06 julio 2007

Derecho de admisión
Brasil ungido en Europa

Si tal como establece la premisa marxiana* la calidad de un club se mide en función de la calidad de sus socios, es posible saber cómo es valorado un país de acuerdo con el club que le abre las puertas. Los jefes de gobierno de España, Francia e Italia se apresuraron a reservar silla en la mesa de la cena que la flamante presidencia portuguesa de la Unión Europea (UE) preparó para homenajear al mandatario brasileño, Luis Inacio Lula Da Silva.

* “No deseo pertenecer a ningún club que acepte como socio a alguien como yo”, (Groucho Marx)

“Estamos reconociendo la cualidad de Brasil como actor esencial para entrar en el restringido club de nuestros socios estratégicos”, dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. El jueves 5 de julio la prensa europea relató el hecho con entusiasmo. El País de Madrid, por ejemplo: “Brasil es desde ayer nuevo socio estratégico de la Unión Europea. La potencia emergente de Suramérica, el quinto país del mundo en tamaño y población, obtiene el mismo estatus que China, Rusia o India. La ue repara una vieja carencia en política exterior, y Brasil será su llave para avanzar en el acuerdo con el Mercosur, el Mercado Común del Sur, bloqueado durante diez años. La base de la alianza es más cooperación, más intercambio económico, frente común contra el cambio climático y promoción del comercio justo”.

Un entusiasmo que contrasta con la combinación de autocrítica y amargura con la que la unción de Lula fue comentada por diarios argentinos como Ámbito Financiero. “Se sabe que la Argentina ha perdido presencia internacional. Pero ese retroceso se hace más flagrante en la medida en que Brasil ha seguido una trayectoria inversa. Primero con Fernando Henrique Cardoso, y ahora con Luiz Inácio Lula da Silva, el país vecino ha aplicado políticas de Estado que no fueron barridas por devaneos populistas ni veleidades ideológicas (...). Desde ahora, para Europa, la de Brasil será la única voz de la región que escuchará en el intento de relanzar el diálogo por la liberalización del comercio mundial y de cerrar un pacto con el Mercosur”.

RUIDO. Varios analistas reconocieron que la designación de ese país sudamericano como socio clave puede generar problemas con el otro gigante latinoamericano, México. Bruselas solía tratar a ambas naciones con cuidada ecuanimidad, y con esta nueva postura, según la BBC, se dispone a romper con ese equilibrio histórico, otorgándole a Brasil el título de “potencia global”. No es capricho, sino que responde a la actitud proactiva de Brasil. Nicolás Pascual de la Parte, jefe de gabinete del alto representante de la UE, Javier Solana (foto), dijo que el país de Lula “viene empujando fuerte en las relaciones porque desde hace algunos años tomó la decisión estratégica de convertirse en un actor internacional en igualdad con las grandes naciones del mundo”.

Un editorial del Diario de Noticias, de Portugal, indica que “detrás de palabras amables y gestos simpáticos hay una difícil negociación. Lo que la ue quiere de Brasil es que abra más sus fronteras a las exportaciones, reduciendo las barreras aduaneras. Lo que Brasil quiere de la ue es que los países europeos abandonen la política de subvenciones agrícolas, abriendo el mercado a la competencia legítima de los brasileños”.

Según el periódico portugués, la lista de comensales mencionada líneas arriba tenía una explicación clara. “No es una casualidad que la presencia de Lula en Lisboa atraiga también la de José Luis Zapatero y la de Nicolás Sarkozy (foto), el guardián de la política agrícola común (PAC). La agricultura europea no está disponible para negociar las subvenciones que la mantienen viv.a. Las razones de un club para ampliar su membresía suelen ser interesadas.

Pero las económicas no son las únicas motivaciones. La agencia ips consultó a la analista Teresa Sousa, que está considerada una de las más destacadas expertas portuguesas en política comunitaria, quien evaluó que en la decisión de Bruselas influyó la necesidad europea de “apoyar a una gran democracia que cuenta con peso e influencia como para no dejar que el péndulo de la balanza latinoamericana se incline hacia el lado de (el presidente de Venezuela) Hugo Chávez”.

