04 marzo 2012

Mi vecino es una potencia

La necesidad de tener una mirada estratégica y comprender el mundo, no sólo el actual sino los escenarios de las próximas décadas. Lo inexorable del desarrollo de Brasil y la situación inédita de "ser vecinos, y por tierra, de uno de los centros mundiales". La posibilidad de una confederación sudamericana. La incidencia de la política doméstica argentina en su política exterior. Todos estos asuntos fueron parte de un diálogo con el politólogo Carlos Luján, especialista en temas internacionales.

—El mundo ha cambiado bastante en los últimos 20 años, desde aquel de la inmediata pos Guerra Fría con un solo centro en Estados Unidos, a esta realidad de múltiples centros.
—Sí, hoy vamos hacia una situación de multilateralismo atenuado. Digo atenuado porque no estamos en un mundo de veinte centros sino de cuatro, o a lo sumo cinco. En ese sentido el G 20 es un espejismo, por más que obviamente algunos de sus integrantes, como Argentina, lo viven como estar en la elite mundial. Con menos del 5 por ciento de la población mundial, 300 millones de personas, es muy difícil ser una potencia.

—¿Cuáles son los centros, entonces?
—Estados Unidos, China, India, luego Alemania con Europa...

—No Europa en tanto Unión Europea sino Alemania más el resto de Europa...
—... o una alianza francoalemana más el resto de Europa. Porque ¿qué son los polos o centros? ¿Son estados-naciones o son estados-naciones y sus regiones? Lo mismo pasa con el candidato a ocupar el quinto centro, que es Brasil. A mi modo de ver, para ocuparlo Brasil necesita a Sudamérica.

—¿Por eso el impulso que Brasilia le ha dado a la Unasur?
—Ahí hay una clave que podría sumar a 450 millones de personas, aunque me parece que no está totalmente definido en Brasil si el camino es Sudamérica o si el camino es Brasil en el mundo. Creo que las últimas elecciones mostraron diferencias importantes al respecto entre José Serra y Dilma Rousseff, que son explicadas razonablemente por el clivaje ideológico entre derecha e izquierda. Si bien ganó Dilma, que tiene una continuidad con la política más sudamericanista de Lula, es claro que también hay otra postura. Las diferencias serían entre si Brasil debe consolidarse y liderar Sudamérica, con lo que tendría un espacio que le permitiría ser un actor global, y las otras posturas que dicen que las relaciones deben ser mucho más fuertes con China o India y que el actor global es Brasil con sus 200 millones de habitantes y sus tasas de crecimiento altas, pero solo, aunque luego tenga acuerdos e incluso uniones aduaneras con el resto de Sudamérica.

—¿Cómo juega en eso Itamaraty? Porque vista desde Uruguay, la brasileña parece ser una diplomacia que tiene una política de Estado bastante consistente en relaciones internacionales.
—A mí me parece que la diplomacia brasileña todavía está procesando ese debate. Las políticas de Estado no se determinan en un momento y para siempre. Son construcciones colectivas que lleva muchos años procesar, y más en un país donde se tiene un cuerpo diplomático tan profesionalizado, hasta que en determinado momento se define "vamos para allá". Hoy me parece que no es obvio el rumbo. La prueba del nueve será lo que pase cuando haya alternancia de partidos en el gobierno, que la va a haber, ya sea en cinco años, en diez o en quince. ¿Esta línea se revierte o se mantiene? Esto tiene toda una gama de situaciones intermedias.

