13 julio 2001

Los albaneses en pocas palabras

Los albaneses no sólo viven en la actual República de Albania, sino que también son albaneses el noventa por ciento de los habitantes de Kosovo (formalmente perteneciente a Serbia) y de algunas aldeas del occidente de Macedonia (en el área de influencia de la ciudad de Tetovo); en buena parte del resto de Macedonia y en el sur de Serbia son más del veinte por ciento de la población; en tanto que en el noreste de Grecia existe lo que los geógrafos definen como "presencia albanesa difusa". En total hay más de seis millones de albaneses viviendo en los Balcanes: tres millones y medio en Albania, casi dos millones en Kosovo, seiscientos mil en Macedonia y sesenta mil en Montenegro.

No son, sin embargo, un grupo humano fácil de uniformizar. Presentan diferencias, por ejemplo, en su religión y en su lengua. Muchos habitantes de Albania son ateos mientras que los de Kosovo y de Macedonia son musulmanes; a la vez hay un sector de albaneses católicos (el ejemplo más célebre fue la Madre Teresa de Calcuta) que viven fundamentalmente en Montenegro. Los albaneses del norte y los albanokosovares son del subgrupo geg, diferente de los tosks que habitan el sur de Albania, de quienes los separan sus dialectos diferentes y una desconfianza ancestral. Los tosks consideran a los albanokosovares como materialistas, cínicos y fríos, en tanto que los habitantes de Kosovo ven a sus primos del sur como campesinos primitivos. No sólo es prejuicio; los albanokosovares vivieron durante cuarenta años en la Yugoslavia de Tito, seguramente la más abierta y probablemente una de las más ricas de las piezas del Este de Europa, en tanto que los albaneses de Albania -tanto tosks como gegs- debieron soportar el encierro del régimen de Enver Hoxha. Como resultado, luego de terminada la Guerra Fría, y una vez desmantelada la Cortina de Hierro, los albanokosovares tenían un ingreso per cápita tres veces superior que el de los albaneses de Albania.

Estas diferencias se hicieron evidentes a mediados de 1999, cuando los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia combinados con las presiones de las fuerzas armadas serbias originaron oleadas de refugiados albanokosovares hacia territorio albanés y macedonio. En Albania recibieron a sus connacionales cobrándoles precios exhorbitantes por sus necesidad básicas y luego, cuando Naciones Unidas se hizo cargo de la administración de Kosovo, desde Albania se 'exportaron' bandas organizadas de criminales comunes. El analista en temas balcánicos Sam Varkin escribió: "Ningún macedonio eslavo me habló tan mal de los albaneses de Albania como lo hicieron mis contactos albanokosovares". Problemas de familia.

El clan es uno de los elementos centrales de la identidad albanesa y tal vez ayude a explicar parte de sus peculiaridades dentro del ajedrez balcánico. Los antropólogos han identificado reglas estables que rigen estas sociedades tradicionales. El individuo se inscribe primero en el fis, un grupo familiar extendido que a la vez se reagrupa en la pleme, o tribu. Son sociedades guerreras, patriarcales, rigurosamente exogámicas (siempre se debe tomar mujer en una tribu separada de la propia) "y funcionan en torno a los valores centrales del honor y la palabra dada", la besa, que cuando se rompen motivan venganzas de sangre en ese "ciclo infernal de la vendetta", que los albaneses llaman gjakmarrja. En el siglo XVI un sacerdote católico sistematizó por escrito estas tradiciones en el Kanun de Lek Dukagjin (imagen).

El Kanun permanece en vigor en el norte de Albania y en Kosovo, mientras que en el sur de Albania las relaciones interpersonales son menos rigurosas. Aún hoy el Kanun determina ampliamente la vida de los albaneses de las regiones rurales de Kosovo, al punto que a principios de los noventa el intelectual católico Anton Ceta impulsó una campaña generalizada de perdones de los problemas interclánicos para unir a los albanokosovares frente a la represión serbia. En las antípodas de Ceta están las mafias que en el norte de Albania se aprovechan del Kanun para impulsar verdaderos baños de sangre entre los campesinos y utilizarlos en su provecho, a pesar de que la letra de ese código más que favorecer la vendetta intentaba reglamentarla y, en cierta medida, suavizarla.

==Tercera parte de cuatro

* 1- La pasión compartida (I)
* 2- La pasión compartida (II)
* 4- Breve aproximación a Kadaré

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en julio de 2001, y elaborado en base a los escritos de Jean-Arnault Dérens y Catherine Samary en Le Monde Diplomatique, de Sam Varkin en Central Europe Review, y a entrevistas mantenidas por el autor de esta nota con ciudadanos albaneses y albanokosovares)

Etiquetas: , , , , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

06 julio 2001

¿Siguen siendo héroes?


@lopezbelloso

Una encuestradora basada en Belgrado cuyo nombre podría traducirse como Marketing Estratégico, difundió a comienzos de junio una consulta en la que le preguntó a los serbios acerca de sus héroes. Los tres ganadores del sondeo fueron tres criminales de guerra:, Ratko Mladic,Radovan Karazdic y Arkan. Uno de ellos detenido por el tribunal de La Haya, otro todavía libre pero sin poder salir de los límites de la República Serbia de Bosnia, y el tercero -Arkan- supuestamente muerto, ya que se asegura que fue asesinado en pleno Belgrado. El ex presidente Slobodan Milosevic se ubicó en el cuarto lugar.

La segunda pregunta de la encuesta se refería a quién había sido el culpable de las guerras en la ex Yugoslavia. Coherentemente con la respuesta anterior, los serbios acusaron al fallecido presidente croata Frandjo Tudjman; y al líder de los musulmanes de Bosnia, Alija Izetbegovic; aunque con una coherencia algo menor también señalaron al recientemente extraditado Slobodan Milosevic. Pero si bien llegaron a reconocer la responsabilidad de su ex presidente, los resultados del sondeo no demuestran que los serbios reconozcan la culpabilidad de su propio nacionalismo, ya que a la tercer pregunta, ¿cuál fue la causa principal de las guerras de comienzos de los noventa?, respondieron el nacionalismo croata, los intereses norteamericanos, la desintegración de la URSS y el islamismo de los bonios. Ningún porcentaje significativo respondió "el nacionalismo radical serbio". Por eso no extraña que sólo el diez por ciento de los encuestados haya aceptado que el bando serbio pudiera haber cometido crímenes de guerra, mientras que el ochenta y cinco por ciento aseguró que los serbios fueron víctimas de esos crímenes.

La desmemoria, o la autojustificación colectiva, parece haber borrado de la faz de la tierra el bombardeo del hospital de Vukovar que mató a cientos de pacientes en noviembre de 1991, o la masacre de Srebenica durante la cual murieron seis mil musulmanes en julio de 1995. Una explicación posible puede estar en el ferreo control que el régimen de Milosevic impuso a los medios de comunicación, y en la manipulación de todos los mensajes que se emitieron por esos medios durante más de una década. En ese sentido puede resultar ilustrativo lo que cuenta Peter Handke (en la foto junto a una campoesina serbia) en su libro Justicia para Serbia, donde relata su visita a un pueblo serbio fronterizo con Bosnia, muy cercano a Srebenica, y en el que asegura que la población no tenía idea -o decía no tenerla- de la matanza que acababa de ocurrir a pocos kilómetros de sus casas. Ahora que la oposición democrática controla el país desde octubre de 2000, la información probablemente llegará con menores velos, en especial la relacionada con el juicio a Milosevic en La Haya, que tendrá como dos de sus ejes, precisamente, su responsabilidad en el bombardeo de Vukovar y en la matanza de Srebenica.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en el semanario Brecha, de Uruguay, el 6 de julio de 2001)

Etiquetas: , , , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Los tigres de Arkan


@lopezbelloso

"Ya se blanden las hachas, ya salieron los cuchillos, pronto se verá el color de la sangre". Esta declaración de guerra no está tomada de una batalla sino que es un canto de tribuna. Mientras Yugoslavia entraba en la segunda mitad de los años ochenta, los encuentros de la Liga Nacional de Fútbol entre el Estrella Roja o el Partisano de Belgrado (serbios) contra equipos croatas como el Dinamo de Zagreb o el Hajduk de Split, eran batallas campales en potencia. Si en alguno de esos partidos estaba Slobodan Milosevic en el palco oficial, los hooligans serbios cantaban con solemnidad: "De Kosovo a Knin no hay más que serbios, Slobo el serbio, Serbia está contigo...".