CANSADO DE ESPERAR. Chávez dio tres meses de plazo a los parlamentos de Brasil y Paraguay para que ratifiquen el ingreso venezolano al bloque. Una postura que originó una dura reacción por parte del gobierno de Lula. Primero, la ministra jefe del gabinete, Dilma Rousseff (foto), aseguró que nadie le pone plazos a Brasil. Luego, fue el propio mandatario quien desde Bruselas dijo que si Chávez no quiere permanecer en el Mercosur, entonces que no se quede.

Los episodios más recientes de esta telenovela en entregas comenzaron con las críticas realizadas en mayo por parlamentarios brasileños ante la no renovación en Venezuela de la licencia que poseía una televisora opositora. Continuaron con Chávez calificando de “loros” a los senadores que le criticaron desde Brasilia, y se profundizaron cuando desde el gobierno de Lula se le pidió al mandatario venezolano “un gesto” para apaciguar las aguas. El pedido vino del canciller de Brasil, Celso Amorim, y se realizó desde Asunción, donde se desarrollaba una cumbre del Mercosur a la que Chávez no concurrió. El gesto llegó, pero no fue precisamente pacificador. Desde Irán, Chávez dijo que no le “desespera” ingresar “a un viejo Mercosur que no quiera cambiar”. La antítesis de la concepción marxiana mencionada al comienzo de esta nota.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 6 de julio de 2007)

Etiquetas: , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

29 septiembre 2006

India: la vertiginosa lentitud del cambio

India, que en la década de los sesenta seducía con su promesa de espiritualidad, se ha convertido en la tierra prometida de los negocios. El rumbo de su política exterior la sitúa como referente del multilateralismo en la construcción de un nuevo escenario internacional que en 2050 la tendrá, junto a China, generando la mitad del producto bruto del mundo. Dentro de fronteras la pobreza disminuyó veinte puntos porcentuales en las últimas dos décadas: un ritmo vertiginosamente lento para los 826 millones de personas que todavía viven con menos de dos dólares diarios.

Con mil cien millones de habitantes, India es un país en permanente tensión entre la unidad que necesita para consolidar su vocación de potencia regional y la diversidad que surge de su compleja composición demográfica. En un territorio en el que se hablan mil quinientas lenguas y dialectos, la tendencia a la fragmentación no resulta fácil de conjurar. La religión hindú, que según el censo oficial es practicada por el 82 por ciento de sus habitantes, es un factor que por su carácter dominante contribuye a crear un centro y una periferia en una sociedad altamente estratificada. Pero la democracia más poblada del mundo tiene sus herramientas integradoras en la cultura de masas: la producción cinematográfica y el críquet. Mil películas anuales, entre las que se destaca como género principal la comedia musical melodramática, se diseminan a lo largo de las salas de proyección de un territorio de más de tres millones de kilómetros cuadrados y se extienden, como producto de exportación, a las comunidades indias que habitan fuera de fronteras.

Pero si hay algo que une en esa multiplicidad es el críquet, deporte que pese a su estirpe británica cumplió un rol tan importante en el proceso de descolonización que pasó a ser identificado con la propia idea de nación India. Esta India trabajosamente construida en su interior es, en la actualidad, un actor internacional de primer orden. No sólo por su carácter de laboratorio del conocimiento de punta, o por su compleja relación con Estados Unidos sino, sobre todo, por su papel en la consolidación de un proyecto sólido de política exterior que privilegie el multilateralismo y la acción internacional concertada entre las potencias regionales del Sur. Esos tres aspectos deben tenerse presentes a la hora de “leer” las informaciones fragmentadas y descontextualizadas que, tamizadas por las grandes cadenas de noticias, llegan a diario desde ese país asiático.