—¿Por ejemplo?
—De repente no es Brasil con Sudamérica o Brasil solo, sino Brasil con un Mercosur más Atlántico, ya con una Venezuela incorporada. En Brasil tampoco está claro qué sería lo mejor. Porque se puede decir "va a pasar esto pero lo mejor sería esto otro". No, ni siquiera eso está claro. Porque un liderazgo brasileño en Sudamérica tiene costos. Los demás países le dirán "muy bien, ¿ustedes quieren liderar?, ¿qué va a pasar con las asimetrías?, ¿cómo van a apoyar a los demás y qué es lo que piden a cambio?". Todo eso va a requerir unas dos décadas más de definiciones. Lo que me parece es que en un esquema u otro Uruguay está en una posición muy cercana a Brasil. En una construcción sudamericana estamos adentro. En el Mercosur ampliado estamos adentro. En algo que sea el Mercosur original también. E incluso uno puede decirse: ¿y si se llegara a dar que Brasil se corta solo? En esto me atrevo a hacer una hipótesis quizás un poco audaz: Uruguay es de los países que más condiciones tiene para ser de los que acompañen. Supongamos que mañana no se logra avanzar en un acuerdo Unión Europea-Mercosur y Brasil decide firmarlo solo, no es descabellado pensar que Uruguay se sumara, a diferencia de Argentina, que uno podría imaginar que estaría más distanciada. Obviamente hay que ver cuáles son las condiciones y si es beneficioso para el país. Hay un destino que va muy cerca de Brasil. Eso es una cosa que los uruguayos debemos empezar a pensar. Vamos a ser vecinos, y por tierra, de uno de los centros mundiales. Esa es una situación que nunca hemos vivido como país. Esto tiene sus cosas buenas y sus cosas de otro tipo, si no pregúntenle a México, o a Vietnam por su frontera con China. No es menor esto. Distinto es que se diga "vamos hacia un mundo bipolar entre China y Estados Unidos, con el resto de jugadores secundarios, es decir con un Brasil en la segunda división". Pero para lo que tenemos que prepararnos es para decirnos: ¿y si estamos realmente al lado de una potencia mundial, de uno de los cinco pesados aunque sea el menos pesado de esos cinco? Hay que estar preparados y preguntarse cómo se funciona en esa realidad. (...)

RUSIA Y JAPÓN

—¿Qué sucede con el resto de los países fuertes que no están en ese grupo de cinco que mencionó anteriormente?
—Si miro lo que me queda afuera de estos cinco está, por ejemplo, Rusia. Tiene armas nucleares pero tiene una economía que no está creciendo a los niveles de India o China, una población decreciente y una serie de problemas de vacíos territoriales sin una zona de influencia eslava importante. Eso no quiere decir que no tenga su importancia en el concierto internacional o que no pueda ser una potencia regional.

—También está Japón.
—Japón, tercera economía del mundo, hasta hace algo más de un año la segunda, pero con el problema de que no tiene una región de influencia, una tasa de crecimiento de población muy baja, problemas económicos. Esto le hace difícil dar el salto para ser uno de los polos o centros mundiales. Más bien me parece que la gran pregunta es hacia qué lado de la balanza va a caer, si en la zona de influencia China o en la de Estados Unidos. Esto último me parece lo más plausible. Si el centro del mundo es Eurasia, es como si Estados Unidos tuviera dos grandes "portaaviones": uno es Japón y el otro Gran Bretaña.

—El hecho de que China y Japón hayan comenzado a usar sus respectivas monedas para comerciar entre sí, ¿no implica un inicio de acercamiento? Es cierto que la historia entre ellos ha sido muy difícil.
—Cabría preguntarse si esa historia es más difícil que la que tiene con Estados Unidos, que el 6 y el 9 de agosto de 1945 le lanzó dos bombas nucleares, una en Hiroshima y otra en Nagasaki. Yo creo que la respuesta es que sí: es peor la enemistad entre China y Japón, a raíz de lo que ocurrió con la expansión imperialista japonesa...

—... con la masacre de Nanking, por ejemplo...
—... por ejemplo. Eso no implica que no puedan intensificar su comercio, pero no los veo en un programa de cooperación militar.

—Siguiendo con "lo que queda afuera" de esos cinco centros que mencionó, ¿qué pasa con el mundo musulmán?
—Ahí el punto es cuáles son los candidatos a posibles centros. Uno de ellos es Irán, pero le falta población –70 millones de habitantes me parece que no son suficientes–, y le falta su región de influencia ya que es un país chiita, que es la minoría del mundo musulmán, apenas el 10 por ciento, rodeado de países sunitas. Por otra parte está Indonesia, el país del mundo con mayor cantidad de musulmanes, tiene 200 millones de habitantes pero no son árabes, por lo que le falta nuevamente una zona de incidencia. Arabia Saudita podría ser el otro candidato, pero además de tener una teocracia muy dura posee una relación especial con Estados Unidos que le dificulta las cosas.