Entrados los noventa, controlar los clubes más populares y sus barras bravas era casi una tarea política y militar. No en vano el hombre que simbolizó el fútbol yugoslavo de los años noventa no fue ningún jugador, sino que este rol le cupo al líder de los paramilitares serbios y criminal de guerra, Zeljko Raznatovic, alias Arkan (foto). "Este delincuente común y agente de los servicios secretos, supo desplegar un talento inigualado para movilizar a los hinchas y a los hooligans en las aventuras guerreras de la Gran Serbia", indica la periodista de Le Monde Diplomatique Claude Samary. En su Guardia de voluntarios serbios, la mayoría eran miembros de la barra brava del Estrella Roja de Belgrado.

Cuando volvió de sus campañas de Bosnia y de Croacia, donde sus hombres llevaron el peso de varios de los peores crímenes contra la población civil, Arkan compró una pequeña confitería que estaba frente al estadio de fútbol de Belgrado y pronto la convirtió en un establecimiento de lujo. Hizo lo mismo con Obilic, un modestísimo club de provincia al que volvió campeón de Yugoslavia. Su táctica consistía en fichar a los mejores jugadores, intimidar a los contrarios y presionar a los árbitros. Eran los tiempos en que el sociólogo serbio Ivan Colovic constataba con amargura: "cuando los jefes de los hooligans se vuelven los héroes nacionales, la subcultura de los hooligans tiende a convertirse en la cultura dominante, la de la elite social,".

El fútbol no era el único componente de la cultura de masas serbia. Iba de la mano con la fusión de hardcore y música popular yugoslava conocida como turbo folk. Una unión que en 1995 se materializaba en la pareja que formaban Arkan y la pop-star Ceca (Svetlana Ražnatović). Este matrimonio (foto) también simboliza otra cercanía: la de la música turbo folk y el paramilitarismo. El turbo fusiona la música anglosajona de discoteca con canciones de amor y viejas tonadas folkóricas. Era tan representativo de la sensibilidad serbia de los noventa, que cuando en enero de 2000 el autor de esta nota entró a una disquería yugoslava y pidió un compacto de música tradicional serbia, no se le ofreció otra cosa que una grabación de turbo folk.

El éxito del turbo folk, que en una de sus canciones más populares proclamaba Mila bracho, doshlo novo doba/ Radio se Miloshevich Sloba (queridos hermanos llega una nueva era/ Milosevic Slobo ha nacido), se basaba en su carácter de "música perfecta para paramilitares que necesitan tanto del nacionalismo kitsch como de formas musicales de alta adrenalina", explica Alexei Monroe en un artículo publicado en Central Europe Review. La música turbo se inscribe, junto a las barras bravas del fútbol y al despliegue de imágenes porno-soft en medios amarillistas, en lo que Monroe llama hardcore balcánico. Una cultura popular que implica un apocalíptico retorno a lo real, forzado por la dureza de la época en la que ha tocado vivir, un retorno a lo real que vuelve imperativo el consumismo. Debe consumirse el nacionalismo y debe consumirse al otro. "Las ejecuciones y las violaciones masivas serían el punto extremo del disfrute apocalíptico de este hardcore balcánico", sugiere Monroe.

Haga clik aquí para ver la cuarta y última parte de esta nota


(Artículo de Roberto López Belloso publicado en el semanario Brecha, de Uruguay, el 6 de julio de 2001)

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Serbia-Croacia: la guerra de los hooligans

En la Yugoslavia de los noventa, las limpiezas étnicas estaban en manos de los hooligans. Hoy, terminada la guerra, regresan a la tribuna para su tarea de siempre, o al bronce para cumplir con la amarga profecía de un sociólogo balcánico: "los jefes de las barras bravas se vuelven los héroes nacionales".

El Dínamo de Zagreb se consagró este 23 de mayo como el nuevo campeón de fútbol de Croacia. A primera vista sólo se trataría de un dato más en esa permanente estadística que es la cíclica historia deportiva de un país. Pero en los Balcanes nada es inocente. La consagración del equipo capitalino se dio en un contexto de renacimiento nacionalista que mostraba al derechista HDZ recuperando terreno frente a los socialdemócratas (SDP) en las elecciones municipales del 20 de mayo. En la campaña electoral, dura y plagada de golpes bajos, no faltaron los actos públicos que recordaron los momentos en que las barras bravas de los dos equipos más populares de la ex Yugoslavia formaban el núcleo de las fuerzas paramilitares tanto croatas como serbias.

Diez días antes de la segunda final, los hooligans del Dínamo conocidos como The Bad Blue Boys realizaron un homenaje a sus mártires al pie del monumento dedicado a los miembros de esa barra brava "caídos en defensa de Croacia durante la guerra de liberación". La fecha elegida fue el 13 de mayo, aniversario número once de un célebre partido entre el Dínamo de Zagreb y el Estrella Roja de Belgrado. Si la guerra de Bosnia comenzó cuando un grupo de desconocidos abrieron fuego sobre una boda serbia, la pulseada étnica sobre Croacia había empezado en las tribunas de los estadios de fútbol. Más de un año antes de que Croacia declarara su independencia de Yugoslavia y se iniciara la guerra de cuatro años entre croatas y serbios, en aquel encuentro de fútbol de mayo de 1990 se produjo una batalla campal. En el minuto once del primer tiempo, los Bad Blue Boys empezaron a cantar el himno nacional croata. Los seguidores del Estrella Roja (serbios) respondieron rompiendo todo lo que podía romperse en el estadio Maksimir de Zagreb y tirándolo contra la hinchada local.

Según fuentes croatas, la policía yugoslava se alineo junto a los hooligans serbios y la batalla descendió de las tribunas al campo de juego. De ese partido procede una foto que recorrió las páginas de los principales medios occidentales, en la que se mostraba al capitán del Dínamo, Zvonimir Boban, defendiendo a un bad blue boy que estaba siendo golpeado por un policía.

Luego del acto de homenaje de este año, los actuales Bad Blue Boys, que ya no miden sus fuerzas con los hooligans serbios debido a la división de la antigua liga yugoslava, se dedicaron a golpear a otros croatas. Este año, la primera final de las dos que a la postre consagrarían al Dínamo, transformó la hermosa ciudad costera de Split "en un símil de Belfast o Medio Oriente", según podía leerse en el diario local Slobodna Dalmacija. La que fuera sede del palacio del emperador romano Diocleciano vivió las consecuencias de la refriega entre las hinchadas del Hajduk y del Dínamo, los dos clásicos rivales del fútbol profesional de Croacia. A la invasión de la cancha en el minuto ochenta y ocho, que fue dispersada con carros lanza-agua y que no impidió que el partido se reanudara tras un intervalo obligado de veinte minutos, le siguió un intenso combate en las afueras del estadio entre los seguidores del Dínamo y los de Hajduk. Estos últimos han asumido últimamente el abrasilerado nombre de Torcida.

Mientras todo esto ocurría, los croatas vivían el tramo final de la campaña electoral para los comicios municipales que el domingo 20 de mayo mostraron el retorno a los primeros planos del principal partido nacionalista, la Unión Democrática Croata (HDZ), que había sido derrotado en las últimas elecciones parlamentarias por los socialdemócratas pero que ahora resultó vencedor en la mayoría de los departamentos. El HDZ ha estado en los últimos años estrechamente ligado al Dínamo de Zagreb. Uno de sus dirigentes, Zlatko Canjuga (foto), apodado "el César", llevó las riendas del equipo siguiendo las órdenes del hombre fuerte de la Croacia independiente y fundador del HDZ, Frandjo Tudjman. Incluso los avatares de la política nacionalista estuvieron detrás de los frecuentes cambios de nombre del equipo, originalmente llamado Dínamo, luego Hask Gracanski, después Croacia, y ahora nuevamente Dínamo.

Haga clik aquí para ver la segunda parte de esta nota.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en el semanario Brecha, de Uruguay, el 6 de julio de 2001)

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

29 enero 2001

Gitanos del Este

El Festival Khamoro de Música del Pueblo de Roma (que es como se autodenominan los gitanos), fue uno de los principales eventos que se realizaron bajo el sello Praga Capital Cultural Europea 2000. Transcurrió en la sala de la galería Lucerna, un laberinto art nouveau situado en el centro de la ciudad al que se entra pasando por debajo de una estatua de espuma plast que desacraliza al padre espiritual de los checos, San Wenceslao, a quien se lo muestra montando un caballo colgado del cielo raso en un conjunto ecuestre. De no ser por el detalle de que el jinete no parece darse cuenta que su caballo está patas arriba y que en lugar de estar sentado en el lomo lo está en la barriga, sería una copia exacta del monumento que corona la principal avenida de la ciudad.