Una vocación temprana

La política exterior no fue para India una construcción progresiva, sino que, en cierta medida, su necesidad de lidiar con las cuestiones internacionales proviene de un trauma de nacimiento. El nuevo Estado debe aceptar, para poder nacer, la partición de la antigua India británica en dos: India y Pakistán. Una separación basada en factores religiosos (India para los hindúes, Pakistán para los musulmanes), que según los expertos en el tema implicó una derrota para el laicismo democrático del Congreso Nacional Indio, fuerza política que tenía como referentes a Mahatma Gandhi (foto) y Jawaharlal Nehru. Para medir la fuerza de esa derrota baste recordar que Gandhi había llegado a decir que antes de dividir la India tendrían que partir en dos su propio cuerpo”, anota Juan López Nadal, ex subdirector general de Filipinas y el área del Pacífico en el Ministerio de Asuntos Exteriores de España.

La política exterior pasa a ser, entonces, desde su propio origen como Estado nación, una forma de elaborar esa crisis de nacimiento. Esa necesidad inicial no impidió a los líderes indios ver el panorama completo de su inserción en el mundo. No en vano Nehru (foto) dijo que "política interior y política exterior producen efectos reactivos la una sobre la otra, por lo que deben integrarse entre sí". López Nadal asegura que este elemento del pensamiento político de Nehru “es clave para entender la identificación de la India independiente con el Movimiento de los No Alineados (MNOAL), del que Nehru sería (junto a Nasser, Tito y Sukarno) uno de los padres fundadores”. En cierta medida, agrega el especialista, “el no alineamiento en política exterior se corresponde con la filosofía del Congreso en política interna: no violencia, tolerancia ideológica y religiosa, así como disposición al compromiso”.

A pesar de los cambios que ha habido en el mundo en estas últimas décadas, el rol de India como sostén del MNOAL quedó demostrado en la reciente cumbre de La Habana. Pero ese compromiso con el foro global no impide que la política exterior India sea práctica y flexible. Es práctica porque sabe que una doctrina como el multilateralismo necesita de un foro amplio para enunciarse pero también requiere de acuerdos a menor escala para aplicarse (de ahí su alianza con Brasil y Sudáfrica, sobre la que se incluye un artículo en este mismo número). Y es flexible porque ese énfasis en el multilateralismo no le impide ver (y actuar) la necesidad de estrechar relaciones con la potencia dominante, Estados Unidos.

Mirando a China a través de India

En cierta medida podría interpretarse que, buscado o no, el trayecto de India en la arena de la política exterior actual está más enfocada a una competencia con China que con Estados Unidos. Es cierto que el unilateralismo de la Administración Bush es el reverso de la apuesta multilateral india, pero también es cierto que ambos se necesitan mutuamente. Si India desea mantener su saldo favorable en la pulseada con Pakistán, necesita que Estados Unidos se mantenga relativamente equidistante, y si Estados Unidos desea evitar la proliferación de tecnología nuclear y uranio enriquecido entre países que le son potencialmente antipáticos (con Irán y Corea del Norte como casos emblemáticos pero no únicos) necesita controlar no sólo a Rusia sino también a India.

En un mundo en el que las relaciones internacionales no están dictadas solamente por la política sino también por los negocios, India sabe que esa fría entente con Estados Unidos y esa cálida alianza con otras potencias regionales, son condiciones necesarias pero no suficientes para su carácter de potencia emergente. Una potencia emergente es esa que no sólo incide en su espacio geográfico sino que adquiere proyección global, aun sin ser potencia dominante. La apuesta al multilateralismo desde el punto de vista de la cancillería india es también una apuesta a un mundo en que no haya una potencia dominante.

No es sólo una expresión de deseo sino que traza una hipótesis de largo aliento mirando a 2050, año que ya viene adquiriendo dimensiones míticas entre los analistas internacionales, ya que ahí se estableció, artificialmente, el momento en que China pasará a cumplir con todas las letras su rol de potencia desafiante. Uno de los escenarios para ese momento muestra la sustitución de una hegemonía por otra, pero otros escenarios diseñan un mundo en el que la hegemonía única será sustituida por un mundo pluripolar. A ese escenario parece apuntar India, no sólo por coherencia con su política exterior multilateralista, sino por su actual desarrollo de sectores estratégicos de su economía.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 29 de setiembre de 2006)

