25 mayo 2012

Entrevista con el presidente José Mujica: "Yo no tengo herencia ni tengo legado"




Entrevista realizada por: Daniel Erosa, Roberto Lopez Belloso, Rosario Touriño

"Éste es de la época de los reptiles, todo un sobreviviente, aguantó hasta la bomba de Hiroshima." El presidente José Mujica elogiaba un ginko biloba plantado en su chacra de Rincón del Cerro, la misma que dentro de dos años y medio convertirá en escuela de oficios hortícolas. Ese es el único legado que acepta querer dejar cuando se retire "de este negocio en el que me metí". De herederos políticos prefiere no hablar. Sí habló de seguridad, de la relación con Argentina, de los déficits en la gestión, de espacios autogestionarios y de legalización del cultivo de marihuana para consumo personal, entre otros asuntos.


- ¿En el paquete de medidas sobre seguridad que está a estudio en estos momentos habrá una integralidad; es decir: combinará aspectos represivos y preventivos?
- Por supuesto, no es cuestión de agarrar el garrote y salir a dar garrotazos. Hay una violencia inmanente en la sociedad de la que por lo menos tenemos que ser conscientes. Está metida en todo: en el tránsito, en las relaciones de pareja, adentro del hogar, en el fútbol. Tenemos que evitar el peligro de caer en una permisividad y que florezcan las formas de justicia por la mano, que la gente se arme y empiece a andar a los tiros. Ahora aparece alguna gente que se organiza para boletear, de lo cual hay algún síntoma, con amenazas escritas.

- ¿Desde cuándo se está empezando a detectar esto?
- Hace unos cuantos días. No sabés si son reales o bulla, pero existen. Hay una parte represiva de la violencia del Estado contra la delincuencia que no se puede ni debe aflojar porque si no lo que surge es mucho peor. La justicia por mano propia es menos progresista que cualquier otra cosa. Pero todos sabemos que esto es un problema que va más allá, que no lo arreglás represivamente.

- En el gobierno en algún momento se apeló a mostrar una cara más dura, por ejemplo con los megaoperativos. ¿Dio resultado?
- Esto es imprescindible si vemos lo que ha pasado en otras partes de América Latina, donde se crean guetos en los que no entra nadie. Esto no quiere decir que todos los que viven ahí sean delincuentes, pero se produce una presión social que hace que realmente sea la delincuencia la que manda.

- Lo que se ha llamado la "feudalización" de algunas zonas.
- Sí. Y eso es lo que no debemos permitir. Los mega operativos apuntan a dislocar eso.

- ¿Lo han venido logrando?
- Bastante.

- ¿Cómo puede hacer la izquierda, y en este caso el gobierno, para marcar la agenda de la seguridad con su propio discurso y evitar que lo haga la oposición?
- No podemos politizar el asunto. Seguramente hay una parte de la derecha que quiere en esto obtener rédito político, es inevitable, pero tenemos que procurar involucrar a toda la sociedad en el tema.

- Usted decía que la eficiencia policial está en niveles inéditos, sin embargo no se logra que esa visión haga carne en la sociedad.
- Es que también está el problema de la participación de los medios en la creación de la sensación pública. Yo no he encontrado un análisis que hable sobre las consecuencias que la vida delictiva tiene para un delincuente y su familia. ¿Qué se piensan? ¿Que es la construcción de una aventura, de una vida macanuda y de liberación? No. Es la construcción de una vida de rata de caño. Hay que revalorizar lo otro. El que sale a laburar a las seis de la mañana no es el gil, el gil sos vos que te metés en cana.

- En entrevistas que hemos realizado con jóvenes que han delinquido lo que se revela es una mentalidad de ganar o perder. Así lo verbalizan: cuando caen presos dicen "yo gané durante tantas veces y en esta me tocó perder". Después de eso hay un circuito del cual es difícil salir.
- Sí. Pero tampoco les mostramos las consecuencias de esa cultura. Hay que graficar las cosas.

- Pero cuando los menores en conflicto con la ley están internados en el inau muchas veces lo que reciben de los educadores es una conducta de carceleros y no un modelo distinto. Ahí el Estado está fallando.
- El Estado tiene limitaciones porque funciona con la sociedad que tiene. Ustedes no van de guardias a la (Colonia) Berro. Ni borrachos. Y lo más probable es que si van, a los dos meses se vayan al diablo. Porque hay trabajos que no pueden ser permanentes. Mentira, no existe la vocación de carcelero. Lean y van a ver que de Quevedo para adelante todas las cárceles han sido una porquería. Entre el carcelero y el encarcelado se establece un código que a la larga es parecido. Es diabólico.

- ¿Es muy difícil concretar esa vieja aspiración de formar personal especializado para las cárceles?
- ¡Qué va a ser vieja! Yo estuve preso bajo la órbita del Ministerio de Cultura, y era un desastre.

- Digamos que desde 1985 en adelante todos los partidos parecen estar de acuerdo en sacar las cárceles de la órbita del Ministerio del Interior.
- Agarramos cárceles que están hacinadas. El primer problema es clasificar a la gente. Hay una minoría que es muy difícil y tenés que tenerla aparte del resto. Para atender a los más pesados necesitás educar un cuerpo que debe tener gente que rote, que esté tres o cuatro meses y más adelante de repente los llamás de nuevo. Primero para evitar que se creen lazos de mucha confianza. Te tenés que cuidar de los billetes de cien dólares que sacan los narcos... porque si te caen generales en México, date cuenta que tenés esa amenaza. Pero para poder tener esta opción de la rotación tenés que capacitar para carceleros a un montón de tipos, y eso lo tenemos que hacer.

- ¿Es una de las medidas que se van a tomar?
- Tenemos que formar un cuerpo para eso.

- ¿Los recursos están disponibles? Porque destinar dinero a las cárceles no es visto como algo muy simpático hoy en día...
- Es una contradicción ¿no? Tenemos que gastar plata, no tenemos más remedio. Pero... a ver... heredamos una cárcel de bloques. ¿Dónde han visto una cárcel de bloques? Así está ahora, toda perforada.

- ¿Piensa que se aprobará la rebaja de la ley de imputabilidad?
- El problema es que eso es ilusorio, no da respuesta. Sería un bollo que eso fuera la solución. La mayor parte de esos muchachos no piensan en las consecuencias. Me dijera Landriscina, "lo que pasa es que usted y yo, como somos viejos, somos hijos de madre de tiempo completo". Ahora los gurises andan guachos muy rápidamente, gobernados por la pantalla de la televisión. La solución tiene que ser integral. Abordar el problema de la pasta base, ver si el fumo de la marihuana sí o no.

- ¿Está a favor de despenalizar el cultivo de marihuana para uso propio?
- Yo no tengo una posición a favor, pero no tengo autoridad moral para parar a los gurises que están cultivando por todos lados, si yo he fumado tabaco toda mi vida... ¿Voy a estar de viejo conservador?

- Se ha dicho que si se habilita ese cultivo se saca una gran porción de la población de las bocas de distribución ilegal.
- Peor que la marihuana es el circuito. Como todo, debe tener límites. No debe pasar nada por fumar un par de porros, pero eso no es lo mismo que estar todo el día pichicateado.

UN ARGENTINO, UN AMIGO
- ¿Cómo evalúa la relación bilateral con Argentina al día de hoy?
- La relación es buena, hasta donde puede ser buena. Desde mucho antes de que Uruguay existiera, el puerto de Montevideo tenía contradicciones con el de Buenos Aires. Con cualquier gobierno eso existe y seguirá existiendo. El puerto de Montevideo molesta intereses, que se mueven. Hay que tomar en cuenta otras cuestiones que en Uruguay se tienden a minimizar, como la importancia económica de Argentina, que no es solamente el comercio sino la inversión inmobiliaria... porque yo pienso que ningún uruguayo tendrá un nacionalismo tan eufórico que crea que Punta del Este lo hicimos nosotros.

- ¿Esperaba una relación así dada la sintonía que había con el kirchnerismo?
- Sí. Me parece natural. Por eso la estrategia de este gobierno es, antes de irse, dejar el lugar marcado, una política, y si es posible la piedra fundamental de un puerto de aguas profundas en el Atlántico. Pensemos que el planteo de la hidrovía era una propuesta brasileña de unir Cáceres, allá en el corazón del Mato Grosso, con Nueva Palmira. Brasil hizo cuentas y le convenía sacar una parte de la producción por el sistema del Paraná... Uruguay tiene que mirar todo el paquete y además mirar la historia. Por eso tenemos una política de negociar, y dentro de las dificultades conseguir lo máximo posible. La otra solución ya la vivimos. Los gobiernos colorados desde la época de Luis Batlle ya la practicaron, ¿y cuál es el balance histórico? Yo no soy amigo del kirchnerismo, soy amigo de Argentina. Si hubiera un gobierno de otro pelo, me lo banco.

- El tratado de intercambio de información tributaria ¿puede llegar a ser una moneda de cambio? Porque en la campaña de las internas usted lo llegó a manejar.
- Yo lo manejé antes. Dije que eso se nos venía inevitablemente y me dijeron que estaba loco y que esto y lo otro. Además creo que no se puede amparar una cosa fraudulenta. ¿Queremos tener una buena relación y estar de jodedores- Me parece que no. Para ese proyecto tendríamos que ser otra cosa. Sacarnos bien la careta, ponernos los tacos finos y ta. Ahora, ¿los vecinos se van a poner contentos y nos van a aplaudir? Me parece que no. Yo para eso no estoy.

- ¿Pero el tratado no estuvo guardado para ponerlo arriba de la mesa en el momento oportuno?
- En la situación de Uruguay nosotros no somos partidarios de chantajear. Martín García siempre nos arma lío. (Luis Alberto) Lacalle empezó las gestiones para la otra canalización, y al final se hizo casi al final del gobierno de (Julio María) Sanguinetti. Siempre fue difícil porque están los intereses que quieren utilizar el canal Mitre.

- ¿El ruido que hubo en torno al episodio del embajador Julio Baraibar no evidencia problemas de comunicación? Hubo mensajes contradictorios en el gobierno.
- Ustedes son periodistas viejos, no se me hagan los ingenuos. Yo no conozco ninguna licitación grande en la que no hayan aparecido acusaciones de acomodo, porque el que pierde se mueve.