La noche final, que fue televisada en directo para todo el país, pasaron por el escenario grupos gitanos de toda Europa del Este y los Balcanes, de la ex Unión Soviética, de España, de la India, y hasta de Noruega. Pero la República Checa no es el pais del área donde puede encontrarse una mayor presencia musical gitana, a pesar del éxito de los discos de Bera Vila o Gothart. El predominio de lo gitano debe buscarse en Eslovaquia, Rumania y Hungría. Los dependientes de varias disquerías de Budapest coincidieron en señalar que los grupos gitanos húngaros más rigurosos son Kalyi Jag (Fuego Negro, foto), Androdom, y Muzsikás.

==Cuarta parte de cuatro

* 1- Después de Kusturica: Tiempo de música balcánica
* 2- Dalaras y Alexiu
* 3- Los oídos alerta

(Publicado en Brecha en enero de 2001)

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Los oídos alerta

La flauta del dios Pan y las liras que tañen los efebos en la cerámica ática que se conserva en las vitrinas del Museo Arqueológico de Atenas, permiten suponer que la música helénica del período clásico fue algo muy diferente a los aires balcánicos, casi gitanos, de la actualidad. En toda Grecia las tabernas y los ómnibus repiten los hits de moda, los cuales, contra todo prejuicio, muestran una personalidad que los distingue de los ritmos internacionales de consumo masivo en las otras ciudades de Occidente. En Atenas es posible armar el rompecabezas de la música popular manteniendo los oídos alerta y visitando las disquerías para griegos en lugar de las tiendas para turistas.

Viajar por Grecia en 1999 equivalía a escuchar, casi en todas partes, las voces de Notis Sfakianakis y de Despina Vandi; si se llega al hotel y se prende el televisor, el canal que ofrece videos de música griega moderna las 24 horas, confirma esta preminencia. El último disco doble que lanzó Sfakianakis se transformó en triple platino con 300 mil copias; Deca Edolez (Los diez mandamientos) de Despina Vandi quedó en segundo lugar. Ambos artistas hacen una música comercial y pegadiza, casi "de discoteca", pero apelan a una fusión del pop con los ritmos griegos más vernáculos que le otorga su carácter.

El mismo mecanismo de atender a lo que escucha el chofer del ómnibus que conduce a los yacimientos, permite descubrir nombres más rigurosos que los disfrutables Sfakianakis y Vandi. Luego sólo resta intentar que el mozo de una cantina o la dependienta de alguna tienda de recuerdos acepten (no siempre de muy buen humor) escribir en cualquier trozo de papel el nombre del cantante que está sonando en sus parlantes. Es muy probable que en esa servilleta de papel, o en el reverso de esa factura, aparezcae el nombre de Dimitra Galani, o los ya citados Alkistis Protopsalti y Giorgios Dalaras.

Galani, intérprete favorita de la actriz y ex Ministra de Cultura Melina Mercouri, lleva editados ochenta álbumes en sus más de treinta años de carrera. En esa avalancha de discos ha interpretado desde piezas de los principales compositores griegos contemporáneos (como Hadjidakis o Theodorakis) hasta música bizantina, pasando por baladas de John Lennon, lo que ha sumado a su popularidad un estatus de artista de culto. El joven que atendía la tienda de discos en Plaka -grueso, barbado y de atuendo heavy metal- extendió su último compacto con el gesto de quien está sirviendo un manjar cocinado por él mismo.

==Tercera parte de cuatro

* 1- Después de Kusturica: Tiempo de música balcánica
* 2- Dalaras y Alexiu
* 4- Gitanos del Este

(Publicado en Brecha en enero de 2001)

Etiquetas: , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Protopsalti, Dalaras y Alexiou

El siguiente trabajo de Bregovic fue el que hizo con la griega Alkistis Protopsalti, quien entre otras canciones recreó con su particular voz algunos de los temas de Tiempo de Gitanos, originando el disco Paralekstika (foto). Al igual que Kavafis, uno de los más grandes poetas griegos, Alkistis Protopsalti nació en Alejandría, la ciudad que Alejandro Magno fundó en Egipto y que es, en buena parte de su herencia cultural, esencialmente helénica. Ese origen está presente en el primer disco de Protopsalti, quien a los 18 años (1975) grabó Tetralogía, basada en poemas de Kavafis, Seferis, Karyotakis y Ritsos. Fue el inicio una carrera en la que editó decenas de discos, en varios de ellos regresando a los poetas contemporáneos (como en Prosanatolismoi, de 1984, basado en obras de Elitis musicalizadas por Andriopulus). En los últimos años cada uno de sus trabajos ha logrado rápidos éxitos de ventas, como ocurrió con San Ifestio sobre letras de Lyna Nikolakopoulou (la misma escritora con la que colaboró en Paralekstika, de Bregovic) que fue disco de platino en sólo tres meses. La presunción de que el creador yugoslavo es el mejor anfitrión para conocer lo más interesante de la música griega actual, parece confirmarse con su aparcería junto a Giorgios Dalaras.



En la escena musical griega, una de las escasas figuras que puede compararse a Protopsalti en trayectoria y popularidad es Giorgios Dalaras, quien en el marco de una de sus giras se presentó en Montevideo y que en julio del 2000 llegó nuevamente a Buenos Aires aunque -esta vez- sin cruzar el Río de la Plata. Una buena prueba de esa popularidad son las canciones de su autoría que suenan constantemente en las radios de los taxis o las tabernas de Atenas, así como la abundante oferta de diferentes compactos que hay en todas las disquerías griegas, entre las que se destacan paquetes de doce títulos que se venden en una presentación que semeja un archivador de oficina en miniatura. Un indicador de su rigurosidad musical es su partenariato con las más connotadas figuras de la música griega y balcánica: en uno de sus últimos discos, Tesaloniki-Giannena (1998), interpreta músicas de Goran Bregovic, obteniendo como resultado un exquisito material si pasamos por alto un insufrible surco en el que Dalaras rapea a dúo con una supuesta estrella infantil de la canción griega.

Una breve biografía de Dalaras debe decir que nació en el puerto del Pireo en 1949, hijo de un cantor popular e instrumentista de cierto renombre. En 1974 Mikis Teodorakis le propone cantar las 18 canciones de la patria amarga, escritas por Yiannis Ritsos durante la Dictadura de los Coroneles. A pesar que en 1966, a los 16 años, había editado su primer disco, es ese trabajo con Teodorakis el de su verdadera mayoría de edad. Desde entonces lleva vendidas ocho millones de placas en las que ha cantado desde música bizantina hasta una versión de la Misa Criolla de Ariel Ramírez, y ha compartido escenario con nombres como Paco de Lucía o Al di Meola.

En dos de los principales discos del inicio de su carrera, Asia Menor e Himnos Bizantinos, Dalaras canta junto a la otra gran figura griega que estuvo en Uruguay: Haris Alexiou (se pronuncia Alexiu). Esta cantante nació en la Tebas de Asia Menor, una zona de la Turquía actual que tiene raíces históricas profundamente helénicas. Ese origen permite a Alexiou mezclar la música griega folklórica (demótica) con lo más refinado de la música oriental (smyrneika), en un estilo personal que ha sido calificado de bizantino. Si se repasa la discografía de Alexiou, una vez más aparece Teodorakis en el impulso inicial de una carrera. Otro nombre que puede considerarse denominador común en la trayectoria de los principales intérpretes es el de la escritora Lina Nikolakopoulou; sus letras las cantó Protopsalti y también Alexiou (en su álbum Di Efchon, de 1992). Las colaboraciones de Alexiou no se detienen allí, sino que ha trabajado en conjunto con el italiano Nino Rota o con la canadiense Loreena McKennitt.

Junto a Dalaras y Protopsalti, Haris Alexiou forma la trilogía de intérpretes de mayor personalidad de la música griega de hoy, que suman a su rigor un abrumador éxito comercial. En conjunto, estos artistas componen un mapa con el que cualquier visitante puede orientarse para dar con los sonidos que le dan a la música de Grecia un rostro balcánico y mediterráneo.

==Segunda parte de cuatro

* 1- Después de Kusturica: Tiempo de música balcánica
* 3- Los oídos alerta
* 4- Gitanos del Este

(Publicado en Brecha en enero de 2001)

Etiquetas: , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

19 enero 2001

Después de Kusturica: Tiempo de música balcánica

El auge de la música balcánica no es exclusivo del Uruguay. La apoteósica participación de la banda de Bregovic en el espectáculo callejero que la RAI montó en Roma el último Primero de Mayo, la portada de la versión polaca de la revista Hola dedicada a mostrar la nueva casa del compositor, y la elección de los bronces yugoslavos para cerrar el festival mundial de música gitana Khamoro que se celebró en Praga a mediados del año 2000, son sólo algunos elementos que permiten hablar de una tendencia globalizada.

