las fuerzas de EEUU van a permanecer bajo mando de EEUU y harán lo que haga falta para protegerse".

Powell (foto) dejó en claro esta postura luego de las reacciones, entre desconfiadas y “positivas pero con reservas”, que despertó la fórmula de transición que el lunes de esta semana presentaron ante Naciones Unidas (ONU) estadounidenses y británicos. Esta propuesta de resolución sobre el futuro de Irak, que toca uno de los puntos esenciales en el proceso de supuesta devolución de la soberanía a los iraquíes previsto para el 30 de junio, tiene previsto crear un contingente militar multinacional que actúe bajo bandera de la ONU pero que esté bajo mando estadounidense.

Los dichos de Powell son contradictorios con los del Primer Ministro británico Tony Blair, quien manifestó que el nuevo gobierno de Irak tendrá la posibilidad de vetar operaciones militares de las tropas internacionales: "el control político final (de las acciones de combate) lo tendrá el gobierno iraquí; eso es lo que la transferencia de soberanía significa". Blair parece estar sintonizando con las ideas que la centroizquierda europea lleva a las elecciones al Parlamento de la Unión, cuya campaña empieza formalmente esta semana. Por las dudas, Rusia ya adelantó que no estudiará la propuesta de Bush y Blair hasta que haya un gobierno legítimo en Irak.

==Tercera parte de tres

* 1- Trabajo de cetrería
* 2- ¿Complot o viveza?

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha 12 de octubre de 2004)

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28 mayo 2004

Trabajo de cetrería: ¿Complot o viveza?

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) tendría evidencias de que tanto Chalabi como otro miembro de alto nivel de su grupo, Aras Karim Habib, trabajaron para Teherán. La única duda que existe es si actuaron como doble agentes o si se trató de una operación de alto vuelo orquestada por la inteligencia iraní. Esa duda no la tiene la fuente citada por Borger: " la inteligencia iraní ha estado manipulando a Estados Unidos durante varios años a través de Chalabi".

Si bien The Guardian protege la identidad del informante que posee dentro del aparato de espionaje estadounidense, apoya su teoría en la opinión de expertos que ya no están sujetos a la cadena de mandos. Tal es el caso de Larry Johnson, un ex oficial de carrera del área de contraterrorismo del Departamento de Estado, quien dice que si los indicios se confirman podrá afirmarse que "Irán ha efectuado una de las operaciones de inteligencia más magistrales de la historia". Si pensamos que existen bajorrelieves mesopotámicos de una antigüedad de 3.500 años que sitúan los orígenes de la cetrería en la región asiática que ocupan en la actualidad Arabia, Irán, Irak y Siria, no debería extrañarnos la maestría de los herederos de la vieja Persia.

Los iraníes, sin embargo, declinan ese cumplido. Un portavoz de su cancillería, Hamid Reza Asefi (foto), admitió que su gobierno mantenía "un diálogo permanente y continuo con Chalabi y otros miembros del Consejo de Gobierno Iraquí", pero aseguró que los cargos de espionaje eran "infundados y faltos de pruebas". En un artículo de Iran News se va un paso más lejos, y se asegura que las afirmaciones sobre un complot de doble espionaje es apenas un intento de desviar la atención de "la desastrosa política de Washington en Irak" y servir, a la vez, al propósito de encontrar "una excusa para acusar a Irán de entrometerse en los asuntos iraquíes". Para el diario libanés Daily Star, el caso Chalabi "es una muestra más de que la aventura de Estados Unidos en Irak tiene graves defectos a niveles fundamentales, defectos que eran evidentes aún antes de la invasión de marzo de 2003". The New York Times lo puso más fácil todavía: Chalabi decía lo que Washington quería oír.

==Segunda parte de tres

* 1- Trabajo de cetrería
* 3- El cascabel y el gato

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha 12 de octubre de 2004)

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21 mayo 2004

El fin y los medios

Durante casi toda su vida Nicolás Maquiavelo cargó con un sino trágico que le llevó a caer en desgracia cada vez que parecía que la fortuna iba a sonreirle. Un sino que persiguió a este pensador esencial del Renacimiento incluso después de su muerte. De todo lo que aportó a las concepciones entonces incipientes de virtud cívica y republicanismo, lo que más se recuerda es la idea descontextualizada de que el fin justifica los medios. Esa versión bastardeada de Maquiavelo aparece como un espectro toda vez que se debate, con mayor o menor seriedad, el tema de los apremios físicos a los detenidos. El citado número de la revista Stern también publica una encuesta que al menos acerca un dato de sensatez: el 74 por ciento de los alemanes considera injusto torturar a sospechosos de terrorismo, incluso en aquellos casos en los que se pudiera obtener información vital para salvar vidas de inocentes.