- Más allá de eso, el canciller Almagro se cuidaba muchísimo de hablar del supuesto intento de coima, y Baraibar rompe esa línea.
- Porque Baraibar no es diplomático.

- Pero su cargo es embajador itinerante.
- Es sí, porque es un buen negociador, lo que no quiere decir que sea diplomático.

LA MANO IZQUIERDA
- El problema de comunicación es señalado casi con unanimidad como un déficit de este gobierno, sobre todo a partir de que no parece existir un discurso unificado.
- Puede ser. Sí. Este es un gobierno bastante libertario y VA a seguir siendo así. No hay que embozalar a la gente.

- ¿Usted se imaginaba que iba a poder hacer un gobierno más "de izquierda" que el que está haciendo?
- En algunos aspectos pienso que sí. En otros... yo pensé que cosas como el Fondes podría haberlas aplicado antes, pero tuve mucha resistencia.

- ¿Resistencias internas?
- No sólo internas, pero es una decisión política del presidente para apoyar, con una partecita de la ganancia del Banco República, a empresas autogestionadas que tengan la delicadeza de no tener trabajadores dependientes. ¿Vamos a hacer el socialismo con eso- No, pero hay 1.500 trabajadores en esas condiciones y yo aspiro a llegar a 4 mil o 5 mil.

- En el caso del icir, el llamado impuesto a la tierra, hubo una batalla interna...
- ... campal. El diputado blanco (José Carlos) Cardoso dijo "ese es un impuesto batllista". Sí señor. Es un impuesto de (José) Batlle que él no pudo aplicar. Hubo un proceso de ocho o nueve años de multiplicación del valor de la tierra. Independientemente de que trabajaras o no, hubo una explosión de lo que valía 300 o 400 dólares que hoy vale diez veces más. El pedirles un poquito me parece que moralmente es digno. La otra alternativa era hacer lo que hizo Sanguinetti a la salida de la dictadura, que multiplicó el cociente de las contribuciones y le cobró a los chicos, a los medianos y a los grandes. Esto no, esto fue selectivo. Yo pienso que es justo.

- Hubo posturas filosóficas encontradas con el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, quien se pronunció contrario al impuesto.
- Sí (hace un silencio). Nosotros miramos bastante lejos. El país depende enormemente de la producción agropecuaria, por lo que me pareció prudente, con una campaña electoral dura como hubo, llevarle tranquilidad a la gente que trabajaba en el campo para que siguiera trabajando a cara de perro, porque el país necesita esos recursos. Por eso lo elegimos a ese ministro, que fue un invento mío que debe de haber sorprendido a muchos. Era un viejo hombre de izquierda que se fue haciendo arrocero, brillante técnicamente, y que tiene sus puntos de vista. Yo sé que esto (el icir) se lo tuve que imponer. Lo respeté en su manera de pensar, pero bueno...

- ¿Es posible su continuidad en lo que queda de gobierno?
- No hay ningún ministro que tenga el cheque asegurado, si se tiene que ir se VA a tener que ir. Ahora, la decisión estaba tomada y no era negociable. Me gané algunos enemigos pesados.

- ¿De las gremiales rurales?
- Desde luego, me la tienen jurada. Pero había que optar.

- Desde antes de las elecciones, en una entrevista con Brecha usted ya había anunciado que iba a pelear por los espacios autogestionarios. También anunció el tema del Plan Juntos. ¿Cómo evalúa el desarrollo de ese emprendimiento?
- Hemos aprendido bastante. Viene marchando. El sunca nos ha dado una buena mano, yendo los sábados a hacer jornadas solidarias.

- ¿Pero tenía expectativas más altas puestas en ese proyecto?
- No. Cuando se trata de meter la mano en el bolsillo y poner, no hay tanta solidaridad en nuestra sociedad. Igual creo que es una política que hay que seguirla. Que no pretende solucionar el problema de la vivienda. Pretende atender a las mujeres que tienen tres, cuatro, cinco hijos y están sin casa y no pueden entrar en ningún plan donde tengan que pagar algo. O les das o no les das. Y yo pienso que hay que darles.

- A nivel empresarial el aporte ha sido exiguo, de acuerdo a los primeros datos conocidos.
- Sí, son exiguos. Es malo para el país, pero peor para ellos. Yo espero que se den cuenta con el tiempo de que como política social, lo mejor que podemos hacer con esos pibes y esas madres es que tengan un baño, una cocina. Para el que tiene baño, debe de ser poco eso, pero para los que están en la llaga, es bastante.

- Su idea era apelar al voluntariado, y uno se imaginaba que se venía una cosa como las campañas de alfabetización de la Nicaragua de los ochenta, apelando a los jóvenes de izquierda, con una mística fuerte, ¿pensaba en algo así?
- Yo tengo experiencia en esto. Contribuí a fundar el Fondo Raúl Sendic, que era para darle 500 o 1.000 dólares a una familia para que se inventara un trabajo. Era una pierna... Eso me costó hasta líos políticos. Vaya si me costó protestas, porque les metía la mano en el bolsillo a los diputados... La sociedad es muy generosa para utilizar la palabra solidaridad en cualquier discurso; ahora, en la práctica, no la veo tan generosa. Y no me refiero sólo a la derecha. De todas maneras, con todas las dificultades que tiene, es un camino digno. A algunos les parecerá poético. Yo creo que rescata valores y enseña muchas cosas.

- ¿Le hubiera gustado que el FA como fuerza política se hubiera involucrado más en el Plan Juntos?
- Sí, notoriamente. Había todo un campo para trabajar ahí.

- ¿Hay tiempo todavía?
- Tengo un defecto, soy un optimista escéptico. Escéptico por los golpes del camino. Pero a pesar de los pesares, sigo creyendo en la gente.

- Hablamos del Fondes y del icir como mojones para los sectores que reclaman más medidas de izquierda. ¿Hay alguna otra medida en esa dirección que esté pensando el gobierno?
- Sí. Pero no se las voy a decir (risas). Siempre estoy pensando en eso. Es probable que tenga que ir a España, y me voy a tomar un par de días para ir al País Vasco a ver a la gente de Mondragón. Es un grupo de cooperativas vascas metalúrgicas. Puede parecer un planteo utópico el de ellos. Pero lo interesante que tienen es que los tipos resistieron a Franco, a la Unión Soviética y ahora están floreciendo. El País Vasco tiene el 9 por ciento de desocupación en una España que supera el 20 y pico. Tienen banca cooperativa, no dejan nada afuera. En la Toscana italiana hay algo parecido. Hay más de lo que parece.

RUIDOS EN LA GESTIÓN - Han quedado evidenciadas en estos dos gobiernos de izquierda las dificultades para reformar el Estado. ¿Cuáles son las principales trabas que ha detectado?
- El Estado así como está es un seguro como para que no pase nada que afecte a la actividad privada, porque no logra la energía creadora que tiene la actividad privada, porque no se puede competir con un ambiente burocrático y aplastado. Ese es el desafío que tenemos por delante. Que no se ofenda nadie, esto no es culpa de los trabajadores, pero quién se va a matar laburando si la tiene segura, para qué... Pero tenemos que transformar ese Estado, y de hecho ya lo empezamos a transformar, pero todavía no somos conscientes.

- ¿De qué manera?
- Lo empezamos a transformar por un camino oblicuo, que está pasando en todas partes. El grito de la moda son las instituciones públicas de derecho privado. Al final se va a armar un zafarrancho y vamos a tener que modificar el derecho público. La reforma del Estado tiene resistencias de todo tipo. No es un tema sencillo. Pero quiero rescatar la vigencia del Estado. Ver los problemas no significa que haya que resignarse, cruzarse de brazos o ir al camino que plantean los liberales, de privatización. Hay que seguir en la pelea por transformar este Estado. Es dura y está llena de incomprensión, incluso dentro de nosotros mismos.

- ¿Tiene expectativas respecto a las elecciones internas del domingo?
- No he participado. Y si lo hubiera hecho habría dicho unos disparates, así que mejor que no participé...

- ¿Tampoco los quiere decir ahora?
- No, para qué, igual no voy a conseguir nada, sólo calentar.

- Con respecto a la gestión, en algunos organismos hubo gente del MPP que tenía más un perfil militante que técnico. De hecho tuvo que hacer algunos cambios, por ejemplo en asse. ¿Cómo vivió ese proceso?
- Yo no soy presidente del MPP. Tendré defectos, pero tengo conciencia de que soy presidente de todos. No me voy a casar con nadie. Mario Córdoba tuvo un problema: ser un hombre bueno y tener que luchar con tremendos tiburones. Tiburones son los intereses corporativos que tienen los trabajadores, los médicos, los laboratorios, todo eso. No es fácil.

- ¿Cuesta lograr el balance entre lo político y lo técnico? ¿Dónde está el límite?
- ¿Los técnicos asexuados, los no definidos políticamente? ¡Socorro! Acá si no hay definición política se pierde la brújula. No hay recetas definidas. Quiero dejar claro que no me gusta procesar esos cambios, pero a veces no queda más remedio.

- También en los entes educativos hubo algunos relevos de jerarcas del MPP.
- Y tal vez va a haber más. Va a ser inevitable.

- Con relación al homenaje del Ejército a los cuatro soldados muertos en 1972, usted tuvo un posicionamiento distinto al del ministro de Defensa y le quitó el cariz oficial al acto. ¿Le costó tomar esa decisión?
- El comandante en jefe es el presidente. Creo que tenía que tomar esa decisión porque no le convenía a Uruguay. Me parece que la gente tiene derecho a cultivar el sentimiento que le parezca con respecto a los que considera sus caídos. Y me parecía muy conveniente que hablara el comandante en jefe, porque establecía una línea. Y era mucho mejor esa línea que los exabruptos que iban a decir algunos retirados. Fue una manera prudente de encauzar este espinoso tema.

- Dijo recién que le quedaban dos años y medio de gobierno. ¿Qué cosas va a priorizar?
- Yo voy a gobernar hasta el último día. Y mire que lo más amargo puede venir al final. Las medidas fuertes se toman en los primeros días, pero otras hay que tomarlas después. Este país tiene un error: hay mucho tiempo entre las elecciones y la entrega del mando.