La balcánica es una conflictiva región europea que desde la Edad Media ha estado en la frontera entre Oriente y Occidente, y que modernamente dio lugar a la dos guerras internacionales que prologaron la Primera Guerra Mundial, que estuvo en el eje de la desaparición del imperio otomano, y que en los noventa volvió al centro de la atención pública con los conflictos de Bosnia y de Kosovo. Los Balcanes están conformados por prácticamente la totalidad de la ex Yugoslavia (excepto Eslovenia), Bulgaria, Albania, Grecia y Turquía. En su música, además de la influencia otomana originada en cinco siglos de dominio, se produce el cruce cultural de casi una decena de nacionalidades entre las que se destaca una fuerte nota gitana.
Dentro de esa corriente mestiza, el nombre más conocido internacionalmente es el de Goran Bregovic.

A partir de su figura, a través de sus diferentes colaboraciones con músicos de los diferentes países del área, puede construirse un boceto de ese complejo mapa sonoro. Nacido en Sarajevo en 1950 de una madre croata y un padre serbio, y casado con una musulmana, Bregovic encarna la conflictiva multiculturalidad de la ex Yugoslavia. Luego de llegar a la música como guitarrista de la banda de rock "Bestias", inició una carrera de compositor que lo ha situado como uno de los músicos balcánicos más célebres, sobre todo a raíz de su participación en las bandas sonoras de los filmes dirigidos por su amigo y compatriota Emir Kusturica. Fue la sound track de Tiempo de Gitanos la que le permitió editar su primer disco para un sello internacional (Polygram) en 1990, luego de 16 años de trabajar con las productoras de fonogramas Jugoton y Kamarad de Belgrado. Esta entrada en el mundo de la música para cine de la mano de Kusturica, director dos veces premiado en Cannes, le permitió llegar a la banda de sonido de superproducciones como La Reina Margot.

==Primera parte de cuatro

* 2- Dalaras y Alexiu
* 3- Los oídos alerta
* 4- Gitanos del Este

(Publicado en Brecha en enero de 2001)

Etiquetas: , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

21 diciembre 2000

Sandjak: el país que nunca existió

A pesar de que declaró su independencia el 27 de octubre de 1991, Sandjak sigue siendo parte de la Federación Yugoslava. Este territorio de mayoría musulmana, que limita con Bosnia y con Kosovo, ha integrado en la última década la lista de lugares en los que puede desatarse la próxima crisis balcánica. En la misma elección en la que Sandjak declaró su independencia, y en la que se negaron a participar los serbios y los montenegrinos, fue elegido como presidente Souleiman Ugljanine, dirigente del Partido de Acción Democrática de Sandjak, vinculado a los musulmanes de Bosnia-Herzegovina.

En Sandjak viven casi medio millón de personas repartidas en once distritos, cinco de los cuales están en Serbia y seis en Montenegro, lo que aumenta su conflictividad potencial tanto por su situación interna como ante una eventual independencia montenegrina. Contrariamente a los albanokosovares que se distinguen a la vez por la lengua, tradiciones culturales y religión, los musulmanes de Sandjak (54 % de la población) hablan el serbocroata y no se diferencian de los otros habitantes de Serbia más que por su religión. La declaración de independencia, que nunca pasó de ser una expresión de deseo, sirvió de excusa para un silencioso enfrentamiento entre musulmanes y serbios, que ha ocasionado el éxodo de buena parte de los primeros. A fines de 1999 había 27.000 refugiados de Sandjak en Bosnia, la mayoría de los cuales aún no ha regresado.

Durante los bombardeos de la OTAN a Yugoslavia en ocasión del conflicto de Kosovo, un número importante de soldados yugoslavos fueron desplegados en Sandjak. Contrariamente a lo esperado, en ese momento se produjo una extraña alianza: comerciantes musulmanes se ofrecieron a pagar los gastos de mantenimiento de los soldados serbios, desembolsando el equivalente a un millón trescientos mil pesos uruguayos. Buena parte de ese dinero provino de las fábricas de pantalones vaqueros que producen imitaciones baratas de modelos Levis y Versace. Terminada la guerra, esta alianza permitió una tregua en las tensiones entre ambas comunidades, las que ahora deben enfrentar un enemigo común: el desempleo.

==Novena parte de nueve

* 1- El lugar del odio (Guía para entender la ex Yugoslavia)
* 2- Yugoslavia: “no existe más que en teoría”
* 3- Montenegro busca su lugar
* 4- Croacia y el camino de la tolerancia
* 5- Bosnia-Herzegovina: dos países en uno
* 6- Eslovenia y Macedonia: los dos polos
* 7- Las tres Yugoslavias
* 8- Problemas pendientes

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Quepasa en diciembre de 2000)

Etiquetas: , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Montenegro busca su lugar

Desde mediados de julio el público catalán puede ver y tocar un viejo cartel metálico con un mapa del casco antiguo de Dubrovnik y una flecha roja que le indica al turista "usted está aquí". El cartel está perforado por decenas de balazos. Un artista croata lo desmontó de su sitio y lo colocó en una galería de arte. Fue elegido para integrar una muestra itinerante sobre 50 años de arte en los países del ex campo socialista que actualmente se encuentra en Barcelona y que en abril estuvo en Budapest. Duvrovnik, hermosa ciudad de calles de mármol que alguna vez rivalizó con Venezia por el control del Mar Adriártico, sufrió uno de los más duros sitios durante la guerra que siguió a la desintegración de Yugoslavia.

Este 24 de junio, unos kilómetros al sur de esa ciudad, los presidentes de Croacia, Stipe Mesic (foto), y de Montenegro, Milo Djukanovic, sostuvieron un polémico encuentro a favor de la reconciliación, que les valió la calificación de "traidores" por parte de los sectores nacionalistas radicales de sus respectivos países. Con este acercamiento, los mandatarios intentan crear las condiciones para la realización de proyectos económicos comunes con ayuda de la comunidad internacional, como la futura autopista que unirá Italia con Grecia pasando por Albania, Montenegro, Croacia y Eslovenia.

La construcción de la autopista deja en un segundo plano el conflicto por la ocupación de la península de Prevlaka. Perteneciente a Croacia y tomada por los yugoslavos en 1991, Prevlaka está actualmente controlada por una misión de Naciones Unidas en espera de que se encuentre una solución definitiva. El acercamiento de los presidentes croata y montenegrino debilita la posición de la Federación Yugoslava, que Montenegro integra junto a Serbia.

Ese tema tal vez esté en el fondo de la tormenta que se desató a propósito de las disculpas que Djukanovic presentó a Mesic por la participación de ciudadanos montenegrinos en la agresión contra Duvrovnik. El diario de Belgrado Politika, favorable al presidente yugoslavo Slobodan Milosevic,declaró que Djukanovic había "ensuciado la reputación de los orgullosos montenegrinos arrodillándose ante el presidente croata Stipe Mesic"

Sin embargo, las críticas más peligrosas vinieron del interior de Montenegro, donde los nacionalistas serbios pretenden utilizar el gesto del presidente para pedir que Milosevic invada Montenegro. "No hay ninguna duda que con sus disculpas dirigidas a Croacia, el régimen montenegrino entró en la fase final de la traición, pidiendo abiertamente la ocupación de esta parte del país", declaró en Podgorica, capital de Montenegro, Velizar Nikcevic, líder del Partido del Pueblo Serbio.

==Tercera parte de nueve

* 1- El lugar del odio (Guía para entender la ex Yugoslavia)
* 2- Yugoslavia: “no existe más que en teoría”
* 4- Croacia y el camino de la tolerancia
* 5- Bosnia-Herzegovina: dos países en uno
* 6- Eslovenia y Macedonia: los dos polos
* 7- Las tres Yugoslavias
* 8- Problemas pendientes
* 9- Sandjak: el país que nunca existió

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Quepasa en diciembre de 2000)

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Yugoslavia: “no existe más que en teoría”

La situación al interior de la Federación Yugoslava es tan tirante, que el presidente de Montenegro, Milo Djukanovic, dijo que "hace tres años que ninguna institución federal funciona en Yugoslavia, y el país no existe más que en teoría", de acuerdo con una entrevista publicada por el semanario yugoslavo Nin este 29 de junio.

Una semana después, el Parlamento aprobó enmiendas a la Constitución de la Federación, que disminuyen el protagonismo de Montenegro y que habilitan la reelección del presidente Slobodan Milosevic. En este contexto no extraña el boicot montenegrino a las elecciones federales de este 24 de setiembre, postura a la que podría sumarse el principal partido serbio de oposición, el Movimiento de Renovación Serbio encabezado por el político disidente Vuk Draskovic (foto), quien afirma que los comicios carecen de garantías. Si Draskovic cumple su amenaza, se verían seriamente comprometidas las posibilidades de éxtito de la alianza opositora que a fines de julio resolvió presentar un candidato único contra Milosevic.