—También es compleja la relación de Pakistán con Estados Unidos. Aunque tiene armas nucleares también aparece aislado geográficamente.
—Y con un vecino, como la India, muy poderoso. Si bien la gente dice "hay mil quinientos millones de musulmanes", no aparece una potencia que pueda constituirse en centro. Si se deja de lado el mundo musulmán y se mira hacia África, hay dos potencias regionales, Sudáfrica y Nigeria, pero no me parece que alguna de las dos calce los puntos para liderar al África sub­sahariana. Incluso tomando en cuenta el crecimiento exponencial de la población de Nigeria –que se dice que en 50 años puede llegar a los 700 millones de habitantes–, tiene condiciones de miseria y corrupción que la complican. Esto no quiere decir que si uno piensa en la media docena de potencias regionales no aparezcan estos dos países, y después sean muy relevantes a la hora de las alianzas; uno puede pensar que sería muy importante una alianza de Brasil con Sudáfrica en el eje del Atlántico sur.

LOS BRIC

—Volviendo a los cinco países que sí se vienen conformando como centros o polos, hay tres –China, India y Brasil– que integran el grupo llamado bric. Parecería entonces que este entendimiento es cada vez más importante.
—No todos los bric son iguales. No son un conjunto de centros que se unen. Es un error pensar que los bric pasan a brics cuando se les agrega Sudáfrica y luego bricsi al añadir a Indonesia..., me parece que es un error pensar que eso lo vuelve algo que pasa a ser cada vez más importante. Habría que pensar los equilibrios de poder y las alianzas. Cuanto más fuertes sean los cinco polos más van a pensar en sus políticas de alianzas con independencia de si los une el hecho de ser potencias emergentes, que es lo que une a los bric. En un estadio de desarrollo específico, como puede ser el de la década del 10, podemos asistir a acercamientos de estos tres polos y sus regiones que dicen "bueno, estamos emergiendo, entonces vamos juntos". ¿Pero por qué pensar que van a transitar el mismo camino de la mano en la etapa siguiente? ¿Qué une a la cultura de Brasil con la de China? Para empezar tienen diferencias notorias en términos de sistema político. Un integrante de las elites de Brasil, ¿con quién se siente más cercano en la forma de ver el mundo? ¿Con las elites chinas o con las elites europeas? China es un modelo de mucha libertad (hace una pausa)... de mercado, y nula libertad política. ¿Ese es un modelo que vamos a compartir? Una cosa es que se tengan relaciones comerciales muy intensas y se pelee por lugares en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y otra es decir "acá se comparten valores y visiones de fondo". No necesariamente uno se tiene que alinear con alguno de los polos emergentes para tener más autonomía de los polos que existen desde siempre.

(Entrevista de Roberto López Belloso publicada en Brecha el 3-II-2012. Para leerla completa haga click aquí. La foto es de Oscar Bonilla)

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01 septiembre 2006

La seda y el uranio

La visita que la semana pasada realizó a dos ex repúblicas soviéticas el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, es el corolario de la más reciente ofensiva de la llamada “diplomacia de la seda”. Se trata de la atención política y comercial que Tokio tiene colocada sobre Asia Central con el objetivo de abrir rutas para productos que hoy son tan preciados como lo era la seda en tiempos de los hermanos Polo y su famoso sobrino: petróleo y uranio.

Precisamente, uno de los resultados concretos de esta gira, la primera de un jefe de gobierno japonés, fue el acuerdo firmado con Kazakhstán para proveerse de uranio. Aunque Japón no está solo en la carrera por el uranio kazajo. Según recuerda Kyoko Hasegawa en un artículo publicado en el Industry Week, la principal empresa nuclear rusa ya tiene un acuerdo con Kazakhstan para comercializar uranio en conjunto, una alianza que reviste carácter estratégico para la estatal Kazatomprom, ya que el socio ruso se encarga de tratar el mineral volviéndolo uranio enriquecido y aumentando su valor. Kazakhstán también aloja en su subsuelo la octava reserva petrolera del mundo. En ese campo China se aseguró un oleoducto que le proveerá de un sexto de sus necesidades de petróleo, en directa competencia con Estados Unidos, ya que Washington consiguió construir una ruta segura para que el petróleo del Caspio evite pasar por Rusia e Irán.

La siguiente escala en el viaje de Koizumi lo llevó a pisar suelo uzbeko, donde también obtuvo buenos resultados. Según destacan los cables de agencias internacionales, el presidente anfitrión, Islam Karímov (foto), aseguró que "Uzbekistán está dispuesto a ofrecer a Japón sus materias primas, especialmente el mineral de uranio". Pero no es uranio todo lo que reluce. El historial negativo de uzbecos y kazajos en el campo del respeto a las libertades civiles ha enturbiado en algo los éxitos diplomáticos japoneses. Hugh Barnes, del Foreign Policy Centre, calificó el acercamiento japonés como “puramente pragmático” y, en declaraciones a la BBC británica, se manifestó escéptico sobre el efecto positivo que esta “apertura al mundo” pueda traer para los derechos humanos en la región.