Un altar para Chávez
- ¿Cómo ve la región en un escenario sin el presidente de Venezuela Hugo Chávez?
- Lo más favorable que tiene la región es la presencia de un conjunto de gobiernos muy distintos pero que tienen buena sintonía política. Espero que mantengan el grado de inteligencia de no dejar por el camino a gobiernos que tienen otro signo pero que están. Lo más esperanzador de América Latina desde el punto de vista político es la Unasur. Siempre y cuando Brasil asuma el papel que tiene que asumir. Es importantísimo. El defecto es que se tiende a pretender hacer todo, mercados, relaciones económicas, etcétera. Yo me refiero como organismo político de creciente representación de América del Sur. Nunca tuvimos algo así. Probablemente la Cumbre de Cartagena no sirvió desde el punto de vista práctico para nada, pero no recuerdo que en América Latina haya habido un encuentro donde veinte y tantos países le plantaran un discurso unificado, sin planificarlo, sino porque están convergiendo, a Obama, que por otra parte tuvo la altura de mantenerse sentado, bancando. Si fuera otro se hubiera ido. Eso no lo tuvimos nunca y no es poco. Insisto en que todo es si Brasil juega el partido que tiene que jugar: colocarse al frente, no aplastar y tratar de llevarlos a todos. Sin Brasil nada. Es un país determinante. Lo de Chávez, yo me imagino que debe de haber un altar en cada islita del Caribe, rogando por la salud de Chávez. El de Venezuela es el gobierno más generoso de la historia de América Latina. Yo le he dicho a él, mira que no creo que estés construyendo el socialismo, porque con los recursos que tienen les brota la burocracia por todos lados. Pero un gobierno con la generosidad de Chávez no hemos visto nunca en América Latina. Le dio vida a Dios y todo el mundo. Pobre Cuba si no está y pobres esas islitas que banca todo el tiempo con la canilla abierta de petróleo. La propia Argentina le debe mucho. VA a ser duro si no está. De ahí mi desesperación por que entrara al Mercosur. Es estratégico. Es un personaje, Chávez, y es todo corazón. La Venezuela reaccionaria le va a reprochar lo que gastó ayudando. Le van a cobrar la generosidad. (Artículo publicado en Brecha el 25 de mayo de 2012)

Etiquetas: ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

09 febrero 2012

“Más que ganar las elecciones, el objetivo debería ser cambiar la sociedad”

por Daniel Erosa y Roberto Lopez Belloso / Foto: Oscar Bonilla

Aunque considera que los dos primeros gobiernos del Frente Amplio (Uruguay) tuvieron menos "potencial transformador" que el primer y el segundo batllismo, el historiador Aldo Marchesi* los ve como el punto de partida de "una nueva forma de política" que vaya más allá del interés electoral. El desafío –opina– es recuperar la vocación de "ganar las cabezas de la gente". Esta es la tercera entrevista de la serie "pretemporada", con la que Brecha propone "pensar el país" más allá de la coyuntura

—Cuando la izquierda estaba en la oposición una de sus fortalezas era su capacidad de generar pensamiento sobre el país, por ejemplo en su vínculo con la academia, ¿eso se perdió a la hora de gobernar?

—Desde los sesenta el movimiento político y social que ha sido la izquierda uruguaya siempre tuvo que ver con la Universidad, al menos en alguna medida. Eso se reavivó en la transición democrática pero luego cada vez más ha habido como una desconexión entre el mundo de la política y el mundo académico.

—¿A qué lo atribuye?

—Sería injusto hablar de una razón única, como lo planteaba (James) Petras en los ochenta hablando de la traición de los intelectuales. Pero es cierto que después del posmodernismo y de toda la crítica a los paradigmas teóricos más fuertes de la izquierda, el mundo académico se ha vuelto un mundo mucho más diverso y fragmentado que en los sesenta.

—El fin del intelectual orgánico.

—Exactamente. El otro elemento relevante que se da desde los noventa es el proceso global de la constitución de un mundo académico cada vez con mayor especialización y profesionalización, cuyo prestigio ya no está tan relacionado con lo público sino con la propia carrera profesional. Es un mundo con mucha más autonomía de lo político. Desde el lado de la política, y en especial desde el lado de la izquierda, yo creo que desde los noventa ha habido un desinterés por la reflexión que requiere algún tipo de diálogo con los académicos; llamémosle reflexión teórica en el sentido de qué es una identidad de izquierda en el siglo xxi, o llamémosle reflexión programática.

LOS SESENTA: TAN LEJOS Y TAN CERCA

—Esa identidad de izquierda del siglo XXI es algo de lo que mucho se habla, pero cuando se lo plantea parece que se está ante un gran bolsón que no se sabe muy bien qué tiene adentro. ¿Qué tiene adentro?

—No lo sé (se ríe). Lo que sé es que (comienza a hacer un breve y rápido esquema en una hoja en blanco) hay un tema de forma y un tema de contenido. La izquierda ha mantenido un lenguaje que ha construido históricamente, que viene de la década del 60 y que confluye en lo que es el Frente Amplio; luego vino la resistencia a la dictadura, la transición democrática y todo un período que conocemos todos. En ese tiempo se va construyendo un lenguaje sobre lo que es ser de izquierda que, en muchos sentidos, hoy empieza a ser interpelado por el accionar del gobierno. Hay un divorcio fuerte entre el lenguaje que se maneja, lo que yo llamo "la forma", y lo que se quiere decir con ese lenguaje, "el contenido".

—¿Por ejemplo?

—Si uno mira los documentos actuales de los partidos de izquierda –hace poco hice ese ejercicio–, siguen hablando de socialismo, de liberación nacional, de pueblo como concepto aglutinador ligado a lo antioligárquico. Pero todo eso es forma. Es algo que funciona identitariamente, porque uno va a un congreso del FA y van a usar ese vocabulario, todos van a pensar que están de acuerdo en eso, pero en realidad no se sabe bien de qué están hablando. La distancia que hay entre la discusión política de los sesenta y hoy es enorme. Por más que haya quienes apelan a mantener viva la mística de los sesenta, es imposible y hasta mentiroso. Es otro mundo, otro nivel de conflicto y de una intensidad que no es para nada comparable. Por eso cuando vemos la forma y el contenido, uno ve que el lenguaje de hoy tiene que ver con aquello, pero en un mundo que es muy diferente. En los sesenta había una lucha global donde se ponían en juego proyectos alternativos al capitalismo (sin pretender decir que eran mejores), pero la revolución y el cambio radical eran centrales. Hoy vivimos lo contrario. Tenemos sociedades más desiguales que en los sesenta, y en ese sentido podemos decir que la izquierda perdió ese conflicto. Cuando se retorna a las democracias –hablando regionalmente– se vuelve bajo otros términos: defender los derechos humanos, tratar de que las sociedades fueran más igualitarias, en los noventa se integra la agenda de género, pero la crítica fuerte al capitalismo desaparece. Y hoy en Uruguay, después de dos períodos de gobierno del FA, nadie se plantea salir del capitalismo. La propia noción de pueblo se debe redefinir. ¿De qué se habla cuando se dice que se es una fuerza política que defiende los intereses del pueblo?

—¿De qué se habla?

—Es una categoría que viene de una construcción de la idea de pueblo de los sesenta que provenía del Congreso del Pueblo, que representaba a los empleados públicos y a sectores de los trabajadores formales, como la construcción, el metal, etcétera. Pero las transformaciones que se han dado desde entonces, en términos de la estructura social y la desigualdad, son enormes. Hoy hablar de pueblo y hablar de que una fuerza política defiende los intereses del pueblo implica repensar cómo está constituido ese pueblo. Cuando uno mira las discusiones políticas dentro del FA ve que hay muchos sectores sociales que no existen en términos de representación o capacidad de incidencia, y que, en un planteo teórico, serían claramente de los sectores menos privilegiados.

—¿Los sectores marginales por ejemplo?

—Claramente, ¿no? Es muy llamativo. En Uruguay los sectores marginales tienen una expresión cultural pero no tienen visibilidad pública ni en lo político ni en lo social. No tienen organizaciones sociales y eso en el mediano plazo seguramente va a tener consecuencias, hay algo como de cierta bomba de tiempo. Hay una serie de problemáticas que no están instaladas en la izquierda y que tienen que ver con problemas de izquierda. Por ejemplo la problemática de las cárceles, donde el discurso de izquierda está en completo divorcio con la realidad del sistema carcelario. Un discurso que plantee la defensa de los derechos humanos lo primero que tiene que tener en cuenta es su carácter universal. Y la situación de las cárceles, con la cantidad de muertos por ajustes de cuentas, el hacinamiento y casos como el incendio de la cárcel de Rocha, es claramente violatoria de los derechos humanos.

—También hay una cierta indiferencia social sobre ese tema.

—Es que tiene que ver con cómo se construye la política de izquierda sobre esos asuntos. O también el discurso crítico sobre la desigualdad social, que junto a los derechos humanos es un elemento constitutivo de la izquierda. El desafío es cómo articular el interés electoral de la izquierda con una elaboración política que sea integradora del otro, que tenga una pretensión humanista. Eso es difícil pero hay que empezar a construirlo.

RIESGO Y TIMIDEZ

—Volviendo a lo de forma y contenido, una cosa es tratar de hacer una mejor distribución de la riqueza y otra es ser anticapitalista.

—La experiencia de la izquierda uruguaya no es la de otras, como las europeas, que están llenas de ejemplos en los cuales en determinado congreso optan por una línea más moderada que implica abandonar el leninismo... En el caso uruguayo no. Eso tiene un elemento positivo, que es que todavía hay una apuesta al riesgo (se ríe), una apuesta a la transformación, pero también tiene el riesgo de la esquizofrenia, de hablar de cosas que no tienen nada que ver con la realidad. Y por otro lado Mujica dice que hay que hacer un capitalismo en serio. En un mundo donde ahora el capitalismo está en una crisis enorme. Algo que en términos de desigualdad no es nuevo, sino que desde la crisis del Estado de bienestar, no hay país en Europa en el que no haya crecido de manera aguda la desigualdad desde los ochenta hasta ahora.