Pero los problemas entre Serbia y Montenegro van más allá de lo electoral. En un artículo publicado por El Correo de los Balcanes a principios de julio de este año, el periodista montenegrino Zoran Radulovic aseguró que se está produciendo una "huida en masa" de ciudadanos serbios hacia Montenegro "para escapar de la cruel realidad del régimen de Milosevic". No sólo se trasladan personas individuales sino también colectivos, como es el caso del diario serbio de mayor tiraje, Blic, que se escribe en Belgrado pero se imprime en Montenegro debido a que las imprentas estatales se negaron a dejarlo ingresar a las rotativas. Los redactores del principal medio opositor, Glas javnosti, aspiran a ser los próximos en mudarse de ciudad.

Muchos de los nuevos refugiados también buscan una mejoría en su situación económica. Radulovic cuenta la historia de Jelena, una psicóloga de treinta años de edad que cambió su consultorio en el norte de Serbia por un puesto de mesera en un balneario montenegrino, lo que le permitió quintuplicar sus ingresos mensuales, que cuando vivía en Novi Sad equivalían a 420 pesos uruguayos; una historia inversa a la que se registraba antes de la guerra de los noventa, cuando los montenegrinos emigraban a Serbia en busca de trabajo. Pero no todos los que realizan el cambio de residencia por razones económicas lo hacen para huir de la pobreza. "Las reglamentaciones montenegrinas son más liberales que las serbias. Las licencias de importación y exportación son más simples o directamente no son necesarias, y los controles de impuestos y financieros son raros y menos rigurosos", dijo el empresario Goran Vesic.

==Segunda parte de nueve

* 1- El lugar del odio (Guía para entender la ex Yugoslavia)
* 3- Montenegro busca su lugar
* 4- Croacia y el camino de la tolerancia
* 5- Bosnia-Herzegovina: dos países en uno
* 6- Eslovenia y Macedonia: los dos polos
* 7- Las tres Yugoslavias
* 8- Problemas pendientes
* 9- Sandjak: el país que nunca existió

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Quepasa en diciembre de 2000)

Etiquetas: , , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

El lugar del odio (Guía para entender la ex Yugoslavia)

Las elecciones yugoslavas de este 24 de setiembre mostrarán, por primera vez, a un candidato único de la oposición disputándole el poder al actual mandatario Slobodan Milosevic; sin embargo, estarán empañadas por el anunciado boicot de Montenegro, el único socio de Serbia que aún permanece en la Federación. El resto de las antiguas repúblicas yugoslavas, nueve años después de la desintegración del país y a un año de finalizada la última guerra que lo tuvo por escenario, forman un mosaico de cinco estados independientes, cuatro de los cuales aún no han podido resolver las tensiones étnicas entre sus siete colectividades principales.

Los reclamos de autonomía de los albaneses de Macedonia, la pulseada por el control del norte de Kosovo, y el deseo de independencia de Montenegro, son los factores que al momento actual tienen más posibilidades de desencadenar un nuevo conflicto. Mientras el difícil avance de las posiciones moderadas en Croacia y Bosnia favorece la estabilidad de la región, sólo Eslovenia parece haber consolidado el camino de la paz.

La Yugoslavia comunista que surgió después de la Segunda Guerra Mundial desapareció en 1991. Hoy existen en su antiguo territorio cinco países diferentes: Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, la Ex República Yugoslava de Macedonia (FYROM, por sus siglas en inglés), y una nueva Federación Yugoslava. Dos de esos países están a su vez divididos, por lo que el conjunto de cinco estados equivale a siete repúblicas. En uno de los casos, Bosnia-Herzegovina, la división del país en mitades surgió como único medio para detener la guerra y dio lugar a la existencia de la República Sprska (de mayoría serbia), y de la Federación de Croatas y Musulmanes.

En el otro caso no se trata de una división sino de una alianza, ya que las repúblicas de Montenegro y Serbia resolvieron permanecer dentro del marco de una nueva Federación Yugoslava. En el mosaico de la ex "tierra de los eslavos del sur", que es lo que significa el nombre Yugoslavia, existen aún otras dos entidades políticas, en este caso con un estatuto de provincias autónomas dentro de Serbia: Vojvodina, habitada por una importante minoría húngara, y Kosovo, actualmente bajo administración de las Naciones Unidas y cuya reintegración a Serbia parece la opción menos probable para su futuro.

La desarticulación de un país en el que convivían siete grupos étnicos principales (albaneses, croatas, eslovenos, macedonios, montenegrinos, musulmanes bosnios, y serbios) y su transformación en siete repúblicas puede parecer, a primera vista, una solución definitiva. Sin embargo, cada uno de los países, a excepción de Eslovenia, conserva en su interior por lo menos alguno de los factores de inestabilidad que ocasionaron las tres guerras que después de 1991 terminaron con la existencia de la Yugoslavia comunista.

Los croatas y los eslovenos son católicos, los serbios son cristianos ortodoxos al igual que los macedonios y los montenegrinos, en tanto que los bosnios son musulmanes y comparten esa fe con los albaneses de Kosovo y Macedonia aunque no con los de Albania que son mayoritariamente no creyentes. Esta realidad religiosa está en el origen de las divisiones y alianzas que se han tejido durante los últimos cinco siglos, desde que la derrota del reino serbio a mano de los turcos otomanos transformó los Balcanes en una fuente permanente de rebeliones y enfrentamientos; durante ese período las distintas colectividades nacionales encontraron en la religión el refugio para no perder su identidad y la fuerza para luchar por su existencia como nación.

==Primera parte de nueve

* 2- Yugoslavia: “no existe más que en teoría”
* 3- Montenegro busca su lugar
* 4- Croacia y el camino de la tolerancia
* 5- Bosnia-Herzegovina: dos países en uno
* 6- Eslovenia y Macedonia: los dos polos
* 7- Las tres Yugoslavias
* 8- Problemas pendientes
* 9- Sandjak: el país que nunca existió

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Quepasa en diciembre de 2000)

Etiquetas: , , , , , , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

12 diciembre 2000

La crisis demográfica país por país

Albania. La tasa de abortos se triplicó entre 1989 y 1994 (de 18 cada cien nacidos vivos pasó a 54), implica que en la década de la transición dejaron de nacer más de un cuarto millón de niños.. Entre 1990 y 1997 se estima que el 40 por ciento de la población que tenía entre 19 y 40 años había emigrado.

Bulgaria. El número de abortos disminuyó de 132 mil en 1990 a 98.600 en 1996. Sin embargo, el saldo demográfico es negativo ya que hubo una caída aún más pronunciada en el número de hijos concebidos (que cayó de 1,9 a 1,24 por mujer) por lo que entre 1990 y 1996 la población decreció en lugar de crecer, registrándose un “faltante” de 400 mil personas.

Croacia. Registró un descenso radical de la tasa de abortos, a consecuencia de la cual en la década de la transición nacieron 288 mil niños que no hubieran nacido durante el comunismo. La incidencia de los refugiados que abandonaron el país por la guerra, que actualmente superan los 200 mil, relativiza el peso de este buen desempeño demográfico.


Eslovaquia. Hay 26.000 nacimientos y 10.640 abortos menos por año, por lo que el saldo de la década es de 153.600 niños que dejaron de nacer.

Eslovenia. Aunque hay menos nacimientos también disminuyó la mortalidad, por lo que la tasa de crecimiento mejoró hasta llegar casi a nivel cero (estaba en -1,73).

Fyrom (Ex República Yugoslava de Macedonia). Menor número de abortos por año, y mayor índice de ancianos en situación de dependencia familiar. El saldo es favorable en 120 mil nacimientos.

Hungría. Crecimiento negativo (-3,7) y 21.260 nacimientos menos por año, lo que en la década suma 212.600 niños que nunca llegaron a nacer.

Polonia. Aunque casi desaparecieron los abortos de las cifras oficialmente admitidas (la tasa bajó de 14,6 a 0,1 cada 100 nacidos vivos), lo cual implica 60.610 abortos menos por año, cayó dramáticamente el número de nacimientos (111.639 menos cada año); lo que da por resultado un déficit demográfico mayor al medio millón de personas en la década (510.297).

República Checa. A pesar de que el crecimiento demográfico global es negativo (-2,1), el descenso en la tasa de abortos (que en 1989 casi equivalían a los nacimientos) compensó el descenso en la cantidad de hijos por mujer.Actualmente hay 29.333 nacimientos menos que en 1989, pero también 29.304 abortos anuales menos que en aquel momento.

