18 julio 2003

Pragmatismo iraní

La política exterior iraní parece confundir al propio Departamento de Estado norteamericano. Según la Oficina para Asuntos del Medio Oriente, la República Islámica, por detrás de la fuerte retórica contra Estados Unidos e Israel, establece en la región "relaciones bilaterales que frecuentemente son confusas y contradictorias, dada la oscilación iraní entre el pragmatismo y la ideología". Se refieren, sin decirlo, a las políticas de acercamiento con Arabia Saudita, país que podría rechinar a oidos acostumbrados a una versión purista de la teocracia chiita.

La cancillería de Khatami (foto) no tiene una política cerrada ni mucho menos. Se ha preocupado de mejorar las relaciones con Europa mostrándose como un socio confiable tanto en asuntos diplomáticos como comerciales. Lo que, entre otras cosas, se habría evidenciado con la postura francesa ante los Mujaidines del Pueblo, grupo considerado terrorista por Occidente pese a que, hasta hace poco tiempo, era una de las fuentes de información que tenían los occidentales sobre lo que ocurría en el interior de Irán. A la vez mantiene relaciones diplomáticas y comerciales regulares con las ex repúblicas soviéticas, con algunos puntos comunes de interés estratégico en Asia Central, y con una estrecha cooperación con Rusia en varios campos, incluido el polémico terreno del desarrollo nuclear.

Los rusos están apoyando, a un costo de ochocientos millones de dólares, la construcción del reactor de Bushehr, principal punto de controversia con Estados Unidos por asuntos vinculados a la energía nuclear. Washington asegura, basándose en fotos satelitales y en un análisis de la actual capacidad nuclear iraní, que hay altas posibilidades de que Bushehr esté pensada con fines militares. En marzo de este año, el canciller ruso dijo que esta cooperación continuará, siempre dentro de las pautas de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA). Actualmente hay más de mil técnicos rusos instalando lo que se denomina equipamiento periférico, mientras que 750 técnicos locales fueron entrenados en Rusia para operar la planta, destinada a producir 1,000 megawatts de energía en su primera etapa. Si bien inicialmente se esperaba que las primeras 90 toneladas de uranio enriquecido llegaran de Rusia en mayo de este año, Moscú anunció, a través de su Ministro de Defensa, que la entrega sólo se hará cuando se firme un memurandum "transparente y controlable"

==Quinta parte de nueve

* 1- Irán en el punto de mira
* 2- En nombre de Dios
* 3- Enemigos íntimos
* 4- Matrimonio por conveniencia
* 6- El programa nuclear
* 7- Los Mujaidines del pueblo

* 8- El difícil camino del reformismo
* 9- Controvertido atlas nuclear

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en julio de 2003)

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Irán-Estados Unidos
Matrimonio por conveniencia

Ya pocos parecen dudar de algo que en su momento parecía carecer de la verosimilud más elemental: Estados Unidos e Irán trabajaron juntos en más de un sentido durante la guerra que derrocó al régimen de los talibán. Detrás del curioso silencio de los iraníes acerca de un conflicto que se desarrollaba en su frontera y en el cual el Gran Satán aniquilaba un gobierno musulmán, estaba la coincidencia puntual de intereses entre la interna islamista y la larga mano de la respuesta estadounidense a los atentados del 11 de setiembre de 2001.

Se dice que fueron tropas iraníes encubiertas las que permitieron que la Alianza del Norte se transformara en un ejército capaz de actuar como eficaz infantería contra los talibán mientras la aviación estadounidense golpeaba desde el aire. Un verdadero matrimonio por conveniencia.

Pero en Afganistán la política de Washington no era monógama. Además de su enlace con Irán, le debía favores a Pakistán, quien hacía especial énfasis en que la Alianza del Norte pro iraní no se hiciera con el control del Afganistán pos talib. Por eso el verdadero puzzle que debió armarse para formar el gobierno afgano de reconstrucción; puzzle que todavía rechina en varias de sus piezas.

==Cuarta parte de nueve

* 1- Irán en el punto de mira
* 2- En nombre de Dios
* 3- Enemigos íntimos
* 5- Pragmatismo
* 6- El programa nuclear
* 7- Los Mujaidines del pueblo

* 8- El difícil camino del reformismo
* 9- Controvertido atlas nuclear

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en julio de 2003)

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Irán-Estados Unidos
Enemigos íntimos

En términos de política exterior, ya sea que se elija el camino del análisis o el de la caricatura, resulta difícil hablar de Irán sin referirse a Estados Unidos. Las relaciones entre ambos países son, en buena medida, rehenes de la crisis que estalló en Tehrán el 4 de noviembre de 1979, cuando un grupo de jóvenes militantes apoyados por Jomeini ocuparon la Embajada de Estados Unidos en esa capital. Durante 444 días, 52 estadounidenses fueron tomados como cautivos. El 7 de abril de 1980 se produce la inevitable ruptura de relaciones diplomáticas. A partir de ese momento, los asuntos de Estados Unidos en Tehrán se canalizan a través de la Embajada Suiza, y los asuntos iraníes en Washington son representados por el gobierno de Pakistán.

Debido a ese traumático episodio, la imagen que los estadounidenses tienen sobre Irán es mucho más clara que la que poseían sobre puntos tan exóticos del planisferio como pueden ser Afganistán, Bosnia o Panamá. Del otro lado del muro de incomprensión que fueron levantando gobiernos mesiánicos de uno y otro bando, la teocracia iraní fue construyendo también una imagen clara de Estados Unidos. Como suele ocurrir con la claridad, estas imágenes ocultaban los matices y disimulaban los claroscuros. Algo entendible, desde el momento en que ambos suelen partir de la estigmatización del otro. Así, para Irán, Estados Unidos se transformó en el Gran Satán, antes incluso que el presidente Bush situara a ese país del Golfo en el "Eje del Mal". Según el principal lider espiritual chiita, George W. Bush está "sediento de sangre humana". No es fácil entenderse bajo esas bases. Al menos públicamente. Pero cuanto más irreconciliables aparenten ser los enemigos, más imaginativas serán las teorías que muestran diferentes niveles de colaboración bajo cuerda, en esa dinámica perversa en la que los opuestos se necesitan entre sí para justificarse y reproducir las aristas más cargadas simbólicamente de sus discursos.