—¿Ha habido timidez en las propuestas de cambio de los dos gobiernos del Frente Amplio?

—Estos son los primeros intentos de construir algo diferente a lo que han sido los proyectos autoritarios y los proyectos neoliberales. En ese sentido yo tampoco tengo una crítica dura a estos gobiernos progresistas. Son diez años en los que se ha empezado a superar algo que tiene muchas décadas. Por eso yo creo que los miedos de estos gobiernos tienen que ver con el desmadre económico y el volver a situaciones conflictivas políticas. De todos modos, si se hace una mirada histórica del siglo xx uno podría decir que el neobatllismo tuvo un potencial mucho más transformador a nivel social que los últimos dos gobiernos de izquierda, y ni que hablar del primer batllismo, que tuvo la capacidad de construir un país totalmente diferente al anterior.

—¿Se podría haber hecho otra cosa?

—Tal vez lo que abrieron estos dos gobiernos de izquierda fue la posibilidad de discutir, de pensar otras agendas y de ir construyendo una nueva forma de política, más que las acciones concretas que parecen haber sido bastante limitadas.

—Uruguay vive una suerte de bonanza económica y hasta se habla de un cambio en los estados de ánimo de la población. ¿Se pueden encontrar paralelismos con otros momentos históricos de optimismo y crecimiento económico? ¿Cuáles son las similitudes y las diferencias con eso que se ha dado en llamar el fenómeno del "nuevo uruguayo"?

—El primero es el fútbol. El segundo es el crecimiento económico. Son los dos elementos más evidentes. En cuanto a eso del "nuevo uruguayo" yo lo veo con cierto escepticismo. Hay una diferencia en términos de la situación de relativa prosperidad. Ahora venimos de un período más largo de crisis que la que se registró antes de los cincuenta. Venimos de una larga crisis estructural que empieza a revertirse en los noventa. A nivel político esa crisis tuvo repercusiones muy importantes. Ahí hay una diferencia. La prosperidad de hoy es más de­sigual que la de los cincuenta, porque esta es una sociedad mucho más fragmentada. El crecimiento también es mucho más fragmentado. Y es una fragmentación que no ha sido frenada por la prosperidad, sino que incluso ha sido agudizada.

SINDICATOS Y PASTEURIZACIÓN

—Hablábamos de que no había muchos vasos comunicantes entre la academia y la política. ¿Qué pasa hoy entre el sindicalismo y el gobierno? ¿Hay un nuevo sindicalismo, más "resultadista", menos ideológico?


—Parece bastante racional que en un país en crecimiento pueda funcionar ese tipo de sindicalismo. La relación entre ideología y movimiento sindical tiene que ver con momentos precisos de la historia cuando tal vez había que oponerse claramente a la ideología del gobierno. Pero la izquierda administrando ha tenido un rol en la defensa de la actividad sindical. Este es uno de los cambios relevantes de estos años de gobiernos del Frente. Y viene la pregunta de si la izquierda se parece más al batllismo o a un proyecto de izquierda. Pasa algo parecido en Argentina, el renacimiento peronista implica poner en el centro a los años cuarenta y cincuenta. Hay como un resurgir de los momentos históricos que tuvieron que ver con los principales desarrollos del Estado benefactor. Y quizás tiene que ver con esa suerte de crisis en el discurso de izquierda, que vuelve a la idea de un Estado activo, con fuerte desarrollo de lo social, que busca la integración, que limita mediante regulaciones laborales el peso del capital...

—La izquierda para ganar tuvo que pasteurizar muchos discursos. Eso no es fácil de revertir, porque luego para gobernar no se puede despegar de esa postura más light.


—Es un dilema que siempre tienen las fuerzas políticas cuando deben ganar elecciones habiendo balotaje. Tenés que convencer a la mitad más uno de la población. Y eso es muy difícil en sociedades tan complejas y diversas. La clave es generar debates públicos hacia la izquierda en asuntos que se consideren centrales. La seguridad es un buen ejemplo. Cómo se construye pensamiento de izquierda en ese tema sin caer en miradas ingenuas. No sólo se trata de ganar los votos, hay que ganar las cabezas de la gente. Y eso se ha perdido. Se ha perdido la vocación por intentar convencer a la gente. Los gobiernos piensan mucho en lo electoral, pero también los procesos electorales tienen que ver con las ideas.

—En ese sentido también el FA se tradicionalizó, el gobierno parasitó al partido y quienes antes se encargaban de la elaboración política ahora están gestionando.

—Hay una cantidad de gente, que es la base política del partido, que pasó de la militancia al gobierno. También ha habido cierta actitud de resignación frente a la discusión pública política. Como que asumieron que la gente piensa de una forma y nadie la puede convencer, lo único que se puede hacer es ganar las elecciones. Una lógica pragmática que descarta todo lo demás. Y el problema es grave, porque más que ganar las elecciones, el objetivo debería ser cambiar la sociedad. No es un dilema nuevo. Lo tuvo Allende en el 70. Pero para construir una fuerza política que tenga potencial transformador, eso es central. La pata de convencer es la que se ha debilitado más en Uruguay.

INDIGNADOS

—¿Qué opina del fenómenos de los indignados?

—A mí me llama la atención todo lo que pasó a nivel global con los indignados, con la primavera árabe, la ocupación de Wall Street. Son movimientos que en el Primer Mundo han tenido un peso importante en la discusión ideológica y política sobre los problemas del capitalismo para construir sociedades medianamente equitativas. Y sin embargo nada de eso es tomado en Uruguay. Incluso en el ambiente de izquierda hay hasta cierto desprecio a todo eso. Marca otro paso más hacia una izquierda que se está quedando sin horizonte político, sin horizonte ideológico. Es cierto que acá estamos, hoy, en un contexto de prosperidad, que no sabemos hasta cuándo va a durar. Seguramente luego veremos de otra forma esos procesos que se están dando a nivel global. También es cierto que Uruguay es el país que parece tener más reticencia a los movimientos sociales en América del Sur. En los demás países el proceso de los noventa hasta la actualidad estuvo marcado por al menos un momento de aparición de un movimiento social o un actor social que marcó la cancha.

—Los Sin Tierra en Brasil, por ejemplo.

—Y el movimiento piquetero en Argentina. En Bolivia la fuerza que lleva a Evo Morales a la presidencia es un movimiento social que luego se transformó en político.

—¿Por qué es eso?

—Lo que va a decir la mayoría de los estudiosos es que Uruguay tiene un sistema de partidos muy fuerte y logra mediar con la sociedad civil a la hora de resolver los conflictos. Pero no siempre fue así. Los sesenta fueron un período con una fuerte centralidad del movimiento sindical, en el que los partidos no tienen tanto que ver, por lo menos hasta la creación del Frente Amplio. Incluso aquello de la "medianía" y "ausencia de conflicto" es una esencialización de la identidad uruguaya que no siempre es así. Lo que pasa es que luego en la construcción histórica se hacen una serie de operaciones en las que eso se termina perdiendo.

Ficha

* Graduado en el Instituto de Profesores Artigas, Aldo Marchesi (Uruguay, 1970) es actualmente candidato a doctor en historia latinoamericana en la Universidad de Nueva York. Es docente en dos facultades de la Udelar: en Humanidades y Ciencias de la Educación (Centro de Estudios Interdisciplinarios Uruguayos) y en Ciencias Sociales (Instituto de Ciencia Política). Integra el Grupo de Estudios Interdisciplinarios sobre el Pasado Reciente, dirigido por Álvaro Rico.

(Entrevista realizada por Roberto López Belloso y Daniel Erosa. Publicado en Brecha el 26-I-2012)

Etiquetas: ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

01 junio 2007

Lo que Madrid non da, Galicia y Navarra lo prestan

El lunes 28 de mayo los socialistas españoles despertaron con sensaciones contradictorias. La pesadilla de perder Madrid por trescientos mil votos, se compensó en parte por lo que antes de estas elecciones municipales y autonómicas parecía un sueño: la posibilidad de quitarle a la derecha los gobiernos de Navarra y Baleares (que todavía depende de las alianzas), y la seguridad de dar por tierra con la tradicional hegemonía del Partido Popular en la Galicia rural.

“UNA POLÍTICA DE alianzas demasiado flexible puede ser pan para hoy y hambre para mañana”. De este modo resume un editorial de El País de Madrid el dilema de los socialistas españoles (PSOE) ante los resultados de las elecciones municipales y autonómicas del domingo pasado, que en algunas ciudades clave le dejaron a las puertas de gobernar pero a cambio de pactar con sectores nacionalistas. Por su parte el Partido Popular (PP), que en la suma total de votos superó al PSOE, está viendo cómo la mala distribución geográfica de sus votos (en Madrid tuvo muchos más de los que necesitaba para la mayoría absoluta) crea las condiciones para que los socialistas salgan bien parados de una contienda que podría haber tenido un efecto de cuestionamiento al gobierno nacional. Izquierda Unida (IU) conserva, aunque por mínimo margen, posiciones históricas como la ciudad de Córdoba, y se mantiene como la llave del gobierno en varias otras, ya que sumando sus pocos ediles permite al PSOE alcanzar las mayorías para nombrar alcaldes. Recuérdese que en España el jefe del ejecutivo municipal no se elige por voto directo sino que es designado por los ediles.

El triunfalismo del PP, que se consideró ganador de las elecciones, fue contestado de manera irónica por el secretario de Organización el PSOE, José Blanco (foto), quien dijo que si el secretario general del PP, Ángel Acebes, “considera que ganar las elecciones es perder el gobierno de doce ciudades importantes en España y perder dos comunidades autónomas, yo le animo a que siga ganando de esta manera”.