Más allá de esto, lo cierto es que Japón está tan sediento de minerales estratégicos para su matriz energética como lo están China y Estados Unidos. Desde 2004 el interés japonés viene generando foros internacionales para poder manifestarse en un ambiente de cooperación donde el carácter de donante principal que tiene Japón para varios proyectos de desarrollo en Asia Central (2500 millones de dólares desde la caída de la Unión Soviética) se conjugue con su intención de asegurarse recursos naturales. Sin embargo, también en este campo corre en desventaja en relación con Rusia y China, países que lideran el cada vez más influyente Organización de Cooperación de Shangai.

Una búsqueda de incidir en las codiciadas ex repúblicas soviéticas que para los japoneses parece algo casi tan difícil como fue para los chinos llevar adelante la expedición del General Qiang, a quien el emperador Wu, de la casa Han, envió con cien guerreros de elite a establecer, en el siglo II, una alianza contra los hunos y volvió diezmado. El otro lado de la moneda es que Qiang trajo de su frustrada campaña militar un mapa con posibles acuerdos comerciales que volverían al imperio más fuerte que las armas. Koizumi, cuyo mandato culmina el 20 de setiembre, parece empeñado en dejar no sólo el mapa de la ruta del uranio, sino también en firmar los primeros acuerdos con los socios más incómodos, para evitar ese trago amargo a quien lo suceda, y permitirle pilotar a Japón en su otra singladura estratégica del presente: la búsqueda de un asiento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.


(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 1 de setiembre de 2006)

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10 agosto 2005

Corea: desnuclearización

Las protestas contra el militarismo japonés no olvidaron el riesgo nuclear. Los convocantes de la protesta combinaron el rescate de la memoria con la seguridad ambiental de cara al futuro, por lo que exigieron la desnuclearización de la Península Coreana. Esta semana, sin embargo, el principal foco de preocupación nuclear no estuvo centrado en Corea sino en Irán. De acuerdo con lo informado por un cable de Europa Press, la Unión Europea (UE) lanzó el miércoles un ultimátum a Irán para que detenga las actividades nucleares en la central de Isfahán y vuelva a la mesa de negociación con Francia, Alemania y Reino Unido para pactar un plan de incentivos económicos y comerciales a cambio de una renuncia definitiva al enriquecimiento de uranio. Aunque la declaración no precisa qué medidas tomará la UE si Irán no responde positivamente, el despacho de la agencia de noticias reproduce un párrafo de la “Declaración de los Veinticinco” en el que se dice que "Irán se enfrenta a una importante elección. La puerta sigue abierta para continuar las negociaciones con Irán en el marco establecido por el acuerdo de París si detiene urgentemente todos los trabajos de conversión de uranio y se vuelve a comprometer a su plena suspensión. La UE espera que Irán elija esta vía".

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en agosto de 2005)

==Tercera parte de tres

* 1- Corea y Japón separados por el pasado
* 2- Derechos Humanos

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Corea y Japón: derechos Humanos

Las heridas provocadas por crímenes contra la humanidad tardan en cerrar. Muchas veces los gestos políticos pueden actuar como cicatrizantes o, por el contrario, pueden avivar el dolor que provocan antiguas heridas. El lunes pasado, coincidiendo con el aniversario del final de la ocupación japonesa en Corea, organizaciones defensoras de los derechos humanos de los países que en aquél momento estuvieron enfrentados, urgieron a líderes japoneses a no visitar un controvertido santuario de guerra en Tokio, que honra a dos millones y medio de muertos en la guerra, señalando que ello tensaría más los lazos bilaterales.

En ese santuario se recuerda a los soldados que fueron parte de las víctimas de esa guerra, pero también a los altos mandos acusados de crímenes contra la humanidad cometidos en perjuicio directo de civiles asiáticos. Los organismos convocantes le pidieron al gobierno japonés que “afrontara” su pasado militarista. “Las repetidas visitas de políticos japoneses al santuario de guerra, un símbolo del pasado militarista de Japón, es un importante obstáculo para construir relaciones pacíficas y orientadas al futuro entre los dos países”, indicó Choi Yeoul, uno de los organizadores.