==Tercera parte de nueve

* 1- Irán en el punto de mira
* 2- En nombre de Dios
* 4- Matrimonio por conveniencia
* 5- Pragmatismo
* 6- El programa nuclear
* 7- Los Mujaidines del pueblo

* 8- El difícil camino del reformismo
* 9- Controvertido atlas nuclear

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en julio de 2003)

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15 abril 2003

Cuatro misiones de futuro

* Defensa del Territorio. América debe defender su territorio. Durante la Guerra Fría, la disuasión nuclear era el elemento clave en esta defensa. Esto continúa siendo esencial, pero el nuevo siglo ha venido acompañado de nuevos desafíos. Aunque reconfigurando su fuerza nuclear, Estados Unidos debe también contrarrestar los efectos de la proliferación de misiles balísticos y armas de destrucción masiva que pueden permitir a Estados menores disuadir acciones militares estadounidenses mediante la amenaza contra aliados de Estados Unidos o sobre el propio territorio americano. De todas las nuevas y actuales misiones de las fuerzas armadas de Estados Unidos, esta debe tener prioridad.

* Grandes guerras. En segundo término, Estados Unidos debe tener suficientes fuerzas capaces de ser desplegadas rápidamente y ganar guerras de gran escala múltiples y simultáneas, y capaces también de responder a contingencias imprevistas en regiones donde no se mantengan bases de fuerzas de avanzada. Si bien esto se parece al estandar de “dos guerras” que ha sido la base de la planificación de la fuerza estadounidense en la pasada década, es un estandar que necesita ser actualizado para responder a las nuevas realidades y a los nuevos conflictos potenciales.

* Deberes policiales. En tercer término, el Pentágono debe contar con fuerzas para preservar la paz en una forma que no interfiera con la conducción de las campañas en los principales teatros de operaciones. Una década de experiencia y de políticas de dos administraciones ha mostrado que estas fuerzas deben expandirse para cumplir con las necesidades de los nuevos tiempos, por ejemplo, la misión de largo aliento de la OTAN en los Balcanes, la zona de exclusión de vuelos y otras misiones en el Sudeste Asiático, así como otras misiones en regiones vitales de Asia Oriental. Estas obligaciones son las acciones más frecuentes de la actualidad; requieren fuerzas configuradas para el combate, pero capaces de asumir operaciones policiales independientes y de largo aliento.

* Transformación de las Fuerzas Armadas. Finalmente, el Pentágono debe comenzar ahora mismo a explotar la llamada “revolución en asuntos militares”, impulsada por la introducción de tecnologías de vanguardia en los sistemas militares; este objetivo esencial debe verse con una misión específica y crítica digna de una cuota de las estructuras de la fuerza y de los presupuestos de defensa.

(Tomado del documento “Reconstruyendo las defensas americanas”)


(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en abril de 2003)


==Septima parte de siete

* 1- Un nuevo siglo americano
* 2- El precio del liderazgo
* 3- El dilema del Pentágono
* 4- Programa “Futuro”
* 5- Fuerza Aérea Espacial
* 6- Soldados del mañana

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Soldados del mañana

* Operarán “encapsulados” en trajes de combate con camuflaje que se adaptará al entorno de manera camaleónica mediante sensores.

* Se les aplicarán parches farmacéuticos en la piel para controlar el miedo y aumentar la fuerza y la resistencia física.

* Los cascos tendrán un sistema computarizado que les permitirá visión panorámica del campo de batalla e información básica sobre el desarrollo de las operaciones

* Se calcula que escuadrones de siete soldados podrán controlar territorios que en el siglo XIX requerían de 165.000 hombres.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en abril de 2003)

==Sexta parte de siete

* 1- Un nuevo siglo americano
* 2- El precio del liderazgo
* 3- El dilema del Pentágono
* 4- Programa “Futuro”
* 5- Fuerza Aérea Espacial
* 7- Cuatro misiones de futuro

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Fuerza Aérea Espacial

El espacio. Ese es el principal punto de preocupación de los autores del documento. Se apoyan en otro reporte, éste del Panel de Defensa Nacional, donde se sentencia que “el uso irrestricto del espacio se ha transformado en el principal interés estratégico de los Estados Unidos”. ¿Qué significa esto? Para el Comando Espacial de las Fuerzas Armadas, este control implica “la capacidad de asegurar el acceso al espacio, con libertad de operaciones dentro de ese medio, y a la vez, la capacidad de impedir a otros ese mismo uso”. Un asunto complejo, en el que el predominio de Estados Unidos no es tan claro como podría parecer a simple vista. Actualmente, más de 1100 empresas comerciales de más de 50 países están desarrollando, construyendo, y operando, sistemas espaciales. A pesar de ser propiedad de actores privados, estos sistemas espaciales tienen capacidades militares de vanguardia, entre ellas la de obtener imágenes que pueden marcar una posición con un margen de error de menos de un metro. Para colmo, el 95 por ciento de las comunicaciones militares de la actualidad se vehiculizan por circuitos comerciales.

El Comando Espacial alerta sobre lo arriesgado de este estado de las cosas: “Los enemigos pueden saber claramente, en tiempo real, la disposición de todas nuestras fuerzas”, y a la vez compartir con los norteamericanos el mismo sistema comercial de satélites, lo que potencialmente vuelve vulnerables las defensas actuales del país, tanto ante fuerzas militares extranjeras, como ante nucleamientos paramilitares o unidades terroristas. Por eso, concluyen los expertos, hay que volver a la vieja costumbre republicana de invertir en la militarización del espacio. “En suma, la habilidad de preservar en un futuro la preeminencia militar americana, requiere de aumentar los medios para la capacidad de operar en el espacio militarmente”, afirma el documento.