Rumania. Es el que presenta un peor desempeño, tanto en abortos (292.900 más por año) como en nacimientos (186.461 menos por año). El total de la década muestra un “faltante” de casi cinco millones de personas (4:793.610).

Yugoslavia. La tasa de abortos bajó de 130,5 a 84,6 cada cien nacidos vivos, lo que da un resultado positivo de 620.424 niños en la década de la transición.

Nota: Las cifras aquí presentadas no toman en cuenta las pequeñas variaciones de población de un año a otro, a la vez que simplifican el complejo cálculo estadístico necesario para obtener el número exacto de “población faltante”; sin embargo, este trabajo con promedios no contradice sino que confirma el panorama general de la región que fue calificado por Naciones Unidas como de “catástrofe demográfica”.

==Quinta parte de siete

* 1- Después del Muro, una cortina de cristal
* 2- El espejo austríaco
* 3- La inseguridad básica
* 4- Dos casos: Eslovaquia y Chequia
* 6- Los niños que no nacieron
* 7- Los costos humanos de la transición

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 12 de diciembre de 2000)

Etiquetas: , , , , , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

15 septiembre 2000

Zejnil Delalic, musulmán

En 1992 Zejnil Delalic (foto) estaba a cargo de la coordinación de las fuerzas militares croatas y musulmanas en una zona de Bosnia conocida como Konjic; también comandó el Primer Grupo Táctico de las fuerzas musulmanas de Bosnia. Sus responsabilidades incluían autoridad sobre e campo de concentración de Celebici, para prisioneros serbios, en el que se llegaron a cometer sacrificios humanos. Según consta en los numerales 13 y 14 del expediente del ICTY, Delalic es responsable del asesinato del serbio Milorad Kuljanin en junio de 1992, víctima que de acuerdo al testimonio de uno de los guardias fue utilizada como sacrificio para el festival musulmán de Bairaim; un hecho alejado de las costumbres musulmanas que no incluyen este tipo de ritos. El expediente incluye otros homicidios de prisioneros, con nombre y apellido, atribuidos a órdenes directas de Delalic.

Junto a Delalic será juzgado otro musulmán, Hazim Delic (foto), a quien no sólo se le acusa de homicidios sino también de violaciones y torturas. Tanto Delalic como Delic son acusados de haber instaurado en el campo de concentración de Celebici “una atmósfera de terror creada por el asesinato y el abuso de los detenidos, y las condiciones inhumanas de vida pautadas por la insuficiencia de comida, agua, cuidados médicos, y por dormitorios y baños inadecuados. Esto causó en los detenidos severos daños físicos y psicológicos”. Junto a los delitos contra la humanidad, ambos acusados enfrentan cargos comunes como el robo, ya que además de torturar y asesinar se quedaban con el dinero y los relojes de los detenidos.

* Slobodan Milosevic, serbio
* Tihomir Blasik, croata

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 15 de setiembre de 2000)

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Slobodan Milosevic, serbio

Los números suelen ser traicioneros. Para comprender la verdadera dimensión de un criminal de guerra es necesario tomar cada una de las muertes como lo que es, un caso único, pero a la vez relacionarlas entre sí en un contexto más amplio que el individual.Brecha accedió a varios expedientes del ICTY, entre éstos el que acusa al actual presidente yugoslavo Slobodan Milosevic (Nota 2006: el acusado falleció en La Haya, durante el juicio).

Allí se indica, por ejemplo, que en la aldea de Bela Crkva, en la provincia de Kosovo, el 25 de marzo del año pasado fueron aniquiladas tres familias. Puestos uno a continuación del otro, en el frío ordenamiento alfabético de muertos en que inevitablemente se transforma un expediente judicial, los nombres muestran cómo el apellido Popaj se repite 22 veces; desde el abuelo, Hazer de 77 años, hasta el nieto de 14, Belul. El apellido Zhuniqui se reitera en 23 oportunidas, con la particularidad de que en este caso no sólo fueron asesinados los hombres y adolescentes, sino también mujeres y niños de 8, de 6 y de 4 años. La familia Spahiu perdió menos miembros, seis, pero de este núcleo no se dejaron sobrevivientes; fue asesinado Xemal Spahiu, su mujer Fnu, y sus cuatro hijas.

Lo sucedido en Bela Crkva no fue un hecho aislado. Las ordenes de Milosevic, según el expediente del ICTY, fueron cumplidas con similares características en otras aldeas. Un día después de cometida aquella matanza, el 26 de marzo, en dos aldeas gemelas, Velika Krusa y Mali Krusa, se acabó con treinta y seis miembros de la familia Shehu y con veintidos de apellido Batusha. El mismo día, en Dakovica, los serbios mataron a seis personas, la mitad de ellas del mismo núcleo familiar. Y al día siguiente, el 27, fueron asesinadas 19 personas en la aldea de Crkolez, todas ellas de apellido Imeraj, incluido un niño de dos años de edad.

* Tihomir Blasik, croata
* Zejnil Delalic, musulmán

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 15 de setiembre de 2000)

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

26 agosto 2000

Enemigos en la villa olímpica

por Roberto López Belloso

La conflictiva región de los balcanes llegará a Sidney con una novedad buena y otra mala. Será la primera vez que la dividida bosnia competirá con un equipo único en el que coexistirán atletas pertenecientes a colectividades étnicas que, en términos políticos, continúan considerándose enemigas; la noticia mala es que Montenegro ya anunció que será la última vez que participará junto a Serbia en un mismo equipo yugoslavo (foto), en una medida que resulta coherente con la opinión de su presidente, quien ha dicho públicamente que la actual Yugoslavia es un país que "no existe más que en la teoría".

La decisión de Bosnia-Herzegovina parece darle la razón al ideal olímpico de unir a los pueblos más allá de las diferencias políticas, religiosas o étnicas. Un ejemplo particularmente importante si se tiene en cuenta que los bosnios no están divididos por uno solo de esos factores sino por los tres a la vez. Luego de los acuerdos de paz de Dayton, Bosnia-Herszegovina adquirió un extraño estatus, única medida para detener la guerra, que la transformó en un Estado formalmente unido, pero en verdad integrado por dos países diferentes. Por un lado está la Federación de croatas y musulmanes, y por otro la República Serbia de Bosnia (Sprska), cada una de las cuales tiene su propio gobierno y controla la mitad del territorio bosnio. La presidencia de Bosnia es rotativa, un período los croatas, otro los musulmanes y otro los serbios, por lo que las nacionalidades no compiten entre sí, sino que se vota al interior de cada colectividad impidiendo que la contienda electoral reavive los odios que dejó latentes la guerra que acabó con la Yugoslavia unida. Hoy Bosnia-Herzegovina, con Sarajevo como capital, es uno de los cinco estados en los que se transformó la ex Yugoslavia en 1991; los otros cuatro son Croacia, Eslovenia, la Ex República Yugoslava de Macedonia, y una nueva Federación Yugoslava formada por Serbia y Montenegro.

Los bosnios competirán en lucha, judo, natación y -en una nota macabra teniendo en cuenta que la guerra de Bosnia se caracterizó por la brutalidad de los francotiradores- en tiro. A estas disciplinas puede agregarse la carrera de medio fondo si Jasmin Salihovic logra los tiempos que le permitan clasificar. Su pueblo natal, Srebrenica, fue escenario de una de las más conocidas masacres de la guerra de los Balcanes, ocurrida el 11 de julio de 1995 cuando las tropas serbias mataron a miles de civiles musulmanes. Hechos como este permiten suponer lo difícil que debe resultar para ambos bandos compartir la villa olímpica y, al menos por unas semanas, hacer a un lado no sólo el odio sino también el dolor. Sin embargo, aún falta mucho para que el experimento del Comité Olímpico de Bosnia-Herzegovina pueda ser imitado por las autoridades del fútbol en ese país, que por ahora prefieren mantener a los equipos en dos ligas separadas, una para serbios y otra para croatas y musulmanes.

La estrategia del Comité Olímpico de Montenegro de ser reconocido como participante independiente para los juegos de Atenas 2004, tendrá en Sidney el apoyo de Eslovenia, la más rica y menos conflictiva entre las ex repúblicas yugoslavas. Actualmente Montenegro integra, junto a Serbia, una alicaída Federación Yugoslava, pero su declaración de independencia parece inminente ya que ni siquiera participará de las elecciones federales que se realizarán a fines de setiembre de este año.
Los eslovenos, por su parte, están decididos a obtener en Sidney su bautismo como país con potencial deportivo. Cuentan con el antecedente de haber clasificado para la Eurocopa de fútbol que se desarrolló este año en los Países Bajos, donde compartieron la serie con sus ex vecinos, la actual Yugoslavia, a la que estuvieron a punto de sorprender adelantándose en el marcador por tres tantos contra cero en un vibrante encuentro que terminó empatado a tres. A los Juegos Olímpicos de Sidney, Eslovenia llevará 74 deportistas, entre ellos dos campeones mundiales de remo. En Atlanta 1996 Eslovenia presentó 37 atletas y obtuvo dos medallas de plata.