Esta situación es la que está en el trasfondo de algunos de los recientes roces diplomáticos entre Japón y Corea del Sur. El más reciente de estos problemas estuvo originado en la aprobación de un texto escolar que ofrece una visión suavizada de la participación de Japón en el conflicto que marcó la primera mitad del siglo pasado. Algo similar había ocurrido este año entre Japón y China, lo que reafirma la dificultad que implica el pasado para la política exterior del Japón actual.

==Segunda parte de tres

* 1- Corea y Japón separados por el pasado
* 3- Medio Ambiente

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en agosto de 2005)

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Corea y Japón separados por el pasado

El 60 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en Asia motivó celebraciones que incluyeron gestos de acercamiento entre los gobiernos de Corea del Norte y del Sur, a la vez que se relanzaba el cíclico enfrentamiento entre japoneses y coreanos por razones de interpretación histórica.

No es fácil para los países asiáticos asimilar el fragmento de pasado contenido en los años de la Segunda Guerra Mundial, período que no coincide con el que se establece en Occidente para situar ese conflicto en una línea de tiempo. Para los asiáticos, la guerra que luego fue generalizándose hasta ser conocida como Segunda Guerra Mundial, comenzó con la invasión japonesa sobre una parte del territorio chino, en 1931, ocho años antes de que los nazis avanzaran sobre Polonia, y una década antes de que el ataque a la base naval estadounidense en Pearl Harbour iniciara la participación de Estados Unidos en el conflicto. Estas precisiones, realizadas por Yu Bin para el Asia Times, forman parte de un artículo en el que se brinda una visión asiática de un conflicto que suele ser analizado –en Occidente- desde una perspectiva europeocéntrica que reduce el capítulo asiático de la guerra a los episodios que fueron protagonizados por Estados Unidos.

Yu Bin recuerda, por ejemplo, que quienes tuvieron más víctimas no fueron los rusos, como habitualmente se cree, sino los chinos, a la vez que precisa que el mayor desequilibrio entre víctimas civiles y militares se produjo durante los ataques japoneses sobre otras naciones de Asia. Y si bien puede ser discutida su postura de situar el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1931, lo que resulta claro es que para los países asiáticos no resulta fácil lidiar con un pasado reciente en el que uno de sus vecinos, Japón, utilizó sistemáticamente el asesinato de civiles y la violación como armas de guerra. Un vecino que fue protagonista de episodios silenciados hasta hace poco, como la experimentación con seres humanos.

Este incómodo pasado también ha servido para fortalecer el discurso de unidad de los dirigentes de ambas coreas, confirmando la tesis de que no existe nada mejor que un enemigo en común para acercar a las partes, aunque se trate de un viejo enemigo. El Presidente de Corea del Sur, Roh Moo-hyun (foto), dijo el lunes pasado que “ahora, 60 años después de la liberación, la unidad nacional es una de las más serias tareas que debemos emprender”, agregando que la amarga historia de colonialismo del país también había sido atribuible en gran medida “a la división nacional frente a las fuerzas externas” en el siglo pasado.

==Primera parte de tres

* 2- Derechos Humanos
* 3- Medio Ambiente

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en agosto de 2005)

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10 julio 2005

Rusia-China: el oleoducto de Angarsk

En el momento en que se anunció la construcción del oleoducto de Angarsk, en marzo de 2003, ya se hablaba de este dilema. De acuerdo con lo publicado en su momento por La Estrella Digital, la ruta Angarsk-Daiqing, que quedaría en buena parte bajo control chino, tiene 2.400 kilómetros de longitud y podría transportar para el año 2010 hasta 30 millones de toneladas de crudo. El Angarsk-Najodka, aunque más largo y costoso (5.000 millones de dólares para 3.800 kilómetros de tuberías) preveía transportar hasta 50 millones de toneladas de petróleo y estaría bajo total control ruso. Si bien en 2003 se hablaba de una solución salomónica que resultaría en un “oleoducto bífido” que atendería los intereses de ambos megaclientes, todavía en junio de 2004 el tema Angarsk estaba presente en la entrelínea de los acuerdos sinorusos. Cuando la agencia EFE anunciaba que los Gobiernos de China y Rusia habían acordado crear una zona de libre comercio a ambos lados de la frontera, cerca del puerto pacífico ruso de Vladivostok, su reporte vinculaba el interés proactivo de China en las relaciones comerciales con los rusos a la expectativa de Pekín acerca de una solución favorable en el tema del oleoducto. Como contraparte, apuntaba la agencia española, Tokio se ha comprometido a invertir 5.000 millones de dólares en prospección de yacimientos, 7.700 millones en el tendido del oleoducto y mil millones en el desarrollo socio-económico de esta zona, con el fin de que Moscú decida trazar el oleoducto por el camino a Najodka.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en julio de 2005)

==Segunda parte de cinco

* 1- El oso y el dragón
* 3- Nuevo orden
* 4- El noveno de los ocho
* 5- Asia Central

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21 junio 2002

Tres frentes de la diplomacia china (IV)

Si Estados Unidos y ciertos círculos empresariales y políticos de Japón ven con temor las potencialidades chinas, desde Pekin se mira con desconfianza el acercamiento entre Rusia y Occidente. En ese caso el juego chino es de advertencia y apoyo. Intenta no dejar demasiado solo al presidente Putin, recientemente debilitado por su fracaso en el intento de mediar entre India y Pakistán por la crisis de Cachemira, pero a la vez que hace notar su temor ante un posible desdibujamiento ruso frente a las potencias occidentales, en las entrelíneas de esta preocupación de la diplomacia china por la suerte de su vecino se puede leer otra preocupación: la de una alteración del equilibrio regional en favor de Occidente. Así lo evidencian los comentarios chinos sobre la “prueba asimétrica de fuerza” que implicó el llamado “mecanismo 20”, por el cual Rusia estableció formalmente, este 28 de mayo, un concejo militar conjunto con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Según la OTAN, "esto marca el final de la mentalidad de la guerra fría y representa un cambio en la psicología y modo de pensar de ambos lados", mientras que el lado ruso lo describe como "un nuevo canal para la cooperación política entre ambas partes". La mirada china es menos optimista. Vaticinan que en cuanto la coyuntura deje de ser favorable, “probablemente la OTAN se deshará de Rusia”. El comentario del Diario del Pueblo en su edición de este 4 de junio no puede ocultar cierto tono irónico: “Una prueba asimétrica de fuerza entre Rusia y Estados Unidos en la mesa de negociaciones (cuyo) resultado también será inevitablemente asimétrico. A pesar de esto, la gente de buen corazón espera aún que pueda traer al mundo un mayor sentido de seguridad”.

El miedo a China

El temor a una amenaza China que algunos políticos japoneses de derecha agitan de tanto en tanto, tiene bases que no son nuevas en la opinión pública de ese país. En 1997 se realizaron cuatro sondeos de opinión pública, simultáneamente, en Japón y Estados Unidos, sobre cuestiones comunes de seguridad. El público de ambos países opina que hay que prestar suma atención a China durante los próximos 20 años. Japoneses y estadounidenses colocan a China en segundo lugar como la más probable amenaza militar en el futuro, aunque difieren sobre cuál es la primera; mientras que para los estadounidenses es Oriente Medio, para los nipones es Corea del Norte.

La capacidad nuclear china no es ajena a este temor. Según el número de mayo de este año de la publicación Proliferation Brief, actualmente los chinos tienen capacidad de golpear ciudades estadounidenses con aproximadamente veinte misiles de largo alcance Dong Feng-5, cada uno de ellos armados con una cabeza nuclear que va de cuatro a cinco megatones. Además tiene otros veinte misiles de modelo Dong Feng-4, que pueden llegar a blancos situados en Alaska o Hawaii. A la vez, dispondría de entre ochenta y cien misiles capaces de impactar en blancos euroasiáticos.

==Cuarta parte de cuatro

* 1- Parte I
* 2- Parte II
* 3- Parte III

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2002)

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Tres frentes de la diplomacia china (II)

Dos meses después de las polémicas declaraciones del líder liberal japonés sobre la necesidad de producir armas nucleares, el Diario del Pueblo volvió a analizar las relaciones sino-japonesas. El periódico oficial chino publicó este 6 de junio un artículo en el que calificó de errónea y pestilente la “teoría de la amenaza china” que, según dicho editorial, se ha estado popularizando en círculos empresariales, financieros y periodísticos de Japón.