Etiquetas: , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

22 febrero 2006

Matices de una Misión de Paz

Uno de los temas internacionales que generó mayor impacto en Uruguay durante el año 2005 fue la situación haitiana. Se trató de la primera ocasión en que las apreciaciones sobre la conveniencia o no de integrar una misión de paz se refirieron directamente a las características de la crisis que el contingente de Naciones Unidas busca estabilizar. Hasta el surgimiento del dilema haitiano, las referencias políticas a la participación del país en Misiones de Paz se habían centrado en una asumida “pureza intrínseca” de esos esfuerzos de la comunidad internacional y, en voz un poco más baja, en la importancia de los ingresos económicos suplementarios que reciben los efectivos militares participantes. El surgimiento de diferencias al interior del oficialismo sobre si la presencia de cascos azules uruguayos en Haití debía mantenerse, reforzarse o revertirse, colocó encima de la mesa algunos elementos de toda misión de paz que, hasta entonces, habían pemanecido envueltos en la neblina de los sobreentendidos.

Para que haya misiones de paz antes tiene que haber habido crisis. Sea esta una guerra, un enfrentamiento interno, o un derrocamiento de los poderes establecidos. No hay crisis que esté libre de pecado original. En ese contexto es que actúa una comunidad internacional que está formada por centros de poder específicos. Esta evidencia tiene dos caras. Por un lado implica asumir que una misión de paz tendrá efectos en general favorables en la gestión de la hegemonía que hace, precisamente, el poder hegemónico, Estados Unidos. Pero por otro lado también tendrá efectos en la gestión de las hegemonías regionales que tienen las potencias medianas; en el caso de nuestro continente Brasil. En su modestia, la situación haitiana es diáfana con respecto a esta dualidad entre dos actores que, por su gravitación, podríamos calificar como el Lejano Norte y el Cercano Norte (ver artículo central de esta doble página). Por eso la primera zona espinosa con la que se enfrenta quien quiera analizar en profundidad el mandato y el funcionamiento de la Misión de Paz de Naciones Unidas en Haití, la Minustah, es dónde situar el origen de la crisis política más reciente.

Probablemente Haití tuvo en Uruguay el impacto de política interna que tuvo, porque participar de su estabilización implica una acción fuertemente connotada, que no puede ser resuelta únicamente apelando al cómodo paraguas del compromiso con las misiones de paz de Naciones Unidas. Participar de esta operación implica enderezar los entuertos creados por el impetuoso modo que tiene Estados Unidos de transitar por la parte de América que históricamente ha considerado su patio trasero, pero a la vez implica fortalecer el rol de Brasil en el tablero internacional y colaborar al éxito de la primera misión de envergadura en la que participan fuerzas armadas que responden a los gobiernos de centroizquierda del Cono Sur. Esto hace que la Minustah se vuelva, para los países que la integran, un complejo asunto de política exterior que es, a la vez, un insumo para la agenda de la política doméstica. Tal vez por eso la Minustah genera en los países participantes un debate que suele estar ausente cuando se envían cascos azules a cualquier otra de las múltiples áreas en conflicto que existen en el mundo.

==Septima parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 3- Liderazgo regional
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

Etiquetas: , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Haití visto desde Argentina

Una de las voces que se han levantado en contra de la participación argentina en Haití es la del académico Juan Gabriel Tokatlián. En un artículo publicado en junio de 2004 en el diario Página 12, el especialista dio diez argumentos para sostener su posición. El noveno está directamente relacionado con el eje de este artículo. Ante quienes opinan que es primordial para Argentina operar con Chile y Brasil “en el despliegue conjunto de efectivos en contextos de crisis en el hemisferio”, Tokatlián hace dos precisiones. Por una parte, afirma que los motivos que impulsaron la decisión de enviar tropas fueron distintos en los tres casos. “Brasil, con el aliento de Francia, concibe la operación militar en Haití como una forma de proyección que legitime su aspiración de acceder a un asiento permanente en el evento de una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU; Chile, con el respaldo de Canadá, opera más en términos de persuasión para mostrar su disposición a usar la fuerza en el hipotético caso de mayores conflictos cercanos, y Argentina, bajo demanda de Estados Unidos, actúa por presión ante la creciente debilidad interna y vulnerabilidad externa del país”, asegura. Tras esto se pregunta si este triple entendimiento es un ensayo previo a lo que podría ocurrir con la participación de las fuerzas armadas en el combate contra el narcotráfico en las favelas de Río de Janeiro o es, por ejemplo, el anticipo de una fuerza multilateral que pueda responder a un pedido de Colombia para asistirla en el combate contra el terrorismo. En síntesis, si bien opina que “es muy bueno que tres democracias vecinas como Argentina, Chile y Brasil coordinen mejor alguna parte de sus respectivas políticas de defensa”, acota que “no es tan claro que los tres compartan metas ni que sea aconsejable que se conviertan en gendarmes regionales”.