NAVARRA. El principal trago amargo que el PSOE deberá decidir si hace pasar por su garganta está guardado en una botella que tiene por etiqueta la alcaldía de Pamplona. Ocurre que esa ciudad representa las tres quintas partes del electorado de Navarra, por lo que los nacionalistas de Nafarroa Bai, segunda fuerza navarra, exigen que sea parte de su pacto con el PSOE, en este caso llamado PSN. Acordando con Nafarroa Bai, y contando siempre con los dos legisladores de IU en el parlamento navarro, los socialistas podrían desbancar a la Unión del Pueblo Navarro (UPN). Ese pacto, que a primera vista parecería beneficioso, ya que implicaría dejar en manos de los socialistas el sillón de la presidencia navarra, trae sus riesgos. Correr delante de los toros de Pamplona para alcanzar el gobierno de Navarra es algo que el PSN debe pensar cuidadosamente, ya que dos de esos toros forman parte de la Acción Nacionalista Vasca (ANV), un partido que formó parte de la hoy ilegalizada Herri Batasuna (brazo político del grupo armado ETA).

Los socialistas navarros adelantaron que no pactarán con ANV, y ahora Nafarroa Bai debe pesar que tanto presiona para incluir Pamplona en el acuerdo global. En estas elecciones ANV ganó en 31 municipios, la tercera parte de aquellos en los que pudo presentarse.

En declaraciones recogidas por el diario El Mundo, el candidato del PSN a la Presidencia del Gobierno de Navarra, Fernando Puras (foto), indicó que todo acuerdo debe pasar por un consenso en términos de programa: "En la dialéctica derecha-izquierda, en Nafarroa Bai hay opciones que defienden distintas propuestas. Por eso, en todo caso, pasa a ser fundamental que se concrete un programa de gobierno que permita garantizar una estabilidad. No vamos a emprender en modo alguno aventuras que puedan quebrar en un breve plazo".

El supuesto perdedor de las elecciones navarras, la UPN, se mantuvo agazapado en los días inmediatos a la votación, y mientras todos los reflectores estaban concentrados en la negociación entre socialistas y nacionalistas, la UPN jugaba sus cartas. El actual presidente navarro, Miguel Sanz dijo que estaba dispuesto a formar gobierno con los socialistas, cediendo en todo lo que fuera necesario, pero conservando la presidencia para la UPN. Sus argumentos apuntaron a la línea de flotación del dilema socialista, ya que según publica La Vanguardia, Sanz advirtió que un acuerdo entre el PSN y Nafarroa Bai “pondría en riesgo a medio o largo plazo el actual estatus político e institucional de Navarra recogido en la Constitución”, ya que los nacionalistas “no dan nunca el apoyo gratis y no han renunciado nunca a la reivindicación de la territorialidad o a conformar una comunidad de cuatro provincias”.. A eso se refería precisamente el editorial del diario madrileño El País. Gobernar Navarra es un sustancioso trozo de pan, pero hacerlo pactando con sectores nacionalistas puede implicar un vacío en el estómago a la hora de los comicios nacionales, ya que podría hacerle perder a los socialistas una parte del electorado navarro que no vería con buenos ojos este acuerdo.

GALICIA. Los análisis de las cifras gallegas que publicó la prensa española permiten hacer algunas comprobaciones. Lo más destacado por todos fue la inevitabilidad de que el PSOE y el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) lleguen a acuerdos para gobernar. Juntos alcanzarán la alcaldía de las ocho principales ciudades gallegas, pero separados le entregarían las llaves de varias ciudades a la derecha. Para el PP, el premio consuelo parece escaso: el centro urbano de mayor tamaño que tendrá un alcalde de los populares es Ribeira, que con sus 27 mil habitantes es la decimotercera ciudad de Galicia. Pero si bien en las ciudades chicas el PP mantuvo su fuerza, también es cierto que perdió el predominio casi absoluto que tenía en las zonas rurales.

El País destacó que “las elecciones municipales han derrumbado una de las tendencias, y de los tópicos, más recurrentes a la hora de analizar el mapa político gallego: la fortaleza del Partido Popular en el rural”, caída que alcanza su exponente más emblemático en la zona conocida como Baixo Miño. En cuanto a las grandes ciudades, el análisis que realiza el referido periódico indica que los cinturones industriales de Vigo y A Coruña, que concentran el 40% de las empresas y 60% de PBI de Galicia, tendrán color político mayoritariamente de izquierdas. Con predominio del BNG en el caso del área metropolitana de Vigo y manteniendo una mayoría de alcaldes del PSOE, en el caso de la comarca de A Coruña.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 1 de junio de 2007)

Etiquetas: ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

09 febrero 2007

El aborto en debate

Este domingo 10 los portugueses van a las urnas convocados por un referéndum sobre el aborto. El Sí lo permite durante las primeras diez semanas de embarazo, en tanto que el No mantiene la prohibición actual. La intención de voto parece estar dividida en mitades, aunque analistas de opinión pública han vaticinado que la opción favorable a una legalización podría resultar ganadora. La clave para que la consulta pueda tener validez jurídica está en que la abstención, que se prevé alta, no supere el 50 por ciento. (NOTA: En votos triunfó el Si, aunque no se obtuvo el 50 % del padrón electoral. El gobierno anunció que igual presentará una ley despenalizadora)

Los argumentos a favor de la ley –que cuenta con el aval del primer ministro socialista, José Socrates– se centran en detener los más de 20 mil abortos clandestinos que se practican anualmente y que, aseguran, ponen en peligro la vida de las mujeres. Los contrarios a esta ley, además de esgrimir razones de tipo ético y religioso, manifiestan que la nueva norma hará aumentar el número de abortos y será costosa para el gasto de salud pública. Sin embargo, estudios como el realizado por el Centro para los Derechos Reproductivos indican que “en contra de las creencias populares, los países que han legalizado el aborto inducido y creado programas accesibles de planificación familiar, combinados con un acceso efectivo a información, muestran un marcado descenso en el número de abortos realizados”.

El tema también está presente en el debate político de la actualidad latinoamericana. En Nicaragua el gobierno sandinista viene recibiendo presiones, por ejemplo de la Unión Europea, para que revea la ley aprobada en diciembre pasado por el anterior gobierno, que volvió a penalizarlo. En declaraciones reproducidas por el semanario Confidencial, Tomas Dupla del Moral, director adjunto de la Unión Europea para América Latina, explicó la posición comunitaria: “Si me pregunta si la penalización del aborto terapéutico puede llevar a suspender la cooperación, la respuesta es no, pero la va a afectar inevitablemente”. El presidente Daniel Ortega se ha manifestado partidario de mantener la prohibición, aunque hay sectores de peso dentro del sandinismo que se muestran proclives a revisar la polémica norma.

En México, mientras tanto, este miércoles la Comisión de Equidad y Género de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal rechazó el llamado a un referéndum para despenalizar el aborto en la capital. También en Panamá se resolvió esta semana mantener incambiada la prohibición. El Parlamento panameño estaba discutiendo el tema pero, según dijo el diputado Wigberto Quintero, luego de una serie de consultas y de “escuchar al pueblo” (se habían registrado masivas protestas convocadas por el arzobispo de Panamá, monseñor Dimas Cedeño) se resolvió no modificar el Código Penal.

Las legislaciones sobre el aborto han experimentado múltiples variaciones en los últimos años. Desde 1990, por ejemplo, ha habido cambios en más de 30 países, algunos a favor de la legalización y otros en contra, aunque “la tendencia de largo plazo se mueve hacia una mayor liberalización”, según declaraciones al diario español El Mundo brindadas por Susan Cohen, del Instituto Guttmacher de Washington.

Aunque no existen estadísticas exactas sobre la cantidad de abortos que se registran en el mundo, esta semana se conoció un informe de la revista científica Plos Medicine, donde se dice que “cada año, 120 millones de parejas no pueden satisfacer sus necesidades contraceptivas”, por lo que unos 80 millones de mujeres tienen embarazos no deseados, “de los que algo más de la mitad termina en un aborto”. Si esto se cruza con las cifras del Instituto Guttmacher, los abortos ilegales alcanzarían los 23 millones cada año.

(Artículo de RLB publicado en Brecha el 9 de febrero de 2007)

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

12 enero 2007

Expectativas razonables

La República Democrática del Congo, escenario de una de las más largas y graves crisis humanitarias de África, comienza a jugarse esta semana, en tres escenarios diferentes y simultáneos, la difícil partida de la profundización de su estabilidad. En el escenario militar se esperan los resultados de la mediación ruandesa para resolver la difícil situación de Kivu NorteEn el escenario diplomático las expectativas están centradas en el éxito que pueda lograr el jefe de las operaciones de la ONU para el mantenimiento de la paz, Jean Marie Guéhenno, en su intento de convencer al Consejo de Seguridad de que debe continuar el apoyo internacional a la misión en el Congo (MONUC). Mucho menos visible, pero clave para que no fracasen los esfuerzos en los otros dos campos, es el escenario político interno. Ahí los reflectores están dirigidos al comienzo de actividades del parlamento que surgió de las elecciones del año pasado.

La importancia de resolver rápidamente la situación de Kivu Norte radica en la identidad de los rebeldes. No es uno más entre los grupos armados que mantienen una existencia relativamente intermitente en el país, sino que quienes allí operan, el autodenominado Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), está liderado por un ex general del ejército congoleño, Laurent Nkunda, quien se alzó en armas hace menos de dos meses liderando a un sector de renegados del ejército opuesto a la reforma de las Fuerzas Armadas. El lunes pasado se supo oficialmente que el gobierno de Ruanda está trabajando para “facilitar” (según el término usado por el portavoz del gobierno ruandés) un acercamiento entre rebeldes y ejército.

Al otro día de conocerse las gestiones de Ruanda se produjo la intervención de Jean Marie Guéhenno (foto) ante el Consejo de Seguridad de la ONU. El jefe de las operaciones de mantenimiento de la paz fue directo. Dijo que Naciones Unidas no puede repetir errores del pasado y que ahora, una vez iniciado el proceso democrático en el Congo, debe renovarse el apoyo para que el mismo no fracase. Explicó que por su rol histórico, el Congo es un fiel de la balanza en la región de los Grandes Lagos, pudiéndose convertir –con igual impacto- en factor de estabilidad o inestabilidad. De acuerdo con el reporte de Afrol News, Guéhenno sostuvo que “resolver la crisis en esa nación beneficiará al continente más que la resolución de cualquier otro conflicto en esa parte del mundo”.