La forma de transitar esta transformación incluye varias recomendaciones hacia la interna de la burocracia militar y espacial, con críticas al manejo presupuestal de diversas reparticiones, desde la NASA hasta la Fuerza Aérea. Hay que seguir desarrollando la capacidad de enviar vehículos al espacio, simplificarlos y abaratarlos, a la vez que se conectan los sistemas militares de tierra con los espaciales. Los pilotos deberán convertirse en astronautas de combate, mientras que los aviones caza y bombarderos que operan dentro de los límites de nuestro planetas tenderán, cada vez más, a ser manejados por control remoto, sin tripulantes.

El documento, aunque por momentos se hace tedioso debido a las permanentes comparaciones de cifras y a la obsesión de sus autores con criticar las políticas de Clinton, resulta esclarecedor sobre algunas de las jugadas de tablero de la nueva administración estadounidense. Una vez que se conoce su hoja de ruta, la política exterior de Bush hijo aparece como menos caprichosa que lo que sugiere a primera vista. Más allá de cualquier valoración sobre los actos y sus consecuencias, cada paso ha sido consistente con el plan estratégico que busca preparar “un nuevo siglo americano”.

==Quinta parte de siete

* 1- Un nuevo siglo americano
* 2- El precio del liderazgo
* 3- El dilema del Pentágono
* 4- Programa “Futuro”
* 6- Soldados del mañana
* 7- Cuatro misiones de futuro

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en abril de 2003)

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Programa “Futuro”

La solución para estos peligros es el Programa Defensa de los Años Futuros. Para pagarlo hay que aumentar los gastos militares hasta que alcancen el 3,8 por ciento del PBI, y utilizar cada año un mínimo de veinte billones de dólares para prepararse para el largo plazo. Una vez más, la justificación de la tesis Donnelly compara a republicanos y demócratas: mientras Reagan destinaba el 20 por ciento de sus gastos de Defensa a investigación militar, Clinton sólo asignaba el 8. Los resultados, aseguran, se vieron una década más tarde. Los avances desarrollados bajo la administración Reagan permitiero ganar sin sobresaltos la primera Guerra del Golfo.

¿Pero qué pasará –se preguntan- cuando se deban enfrentar nuevos desafíos militares, diez años después del declive presupuestal de la era Clinton? El pronóstico es sombrío. La supremacía militar, aseguran, puede debilitarse seriamente si no se revierte la caída en los gastos militares. En el horizonte lejano, se advierte la sombra de China. Para revertir esta tendencia, los expertos de la calle 17 proponen tres nuevos caminos para las Fuerzas Armadas estadounidenses: una red global de misiles, el control de espacio exterior y del cyberespacio, y la transformación de las fuerzas convencionales.

La primera de las tareas fue emprendida por Bush hijo (foto) inmediatamente después de asumir su mandato. Con una prisa inusitada, el nuevo presidente bombardeó desde el poder el Tratado Anti Misiles Balísticos que su país había firmado en 1972 con la Unión Soviética. Cuando eso ocurrió, la noticia fue recibida con cierto estupor por la opinión pública. La sola idea de salirse de un tratado de ese tipo más de una década después de finalizada la Guerra Fría, parecía un anacronismo. Era, sin embargo, el primer paso de una política consistente. El “Programa Futuro”, al trazar la necesidad de sembrar una red defensiva de misiles balísticos, critica con dureza “la devoción” de la administración Clinton a este viejo tratado celebrado con el viejo enemigo. Una fidelidad al papel firmado que habría impedido el desarrollo real de la investigación en este campo. Si hay un acuerdo contra la proliferación de los misiles balísticos y nos interesa respetarlo, ¿para qué gastar dinero en sistemas de defensa basados, justamente, en los misiles que el tratado limita?, habría reflexionado el gobierno demócrata. Junto a estos recortes presupuestales, Clinton cometió otro pecado a ojos de los estrategas republicanos: dar la orden en 1993 de desmantelar el proyecto “Brilliant Pebbles”, legado de la Guerra de las Galaxias de la era Reagan, y sustituirlo por una red menos ambiciosa de interceptores y radares basados en la tierra.

Lo que debería hacerse, y no debe extrañar si es el próximo paso del gobierno de Bush hijo, es desarrollar una amplia red de misiles balísticos que mejoren los del tipo Patriot y que se acompañen de una actualización de la cadena de radares Aegis. Sin embargo, ese sería sólo el primer paso. Luego habría que implementar un sistema enteramente de misiles que puedan interceptar armas de destrucción masiva lanzadas por hipotéticos enemigos, tanto sobre territorio estadounidense o de países aliados, como sobre fuerzas militares estadounidenses desplegadas en el teatro de operaciones. Es decir, defenderse de un eventual uso defensivo de armas no convencionales contra una intervención de tropas de Estados Unidos lejos de casa. Esa es la principal diferencia con los planes demócratas de misiles defensivos, y ese es el punto donde el tratado con la Unión Soviética resultaba incómodo. Las descripciones de prototipos abundan en siglas y en detalles dignos de ciencia ficción, como el proyecto de montar un enorme laser de alta potencia sobre un avión 747 para destruir los misiles enemigos en el momento mismo de su lanzamiento. Proyectos que convergen en un programa madre, llamado Protección Global contra Ataques Limitados, y que combina misiles en tierra con armas laser ubicadas en el espacio.

==Cuarta parte de siete

* 1- Un nuevo siglo americano
* 2- El precio del liderazgo
* 3- El dilema del Pentágono
* 5- Fuerza Aérea Espacial
* 6- Soldados del mañana
* 7- Cuatro misiones de futuro

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en abril de 2003)

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El dilema del Pentágono

Con menos dinero disponible, el dilema del Pentágono era mantener la capacidad militar de atender las obligaciones presentes –se está hablando del mundo pre Torres Gemelas- y limitar drásticamente o suspender los programas de investigación y modernización, o por el contrario reducir el personal para pagar los costos del desarrollo de nuevas armas. De la forma de responder a este aparente callejón sin salida se pueden extrapolar las diferencias entre las políticas de defensa de los demócratas y de los republicanos. Al momento de producirse la disputa electoral entre Gore y Bush, eran los republicanos quienes estaban más alineados con las respuestas que los militares proponían para el dilema entre las necesidades del presente y las del futuro. El Panel de Defensa Nacional clamaba por que se asumiera una estrategia de transformación que dejara de gastar dinero en escenarios de baja probabilidad, para utilizarlos en una estrategia que redujera los riesgos de seguridad a largo plazo.

La duda sobre qué escenarios eran los efectivamente más probables en el futuro, se despejó definitivamente con los atentados a las Torres Gemelas. Fue esta coincidencia entre los intereses de la línea dura del Pentágono y los efectos que produjo el 11 de Setiembre, lo que alimentó las teorías que veían cierta complicidad entre los servicios de seguridad estadounidense y los terroristas suicidas que estrellaron los aviones sobre Nueva York y Washington. Probablemente esas teorías no fueran ciertas, pero hasta cierto punto eran verosímiles.

Para los autores del documento que venimos analizando, el dilema entre los gastos de defensa para el presente o para el futuro, no es tal. Su posición es doblar la apuesta. Se tiene que gastar para ambos desafíos. La única solución, entonces, es aumentar el presupuesto militar. Y la única forma de aumentar el presupuesto es tener una guerra de por medio. No sólo hay que poder enviar tropas a las operaciones de mantenimiento de paz, dicen, o establecer un perímetro de defensa para disuadir a China de atacar a Taiwán, también se debe estar preparado para tener las fuerzas más modernas y eficaces para más de una guerra a gran escala. Faltaba, entonces, una guerra de verdad. Algo no demasiado fácil de conseguir en un mundo unipolar. Tal vez, desde este punto de vista, el viejo aliado Saddam Husseim (foto), terminó ofreciendo su último servicio a quienes ayudaron a consolidarlo en el poder.

Una vez más, las entrelíneas del documento pueden alimentar suspicacias. No sólo hay que mantener el rol de garante de operaciones de paz y modernizar el ejército para una posible guerra a gran escala, también hay que reforzar las defensas del propio territorio. ¿Contra otros ejércitos convencionales? No. Reforzarlas contra “poderes granujas” que puedan utilizar armas de destrucción masiva poco costosas, o incluso cabezas nucleares y misiles balísticos. Ya desde ese momento, se pre-anunciaba el “eje del mal” al que Bush hijo haría referencia en ejercicio de su mandato. Dice el documento de Donnelly: “No podemos permitir que Corea del Norte, Irán, Irak, u otros Estados similares, minen el liderazgo americano, intimiden a los aliados de América, o amenacen el propio territorio americano”.

==Tercera parte de siete

* 1- Un nuevo siglo americano
* 2- El precio del liderazgo
* 4- Programa “Futuro”
* 5- Fuerza Aérea Espacial
* 6- Soldados del mañana
* 7- Cuatro misiones de futuro

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en abril de 2003)

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El precio del liderazgo

Comencemos por el final. El documento asegura que de consolidarse la caída en los gastos de defensa que se produjo en los años de gobierno de William Clinton, será imposible mantener el predominio militar estadounidense y, en consecuencia, asumir los desafíos del nuevo orden mundial. Un lector suspicaz, podría verse tentado a leer en las entrelíneas un preanuncio de las guerras que efectivamente se produjeron. Las gráficas confirman lo que el sentido común ya sospechaba, los gastos de defensa sólo crecen cuando el país está en el campo de batalla. La única excepción fueron los años de la administración Reagan (Clinton bajaría a la mitad los 140 billones de dólares que Reagan había asignado a la Fuerza Aérea), aunque en este caso no deben olvidarse las llamadas “guerras de baja intensidad”, como las que se registraron, por ejemplo, en América Central.

El capítulo sexto del informe comienza preguntándose cuál es el precio de un liderazgo geopolítico continuado y una preeminencia militar americanos. La respuesta la encuentran en los gastos de defensa. Una vez más el eje del análisis es político, por lo que comienzan planteando una clara relación entre el presupuesto militar y el partido que se encuentra en el poder. Con un presidente demócrata, este presupuesto cae, en tanto que aumenta con un republicano. El predominio en el Congreso de un partido diferente al que está en la Casa Blanca, puede representar algunas correcciones a esta situación.

El principal villano de esta ecuación es el ex presidente Clinton. Entre 1992 y 1997, durante su primer mandato, los militares perdieron sesenta y dos billones de dólares. Esta cifra aumenta en cien billones de dólares cuando se toman los efectos combinados de la política de defensa de la administración Clinton, y se los compara con los años del gobierno de George Bush, padre del actual mandatario. Los autores del informe constatan que los gastos de defensa se situaban, al momento de asumir el poder George W. Bush, en el punto más bajo desde los años de la Depresión, y se lamentan de que sólo representan un tercio de lo que se gasta en salud y en seguridad social. La responsabilidad, una vez más, se sitúa en las políticas de los demócratas, quienes prefirieron destinar el grueso del presupuesto a sus programas sociales.

==Segunda parte de siete

* 1- Un nuevo siglo americano
* 3- El dilema del Pentágono
* 4- Programa “Futuro”
* 5- Fuerza Aérea Espacial
* 6- Soldados del mañana
* 7- Cuatro misiones de futuro

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en abril de 2003)

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Un nuevo siglo americano

Estrategas estadounidenses planifican asegurar su predominio militar a través de un sistema global de misiles, una fuerza aérea espacial, y una transformación de las fuerzas convencionales que les permita asumir “guerras múltiples y simultáneas”. Una postura que ya en el año 2000 establecía “el eje del mal” y advertía sobre los riesgos de “un nuevo Pearl Harbor”. Casi una hoja de ruta sobre el próximo cuarto de siglo.

Reunidos en la suite 501 de un edificio de la calle 17 de Nueva York, un grupo de especialistas fueron trazando durante tres años las líneas de lo que sería el corazón de la política exterior de la nueva administración republicana. Ser prudentes, pero lidiar con las crisis potenciales antes de que se produzca su estallido. El resultado del trabajo del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, fue el reporte “Reconstruyendo las defensas americanas: estrategia, fuerzas y recursos para un nuevo siglo”. Más de noventa páginas elaboradas por Thomas Donnely con el apoyo de Donald Kagan (foto) y Gary Schmidt. En el equipo de expertos participaban cuadros dirigentes de West Point, de la Academia de la Marina de Guerra y de la Universidad de Defensa Nacional, pero también académicos de las universidades de Harvard y Yale, y altos funcionarios del Comité de Relaciones Internacionales del Senado y del Foro de Donantes para Asuntos Internacionales.

Si la oposición entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que signó la segunda mitad del siglo pasado, se plantea en términos de Guerra Fría, los estadounidenses pueden considerarse afortunados. No solamente resultaron vencedores, sino que además tuvieron una de las victorias menos costosas de la historia: por extinción del enemigo. Esto implicó minimizar al extremo las bajas propias, evitar los costos de reconstrucción –la factura de la transición la pagaron los sectores más desfavorecidos de las poblaciones del ex bloque socialista- y entronizar el sistema de valores del vencedor en los territorios del vencido. El documento a que se refiere este artículo parte de esta base y asegura que Estados Unidos tiene el desafío de posicionarse internacionalmente de manera proactiva, a los efectos de consolidar su nuevo estatus hegemónico, o por el contrario, sumirse en un inmovilismo complaciente.

Este dilema, como toda cuestión retórica, lleva implícita su propia respuesta, en la que se intentan articular los campos militar, político e ideológico. Para consolidar su hegemonía, Estados Unidos debe estructurar una nueva victoria, que no será militar, sino ideológica. Se trata de volver hegemónicos fuera de fronteras “los principios americanos”, a través de la acción diplomática. Este nuevo campo de batalla, si bien se dará en el terreno de lo simbólico, tiene que estar basado en el poder militar concreto, por lo que se necesitarán unas fuerzas armadas “fuertes y preparadas para enfrentar los desafíos presentes y futuros”. Aunque contiene un extenso desarrollo sobre qué tipo de armas y qué reestructura militar se necesita, el documento no se limita al poder de fuego, sino que reconoce la importancia de que el país disponga de la capacidad y disposición de usarlas cuando sea necesario. En otras palabras, la necesidad de “un liderazgo nacional que acepte las responsabilidades globales de Estados Unidos”.

==Primera parte de siete

* 2- El precio del liderazgo
* 3- El dilema del Pentágono
* 4- Programa “Futuro”
* 5- Fuerza Aérea Espacial
* 6- Soldados del mañana
* 7- Cuatro misiones de futuro

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en abril de 2003)

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21 junio 2002

Tres frentes de la diplomacia china (IV)

Si Estados Unidos y ciertos círculos empresariales y políticos de Japón ven con temor las potencialidades chinas, desde Pekin se mira con desconfianza el acercamiento entre Rusia y Occidente. En ese caso el juego chino es de advertencia y apoyo. Intenta no dejar demasiado solo al presidente Putin, recientemente debilitado por su fracaso en el intento de mediar entre India y Pakistán por la crisis de Cachemira, pero a la vez que hace notar su temor ante un posible desdibujamiento ruso frente a las potencias occidentales, en las entrelíneas de esta preocupación de la diplomacia china por la suerte de su vecino se puede leer otra preocupación: la de una alteración del equilibrio regional en favor de Occidente. Así lo evidencian los comentarios chinos sobre la “prueba asimétrica de fuerza” que implicó el llamado “mecanismo 20”, por el cual Rusia estableció formalmente, este 28 de mayo, un concejo militar conjunto con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Según la OTAN, "esto marca el final de la mentalidad de la guerra fría y representa un cambio en la psicología y modo de pensar de ambos lados", mientras que el lado ruso lo describe como "un nuevo canal para la cooperación política entre ambas partes". La mirada china es menos optimista. Vaticinan que en cuanto la coyuntura deje de ser favorable, “probablemente la OTAN se deshará de Rusia”. El comentario del Diario del Pueblo en su edición de este 4 de junio no puede ocultar cierto tono irónico: “Una prueba asimétrica de fuerza entre Rusia y Estados Unidos en la mesa de negociaciones (cuyo) resultado también será inevitablemente asimétrico. A pesar de esto, la gente de buen corazón espera aún que pueda traer al mundo un mayor sentido de seguridad”.

El miedo a China

El temor a una amenaza China que algunos políticos japoneses de derecha agitan de tanto en tanto, tiene bases que no son nuevas en la opinión pública de ese país. En 1997 se realizaron cuatro sondeos de opinión pública, simultáneamente, en Japón y Estados Unidos, sobre cuestiones comunes de seguridad. El público de ambos países opina que hay que prestar suma atención a China durante los próximos 20 años. Japoneses y estadounidenses colocan a China en segundo lugar como la más probable amenaza militar en el futuro, aunque difieren sobre cuál es la primera; mientras que para los estadounidenses es Oriente Medio, para los nipones es Corea del Norte.

La capacidad nuclear china no es ajena a este temor. Según el número de mayo de este año de la publicación Proliferation Brief, actualmente los chinos tienen capacidad de golpear ciudades estadounidenses con aproximadamente veinte misiles de largo alcance Dong Feng-5, cada uno de ellos armados con una cabeza nuclear que va de cuatro a cinco megatones. Además tiene otros veinte misiles de modelo Dong Feng-4, que pueden llegar a blancos situados en Alaska o Hawaii. A la vez, dispondría de entre ochenta y cien misiles capaces de impactar en blancos euroasiáticos.

==Cuarta parte de cuatro

* 1- Parte I
* 2- Parte II
* 3- Parte III

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2002)

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Tres frentes de la diplomacia china (III)

Los japoneses no son los únicos en hacer referencia, en su caso extraoficialmente, a la amenaza china. En setiembre de este año, el Pentágono estadounidense publicó un "Informe de Evaluación de Defensa para los Próximos Cuatro Años", en el que se sugería que China será el principal competidor militar de Estados Unidos en ese escenario de corto plazo.