==Cuarta parte de ocho

* 1- No todo lo prohibido se puede hacer
* 2- La veté porque era mía
* 3- "Robo de atletas"
* 5- Aborígenes y drag-queens
* 6- Timor Oriental
* 7- Sobornos
* 8- Ecos de Vietnam

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en agosto de 2000)

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

19 agosto 2000

Extranjeros en su propia ciudad

Prishtina, ocho de la mañana. El termómetro registra catorce grados bajo cero. Se supone que el gran descampado blanco cubierto por la nieve es la amplia avenida que une el centro de la ciudad con el hospital general. La niebla cerrada impide tener ningún punto de referencia. El humo de olor agrio que despide la planta de energía eléctrica no contribuye a la visibilidad. Pero aún en el caso de que se llegue a la entrada del hospital general, en cuya puerta esperan los taxímetros, habrá que hacerse entender por los choferes. Por más que lo intente, el marine estadounidense que monta guardia junto a la entrada del hospital, poco podrá hacer para ayudar; se limitará a repetir, también en inglés, lo mismo que el taxista no entendió en un comienzo, enfatizando inútilmente palabras como "Down Town" o "Grand Hotel" y señalando con vehemencia un enorme mapa que trae de un contenedor que sirve de improvisada oficina de guardia.

A pesar de que viven en Kosovo desde hace más de quinientos años, los albanokosovares dan la impresión de ser recién llegados ya que no reconocen un mapa de su propia ciudad. La explicación parece simple: las calles de los planos de Prishtina están en idioma serbio, y esos nombres no coinciden con los que han utilizado desde siempre los albaneses.

Tal vez por eso, los primeros productos que llegaron a las mesas de los vendedores ambulantes de la capital fueron mapas desplegables de la República de Kosovo. La provincia autónoma yugoslava ya es para sus habitantes una república independiente. Ahí radica el principal problema de la autoridad internacional que la administra provisoriamente, y ahí está uno de los componentes claves de los últimos enfrentamientos que tuvieron lugar en la ciudad norteña de Mitrovica, la única en la que aún permanece un número importante de serbios. Los albanokosovares no aceptarán nada menos que la independencia, y eso resultará imposible mientras queden serbios en Kosovo. Esto llevó a los sectores albanokosovares radicales a desarrollar su propia "limpieza étnica" contra los serbios en los primeros meses posteriores a la retirada del ejército yugoslavo.

De los 27.000 serbios que habitaban Prishtina en 1991, hoy no quedan más que 1.500. La situación no es mejor en las zonas rurales: los 84 poblados de la municipalidad de Prishtina tenían, antes de la guerra, un estimado de 225 mil personas, de las que 180 mil eran albanokosovares, 30 mil serbios y 15 mil de otras nacionalidades; al final de octubre de 1999, quedaban menos de 600 serbios, de acuerdo con Naciones Unidas y el Centro para la Paz y la Tolerancia. El motivo, según el funcionario del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Ron Redmond, es que "los albanokosovares se están tomando la venganza con todas las letras, empleando la misma brutalidad y discrecionalidad que aplicaron los serbios con ellos".

El odio étnico va de la mano con los intereses económicos que a veces encubre, según se desprende de los últimos acontecimientos originados en Mitrovica. A mediados de febrero de este año, 50 mil albanokosovares marcharon desde toda la provincia para reclamar el cese de la división de la ciudad, y sólo un fuerte dispositivo militar de soldados franceses, británicos y estadounidenses, impidió que se enfrentaran con los 4.000 serbios que estaban dispuestos a defender su zona en una de las riberas del río. Mitrovica es la cabeza de una zona minera que en 1996 exportó productos por un valor superior a los 100 millones de dólares, convirtiendo a Trepca, la empresa que administra las 40 minas, en la principal de Yugoslavia. Hoy esa riqueza permanece en manos serbias. Como escribió la corresponsal de El País de Madrid, Yolanda Monge,"el puente de la vergüenza que divide Mitrovica se funda en algo más que siglos de odio interétnico y un pasado de sangre". Las palabras de Bajram Rexhepi, representante de los albanokosovares que viven en esa ciudad, no son tranquilizadoras: "nunca aceptaremos una división de Kosovo, y mucho menos que los serbios se queden con lo que nos pertenece. Iniciaremos una guerra si es preciso, pero Trepca no caerá en manos serbias, porque si perdemos las minas, perdemos todo".
No es difícil asociar este incremento de las tensiones en el norte de Kosovo, con los rumores sobre el inminente estallido de un conflicto en el sur de Serbia. Ambas áreas están una junto a otra, y ambas áreas esperan unirse en una República de Kosovo. La comunidad internacional no ve con buenos ojos ningún nuevo cambio en las fronteras actuales de lo que quedó de Yugoslavia, pero parece difícilmente realizable su ideal de convivencia en un estado plurinacional. Por ahora el protectorado de Naciones Unidas apoyado en las fuerzas de la OTAN contiene las tensiones, pero no podrán estar allí indefinidamente

Artículo de Roberto López Belloso publicado en el suplemento 'Qué pasa', del diario El País de Montevideo - 19 de agosto de 2000

==Tercera parte de tres

* 1- Kosovo y su laberinto
* 2- Los signos de la guerra.
* 3- Extranjeros en su propia ciudad.

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Los signos de la guerra

En la ciudad de Prishtina la presencia militar es mínima. De tanto en tanto un blindado-ambulancia con la sirena abierta atraviesa las calles, muy de vez en cuando pasa un camión con soldados. Sólo los jeeps testimonian la presencia de la OTAN en el centro de Prishtina. Pero si los soldados están prácticamente ausentes, los signos de la guerra y la destrucción están en casi todas partes.

El centro administrativo de la ciudad es el que guarda más testimonios del conflicto reciente. Edificios abandonados que muestran un gran hueco en los pisos superiores, sin duda el sitio exacto por el que penetraron los proyectiles que luego barrenaron la construcción dejando sólo las paredes en pie, como un macabro decorado ennegrecido por el fuego. Los dos o tres que aún pueden usarse están rodeados por alambradas de púas y alojan instalaciones de la Misión de Naciones Unidas.
Basta alejarse dos cuadras de esa manzana central, para que los signos visibles de la guerra queden atrás. Los edificios cercanos no fueron tocados por las bombas, lo que sugiere que el ataque no fue indiscriminado sino quirúrgico. El Hotel Grand, una de las moles más reconocibles de Prishtina, se alza en una proa que bulle de camionetas de organismos internacionales y, según cuentan los que han vivido otros conflictos, tiene el aspecto inconfundible de los hoteles en zonas de guerra. Esta percepción parece confirmarse con la imagen que da el recepcionista, con la barba semi-crecida y la deslucida chaqueta de lo que alguna vez quiso ser el uniforme de un hotel cinco estrellas. Si se le pregunta por algún sitio donde cambiar dólares por marcos alemanes, la moneda de curso legal en Kosovo, negocia él mismo el tipo de cambio, utiliza su billetera como caja registradora y da las gracias a modo de recibo de la transacción.

La realidad de Prishtina cambia en círculos concéntricos. Si el casco de la administración política de la ciudad es la zona de los edificios bombardeados y el círculo siguiente es el de la normalidad, alcanza con volver a alejarse dos o tres cuadras para encontrar de nuevo los rastros de la destrucción. Es el barrio del mercado. Todos los negocios, desde las gasolineras hasta los bares, exhiben banderas albanesas y estadounidenses. Si bien ha regresado el bullicio de los comerciantes, que reabrieron sus tiendas y peluquerías, de calle en calle pueden verse los locales arrasados por el fuego. Sólo los azulejos de lo que alguna vez fue un baño y la carcaza quemada de un aparato de aire acondicionado testimonian que en ese lugar hubo una construcción. En este caso, la responsabilidad no fue de las bombas de la OTAN sino de los paramilitares serbios que incendiaban las propiedades albanesas. No son muchos los sitios que aún están inutilizables. Las brigadas de obreros suelen necesitar poco más de un día para levantar un comercio de piezas prefabricadas supervisados por el propietario que los mira apoyado en la carrocería de su Mercedes Benz.