Para que esa crisis se resuelva de una manera sostenible, sin embargo, el nuevo parlamento no puede fracasar en su intento de apuntalar un funcionamiento institucional democrático y transparente. Este tercer escenario quedó instalado el martes 9, con el inicio de las funciones de la Oficina Ejecutiva de la Asamblea Nacional. Dos días antes, el equipo de prensa de la MONUC entrevistó a Christophe Lutundula, vicepresidente de esa oficina. Los periodistas se mostraron preocupados por el equilibrio entre oficialismo y oposición, ya que una misma coalición detenta todos los cargos en la referida oficina ejecutiva (la cual cumple funciones que en cierta forma pueden verse como técnicas pero que tienen amplia incidencia política). Lutundula respondió que al tratarse de un sistema democrático mayoritario, el observador no debe “sentirse shockeado porque la mayoría dirija la Asamblea Nacional”. Agregó que “cuando se considera nuestra cultura política en relación a una democracia tradicional, debemos ser razonables en nuestras expectativas democráticas”.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 12 de enero de 2007)

Etiquetas: ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

22 diciembre 2006

Moderadamente conservadores

La República Islámica de Irán es un régimen que, dentro de sus peculiaridades, funciona respetando el dictado de las urnas. Fueron los votos los que detuvieron las reformas del ex presidente Seyyed Mamad Khatami, y ahora son los votos los que prenden la luz de alerta sobre la popularidad del actual mandatario, el polémico Mahmud Ahmadinejad (foto). Aunque no se elegía presidente ni parlamento, estas elecciones de autoridades locales y de la Asamblea de Expertos mostraron un avance de los conservadores moderados, liderados por Akbar Hachemi Rafsandjani, también ex presidente. Precisamente Rafsandjani fue el candidato que perdió la pulseada por la presidencia con Ahmadinejad hace un año y medio.

El equilibrio del sistema iraní se basa en una serie de instituciones electivas y otras no electivas, habiendo diversas restricciones para quienes pueden postular a cada una de ellas. En el caso de la Asamblea de Expertos, ahora en poder de los conservadores moderados, tiene el rol de nombrar al líder espiritual del país (heredero del ayatollah Khomeini) y “controlar” su actuación. Algo casi tan dudoso como su hipotética potestad de destituir al ayatollah máximo. Se reúne sólo dos veces al año y está compuesta solamente por clérigos, los que a su vez pueden ser vetados en el momento de su candidatura por el Consejo de los Guardianes (verdadero brazo ejecutor del poder del líder espiritual).

==Quinta parte de cinco

* 1- Irán: el escenario de los petroeuros
* 2- El péndulo
* 3- El espejo iraquí
* 4- Expectativa sobre China

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 22 de diciembre de 2006)

Etiquetas: , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

08 diciembre 2006

Congo: diez veces peor

La cifra se ha repetido con insistencia en las últimas dos semanas. Cada día mueren cien personas a causa de la violencia en Irak. Con una cierta mueca de monotonía las cadenas internacionales muestran a diario imágenes que parecen calcadas de las que mostraron el día anterior. Sin embargo es muy poco lo que se dice de lo que ocurre en otra parte del planeta en la que, cada día, un conflicto militar mata –directamente o aliada con la pobreza– diez veces más personas que las que mueren en Irak. Pese a ser escenario de la peor catástrofe humanitaria que se vive en el mundo de hoy a raíz de un conflicto armado, la República Democrática del Congo apenas motiva algún flash informativo cuando los partidarios de un candidato perdedor queman las instalaciones de algún tribunal electoral (en la foto J.P.Bemba). Muy poco más es lo que se difunde sobre el país más afectado por la larga Guerra de los Grandes Lagos, calificada más de una vez como la “primera guerra mundial africana”.

El miércoles 6 se produjo la asunción del primer presidente electo democráticamente en cuarenta años. El ganador fue Joseph Kabila (hijo del legendario y polémico Laurent Kabila) tras derrotar en segunda vuelta a Jean-Pierre Bemba, del Movimiento por la Liberación del Congo (MLC). Precisamente los seguidores de Bemba fueron quienes el mes pasado quemaron las instalaciones del organismo electoral ante sospechas de fraude. Sin embargo, el propio Bemba bajó los decibeles al diferendo. El último martes de noviembre, un día después que la Corte Suprema hubiera declarado a su rival como ganador, Bemba dio un discurso televisado en el que señaló su disposición a participar en la vida democrática del país como líder de la oposición. El resumen de prensa de la misión de Naciones Unidas permite ver cómo los diarios locales reflejaron de diferente manera las declaraciones de Bemba. El más optimista fue el períodico La Tempête des Tropiques, que haciendo honor a su nombre (tempestad de los trópicos) vaticinó que "la tormenta ha pasado".

La turbulencia que todavía no se ha superado es la que proviene de la vecina Uganda. Recientemente Koffi Annan, Secretario General de la ONU, se refirió con preocupación a la incidencia desestabilizadora que tiene para la región el Ejército del Señor (LRA), una guerrilla integrista cristiana que pretende derrocar al gobierno ugandés.
Según Annan, en la parte final del año aumentaron las tensiones entre la República Democrática del Congo y Uganda, especialmente tras la entrada de tropas de la guerrilla ugandesa en territorio congoleño. No es algo nuevo, sino que a lo largo de 2006 han venido detectándose diversas incursiones de distinta entidad, a veces agravadas por el ingreso de unidades del ejército ugandés que venía persiguiendo a los irregulares.

El Congo también ha sido elegido como refugio por líderes de las LRA perseguidos por la justicia internacional. Como ejemplo de esto puede recordarse el enfrentamiento entre guerrilleros ugandeses y cascos azules guatemaltecos durante los procedimientos en los que se intentó capturar a Vincent Otti (foto), acusado de crímenes de guerra por la Corte Penal Internacional.

Mientras tanto, el país espera que Kabila lidere los esfuerzos de pacificación (para lo que la cooperación de Bemba será esencial) y que comience a resolver problemas como la pobreza (que afecta al 80 por ciento de los 56 millones de habitantes) y la mortalidad infantil (uno de cada cinco niños mueren antes de cumplir los cinco años). Como contracara de su persistente crisis económica, el Congo es uno de los territorios más ricos en codiciados recursos minerales, como es el caso del coltán, imprescindible para la industria de las telecomunicaciones

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 8 de diciembre de 2006)

Etiquetas: , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

10 noviembre 2006

Nicaragua 2006: el regreso

El triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en las elecciones de Nicaragua del pasado domingo, devolvió a Daniel Ortega la presidencia del país. Luego de un trabajoso ajuste de piezas, que incluyó el polémico abrazo con la jerarquía católica (apoyando la penalización del aborto) y con la derecha popular (llevando a uno de sus referentes como candidato a la vicepresidencia), Daniel Ortega logró cambiar la Constitución para que el voto sandinista cautivo fuera suficiente para lograr el premio mayor. La pregunta, sin embargo, es cómo este polémico líder logró mantener de su lado la voluntad de la tercera parte de los nicaragüenses.

Todos cruzaban apuestas. Las elecciones de 1996 estaban cerca y Daniel Ortega, que seis años antes había perdido la presidencia con Violeta Chamorro, estaba inmerso en una larga gira para recuperar el gobierno. La consigna era visitar cada municipio del país, a veces generando pequeños actos y a veces logrando entradas apoteósicas en las ciudades que eran bastiones sandinistas. Pero las apuestas no se referían a la suerte de los partidos en las urnas. Las apuestas estaban dirigidas a si Ortega incluiría en su gira los pueblos fronterizos en los que la “contra” tenía su base social. Hacía apenas un lustro que la guerra había terminado. Pero en los hechos las armas no se habían acallado por completo. Las estadísticas decían que cada día moría una persona por ajustes de cuentas políticos entre viejos enemigos. La “contra” había sido un ejército irregular financiado por Estados Unidos, inicialmente formado por ex militares somocistas, pero que con el tiempo había logrado atraer a muchos campesinos desconformes con las políticas sandinistas. Ahora, desmovilizados por los acuerdos que llevaron a las elecciones de 1990, los ex contras languidecían en empobrecidos caseríos ante la imposibilidad real o la falta de voluntad política del gobierno liberal-conservador de Chamorro de cumplir los planes de reinserción.

Los que conocían el carácter de Ortega ganaron su apuesta. Quien era la encarnación del mal para los campesinos que habían formado la contra, estaba entrando ahora en las polvorientas calles de sus poblaciones, en una camioneta doble tracción, acompañado apenas de cinco personas. Ese segmento de la gira, desaconsejado por varios de sus colaboradores, le permitió sellar un pacto inverosímil. La estructura política de la contra, el Partido de la Resistencia, llamó a votar por Ortega.

==Primera parte de cuatro

* 2- Lógica cautiva
* 3- ¿Heracles o Borgia?
* 4- Aritmética política

(Publicado en Brecha el 15 de setiembre de 2006)

Etiquetas: , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

15 septiembre 2006

Yemen: una vieja rivalidad

Si se repasa la prensa yemenita de las últimas semanas, el lector tiene la sensación de estar ante un país en el que la lucha electoral es similar a la que se vive en cualquier democracia que funciona relativamente bien. Nada diría que las urnas reeditarán la pulseada entre un Yemen islámico apoyado por Estados Unidos y un Yemen laico de inspiración socialista.

Las portadas se dedican a las propuestas de los candidatos, y las empresas encuestadoras miden en porcentajes las posibilidades de oficialismo y oposición, como si nada pudiera interferir en la decisión de los electores ni en el posterior conteo de los sufragios (a pesar de que la misma encuesta que da ventaja al oficialismo, revela que el 53 % de los votantes pronostica que habrá fraude). Los medios intentan apuntalar la normalidad electoral quitando importancia incluso a la condición de cuna de la familia Bin Laden. El Yemen Times aprovechó el quinto aniversario de los atentados del 11 de setiembre de 2001 para publicar un informe en el que desvincula a Osama de Yemen, indicando que el único lazo que el prófugo tiene con el país es el hecho de que allí nació su abuelo, en un pequeño poblado que nunca recibió una visita del nieto descarriado.