Al otro lado de los Andes, la posición oficial chilena fue resumida el pasado 18 de diciembre por un vocero presidencial, Osvaldo Puccio. Dijo que estar en Haití es para su país “un compromiso superior con América Latina, con el sistema internacional”, y agregó que tiene que ver con los compromisos más profundos de Chile “con el sistema multilateral y con Naciones Unidas en especial". Otra vez esa palabra: multilateralismo. Su sombra es, precisamente, la que impide que el caso haitiano pueda ser iluminado por la brillante luz de los lugares comunes.

==Quinta parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 3- Liderazgo regional
* 4- Apoyo y oposición
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Apoyo y oposición

Las particularidades de la forma en que Brasil está encabezando la misión de paz en Haití no sólo se registran en términos de paradojas geopolíticas, sino también en el modo en que se lleva adelante el trabajo en el terreno. Uno de los hechos que pueden parecer más novedosos es el rol que están teniendo las organizaciones no gubernamentales brasileñas.

Viva Río, una de las más prestigiosas asociaciones civiles del país del cercano norte, está involucrada en la campaña de desarme que se está llevando adelante en los barrios más peligrosos de Puerto Príncipe, capital haitiana. Esta organización, que aprovecha una experiencia ganada en las favelas de Río de Janeiro, se ha convertido en un importante factor de legitimidad de la misión de paz brasileña ante una parte de la opinión pública de centroizquierda en ese país. Uno de los referentes de Viva Río, Rubem César Fernández, dijo en diciembre que “el batallón brasileño logró pacificar Bel Air, barrio en guerra del centro de Puerto Príncipe, haciéndolo con firmeza pero también con inteligencia y respeto a la población local”. Dijo categóricamente haber sido testigo directo de esa realidad durante un trabajo de campo en el que visitó el lugar varias veces “conversando con agentes comunitarios y habitantes, viendo que la gente reconocía el buen desempeño” de los cascos azules. En su opinión, la acción que ha venido llevando adelante la Minustah es raramente buena en el contexto de las Misiones de Paz.

No todo son elogios en el interior de Brasil. La voz más crítica es la del diputado del Partido de los Trabajadores Iván Valente, el mismo que recientemente afirmara que el mandatario venezolano, Hugo Chávez, había desplazado al presidente brasileño Luis Ignacio “Lula” Da Silva como referente de la izquierda regional. Ya en el momento inicial de la misión de paz Valente hizo declaraciones contrarias al envío de efectivos, y en enero de 2005 volvió a reclamar la salida de Brasil de un país caribeño al que calificó de “pantano” para los cascos azules.

Pese a esta oposición, el gobierno brasileño está dispuesto a jugar todo su prestigio en el éxito de esta misión. La medida para el éxito, bien lo sabe el país del cercano norte, está en el grado de cumplimiento de sus objetivos iniciales. Celso Amorim los resumió "en tres pilares interdependientes e igualmente importantes: el mantenimiento del orden y la seguridad; el aliento al diálogo político con miras a la reconciliación nacional; y la promoción del desarrollo económico y social". Por eso señaló que se deben conyugar los proyectos de impacto inmediato, “que devuelvan la esperanza a los pobres y desocupados”, con la asistencia a las instituciones haitianas para planificar una estrategia de largo plazo.

==Cuarta parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 3- Liderazgo regional
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

Etiquetas: , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Liderazgo regional

Aunque las declaraciones de la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleeza Rice, califiquen como "un avance importante" tener en Haití una misión de la ONU "encabezada por un líder regional como Brasil, y además contar con la participación de varios países de la región", a nadie escapa que en Washington se está mirando con mayor interés que en otros casos el desempeño brasileño en esta misión.

Es que como dijo el canciller del gobierno de Lula, Celso Amorim, "no es posible declararse en favor del multilateralismo y no actuar en ese marco cuando la oportunidad se presenta". ¿Qué ocurre si la situación de Haití desemboca en un resultado positivo? Será una ocasión de comprobar que los llamados “líderes regionales” pueden hacerse cargo de crisis muy complejas sin necesidad de participación de los poderes globales. Si por el contrario fracasa, la conclusión no será necesariamente la opuesta, ya que todo dependerá del grado del fracaso. Si se trata de un fracaso ordenado, en el que se cumplen algunos objetivos mínimos –como las elecciones del martes- y luego se produce una salida gradual de las tropas de paz, al menos se habrá demostrado que Brasil estuvo en condiciones de conducir una fuerza de paz con un importante componente subregional.

Si se analiza el peso real de Brasil en América del Sur, y se lo compara con el de otras potencias regionales de otras partes del mundo, se comprueba fácilmente que no hay rivalidad posible en esta zona del mapa, a menos que se eleve la mirada hacia México (un actor complejo, que no necesariamente debe ser visto como un seguidor incondicional de todas las pautas que dicte Estados Unidos en política exterior). Pero si la mirada se queda en el sur, el clásico Argentina versus Brasil es apenas una cuestión de balompié. Brasil tiene el 49 por ciento de la población sudamericana, genera la mitad del producto bruto y tiene un gasto militar igual al del resto de los países sudamericanos sumados. En los mismos rubros, Argentina debe conformarse con un 11 por ciento, tanto de la población como del producto bruto, y con un 7 por ciento del gasto militar. La relación es casi tan aplastante como la que tiene India sobre Pakistán. En África Subsahariana, sin embargo, la oposición entre Sudáfrica y Nigeria es mucho más equilibrada. Los sudafricanos son superados en población (21 % sobre 7) pero compensan con un mayor producto bruto (35 por ciento sobre 14). Así las cosas, si alguien se fortalece de un éxito en Haití será Brasil mucho más que Argentina o Chile, y si alguien puede llevar a la región a la cancha grande del multilateralismo, también será Brasil.

==Tercera parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

Etiquetas: , , , , , , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

El pecado original

Más allá de las causas profundas y del encadenamiento de circunstancias que llevaron a la crisis de gobernabilidad de la mitad más pobre de la isla La Española, es inocultable que las tropas de paz están en Haití para zurcir las heridas que quedaron luego de la intervención estadounidense que derrocó al presidente constitucional Bertrand Aristide en febrero de 2004.

En el mejor de los casos la Minustah logrará generar condiciones de estabilidad que permitan ir hacia la reorganización política del país o, en la que podría ser la peor de las hipótesis, habrán colocado un amortiguador de responsabilidades que dificulte vincular los problemas actuales con la intervención de Estados Unidos ocurrida hace dos años. Un punto de partida tan cargado de connotaciones para el debate de la política latinoamericana que puede hacer olvidar, por ejemplo, que las situaciones en las que se necesita la presencia de cascos azules son, por regla, situaciones creadas por la acción directa o indirecta de poderes internos o externos que actuaron agrediendo a los sectores más vulnerables.

En el análisis del caso haitiano, y en el debate que genera al interior de los países que participan de la fuerza de paz, esta zona de complejidad inicial está condimentada por un elemento en apariencia paradójico: el país que lidera la Minustah es Brasil. Un actor de la escena internacional que ha jugado las cartas más fuertes del multilateralismo en los últimos años, aliado de otras potencias regionales como Sudáfrica e India. Una tríada incómoda para el poder unilateral de Estados Unidos, ya que Brasil emerge como el líder real de una América del Sur que ha virado a la centroizquierda, la Sudáfrica mandelista es el contrapeso africano a otros actores menos comprometidos con las “buenas causas” como la polémica Nigeria, en tanto que India es el antagonista histórico del principal aliado de los estadounidenses en esa región luego del 11-S (Pakistán). En cierta medida parecería que uno de los tres países que han dado la mayor batalla para que el Sur tenga asientos permanentes en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y cuya alianza con India y Sudáfrica es un referente esencial cuando se habla de multilateralismo, está siendo funcional, en el caso de Haití, a los intereses del poder hegemónico. A menos que las apariencias engañen.

==Segunda parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 3- Liderazgo regional
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

Etiquetas: , , , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo

Contradicciones del lejano y del cercano Norte

Para las cancillerías de Brasil y Chile, las elecciones del martes fueron un factor clave de la ecuación que busca superar la crisis haitiana. La participación de esos dos países en el anillo de legitimidad colocado alrededor de los comicios, se suma al rol protagónico de sus fuerzas armadas en la Misión de Paz de Naciones Unidas en Haití. Criticada como funcional a Estados Unidos o defendida como una oportunidad para el multilateralismo, la Minustah abre la posibilidad de un debate sobre el alcance y las limitaciones de las potencias regionales.

Los primeros resultados de las elecciones presidenciales y legislativas de Haití dan como ganador a René Preval, aunque persistía la duda sobre si será necesario realizar una segunda vuelta el 19 de marzo. Considerado por sus rivales como un continuador de las políticas del derrocado presidente Jean-Bertrand Aristide, esa cercanía con el controvertido líder de Lavalas puede haber sido el secreto de su buena votación. Sin embargo Preval, que ya fue primer ministro y que adquirió notoriedad como opositor a la dictadura de Jean Claude Duvalier en los tempranos años ochenta, dice no querer ser identificado con nadie más que consigo mismo. Si se confirman los resultados, este experimentado político de 63 años deberá gobernar el país más pobre de América, donde la crisis social se une a la polarización política. La expectativa de que su elección permita comenzar a resolver al menos el problema de la polarización, se reflejaba el miércoles en las declaraciones de satisfacción emitidas por las cancillerías de Brasil y de Chile. En toda elección que se realiza en contextos críticos, sobre todo si se registran hechos aislados de violencia como ocurrió en Haití, las declaraciones de actores internacionales de primer orden son un factor importante de legitimación de los resultados.

En ese sentido, la actuación de Brasilia y Santiago de Chile parece haber estado ligada al convencimiento de que estas elecciones ayudarán al éxito de la Minustah, y a la intención de hacer notar que si se pudo votar fue gracias a la presencia de esa misión. "Para Chile esta es una jornada donde comienzan a verse los frutos de un trabajo intenso", fue el mensaje del comunicado del servicio exterior trasandino. Que el núcleo del contingente de cascos azules esté formado por ejércitos de países que tienen gobiernos de centroizquierda, en especial Brasil y Chile, y que el origen de la crisis haitiana sea el derrocamiento de un presidente constitucional por parte de Estados Unidos, son dos elementos que, combinados, vuelven polémica una misión que dice tener el objetivo de generar un contexto de seguridad para que Haití “retorne al camino de la democracia”.

Por un lado el éxito de la Minustah podría disimular los efectos de lo que muchos consideran que fue una intervención más de Estados Unidos en los asuntos internos haitianos, y por esa razón sus críticos consideran que los cascos azules resultan funcionales a Washington. Pero por otra parte, quienes defienden el rol protagónico de los militares brasileños en la misión, aseguran que ese mismo éxito podría servir para fortalecer los esfuerzos que Brasil y otras potencias medianas (como India y Sudáfrica) vienen realizando para modificar el actual orden internacional unipolar.

==Primera parte de siete

* 2- El pecado original
* 3- Liderazgo regional
* 4- Apoyo y oposición
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006. Fotos: NU)

Etiquetas: , , , ,


Pulse­ aquí para leer el artículo completo