Según el almirante Dennis Cutler Blair, quien pasará a retiro el mes próximo, las fuerzas norteamericanas desplegarán en Guam tres submarinos "Los Angeles", accionados con energía nuclear, capaces de lanzar misiles crucero y misiles interceptores que son vistos por los chinos como una barrera defensiva favorable a Taiwán. Esto se combina con la promesa realizada por el viceministro de defensa de Estados Unidos, Paul Wolfowitz, quien aseguró a Taiwán que ese país haría todo lo posible para contener un supuesto ataque chino continental a la isla.

Desde Pekin se han calificado como “sorprendentes” las tendencias de la estrategia estadounidense hacia Asia del Pacífico que viene evidenciando la administración Bush. La primera de estas tendencias es un apoyo a Taiwán mucho más explícito que el que existía en los últimos años, cambio fundamental con la postura de la segunda presidencia del demócrata William Clinton. En la propia capital china, el actual mandatario estadounidense George W. Bush, aclaró este año que su país seguirá apoyando el llamado “Acto de Relaciones con Taiwán”, asombrando a sus interlocutores con la primera declaración de ese tipo que hace en suelo chino un líder estadounidense desde 1979.

No fueron palabras vacías, sino que en 2001 Estados Unidos vendió equipamiento militar a Taiwán por valor de 4.000 millones de dólares. Esto se suma al fortalecimiento de los lazos diplomáticos con potenciales antagonistas asiáticos de China. En un artículo publicado en el Diario del Pueblo a fines de abril, se aseguraba que “el calor inusual de la relación entre EE UU e India es obviamente inseparable del factor China”.

==Tercera parte de cuatro

* 1- Parte I
* 2- Parte II
* 4- Parte IV

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2002)

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Tres frentes de la diplomacia china (I)

El tsunami político provocado por un líder opositor japonés sobre la necesidad de que su país produzca armas nucleares para “frenar la amenaza china”, sumado al acuerdo militar entre Rusia y la OTAN, permite observar cómo juega sus cartas Pekin cuando se ve en la necesidad de actuar en tres partidas que se desarrollan en simultáneo pero con reglas diferentes.

Según el Times de Japón, el principal líder del Partido Liberal nipón, Ichiro Ozawa (foto), dijo el 6 de abril que "en caso de una expansión excesiva de China, Japón produciría armas nucleares para 'frenar' a China; el plutonio de la central eléctrica nuclear de Japón puede producir perfectamente 4.000 cabezas nucleares, y no perderemos a China en términos de fuerza militar". Seis días más tarde, el Diario del Pueblo, que refleja la línea del gobierno chino, publicó un artículo de opinión en el que llamó a tomar en serio las palabras de Ozawa, y recordó declaraciones similares realizadas por dirigentes japoneses en el pasado, reflotando las realizadas en 1994 por Hata Tsutomu, mientras era primer ministro, cuando dijo que su país estaba en condiciones de producir armas atómicas.

Cabe recordar que desde el 24 de noviembre de 1971 la ley japonesa prohibe poseer, producir o importar armamento nuclear. Un portavoz de la cancillería japonesa, se apresuró a declarar que las palabras del político opositor “contradicen las esperanzas de paz y amistad entre los dos países y pueblos”. El momento elegido por Ozawa para sus belicosas afirmaciones no fue fruto del azar: apenas unos días antes de que el primer ministro de su país, Junichiro Koizumi, visitara a su par chino, Zhu Rongji.

Las relaciones entre Japón y China nunca fueron fáciles. Desde 1952, cuando los japoneses se alinearon con Taiwán, gobierno considerado ilegal por China, hasta 1972 en que normalizaron sus vínculos diplomáticos, hubo un abismo entre ambos países. Luego la situación comenzó a distenderse, dando lugar a una serie de intercambios de visitas oficiales de primer nivel, pero no dejaron de producirse incidentes aislados como el caso de los Juegos Asiáticos de Hiroshima, cuando el gobierno japonés decidió otorgar visa de entrada al dirigente taiwanés Hsu Li-The, a pesar de la fuerte oposición del gobierno pekinés.

Actualmente existen seis puntos sensibles en las relaciones bilaterales: el análisis histórico de episodios como la invasión japonesa a China, el vínculo con Taiwán, las islas Diaoyu, la cooperación en temas seguridad entre Japón y Estados Unidos, las reparaciones de guerra, la polémica por el uso de armas químicas japonesas sobre ciudades chinas, y el caso Guanghualiao que, a primera vista, podría resumirse como una disputa sobre si la propiedad de un dormitorio estudiantil para chinos ubicado en Kyoto corresponde a China o a Taiwán, pero que refleja varias de las aristas más polémicas de las relaciones diplomáticas asiáticas.

==Primera parte de cuatro

* 2- Parte II
* 3- Parte III
* 4- Parte IV

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2002)

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15 febrero 2002

El juicio a Milosevic 3:
Teorías de la conspiración

"El deporte favorito en Belgrado es la teoría de la conspiración", aseguró el joven filólogo español que da clases en la universidad local a los yugoslavos que se interesan en la lengua de Cervantes. Luego de diez años de guerras, bloqueos, mercado negro, y de paramilitares codeándose con las barras bravas del fútbol y las pop-stars, hay mucho material para tejer.

La conspiración favorita de la hora actual es la que vincula a la fiscal del Tribunal Penal Internacional, Carla del Ponte, con la ex Secretaria de Estado de la Administración Clinton, Madelaine Albright. Esos lazos habrían estado en la base de la negativa de la fiscal de La Haya a iniciar un proceso contra la OTAN por los noventa incidentes en los que murieron civiles durante los bombardeos contra Yugoslavia de mediados de 1999. Los recordados "daños colaterales". Esta tesis cierra su círculo cuando se conecta este "sobreseimiento a priori" con la falta de apoyo de Estados Unidos al Estatuto de Roma para una Corte Penal Internacional, aprobado por una conferencia de plenipotenciarios de Naciones Unidas el 17 de julio de 1998.

Frente a una propuesta de jurisdicción universal para juzgar crímenes de lesa humanidad, la posición estadounidense parecería ser la de limitar los juicios a tribunales puntuales sobre situaciones como la yugoslava o la ruandesa, en las que no haya demasiado riesgo de que se juzguen acciones llevadas adelante por las fuerzas de seguridad norteamericanas. El senador Jesse Helms (foto) lo dijo muy claro en el Financial Times de Londres, al advertir sobre los peligros del Estatuto de Roma: "Esta Corte pretende someter a juicio la política de seguridad nacional de los Estados Unidos. ¿Pueden ustedes imaginar lo que hubiera ocurrido si este tribunal hubiera estado ya en funcionamiento durante la invasión estadounidense de Panamá?, ¿o la de Granada?, ¿o el bombardeo de Trípoli?. En ninguno de estos casos los Estados Unidos solicitaron el permiso de las Naciones Unidas para defender nuestros intereses. Y mientras yo siga respirando, los Estados Unidos nunca permitirán -y repito, nunca- que sus decisiones sobre seguridad nacional sean juzgadas por una Corte Penal Internacional".

==Tercera parte de cuatro, publicado en Brecha el 15 de febrero de 2002

* 1- ¿Criminales o héroes?
* 2- Preguntas en Belgrado.
* 3- Teorías de la conspiración.
* 4- La culpa del otro.

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25 enero 2002

El Plan Colombia (IV)
El factor Reich

Matt Groenning es una de las figuras más brillantes del mundo del espectáculo. Creador de la popular serie televisiva Los Simpson y de la opaca fantasía animada Futurama, su inspiración alcanzó el punto más alto fuera de los márgenes de la industria, en el comic Life in hell. Vida en el infierno. Allí, personajes con un lejano parecido físico a conejos, pero que viven una vida de humanos, vuelcan su candorosa acidez sobre el american way of life. En una de las entregas más memorables de la historieta, papá ¿conejo? le hace un cuento a su pequeño hijo antes de dormir. No encuentra mejor tema que la historia de Drácula. Cuando el incauto agente inmobiliario se acerca al castillo del conde, el niño cuestiona la lógica del cuento: ¿cómo es posible que vaya, de noche y solo, a la morada de un vampiro? Su padre contesta: porque no sabe que es un vampiro. Y el niño retruca: pero si su nombre es Drácula.

Del mismo modo, quien observe el vínculo de la administración Bush y la situación colombiana podría decir: pero si su nombre es Otto Reich (foto). Este hombre, de 56 años, nacido en Cuba, furibundo anticastrista, fue el elegido por George W. Bush para ocupar el cargo de subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos. Los memoriosos lo recordarán por sus actuaciones al servicio de la administración de Ronald Reagan. En su momento se señaló a Otto Reich como el ejecutor de las principales campañas de guerra psicológica y diplomática que buscaron aislar al entonces gobierno sandinista de Nicaragua.

A nadie debe de extrañar, entonces, que en esta nueva etapa del Plan Colombia, que nació dentro de la filosofía Clinton pero será aplicada por una administración Bush representada por Otto Reich, ya se hable de que Estados Unidos podría autorizar que los pertrechos militares pensados para combatir el narcotráfico, también se usen contra la guerrilla. Mientras las conversaciones de paz intentan evitar el naufragio, Reich parece estar dispuesto a colaborar a que el ejército colombiano esté preparado para, llegado el caso, navegar en las tormentosas aguas de la guerra. En febrero llegarán a Colombia los helicópteros Super Huey, que se sumarán a los Black Hawk que llegaron a principios de enero, y que serán equipados con ametralladoras M-60 y punto 50.

En Estados Unidos, sin embargo, no hay consenso sobre extender a la lucha contra las guerrillas el uso de las armas aportadas por el Plan Colombia. El influyente diario The New York Times editorializó sobre este punto este martes 22. Si bien reconoció que varios funcionarios de la administración Bush estarían dispuestos a dar el sí a una ampliación del destino del armamento, advirtió que “es poco probable que esto agilice el fin de la guerra”. Recordó que, por Ley, Washington está obligado a condicionar la ayuda militar a que Colombia corte los vínculos entre el Ejército y los paramilitares. Presionar para quebrar ese nudo puede ser el mayor logro del capítulo militar del Plan Colombia, expresó el editorial. Para que no queden dudas respecto a su posición, The New York Times trazó una línea divisoria entre la insurgencia de izquierda y las fuerzas irregulares de derecha: “las guerrillas izquierdistas son secuestradoras y traficantes de droga, pero los paramilitares son responsables del 80 por ciento de los increíbles niveles de violencia política de Colombia”.

==Cuarta parte de cuatro

* 1- El cascabel y el gato
* 2- Una estrategia cuestionada
* 3- Empuje al Sur

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en enero de 2002)

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El Plan Colombia (I)
El cascabel y el gato

Los acuerdos del domingo pasado destrabaron, al menos hasta abril, un trabajoso proceso de paz que desde hace un año tiene un nuevo actor: el polémico Plan Colombia, patrocinado por Estados Unidos. Una respuesta con un fuerte componente militar, que ahora se quiere usar también contra la guerrilla.

El 13 de julio de 2000, el entonces Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, sancionó una ley del Congreso que consagraba el “Plan Colombia: Plan para la paz, la prosperidad y el fortalecimiento del Estado”. Una iniciativa elaborada en conjunto con el gobierno colombiano y que era presentada como un esfuerzo integral para dar reespuestas de fondo a los grandes problemas colombianos: la guerra interna, el narcotráfico, la fragilidad institucional y la crisis económica. Hoy la polémica está instalada alrededor de su capítulo de ayuda militar. El gobierno colombiano solicitó poder usar las armas del Plan Colombia también contra la guerrilla. En Estados Unidos no hay consenso. La presencia de un antiguo asesor de Reagan al frente de los asuntos hemisféricos en la administración Bush podría hacer pensar en una respuesta favorable, pero otros sectores de poder, cuyas opiniones pueden leerse, por ejemplo, en la página editorial de The New York Times, opinan que esa medida no ayudará a la pacificación y que el verdadero problema es la entente Ejército-paramilitares.