Pero por detrás de esa normalidad que parece trabajosamente construida como si fuera una “marca país”, asoma el pasado de un lugar que fue uno de los primeros campos de batalla del “despertar de la jihad” que se produjo tras el desmoronamiento de la contención soviética. Es posible que cuando se mire con suficiente perspectiva la historia de los últimos treinta años se termine dando más importancia a la retirada soviética de Afganistán que a la caída de las torres gemelas. Fue en Yemen donde la parte sur del país que tenía un gobierno de corte socialista, surgido en su momento con el sostén de Moscú, libró una guerra con el norte. Un norte cuyo ejército, aliado de bajo perfil de Estados Unidos, recibió el caudal de las milicias integristas apoyadas por las tribus en su lucha por la unificación de los dos Yemen en un único Estado gobernado por la ley islámica. El resultado de esa unificación, lograda entre 1990 y 1994, no resolvió las tensiones entre ambas partes, pero vio surgir otras: grupos minoritarios de inspiración chiita han tenido ocasionales escaramuzas contra la mayoría sunnita, favoreciendo un contexto en el que células islamistas radicales han logrado realizar algunas acciones de impacto publicitario, como el atentado contra un barco de guerra estadounidense.

Hacia las elecciones del domingo próximo, las encuestas no se alejan de lo previsible. El favorito es el actual presidente, Ali Abdallah Saleh (foto), que si se cuentan sus períodos de antes y después de la unificación lleva treinta años en el poder, que tiene un pasado golpista, y que se apoya en la alianza que forjó con las tribus durante la guerra civil. Con ese pedigree no le resultó difícil obtener nuevamente el apoyo estadounidense en armas y entrenamiento, posicionándose otra vez como dique de contención, ya no de los rojos del sur, sino de los islamistas radicales. Con el apoyo de las fuerzas armadas, de las tribus, y de la potencia hegemónica, resulta difícil que Saleh pierda las elecciones. Enfrente está Faisal Ben Shamlan, un cuadro político surgido del Yemen comunista, dirigente del Partido Socialista y actual miembro del Parlamento. Un mano a mano que a muchos trae recuerdos de la vieja guerra civil de principios de los noventa.


(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 15 de setiembre de 2006)

Etiquetas: ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Aritmética política

Para resolver el enigma de cómo ganar las elecciones teniendo un piso del 30 por ciento del electorado pero un techo que apenas supera el 42, Ortega instrumentalizó los pactos políticos que había venido realizando desde 2000, y que fueron alejando en sucesivas oleadas a los principales dirigentes sandinistas. De ese modo logró un cambio constitucional que le permitiría ser presidente con el 35 por ciento de los votos sin necesidad de segunda vuelta, siempre y cuando la distancia con su más inmediato perseguidor no fuera menor al 5 por ciento. Las nuevas reglas, sin embargo, no le son completamente favorables. En definitiva un pacto siempre exige ceder un poco.

Ahora tiene la presidencia, pero el país ya no se gobierna mediante un régimen presidencialista puro. Ortega gobernará en un marco semiparlamentario, en el que el Parlamento, por ejemplo, debe ratificar a los ministros y viceministros. Un Parlamento que aparecerá casi dividido en tercios, con una parte para los sandinistas, y las otras para las dos fracciones liberales (esas que Estados Unidos intentó por todos los medios que concurrieran juntas a las urnas). No son tercios puros, ya que el “casi” lo componen unos siete legisladores del Movimiento de Renovación Sandinista. Una bancada que pese a su escaso tamaño puede ser clave en algunas mayorías. Por el momento, los analistas esperan que Ortega construya su gobernabilidad acordando con uno de los dos sectores liberales.

==Cuarta parte de cuatro

* 1- Nicaragua 2006: el regreso
* 2- Lógica cautiva
* 3- ¿Heracles o Borgia?

(Publicado en Brecha el 15 de setiembre de 2006)

Etiquetas: ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

¿Heracles o Borgia?

Nada fue fácil para los sandinistas de a pie. Los primeros años de la lucha guerrillera fueron una sucesión de desastres militares, y luego, a comienzos de los setenta, la estrategia de mantener la actividad militar en la montaña hacía que los mejores cuadros fueran cazados de uno en uno por el ejército más poderosos de América Central. Una vez logrado el triunfo y derrocado somoza, la lucha política casi salvaje entre un modelo socialdemócrata y un modelo marxista fue desarmando la compleja ingeniería que permitió administrar los consensos en los primeros años de revolución. Después vino la agresión militar de la “contra”. Y finalmente lo que pareció ser el golpe de gracia contra el FSLN: la derrota electoral en 1990. Pero lo peor todavía estaba por venir. Inmediatamente después de que asumiera Chamorro, se comenzaron a conocer casos de enriquecimiento ilícito por parte de dirigentes sandinistas mediante maniobras de última hora conocidas como “la Piñata”.

En cada uno de esos momentos, los sandinistas encontraron un líder en Daniel Ortega. Cuando la guerrilla estaba estancada, Daniel y Humberto Ortega, al frente de la llamada “tendencia tercerista” resolvieron pasar a la ofensiva y llevaron la guerra a las ciudades generando las ya legendarias insurrecciones de Estelí o Matagalpa. Cuando los políticos socialdemócratas abandonaron esa suerte de colegiado que se instaló después de la caída de Somoza, surgió como cabeza de gobierno la figura de un Daniel Ortega todavía de verde olivo y lentes de armazón grueso. La guerra de los ochenta también fue sorteada por los hermanos Ortega, aunque en este caso el mayor mérito le correspondió a Humberto, en momentos en que ambos ya empezaban a distanciarse. Pero fue con la derrota electoral de 1990 cuando Daniel Ortega consolidó su liderazgo. Detuvo los intentos internos de no entregar el gobierno, y le devolvió el alma al cuerpo a los votantes sandinistas dando un discurso (reconocido como histórico hasta por su rival Sergio Ramírez) en el que aseguraba que los sandinistas gobernarían “desde abajo”, defendiendo desde el llano las principales conquistas de la Revolución.

También en el momento de la “Piñata”, la reconocida frugalidad de Ortega (la compulsión por las compras de su esposa Rosario Murillo era algo visto como ajeno al líder sandinista) permitió que las bases vieran en él un depositario de la vieja pureza. De hecho, esa “absolución social” fue confirmada cuando el actual vicepresidente electo aceptó acompañarlo en la fórmula, ya que el ex dirigente “contra” era el dueño de la casa que habita Ortega desde que triunfó la Revolución, y que fue expropiada por los sandinistas. El itinerario que Ortega siguió a partir de 1996 fue la parte más polémica de su trayectoria política. Pactos y “abrazos con serpientes” con un único objetivo por delante: recuperar el poder. Sus seguidores aseguran que lo hizo para recuperar el proyecto político sandinista. Sus detractores (entre los que se cuenta su hija adoptiva, que lo acusó públicamente de abuso sexual cuando todavía era una niña) dicen que se trata solamente de sed de poder. Este nuevo período presidencial podrá arrojar alguna luz sobre cuál de las dos visiones se acerca más a la realidad.

==Tercera parte de cuatro

* 1- Nicaragua 2006: el regreso
* 2- Lógica cautiva
* 4- Aritmética política

(Publicado en Brecha el 15 de setiembre de 2006)

Etiquetas: ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Lógica cautiva

Pero para entender el fenómeno del liderazgo de Ortega hay que ir bastante más atrás, ya que sus cimientos no se encuentran sólo en su estilo de conducción política, sino en el modo en que las bases sandinistas vivieron entre 1979 y 1990 esa década larga de Revolución. Una suerte de corta temporada de dignidad que con el paso del tiempo fue bajándose de los carteles de la retórica y que se expresa, por ejemplo, en casos como el de Apolonio, un ex combatiente que hoy apenas se gana la vida vendiendo billetes de lotería en los semáforos. Cuando se entra en confianza y se le pregunta por qué no busca un trabajo fijo, responde con una lógica imposible de rebatir: “hicimos la revolución para no tener patrones”.

Una lógica personal que forma parte de una lógica mayor, en cierta forma colectiva, que el realismo político permite calificar de anacrónica, pero que a pesar de su anacronismo vuelve imposible que una gran parte de los nicaragüenses voten por una opción que no sea el Frente Sandinista. Una lógica de voto cautivo que no ha sido fácil de aceptar para muchos sandinistas de la primera hora. Sobre todo teniendo en cuenta que muchos de los que cuestionan al actual Frente Sandinista y que integraron las distintas oleadas de alejamientos que se vienen produciendo desde la segunda mitad de los noventa, tienen un pasado fuertemente ligado a esa revolución. Baste pensar en la Comandante Dora María Téllez (foto), que dirigió la toma de León, primera ciudad importante en caer en manos sandinistas en la guerra contra Somoza, y que en 1996 fue de las primeras en retirarse del FSLN cuando Sergio Ramírez funda el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), reclamando un sandinismo libre de la pulsión del poder a toda costa que ya entonces le diagnosticaban a Daniel Ortega.

La lista es larga, pero ninguno de esos alejamientos, producidos en el marco de fuertes argumentaciones contra Ortega, logró quebrar esa lógica por la cual las bases sandinistas se aferran al FLSN como único intérprete del sandinismo, dejando al MRS en la marginalidad electoral. Una lógica que, precisamente, tiene su componente más difícil de entender en la persistencia del liderazgo de Daniel Ortega. ¿El voto sandinista cautivo implica que cualquiera que fuera el candidato recibiría el apoyo de ese treinta por ciento incondicional? ¿O sólo una figura como Ortega es capaz de aglutinar a las bases sandinistas y volverlas voto cautivo a pesar de las renuncias del programa y de las alianzas con el viejo enemigo?

==Segunda parte de cuatro

* 1- Nicaragua 2006: el regreso
* 3- ¿Heracles o Borgia?
* 4- Aritmética política

(Publicado en Brecha el 15 de setiembre de 2006)

Etiquetas: ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

08 septiembre 2006

Todos los caminos conducen a Islamabad

Así como hubo un tiempo en que todos los caminos conducían a Roma, ahora parece que la vialidad de la conspiración tiene como referente geográfico a la capital paquistaní. Un tema del que no quiere hablarse cuando se habla de “guerra contra el terrorismo”, ya que Pakistán es uno de los aliados centrales de la administración Bush en el heterogéneo mundo islámico.