Estos días los abonados a la televisión por cable pudieron vivir ese dilema en tiempo real. Mientras uno de los canales de noticias mostraba imágenes de las vejaciones a los presos iraquíes, la señal de Fox continuaba la emisión semanal de la serie 24 (cuya primer temporada se pudo ver por la televisión abierta), en la que una unidad de lucha antiterrorista intenta evitar un atentado con armas biológicas en la ciudad de Los Ángeles. Así como el año pasado era el personaje del Presidente de los Estados Unidos (foto) quien se sentaba en su escritorio a ver en directo cómo era torturado un sospechoso, el capítulo de esta semana mostró a los dos protagonistas, agentes de campo, abriéndole la palma de la mano con un cuchillo a uno de los villanos. Nada nuevo bajo el foco de interrogatorio: la industria del entretenimiento se ha especializado desde siempre en héroes de acción que, naturalmente o como último recurso, recurren a métodos no convencionales para obtener información o confesiones.

Es probable entonces que la opinión pública estadounidense hubiera estado dispuesta a aceptar fotografías de agentes especiales torturando a prisioneros para saber dónde está el arsenal de la resitencia iraquí. Lo que le ha de ser más difícil de aceptar, entonces, no sería el apremio sino el hecho de que se trata de fotografías que revelan que la vejación estuvo acompañada por una actitud de alegría casi deportiva en los torturadores. Mucho queda por saberse todavía acerca de las circunstancias que rodearon la filtración y publicación de las pruebas. Es probable que sigan las revelaciones acerca de las responsabilidades últimas en los malos tratos. Mientras eso sucede, queda en las retinas la decadente imagen del imperio americano.

==Segunda parte de dos

* 1- Irak: la decadencia del imperio americano

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha 21 de mayo de 2004)

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Irak: la decadencia del imperio americano

El coche bomba que mató al presidente del Consejo de Gobierno iraquí fue seguida por una declaración de las fuerzas de ocupación angloestadounidenses más parecida a la desesperación que a la tozudez: nada hará variar el cronograma de traspaso del poder a las autoridades provisorias iraquíes. Si no fuera porque hay vidas en juego podría hacerse una acotación de mal gusto: si es que queda alguna autoridad provisoria con vida.

El atentado del lunes que costó la vida de Izzedin Salim (foto) no desentonó con la realidad que vive la coalición ocupante en Irak. No tienen el control de la situación en el terreno, y todos los intentos de neutralizar a la variopinta resistencia iraquí han resultado ineficaces. Sin embargo, la combinación de esa incapacidad militar con las revelaciones sobre responsabilidades de la cadena de mandos en las torturas a detenidos, puede resultar una carga demasiado pesada para el futuro político del presidente de Estados Unidos. Una retirada que se parezca más a una estampida que a una transición no ayudará a cambiar esa tendencia.

Este miércoles la revista alemana Stern publicó un informe especial con el material que uno de sus periodistas obtuvo en una base del ejército de Estados Unidos ubicada en Afganistán. Allí se afirma que el maltrato a los prisioneros es un método habitual en los distintos frentes de la autoproclamada “guerra contra el terrorismo”. De acuerdo con la publicación europea, al ya conocido sistema de privación del sueño y del uso de perros militares como forma de intimidación, se sumaría el "uso de temperaturas altas y bajas" y la utilización de ruidos ensordecedores según una técnica que se conocería como “sobrecarga sensorial". Estas revelaciones llegadas del otro lado del Atlántico ocurren en una semana en la que la prensa estadounidense ha insistido en que las torturas estarían fundamentadas en órdenes del Departamento de Estado.

Más allá de los eufemismos de moda, la que ha estado sometida a una “sobrecarga sensorial” ha sido la opinión pública mundial que asiste, en primera fila, al absurdo en que se ha convertido la principal campaña militar de la potencia hegemónica. Primero hubo que ver las fotografías de sonrientes marines que posaban junto a los prisioneros vejados, en una actitud de irresponsables oficinistas en fin de semana que se toman una instantánea con la pieza que acaban de cobrar. Luego vino la presunta respuesta de los islamistas radicales que degollaron ante una cámara de video a un rehen occidental. Tras esto la inverosímil entrevista a la soldado que protagonizaba la mayoría de las fotos de humillaciones a prisioneros de guerra, en la que se la escuchaba decir que “no sentía que estuviera haciendo nada malo”. Y finalmente la avalancha de hipocresías y medias verdades que aparentemente estarían avalando la sospecha de que el maltrato a los detenidos es una política más que una desviación.

==Primera parte de dos

* 2- El fin y los medios

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha 21 de mayo de 2004)

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