La polémica también se ha instalado en Colombia. Mientras el gobierno defiende su estrategia combinada de negociar la paz, prepararse para la guerra y atacar el narcotráfico en base a los lineamientos del Plan Colombia, existe una corriente académica que opina que esta iniciativa tiene más de maquillaje que de sustancia. La pregunta ya no es, entonces, quien le pone el cascabel al gato, sino que, tanto en Estados Unidos como en Colombia, hay cada vez más voces que se preguntan si estamos ante el cascabel más conveniente para una paz duradera y, a la vez, no queda claro si todos quienes participan del debate están hablando del mismo gato.
Por el momento Colombia está un poco más cerca que hace quince días, cuando una crisis en la negociación hizo temer el final de la zona de despeje y el reinicio de las hostilidades. Este último domingo se acordó entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia, FARC, extender hasta el 10 de abril la vigencia de la zona desmilitarizada que ocupa la guerrilla, y dar plazo hasta el 7 de ese mismo mes para debatir una tregua general y temas de fondo.

==Primera parte de cuatro

* 2- Una estrategia cuestionada
* 3- Empuje al Sur
* 4- El factor Reich

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en enero de 2002)

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26 agosto 2000

"Robo de atletas"

El presidente del Comité Olímpico Cubano, José Ramón Fernández, ve la situación de un modo diferente que Niurka Montalvo. Para Fernández la naturalización de deportistas representa un liso y llano "robo de atletas", por lo cual calificó la postura de algunos países desarrollados que "despojan de sus talentos a naciones pobres", como idéntica al acto de quitarle "parte del alma a un ser humano". España rechazó tajantemente estas acusaciones y anunció que revisará los convenios deportivos de cooperación con Cuba.

La olimpíada que se extendió entre 1996 y 2000 estuvo marcada para los cubanos por un recrudecimiento de lo que denominaron un "asedio intolerable" a los deportistas de ese país, encaminado a tentarlos con suculentos contratos para que abandonen la isla. Siempre de acuerdo a fuentes cubanas, este acoso tuvo uno de sus puntos más altos en los Juegos Panamericanos que se desarrollaron en Winnipeg (Canadá) en 1999. Uno de los últimos capítulos de esta saga ocurrió en julio de este año, cuando solicitaron de asilo en Costa Rica cuatro integrantes de la delegación cubana que participaba en el pre-Mundial de fútbol de salón, deporte que se juega en equipos de cinco.

Consciente de esta realidad, el canciller cubano Felipe Pérez Roque, integrante del círculo de dirigentes más cercanos al mandatario Fidel Castro, pidió a los 241 atletas que concurrirán a Sidney que se comporten "como patriotas y combatientes revolucionarios". Les advirtió que "recibirán fuertes presiones, intentos de comprarlos, caro o barato, propuestas tentadoras. Cada cual deberá decidir con su conciencia si se vende y se pone a las órdenes de los enemigos de su pueblo o si recuerda en el momento crítico que nosotros no somos nada, si no es como parte de un pueblo con dignidad y vergüenza".

En una postura distinta a la cubana, el gobierno de la República Popular de China aceptó que la única mujer de ese país que logró una medalla de oro en atletismo compita en Sidney como estadounidense. Yueling Chen (foto), medalla de oro en caminata de 10 kilómetros en Barcelona 1992, fue autorizada el 10 de agosto a integrar la delegación de Estados Unidos a pesar de que hace menos de un año que obtuvo su nueva ciudadanía.

Entre los atletas de primerísimo nivel que participarán de estos Juegos Olímpicos hay uno que ya experimentó el cambio de bandera. Se trata de Naim Suleymanoglu, "el Hércules de bolsillo", ganador de 26 medallas de oro en campeonatos mundiales, que intentará convertirse en el primer levantador de pesas de la historia en ganar cuatro oros olímpicos. El hoy turco podría, en realidad, estar buscando su quinta coronación, pero no pudo participar en los juegos de Los Angeles 1984 debido a que su antiguo país, Bulgaria, se plegó al boicot soviético.

Más allá de las polémicas en torno al cambio de bandera y al "asilo" o "deserción" -según cuál sea el cristal con que se lea el fenómeno-, Cuba buscará ser noticia en Sidney por sus éxitos deportivos. Esta verdadera potencia latinoamericana cuenta con 116 medallas en su historia, la amplia mayoría de ellas logradas luego del derrocamiento del dictador Fulgencio Batista que marcó, en 1959, el inicio de la Revolución Cubana liderada desde entonces por Fidel Castro. Dos de sus deportistas fueron incluidos por la agencia AP en la selecta lista de las máximas estrellas que participarán de estos Juegos Olímpicos: el boxeador Félix Savon, oro olímpico en 1992 y 1996, considerado el sucesor del legendario Teófilo Stevenson (foto); y el beisbolista Omar Linares, tenido por los expertos como el mejor jugador amateur del mundo en ese deporte.

A esta pareja habría que sumar al récordman de salto alto Javier Sotomayor, dos veces campeón mundial y oro olímpico en 1992, que podrá participar luego de que se le redujera la pena por haber dado positivo por cocaína en un control antidoping efectuado en los Juegos Panamericanos de 1999. En Atlanta 1996, Cuba logró medallas de oro en beisbol y volley femenino, así como cuatro medallas de oro en boxeo (y tres de plata), que se sumaron a las preseas de plata logradas en atletismo y natación, y a la de bronce en triple salto, por citar algunas de las destacadas participaciones cubanas en los últimos Juegos Olímpicos.

==Tercera parte de ocho

* 1- No todo lo prohibido se puede hacer
* 2- La veté porque era mía
* 4- Enemigos en la villa olímpica
* 5- Aborígenes y drag-queens
* 6- Timor Oriental
* 7- Sobornos
* 8- Ecos de Vietnam

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en agosto de 2000)

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