Recientemente, a raíz del confuso episodio en el que se desbarató una red que desde Gran Bretaña se disponía a cometer atentados masivos en el transporte aéreo, ese silenciamiento ex profeso se volvió más estridente. Tanto como para que la ex premier paquistaní, la carismática y polémica Benazir Bhutto (foto), decidiera ponerlo en evidencia. En declaraciones brindadas al Pakistán Today, Bhutto dijo, con cierta amargura, que cada vez que se detiene a los participantes de un complot como el que las autoridades británicas desbarataron el mes pasado, “todos los caminos parecen conducir a Islamabad”.

No se trata solo de la posibilidad de que grupos organizados obtengan inspiración y apoyo en las madrazas paquistaníes. Así lo afirma un análisis sobre la crisis nuclear iraní publicado el martes pasado en el periódico italiano Il Riformista, para el cual, en términos de armas de destrucción masiva, la verdadera amenaza para Occidente no es Teherán sino Islamabad. Mientras el gobierno iraní podría obtener en un plazo menor a una década una bomba atómica y, eventualmente, facilitar el acceso a ese armamento a grupos islamistas irregulares, Pakistán ya dispone de cincuenta cabezas nucleares fruto de su carrera armamentista regional con India. Por el momento el gobierno paquistaní, surgido de un golpe de estado, es aliado de Washington, pero ante la inminencia de elecciones libres se renueva el temor de que los partidos fundamentalistas alcancen el poder.

Bhutto, que ya fue primer ministro en dos ocasiones, se mostró dispuesta a olvidar sus diferencias con el gobierno militar y sumar su esfuerzo para construir "un clima político en el que las fuerzas moderadas puedan triunfar”, ya que “por el momento los partidos religiosos se están fortaleciendo y sus milicias, a pesar de haber sufrido reveses, están intactas”. Detrás del silencio oficial de Washington sobre el escenario de un triunfo electoral islamista en Pakistán, planea, probablemente, el recuerdo de la crisis que se vivió en Argelia luego de que el Frente Islámico triunfara en las urnas.

Por el momento el gobierno pakistaní continúa haciendo su trabajo de completar, en el mundo real, la derrota de los talibán que “ocurrió” hace cuatro años en el mundo de la propaganda. Lo cierto es que las milicias talib, que abandonaron el poder en Kabul luego del ataque militar de Estados Unidos y la Liga del Norte, continúan fuertes en el interior afgano y en zonas aisladas de Pakistán. El martes pasado los paquistaníes lograron un avance que demostró por qué en el Pentágono se los considera aliados estratégicos. No se trató de una victoria en el campo militar sino que ocurrió en el terreno minado de la política tribal. En Waziristan, uno de los lugares de repliegue de los talibán, los negociadores paquistaníes lograron poner de su lado a las autoridades tribales.

A cambio de que Islamabad disminuya sensiblemente la presencia militar del gobierno central, las tribus accedieron a expulsar a los militantes islamistas que se habían instalado en sus tierras. Pese a los anunciados éxitos de los marines en la provincia afgana de Kandahar, nadie duda que la clave para derrotar a los restos del régimen talib es minar su apoyo en las tribus de la frontera. La pregunta es si Washington está dispuesto a arriesgar en las urnas un aliado de esa importancia. Si a ese factor se le agrega el componente del arsenal nuclear de Islamabad, parece haber altas posibilidades de un triunfo electoral de los moderados, independiente de lo que pudiera llegar a decir el conteo de votos emitidos.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 8 de setiembre de 2006)

Etiquetas: , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

13 mayo 2006

Metáforas de un referéndum

Este domingo los montenegrinos definirán en referéndum si continúan formando un único país con los serbios, o si se independizan. Dos ciudades de la costa del Adriático parecen reflejar, en su trazado medieval, el dilema que plantea esta difícil decisión para estos dos pueblos que comparten la religión ortodoxa y la etnicidad eslava.

Las murallas medievales de Kotor parecen proteger al pequeño casco urbano a medida que cae la noche. Una puerta casi escondida conduce a una escalera irregular. Sus gastados escalones de piedra llevan montaña arriba hasta los bastiones defensivos y las iglesias en ruinas mientras un muro acompaña las líneas defensivas. Todo eso queda en la oscuridad. Parece amenazar más que proteger. En el llano las murallas son menos opresivas y casi pueden resultar agradables, aunque nunca llegan a tener el menor atisbo de “atractivo turístico”. Están a unos pocos kilómetros de las que rodean la ciudad de Budva, el segundo balneario más exclusivo de Montenegro, pero estas murallas de Kotor no buscan agradar al visitante. La diferente atmósfera de esas dos ciudades podría casi imaginarse como una metáfora de las dos posiciones que se enfrentarán en el referéndum de este domingo sobre el futuro de Montenegro.

La postura de quienes buscan la independencia y desde la independencia una inserción en Europa y en la comunidad internacional, se parece un poco a Budva. Ahí las calles medievales no hacen otra cosa que agregar encanto a la ciudad volcada sobre el turquesa del Adriático, y las murallas pueden recorrerse en un paseo que no exige mayor esfuerzo y recompensa con una vista que permite abarcar toda la costa. Las montañas son un marco lejano. El pequeño museo de Budva es otra joya, bien cuidado a pesar de los pocos visitantes que recibe, guarda algunos objetos que dan cuenta de un pasado ilirio y helénico, incluyendo un yelmo del siglo V antes de cristo, perfectamente conservado, que es la pieza estrella del lugar.

Kotor en cambio...

Kotor tiene exactamente los mismos elementos que Budva, pero los vive de manera diferente. Para empezar, no los escenifica para el turismo. Las murallas de Kotor no pueden visitarse con facilidad y las calles medievales no están formando parte de ningún “paseo histórico”; son, simplemente, calles que están ahí desde fines de la Edad Media. Al contrario que en Budva, la montaña no está lejos sino que Kotor se construyó al abrigo de la montaña. Lo lejano es el mar, aunque esté a un paso. Y no hay museo. Los principales objetos históricos que atesoran no son restos ilirios ni helénicos, sino íconos de tradición serbo-bizantina. No están a la vista del visitante, sino que se pueden ver solamente durante los servicios religiosos. De la iglesia principal pende, como un palio medieval, una bandera serbia de enormes proporciones. En el centro se le agregó un emblema que no está en el símbolo oficial. Es una cruz que tiene en cada cuadrante una “ce” del alfabeto cirilico, letra que suena como la “ese” de las lenguas de raíz latina. Las cuatro “ce” representan la frase más repetida por los partidarios de la unión con sus vecinos serbios: “Sólo la Unidad salva a Serbia”.

Ecos de Tito

Cerca de aquella iglesia, en la puerta principal de las murallas de Kotor, todavía puede leerse una inscripción en homenaje a Tito, el constructor de la Yugoslavia federal. Como un eco de esas otras cuatro letras puede citarse el otro eslogan que han reciclado quienes no llegan al campo de los unionistas desde posturas vinculadas al nacionalismo sino desde el terreno opuesto: “Yugoslavia es la única certeza”. Esta yugonostalgia, habitual entre los sectores progresistas de Serbia, es parte del debate político vinculado al referéndum. Algunos sectores radicales del nacionalismo serbio ven incluso a la independencia de Montenegro como un mal menor, ya que serviría como un antídoto contra lo que consideran “el veneno yugoslavo”. Desde esas tiendas, la separación de Montenegro le permitiría a los serbios “librarse finalmente de Tito” y construir su destino en solitario. Estos nacionalistas radicales consideran que el simple hecho de que la mitad de los montenegrinos estén a favor de la independencia ya es traición suficiente como para no querer seguir viviendo juntos. “Si quieren irse que se vayan”, aseguran en los numerosos foros electrónicos que se han abierto sobre este tema. “Los políticos dicen que con la separación de Montenegro los serbios perderemos la salida al mar y los balnearios de la costa, no importa, iremos a Grecia o a Bulgaria, donde las playas y los precios son mejores”, agregan.

Yugoslavias

Las encuestas dan un 53 % a la opción independentista y un 47 % a los que desean mantener la unión con Serbia. Para que el referéndum tenga efecto, los votantes por la separación deben alcanzar el 55 %. Si eso ocurre, la dirigencia montenegrina ya anunció que en setiembre pedirán ingresar a Naciones Unidas como nuevo país. De concretarse, habrá sido, en efecto, el tiro de gracia al experimento yugoslavo, la patria única para los eslavos del sur que tuvo en la primera posguerra una versión monárquica, y que luego de la Segunda Guerra Mundial adquirió su forma federal y socialista que duró hasta 1991. Después de las guerras balcánicas de los noventa (de las que surgieron Croacia, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina y Macedonia), quedó reducida a una efímera tercera Yugoslavia que ahora, y al menos hasta este domingo, se llama Serbia y Montenegro.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en La Diaria en mayo de 2006)

Etiquetas: , , , , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

02 marzo 2006

Haití: formas de contar

En el mundo hay muchas formas de laudar cuál de los candidatos se calzará la banda presidencial. Desde las que consagran la mayoría simple (el que tiene más votos gana, sin importar el porcentaje ni la diferencia con el segundo) hasta las que requieren una mayoría especial en la primera ronda para evitar una segunda vuelta electoral. Esto último da lugar a sistemas relativamente claros en los que se necesita el 50 por ciento de las voluntades más una (en algunos países se toman en consideración sólo los votos válidos, en otros cuentan todos los votos emitidos) o a fórmulas barrocas como la boliviana, que pueden llevar a que el Parlamento decida que un candidato que resultó tercero en número de votos sea el nuevo mandatario del país. A mitad de camino están las fórmulas que prevén que si hay una diferencia muy grande entre el primero y el segundo, no se necesite llegar a la mayoría absoluta para ganar la presidencia. Por ejemplo, se establece que si hay 10 puntos de distancia entre los dos primeros, y el ganador superó el 40 o el 45 por ciento de los votos, entonces se lo proclama presidente. De haber tenido un sistema electoral de este tipo, Haití no estaría viviendo la crisis que siguió a las elecciones del martes 7. En ese caso, las urnas en los basureros no serían más que una anécdota.

(Publciado en Brecha el 17 de febrero de 2006)

Etiquetas: , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo