22 febrero 2006

Apoyo y oposición

Las particularidades de la forma en que Brasil está encabezando la misión de paz en Haití no sólo se registran en términos de paradojas geopolíticas, sino también en el modo en que se lleva adelante el trabajo en el terreno. Uno de los hechos que pueden parecer más novedosos es el rol que están teniendo las organizaciones no gubernamentales brasileñas.

Viva Río, una de las más prestigiosas asociaciones civiles del país del cercano norte, está involucrada en la campaña de desarme que se está llevando adelante en los barrios más peligrosos de Puerto Príncipe, capital haitiana. Esta organización, que aprovecha una experiencia ganada en las favelas de Río de Janeiro, se ha convertido en un importante factor de legitimidad de la misión de paz brasileña ante una parte de la opinión pública de centroizquierda en ese país. Uno de los referentes de Viva Río, Rubem César Fernández, dijo en diciembre que “el batallón brasileño logró pacificar Bel Air, barrio en guerra del centro de Puerto Príncipe, haciéndolo con firmeza pero también con inteligencia y respeto a la población local”. Dijo categóricamente haber sido testigo directo de esa realidad durante un trabajo de campo en el que visitó el lugar varias veces “conversando con agentes comunitarios y habitantes, viendo que la gente reconocía el buen desempeño” de los cascos azules. En su opinión, la acción que ha venido llevando adelante la Minustah es raramente buena en el contexto de las Misiones de Paz.

No todo son elogios en el interior de Brasil. La voz más crítica es la del diputado del Partido de los Trabajadores Iván Valente, el mismo que recientemente afirmara que el mandatario venezolano, Hugo Chávez, había desplazado al presidente brasileño Luis Ignacio “Lula” Da Silva como referente de la izquierda regional. Ya en el momento inicial de la misión de paz Valente hizo declaraciones contrarias al envío de efectivos, y en enero de 2005 volvió a reclamar la salida de Brasil de un país caribeño al que calificó de “pantano” para los cascos azules.

Pese a esta oposición, el gobierno brasileño está dispuesto a jugar todo su prestigio en el éxito de esta misión. La medida para el éxito, bien lo sabe el país del cercano norte, está en el grado de cumplimiento de sus objetivos iniciales. Celso Amorim los resumió "en tres pilares interdependientes e igualmente importantes: el mantenimiento del orden y la seguridad; el aliento al diálogo político con miras a la reconciliación nacional; y la promoción del desarrollo económico y social". Por eso señaló que se deben conyugar los proyectos de impacto inmediato, “que devuelvan la esperanza a los pobres y desocupados”, con la asistencia a las instituciones haitianas para planificar una estrategia de largo plazo.

==Cuarta parte de siete

* 1- Los Contradicciones del lejano y del cercano Norte
* 2- El pecado original
* 3- Liderazgo regional
* 5- Desde Argentina
* 6- Características de la crisis
* 7- Matices de una Misión de Paz

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en febrero de 2006)

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