El Diario del Pueblo se preguntaba, retóricamente, por qué esta teoría encontraba eco en Japón, teniendo en cuenta que el Producto Brito Interno chino no llega a la cuarta parte del japonés, y que los nipones son la segunda potencia militar del mundo, después de Estados Unidos, con un gasto militar que excede los de Alemania, Francia y Gran Bretaña. La respuesta, según el editorialista, tiene una dimensión política que se refleja en la existencia de grupos que siguen teniendo una concepción imperial del rol de Japón en Asia, y una arista económica, que se basa en ejemplos de fábricas japonesas que se han trasladado a China para producir más barato. Las conclusiones del Diario del Pueblo son que estos miedos resultan anacrónicos e infundados, y que a largo plazo, Japón también se beneficiará de un crecimiento económico chino.

Robert Scalapino, profesor emérito de la Universidad de Berkeley predijo, en un simposio sobre estudios asiáticos realizado en Japón a principios de mes, que “con el nacionalismo creciendo tanto en China como en Japón, las relaciones entre ambas naciones serán difíciles en los años venideros, con incidentes periódicos agregando focos de tensión”. Agregó que, “directa o indirectamente, una futura amenaza china forma parte de la planificación estratégica de Japón, y en la misma se apoya la continuidad de la alianza de Japón con Estados Unidos, por más que Tokio viene evidenciando el deseo de transformar ese vínculo, pasando de una relación del tipo patrón-cliente a un acuerdo entre socios”.

==Segunda parte de cuatro

* 1- Parte I
* 3- Parte III
* 4- Parte IV

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2002)

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Tres frentes de la diplomacia china (I)

El tsunami político provocado por un líder opositor japonés sobre la necesidad de que su país produzca armas nucleares para “frenar la amenaza china”, sumado al acuerdo militar entre Rusia y la OTAN, permite observar cómo juega sus cartas Pekin cuando se ve en la necesidad de actuar en tres partidas que se desarrollan en simultáneo pero con reglas diferentes.

Según el Times de Japón, el principal líder del Partido Liberal nipón, Ichiro Ozawa (foto), dijo el 6 de abril que "en caso de una expansión excesiva de China, Japón produciría armas nucleares para 'frenar' a China; el plutonio de la central eléctrica nuclear de Japón puede producir perfectamente 4.000 cabezas nucleares, y no perderemos a China en términos de fuerza militar". Seis días más tarde, el Diario del Pueblo, que refleja la línea del gobierno chino, publicó un artículo de opinión en el que llamó a tomar en serio las palabras de Ozawa, y recordó declaraciones similares realizadas por dirigentes japoneses en el pasado, reflotando las realizadas en 1994 por Hata Tsutomu, mientras era primer ministro, cuando dijo que su país estaba en condiciones de producir armas atómicas.

Cabe recordar que desde el 24 de noviembre de 1971 la ley japonesa prohibe poseer, producir o importar armamento nuclear. Un portavoz de la cancillería japonesa, se apresuró a declarar que las palabras del político opositor “contradicen las esperanzas de paz y amistad entre los dos países y pueblos”. El momento elegido por Ozawa para sus belicosas afirmaciones no fue fruto del azar: apenas unos días antes de que el primer ministro de su país, Junichiro Koizumi, visitara a su par chino, Zhu Rongji.

Las relaciones entre Japón y China nunca fueron fáciles. Desde 1952, cuando los japoneses se alinearon con Taiwán, gobierno considerado ilegal por China, hasta 1972 en que normalizaron sus vínculos diplomáticos, hubo un abismo entre ambos países. Luego la situación comenzó a distenderse, dando lugar a una serie de intercambios de visitas oficiales de primer nivel, pero no dejaron de producirse incidentes aislados como el caso de los Juegos Asiáticos de Hiroshima, cuando el gobierno japonés decidió otorgar visa de entrada al dirigente taiwanés Hsu Li-The, a pesar de la fuerte oposición del gobierno pekinés.

Actualmente existen seis puntos sensibles en las relaciones bilaterales: el análisis histórico de episodios como la invasión japonesa a China, el vínculo con Taiwán, las islas Diaoyu, la cooperación en temas seguridad entre Japón y Estados Unidos, las reparaciones de guerra, la polémica por el uso de armas químicas japonesas sobre ciudades chinas, y el caso Guanghualiao que, a primera vista, podría resumirse como una disputa sobre si la propiedad de un dormitorio estudiantil para chinos ubicado en Kyoto corresponde a China o a Taiwán, pero que refleja varias de las aristas más polémicas de las relaciones diplomáticas asiáticas.

==Primera parte de cuatro

* 2- Parte II
* 3- Parte III
* 4- Parte IV

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2002)

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