Otra vez es necesario salir algunas cuadras hacia la periferia para desmentir la idea de prosperidad que exhala el barrio comercial con sus boutiques y perfumerías. Entonces se podrá ver a familias enteras que se amontonan en anticuados complejos habitacionales. Allí sí se encuentra una presencia mayor de militares de la OTAN, lo que hace suponer que no sólo se trata de barrios más pobres sino también más conflictivos.

Artículo de Roberto López Belloso publicado en el suplemento 'Qué pasa', del diario El País de Montevideo - 19 de agosto de 2000

==Segunda parte de tres

* 1- Kosovo y su laberinto
* 2- Los signos de la guerra.
* 3- Extranjeros en su propia ciudad.

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Kosovo y su laberinto

En este blog hay disponibles numerosos artículos sobre Kosovo y el espacio balcánico. Además del que motiva este post, sugerimos leer El lugar del odio: guía para entender la ex Yugoslavia.

En cuanto a la información desde el terreno recomendamos Cuaderno de los Balcanes, crónica sobre la situación de las ex repúblicas yugoslavas. En una línea similar también puede leerse Los Balcanes según Rebecca West.

Si busca artículos sobre el espacio balcánico que incluyan tanto la mirada serbia como la albanesa sobre Kosovo, puede visitar los post El juicio a Milosevic, ¿criminales o héroes?, Milosevic y la vieja herida de la identidad, Monasterios del sur: el alma de serbia, Poesía épica: la saga de Kosovo, El ciclo de hierro de la venganza de sangre.

A continuación, el artículo de titulado "Kosovo y su laberinto"


Un año después de terminada la guerra de Kosovo, las tropas de la OTAN, que llegaron para proteger a los albanokosovares de los serbios, se ven obligadas a cumplir el rol inverso. Hoy, con la mayoría de los serbios expulsados por la revancha que se tomaron los albanokosovares apenas terminados los bombardeos de junio de 1999 , la conflictiva ciudad de Mitrovica es, paradojalmente, la única esperanza de construir una paz a la medida de lo que desea la comunidad internacional, es decir, en el marco de una sociedad multiétnica. Si los serbios de Mitrovica abandonan sus hogares, Kosovo quedará habitada sólo por albaneses y, tarde o temprano, deberá reconocerse a la provincia como un país independiente. Cuarenta explotaciones mineras aún en manos serbias demuestran que el conflicto no sólo se alimenta de odio.

La primer impresión que se tiene cuando se ingresa a Kosovo desde la Ex República Yugoslava de Macedonia, es la de un paso de intenso tráfico comercial. La frontera es congestionada y caótica. Mucho antes de llegar a la línea divisoria la carretera se va haciendo cada vez más estrecha debido a la fila de más de un centenar de camiones de carga que esperan, a un lado, con los motores apagados y los conductores pacientemente reclinados en sus asientos. Junto a ellos pasa una interminable caravana de vehículos oficiales, militares y de organismos internacionales, que intentan rebasarse unos a otros y discuten sus prioridades con los policías macedonios que tratan de poner orden en ciertos cruces de camino.

A medida que se acerca el límite internacional la marcha se hace más lenta, y ya comienzan a verse los adolescentes, casi niños, que con una carretilla pasan mercadería de un lado a otro, o que caminan abrazados a grandes bolsas de las que sobresalen cartones de cigarrillos americanos. Estos productos luego se venderán en algunos de los numerosos puestos ambulantes del centro de Prishtina; quince pesos uruguayos el paquete de cigarrillos, veinticuatro pesos un reloj chino de malla de plástico.

Del lado kosovar no hay ni un solo rastro del estado yugoslavo al que teóricamente pertenece la provincia. La frontera está controlada por soldados alemanes y polacos que integran las fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y la imagen que se recibe parece un juego de espejos con la que se tuvo del lado macedonio: otra vez la larga fila de camiones esperando por sus trámites aduaneros con los motores apagados, otra vez la caravana de vehículos de organismos internacionales, y una vez más los adolescentes kileros con sus carretillas para introducir o sacar mercancías en pequeña escala.

El resto del camino hasta llegar a la ciudad de Prishtina, capital de la provincia, está pautado por una sucesión de pueblos, casi todos alejados medio kilómetro de la carretera, en los que los principales signos de la destrucción que se vivió hace poco más de un año son los esqueletos retorcidos de decenas de autos incendiados. A la entrada de alguno de esos pueblos, y en la cabecera de todos los puentes, vehículos blindados de la OTAN montan guardia. No es la ruta tensa y desolada que se espera encontrar en un territorio que sufrió una catástrofe humanitaria de gran repercusión en los medios de comunicación.

A comienzos de los noventa la antigua Yugoslavia se dividió en cinco países independientes: Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Fyron (Ex República Yugoslava de Macedonia), y la Federación Yugoslava formada por Serbia y Montenegro. En ese momento Kosovo, del tamaño de Rocha, quedó integrado como provincia autónoma dentro de Serbia. Su autonomía fue eliminada en 1991, confirmando el viraje que el presidente Milosevic venía imprimiendo desde 1989 a la política oficial de la entonces Yugoslavia unida, que había pasado de la histórica defensa de la multiplicidad étnica a un decidido alineamiento con el sector serbio.

Las raíces del enfrentamiento entre serbios y albanokosovares se remontan a las invasiones turco-otomanas, y más concretamente a la batalla que el reino serbio perdió en Kosovo en 1389. Ese hecho es considerado fundacional por los serbios, para quienes Kosovo es el centro espiritual de su nación, a pesar de que al momento de estallar el conflicto de 1999 estaba habitado en un 90 por ciento por personas de origen albanés. En estos 610 años, la convivencia nunca fue fácil. Los serbios se refugiaron en la religión cristiana ortodoxa para no perder su identidad nacional y como forma de organizar su resistencia al poder imperial turco que recién fue expulsado hace un siglo. Los albaneses que habitan Kosovo son de religión musulmana, por esa razón aquellos serbios que se han convertido en propagandistas del odio étnico los señalan como herederos del invasor turco-otomano.

Ni los serbios ni los albanokosovares tienen que ir tan atrás para buscar justificaciones a sus enfrentamientos. Según el voluminoso informe sobre derechos humanos preparado por la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE), entre octubre de 1998 y junio de 1999 existió "una clara estrategia" en las violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas serbias. "Los paramilitares y civiles armados cometieron actos de extrema ilegalidad con la tolerancia y la complicidad de las fuerzas militares y de seguridad, cuyas propias acciones eran generalmente altamente organizadas y sistemáticas", indica el documento. Los hechos registrados van desde el asesinato al incendio de viviendas, pasando "por el uso de la violación como arma de guerra". Esta operación que fue calificada de "limpieza étnica" y que buscaba el insólito objetivo de expulsar de una provincia al 90 por ciento de sus habitantes, fue la causa original de las largas filas de refugiados que abandonaban la región, y que pudieron verse a diario en las imágenes de los noticieros de televisión entre marzo y mayo del año pasado.

Esta situación, sumada al fracaso de las conversaciones de paz desarrolladas en territorio francés, desembocó en una campaña de bombardeos de aviones de la OTAN sobre objetivos militares yugoslavos, la cual no sólo no estuvo libre de errores que causaron víctimas entre la población civil, sino que agravó las presiones serbias sobre los albanokosovares originando un número mayor de refugiados. Un mes más tarde, se llegó a un acuerdo que incluía la retirada total de las tropas yugoslavas de la provincia kosovar, y la instalación de una administración civil de Naciones Unidas apoyada por fuerzas de la OTAN. Esto no acabó con las violaciones de los derechos humanos, según lo demuestra la segunda parte del informe de la OSCE que analiza el período posterior a junio de 1999. Hubo sí, un cambio: las víctimas se convirtieron en victimarios. "Una motivación emerge claramente de este reporte: venganza. Por todas las regiones de Kosovo el deseo de venganza creó el clima para la vasta mayoría de las violaciones de los derechos humanos. A través de los ojos de los agresores albanokosovares, las víctimas habían participado de la violencia, o ellos creían que habían, tácita o activamente, colaborado con las fuerzas de seguridad serbias y yugoslavas. Dentro de ese clima de ansia de venganza emergió una tercera categoría de victimas: aquellos individuos o grupos que fueron perseguidos simplemente porque no se los había visto sufrir antes".

Artículo de Roberto López Belloso publicado en el suplemento 'Qué pasa', del diario El País de Montevideo - 19 de agosto de 2000

==Primera parte de tres

* 1- Kosovo y su laberinto
* 2- Los signos de la guerra.
* 3- Extranjeros en su propia ciudad.

Etiquetas: , , , , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo