14 julio 2004

La situación actual de Darfur

Casi un año después, la situación no ha cambiado: “Vine del pueblo de Suju. Los árabes llegaron a las cuatro de la mañana y empezaron a disparar al aire, y después dispararon contra la gente que huía. A mi hijo y a mi hermano los mataron entre la multitud, como a tantos vecinos. Muchos cadáveres estaban desperdigados por el suelo y no los pudimos enterrar. Los árabes se fueron a las diez de la mañana tras incendiar las casas y robar el ganado. La mayoría de las víctimas fueron hombres."

Amnistía Internacional asegura que más de 80 personas resultaron muertas durante los ataques perpetrados por los Janjawid contra al menos 10 poblados del distrito de Tawila, entre Kabkabiya y Al-Fasher, en Darfur septentrional, entre el 27 y el 29 de febrero. La Fuerza Especial Humanitaria de la ONU que visitó los poblados tras las incursiones describió la situación como de miedo y devastación. A la vez, agrega el organismo, hay informes que indican que se produjeron secuestros de niñas.

El 6 de marzo, en Darfur occidental, los Janjawid atacaron con tres vehículos todoterreno y alrededor de 60 hombres a caballo la localidad de Al-Kureinik, una población de gran tamaño al este de Al-Jeneina repleta de refugiados. Al parecer, mataron a 15 personas, todas ellas civiles, incluido un niño. Según los informes, dos días más tarde, el 8 de marzo, hubo tres niños entre las doce víctimas mortales de 'Aish Barra, un poblado al oeste de Al-Jeneina, próximo a la frontera con el Chad.

==Tercera parte de cuatro

* 1- Los jinetes armados de Sudán
* 2- Testimonios
* 4- Apoyo oficial

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 14 de julio de 2004)

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Testimonios sobre Darfur

El conflicto de Darfur no es nuevo. Pero tampoco es un conflicto completamente silenciado. Amnistía Internacional, entre otros organismos, se había encargado de difundir tanto la realidad global de la zona como varias historias individuales relatadas por sobrevivientes de las cíclicas masacres que allí se producían. Esto movilizó a organismos de Naciones Unidas, y también a algunos gobiernos, como el estadounidense, que puso a su Secretario de Estado a trabajar brevemente en el asunto.

Todos los informes tomados en el terreno sobre las violaciones a los derechos humanos en Darfur, coincidían en darle protagonismo a las milicias Janjaweed, cuyo nombre significa “jinetes armados”. Una mujer de 20 años, originaria del pueblo de Dasa, actualmente viviendo como refugiada en un campamento en el vecino Chad, relató su experiencia para uno de los informes de Amnistía Internacional: "El ataque se produjo al amanecer, en septiembre de 2003, cuando muchos Janjawid llegaron en camellos, caballos y vehículos. Con ellos venían algunas mujeres árabes, montadas en burros y camellos. Ellas tomaron parte en el saqueo. Cuando empezó el ataque yo estaba durmiendo. Los invasores, vestidos de soldados y de civil, me llevaron junto con decenas de mujeres. Tuvimos que caminar tres horas. Durante el día nos golpearon y los Janjawid nos dijeron: 'A vosotras las negras os vamos a exterminar; vosotras no tenéis Dios'. Nos llevaron al monte y allí los Janjawid nos violaron varias veces durante la noche. Pasaron tres días sin que nos dieran comida y prácticamente nada de agua. Después tuvieron que irse a otro lugar y nos dejaron libres. 'La próxima vez que vengamos por aquí os vamos a exterminar a todas y ni siquiera vamos a perdonar la vida de los niños', nos dijeron".

==Segunda parte de cuatro

* 1- Los jinetes armados de Sudán
* 3- La situación actual
* 4- Apoyo oficial

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 14 de julio de 2004)

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11 junio 2004

La abuela del ministro

El escritor en actividad más brillante de América Latina, es también uno de sus mejores periodistas. Mario Vargas Llosa no sólo hace un periodismo de opinión que deleita a quienes están de acuerdo con sus ideas y enfurece a los que abrevan de fuentes opuestas, sino que de tanto en tanto se da el gusto de ir al centro de la información internacional y realizar, por ejemplo, una serie de reportajes sobre el Irak ocupado.
Su último artículo, que conocí gracias a que un colega lo hizo circular en una red virtual de escritores uruguayos, aborda el tema de Palestina y compara alguna de las acciones del ejército israelí con las atrocidades estadounidenses en las cárceles de Irak. Vargas Llosa evita “las peligrosas amalgamas” y destaca los mecanismos de control que tienen las sociedades democráticas, que fueron, en su opinión, los que permitieron que esos hechos salieran a la luz pública: “la crítica más feroz a las atrocidades contra civiles palestinos en Gaza no ha salido de la boca o la pluma de los adversarios de Israel, sino de Tomy Lapid, líder de un partido laico israelí de corte centrista y ministro de Justicia del propio Gobierno de Ariel Sharon”.
Agrega el escritor peruano: “El ministro Lapid, nieto de una mujer asesinada por los nazis en Auschwitz, no tuvo empacho en decir, desde su escaño en el Parlamento de Israel, que las imágenes de las mujeres palestinas escarbando los escombros de sus casas derribadas por los tanques de Israel le ‘recordaron a su abuela’. Y pidió que terminaran las demoliciones de viviendas en el campo de refugiados de Gaza porque esas acciones de represalias ‘no eran humanas, no eran judías’. Aunque hayan llovido injurias y diatribas sobre Tomy Lapid, éste se halla todavía en el Parlamento y en el Gobierno y al frente de su partido”. El texto de Vargas Llosa no es antijudío, ni siquiera antisionista, y de varios pasajes se desprende una firme actitud en contra de los atentados suicidas realizados por comandos palestinos de Hamás o de la Jihad Islámica. Pero la frase final no oculta una amarga decepción: “parece mentira que la hermosa gesta de los sionistas que, después de sufrir tanto en Europa, llegaron a Palestina a convertir el desierto en un vergel y a construir una sociedad fraterna, libre y generosa, haya terminado en esta vergüenza”.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2004)

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Abuso infantil: oídos sordos

El documento de HRW, titulado "Oídos sordos", realizó entrevistas de campo con los niños y niñas que trabajan en las plantaciones salvadoreñas, y recopiló datos de otras fuentes. Cita un estudio del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la Organización Internacional del Trabajo, donde se afirma que hay unos 5.000 menores directamente empleados en la zafra de la caña de azúcar en El Salvador. Otros estudios han concluido que otros 25.000 están “indirectamente involucrados”, es decir “que acompañan a sus padres o familiares y les ayudan en los diferentes trabajos en la zafra".

Las investigación constata que la edad de los trabajadores comienza a los 9 años, en jornadas que comienzan a las cinco y media de la madrugada, aunque en muchos casos se deben agregar dos horas de caminata desde las humildes comunidades campesinas en las que habitan los niños empleados en labores que, aún para un adulto, resultan sumamente duras. “Hay un alto nivel de riesgo en el azúcar”, dijo Benjamin Smith, principal asesor técnico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en El Salvador, citado por el informe. El experto señaló, entre otros riesgos, la acción directa de los rayos del sol, los accidentes con machetes y otras herramientas afiladas, y la inhalación de humo y quemaduras en los pies resultantes de la práctica de quemar la caña antes de cortarla.

Estas tareas además de ser peligrosas son ilegales, ya que El Salvador ha ratificado los principales instrumentos que protegen a la infancia. La Convención sobre los Derechos del Niño prohíbe que los niños desempeñen cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo. Según recuerda HRW, el trabajo infantil en el cultivo de la caña de azúcar también puede considerarse "una de las peores formas de trabajo infantil", según las disposiciones del Convenio 182 de la OIT sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación.

Abusos en el Congo

Los abusos contra menores no son una exclusividad de El Salvador. Como “vergonzosos secretos sexuales en la República Democrática del Congo”, titula la cadena británica BBC su informe sobre abusos a menores en ese país. Elaborado por la periodista Kate Holt, se basa en testimonios de niñas que habitan el campo de desplazados de Bunia, las cuales en algunos casos son a la vez madres. “ Si voy a ver a los soldados por la noche y duermo con ellos, a veces me dan comida, tal vez una fruta o un pastel”, explica una niña de 13 años cuyo testimonio abre el reporte de la BBC.

Lo que allí se afirma es muy delicado, ya que, como destaca Holt, no se trata de soldados que integren las milicias rebeldes, de las que existe un amplio prontuario de abusos sexuales contra población civil. Lo alarmante es que los soldados a que se refiere la niña son algunos de los cascos azules de Naciones Unidas que supuestamente están a cargo de la protección de sus derechos.

La periodista británica cita declaraciones de una niña, Faela, quien dice que “es fácil llegar a (algunos) soldados de la ONU. Nosotras saltamos la valla cuando oscurece, a veces una vez por noche, a veces más”. Durante una estadía de cinco días en el campamento, Holt entrevistó a unas 30 niñas, “la mitad de las cuales admitieron que cruzaron los límites adentrándose en las instalaciones de la ONU”.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en junio de 2004)

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12 julio 2002

Ilegales en su propia isla (I)

La vieja isla de Ayití, hoy está dividida en dos países: Haití y República Dominicana. El ingreso per cápita de los dominicanos cuadruplica al de sus vecinos, lo que hace que miles de haitianos crucen la frontera en busca de un futuro mejor. Del otro lado, además de las plantaciones azucareras, los espera una larga historia de rechazos y deportaciones arbitrarias.

Exactamente al mediodía se desató sobre Santo Domingo una lluvia de proporciones bíblicas. La cortina de agua le daba un aire irreal a la ciudad. Sin un buen sistema de bocas de tormenta, las calles laterales se fueron desbordando rápidamente y ya no era posible distinguir las veredas. En la rambla, el viento agitaba las palmeras. Refugiados precariamente debajo del alero de una parada de autobuses, los dos desconocidos comenzaron hablando, inevitablemente, del clima. Agotado el tema por la fuerza de la evidencia empírica, los enormes carteles de propaganda electoral focalizaron la conversación. En especial uno de ellos, que fue el que primero llamó la atención del forastero. Sobre fondo rojo se veía a un candidato entrado en años, de cuello de boxeador, que en letras blancas proclamaba: “Yo arreglo esto”.

-Optimista el hombre, ¿no?
-¿Ese? Ese no sirve.
-¿Y cuál sirve?
Con un gesto de cabeza mostró a su preferido. No utilizó ese movimiento lateral que señala cabeceando, tan usual en el Río de la Plata, sino que lo señaló con la pera, a la caribeña. Moviendo su cabeza de abajo hacia arriba indicó un anuncio en el que se lee “vote blanco” junto a la fotografía de un candidato negro: José Francisco Peña Gómez.

La imagen de este político también se puede ver en la Feria del Libro, que por esos días de mayo está ubicada en un parque céntrico de Santo Domingo, originando un caos de tráfico que es la pesadilla anual de los automovilistas. Una de las novedades del año es un libro que tiene en la portada una vieja fotografía de un Peña Gómez jovencísimo, con el torso prácticamente volcado sobre una suerte de pupitre, mirando con atención un punto indefinido, tal vez el estrado desde el que está siendo acusado por un funcionario de la dictadura de Trujillo. Junto al escrito testimonial de Peña Gómez, el mismo stand muestra un clásico de la literatura política dominicana, El Río Masacre se cruza a pie, sobre una de las históricas persecuciones de haitianos por parte de autoridades dominicanas. Últimamente, esos hostigamientos han asumido la forma de redadas del Departamento de Migración, y varias de ellas han coincidido con épocas electorales.

Un informe de derechos humanos de 1996 aseguró: “con repetidas referencias a los antepasados del candidato dominicano negro José Francisco Peña Gómez, los candidatos en liza argumentaban que 100.000 nacionales haitianos estaban ilegalmente inscritos en los censos de votantes. En las semanas que precedieron a las elecciones, cerca de 5.000 presuntos haitianos fueron deportados”.

Si bien no existen cifras confiables sobre el número de haitianos y domínico-haitianos que viven actualmente en la República Dominicana, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, citando a las autoridades de inmigración dominicanas, informó en 1999 que entre 500.000 y 700.000 personas de origen haitiano estaban viviendo en ese país. Algunos jerarcas, como el Jefe del Ejército, Manuel Polanco Salvador, a mediados del año pasado hablaban de “un millón más o menos”. Cálculos extraoficiales sugieren que al menos la mitad de estas personas nacieron en la República Dominicana. De los nacidos en Haití, sólo cuatro mil estaban en situación legal, con una visa o un permiso de trabajo. Según las autoridades dominicanas, muchos miles de haitianos han traído papeles de identidad falsos, lo que complica la tarea de distinguir a los residentes y ciudadanos legítimos de los inmigrantes indocumentados.

Aunque el lado dominicano de la isla corresponde a un país latinoamericano con dificultades económicas, el abismo que separa a ambos vecinos empuja a muchos haitianos a cruzar la frontera. No los separan solamente 380 kilómetros de línea limítrofe, sino también, y esencialmente, la distancia existente entre el ingreso per cápita de los dominicanos, que en el 2001 era de 2100 dólares, y el de los haitianos, situado en los 510 dólares.

==Primera parte de cinco

* 2- Parte II
* 3- Parte III
* 4- Parte IV
* 5- Parte V

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en julio de 2002)

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08 marzo 2002

El Multiculturalismo cuestionado (I)

En las últimas semanas, el debate sobre el multiculturalismo renació en las sociedades europeas, condimentado -y enturbiado- por casos judiciales sobre poligamia y venta de esposas en pleno Occidente. Europa se mira en un espejo y ve que su propia diversidad la pone en una disyuntiva ética y política.

Cuando el presidente del Foro para la Integración de los Imigrantes, Mikel Azurmendi (foto), llamó al multiculturalismo “una gangrena de la sociedad democrática”, no estaba instalando ningún debate nuevo, sino agregando leña al fuego mediático de una discusión que Europa procesa, al menos, desde hace una década. Lo nuevo de las declaraciones de Azurmendi, si acaso, no era el contenido sino la procedencia: un funcionario de gobierno con un pasado de izquierda.

El debate calza en una realidad en la que una serie de hechos, que venían tomando estado público de manera fragmentaria, pedían un discurso que los explicara: casos en los tribunales franceses que revelan que varios miles de mujeres africanas viven en Francia dentro de familias polígamas; una niña marroquí que pide la protección del Estado español porque sus padres la vendieron como esposa; cifras oficiales británicas que indican que los inmigrantes tienen una participación en el número de delitos que duplica su porcentaje en la población del país; o las noticias cada vez más frecuentes sobre conflictos originados en que niñas de familias musulmanas llevan velo en escuelas públicas europeas. Un mosaico de situaciones que han puesto de moda la palabra que Azurmendi denostó a fines de febrero: multiculturalismo.

La primera premisa del razonamiento de Azurmendi (en la foto uno de sus libros) es que la democracia no es sólo un sistema de gobierno sino, esencialmente, un sistema cultural; una libre interacción de iguales para quienes el ejercicio de la determinación individual resulta básica. Esta cultura democrática conviviendo en un mismo Estado junto a otras culturas no democráticas es, en su opinión, lo que “se llama ahora multiculturalismo”. Cuando dice ‘junto’ quiere decir yuxtapuestas y sin interacción. Y cuando dice ‘no democráticas’ se refiere a culturas que promueven “conductas masivas de personas sin igualdad jurídica” que interactúan entre sí “mediante recursos simbólicos de desigualdad y jerarquía”. Desde estas bases, Azurmendi explicó en El País de Madrid la frase que dijo ante el Senado español y que, descontextualización mediante, concentró la artillería de sus enemigos y el fuego antiaéreo de sus defensores:

“El multiculturalismo es hoy una confusión teórica porque imagina que las relaciones son interétnicas, entre nosotros, los de la sociedad mayoritaria, y todos los demás, tomados en bloques étnicos minoritarios. Por eso como proyecto más o menos consolidado de relación interétnica en agrupamientos separados, unos al margen de otros, el multiculturalismo sería una gangrena fatal para la sociedad democrática. Ni nosotros somos cultura mayoritaria ni los inmigrantes son etnias de cultura minoritaria; aquí, de momento y ojalá para siempre, sólo existe una cultura democrática, con bastantes taras y costumbres poco democráticas todavía, en la que ya están integrándose masivamente miles de inmigrantes que hacen en su vida privada lo que buenamente gustan sin menoscabar la dignidad ni el derecho de nadie, como hablar en sus lenguas, rezar a su dios o cubrirse con un pañuelo al ir al colegio”.

==Primera parte de cuatro

* 2- Multiculturalismo (II) A favor y en contra
* 3- Multiculturalismo (III) El factor educación
* 4- Multiculturalismo (IV) Insumos para el análisis

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en marzo de 2002)

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15 febrero 2002

El juicio a Milosevic 4:
La culpa del otro

Como si tampoco el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia pudiera sustraerse al mito colectivo que asocia las guerras balcánicas a supuestos odios étnicos que hunden sus raíces en la Edad Media, este 12 de febrero la fiscalía comenzó el juicio contra Slobodan Milosevic acusándolo de "crímenes medievales".

En su defensa, el ex hombre fuerte serbio cuestiona la legitimidad de un tribunal al que llama "animal", e intenta inculpar, a su vez, a Estados Unidos. Milosevic sabe que ya está condenado, y por eso juega esta carta. La estrategia no es nueva. La estrenaron los nacionalistas de Croacia cuando el mismo Tribunal Penal Internacional que ahora juzga a Milosevic pidió la captura de varios generales croatas acusados de crímenes de lesa humanidad cometidos contra civiles serbios en 1991. El silogismo de la defensa era el siguiente: el ejército croata actuó con apoyo aéreo y de inteligencia de Estados Unidos; como Estados Unidos jamás participaría de una operación en la que se violen los derechos humanos, entonces el ejército croata no violó los derechos humanos.

Milosevic mejora esta técnica. Por un lado presentar como argumento de defensa su papel de gestor de la paz de Dayton codo a codo con el ex presidente Clinton. Pero a la vez que pretende utilizar a Clinton como testigo de la defensa, intenta sentarlo en el banquillo de los acusados: si no hay un juicio contra la OTAN, él transformará su juicio en una acusación contra Occidente. Con esta jugada quiere presentarse como el defensor del honor nacional serbio, de cara a la interna yugoslava, ya que sabe que la batalla ante la opinión pública internacional la tiene perdida de antemano. Como un Montesinos balcánico, Milosevic agita fantasmas para lograr alguna ventaja menor: si ya se sabe que es culpable, al menos tratará de demostrar que no es el único culpable.

Crímenes de San Vito

Como en todo juicio con un fuerte componente mediático, en este proceso sobran los calificativos, mientras que las pruebas reales permanecen en un segundo plano. Pero existen. El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia unificó el primero de febrero las tres causas que se seguían contra Milosevic. Ahora deberá responder en un solo juicio a las acusaciones de crímenes contra la humanidad cometidos en Croacia, Bosnia y Kosovo. Como cabeza de la Federación Yugoslava, y como líder máximo de los serbios, se le acusa de ser el cerebro detrás de las atrocidades cometidas por la efímera República Serbia de Krajina (Croacia, 1991), por los serbobosnios en la sangrienta guerra de Bosnia (1992-1995), y por las fuerzas de seguridad yugoslavas en la limpieza étnica contra la población albanesa de Kosovo (1999).

Las actas de acusación abundan en nombres y en episodios concretos, aunque la fiscalía deberá ligar esas masacres a la responsabilidad palpable de Milosevic. Una de las posibles explicaciones de la insistencia en unificar las causas, estaría en que es mucho más fácil probar su responsabilidad en los hechos de Kosovo que en los anteriores. A lo largo de los dos años que se supone que durará el juicio que comenzó el 12 de febrero, se verán una y otra vez las imágenes de los campos de concentración de Bosnia, de las fosas comunes de Kosovo, de los disparos contra la población civil de Sarajevo, y de la matanza de Srebenica.

Será, sin duda, un juicio histórico. Y cuando ingrese definitivamente en los libros de historia, agregará un eslabón más a la cadena de episodios clave que suelen ocurrir en los Balcanes los 28 de junio, día de San Vito. Fue un 28 de junio de 1389 que los serbios perdieron la mítica Batalla de Kosovo frente a los turcos, episodio fundacional de su sentimiento nacional; fue también un 28 de junio cuando un serbobosnio asesinó, en 1914, al heredero del trono austrohúngaro dando la excusa para el desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial; y fue un 28 de junio de 2001 que Slobodan Milosevic fue enviado a La Haya para ser juzgado por genocidio.

==Cuarta parte de cuatro, publicado en Brecha el 15 de febrero de 2002

* 1- ¿Criminales o héroes?
* 2- Preguntas en Belgrado.
* 3- Teorías de la conspiración.
* 4- La culpa del otro.

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El juicio a Milosevic 3:
Teorías de la conspiración

"El deporte favorito en Belgrado es la teoría de la conspiración", aseguró el joven filólogo español que da clases en la universidad local a los yugoslavos que se interesan en la lengua de Cervantes. Luego de diez años de guerras, bloqueos, mercado negro, y de paramilitares codeándose con las barras bravas del fútbol y las pop-stars, hay mucho material para tejer.

La conspiración favorita de la hora actual es la que vincula a la fiscal del Tribunal Penal Internacional, Carla del Ponte, con la ex Secretaria de Estado de la Administración Clinton, Madelaine Albright. Esos lazos habrían estado en la base de la negativa de la fiscal de La Haya a iniciar un proceso contra la OTAN por los noventa incidentes en los que murieron civiles durante los bombardeos contra Yugoslavia de mediados de 1999. Los recordados "daños colaterales". Esta tesis cierra su círculo cuando se conecta este "sobreseimiento a priori" con la falta de apoyo de Estados Unidos al Estatuto de Roma para una Corte Penal Internacional, aprobado por una conferencia de plenipotenciarios de Naciones Unidas el 17 de julio de 1998.

Frente a una propuesta de jurisdicción universal para juzgar crímenes de lesa humanidad, la posición estadounidense parecería ser la de limitar los juicios a tribunales puntuales sobre situaciones como la yugoslava o la ruandesa, en las que no haya demasiado riesgo de que se juzguen acciones llevadas adelante por las fuerzas de seguridad norteamericanas. El senador Jesse Helms (foto) lo dijo muy claro en el Financial Times de Londres, al advertir sobre los peligros del Estatuto de Roma: "Esta Corte pretende someter a juicio la política de seguridad nacional de los Estados Unidos. ¿Pueden ustedes imaginar lo que hubiera ocurrido si este tribunal hubiera estado ya en funcionamiento durante la invasión estadounidense de Panamá?, ¿o la de Granada?, ¿o el bombardeo de Trípoli?. En ninguno de estos casos los Estados Unidos solicitaron el permiso de las Naciones Unidas para defender nuestros intereses. Y mientras yo siga respirando, los Estados Unidos nunca permitirán -y repito, nunca- que sus decisiones sobre seguridad nacional sean juzgadas por una Corte Penal Internacional".

==Tercera parte de cuatro, publicado en Brecha el 15 de febrero de 2002

* 1- ¿Criminales o héroes?
* 2- Preguntas en Belgrado.
* 3- Teorías de la conspiración.
* 4- La culpa del otro.

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El juicio a Milosevic 2:
Preguntas en Belgrado

"¿Por qué no juzgan también a Clinton y a los mandos de la OTAN?". Cuando se pregunta a los habitantes de Belgrado por su opinión acerca del juicio a Milosevic suelen responder con ese cuestionamiento. Una conocida opositora al régimen de Milosevic lo explicó de este modo: "No se trata sólo de las víctimas de los bombardeos (de la Alianza Atlántica sobre la capital yugoslava en 1999) sino también de los civiles inocentes que murieron por culpa de las sanciones económicas y el bloqueo. A mi madre no la mató ninguna bomba ni la policía secreta, murió porque no había forma de conseguir las medicinas que necesitaba con urgencia".

El profesor de la Facultad de Filología que bajo los bombardeos logró terminar una traducción al serbio de El libro de arena, de Borges, recordaba con estupor los proyectiles que veía surcar en el cielo de Belgrado mientras paseaba a su perro en el parque de la fortaleza de Kalemegdian. Su actitud se parece a la de uno de sus alumnos que asegura: "no conozco a nadie que después de la primera semana de bombardeos se haya escondido en los refugios antiaéreos". Es posible que se trate solamente de una bravuconada de posguerra, o de la prueba de que los ataques de la OTAN fueron, errores aparte, quirúrgicos.

Algo de eso se observa todavía, cuando se ven los viejos edificios de la cancillería o de algunas dependencias militares céntricas, casi en escombros, junto a otras construcciones que no fueron tocadas por la metralla. Ninguno de los entrevistados en esa Belgrado pos Milosevic tenía una opinión positiva del ex hombre fuerte, pero todos se negaban a llamarlo dictador y a considerarlo el único responsable de las guerras que desangraron a la ex Yugoslavia. En ese ámbito universitario había también, junto al sentimiento de incredulidad ("¿cómo fue posible que Europa nos bombardeara, si nosotros también somos Europa? ¿para castigar a Milosevic? ¡pero si nosotros estábamos luchando desde hacía años contra Milosevic!"), una cierta tendencia a tomarse su desgracia colectiva con humor negro. El mismo humor negro de las postales que se venden en la principal calle peatonal de la ciudad: muestran un cielo iluminado por los misiles de la OTAN acompañado por el eslogan turístico de "Belgrado by night".

==Segunda parte de cuatro, publicado en Brecha el 15 de febrero de 2002

* 1- ¿Criminales o héroes?
* 2- Preguntas en Belgrado.
* 3- Teorías de la conspiración.
* 4- La culpa del otro.

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El juicio a Milosevic 1:
¿Criminales o héroes?

Hace cuatro horas que el ómnibus partió rumbo a Belgrado. Atrás quedaron las colinas que sirvieron de asiento a la artillería serbobosnia para bombardear Sarajevo durante los meses años del sitio. Atrás quedó la avenida de los francotiradores, hoy convertida en una insulsa vía de tránsito de cuatro carriles, dos para los autos y dos para los tranvías.

El ómnibus, que se adentra más y más en la República Serbia de Bosnia, una de las dos entidades en las que se dividió el mapa de Bosnia-Herzegovina tras la paz de Dayton, se detiene frente a un parador. Como si se tratase de una película para consumo occidental, el lugar se llama Balkan Restaurant. Pero no es un guión barato. El pequeño comedero en el que sirven humeantes platos de sopa especiada está realmente allí, esperando a los pasajeros que bajan a reponer fuerzas a mitad de camino.

En las paredes, junto a un ícono de San Jorge, hay dos cuadros. El más grande es un retrato sepia autografiado por el general Mladic; el otro es una pequeña fotografía de Radovan Karadzik. Ambos encabezan la lista de "más buscados" por el Tribunal Penal Internacional para la Ex Yugoslavia, que los acusa de haber cometido atrocidades contra la población civil musulmana. Ambos reciben, en ese pequeño restaurante perdido en medio de la carretera, y en buena parte de ese 51 por ciento del territorio de Bosnia que está en poder de los serbios, un trato de héroes nacionales.

Del mismo modo, aunque con menor resonancia en los grandes medios de comunicación, reacciona el nacionalismo croata cuando se pretende encausar judicialmente a sus mandos militares. Este problema de punto de vista, que se transforma, a ojos de parte de la opinión pública balcánica, en un tema de legitimidad, es una de las mayores dificultades que enfrentan los jueces de La Haya a la hora de enjuiciar a los sospechosos de crímenes de guerra, incluido su acusado estrella: Slobodan Milosevic (foto).

==Primera parte de cuatro, publicado en Brecha el 15 de febrero de 2002

* 1- ¿Criminales o héroes?
* 2- Preguntas en Belgrado.
* 3- Teorías de la conspiración.
* 4- La culpa del otro.

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11 enero 2002

Cachemira: Paramilitares indios

Human Rights Watch (HRW) asegura que en las zonas de Cachemira controladas por la India, se producen habituales violaciones a los derechos humanos, tanto por parte de los militantes musulmanes que luchan por la independencia y que históricamente han tenido apoyo pakistaní, como por parte de las fuerzas de seguridad indias y sus grupos paramilitares. Las acusaciones son concretas, e incluyen casos documentados de ejecuciones sumarias, violaciones, tortura y desapariciones, cometidas por ambos bandos.

Además de los cuerpos militares y de policía formalmente constituídos, la India ha creado milicias irregulares de apoyo. Se trata de los Comités de Defensa Comunitaria (que actúan en las zonas de Doda, Udhampur, y áreas fronterizas), y de los destacamentos llamados “renegados”, formados por ex islamistas que se han pasado al lado enemigo, en muchos casos -documentados en base a testimonios- obligados por medio de torturas aplicadas durante meses en centros de detención más o menos clandestinos. Sobre los “renegados”, Human Rights Watch indica que “aunque el gobierno de India niega rutinariamente cualquier responsabilidad por las acciones de estos grupos, los mismos son organizados y armados por el ejército de India y por otras fuerzas de seguridad, y operan bajo su comando y protección”. El reporte de HRW agrega que el gobierno de India “los usa principalmente para asesinar e intimidar miembros de organizaciones militantes islamistas y grupos políticos, dirigiéndolos en especial contra el partido pro-pakistaní Jamaat-i Islami”.

Amnistía Internacional, en tanto, denunció que en la zona de Cachemira controlada por la India se producen, diariamente, al menos una o dos muertes imputables a violaciones a los derechos humanos, incluyendo decenas de ejecuciones extrajudiciales cada año, 23 de las cuales fueron reportadas por la prensa en el pasado verano austral. Quince de esos casos involucraban directamente al Grupo de Operaciones Especiales de la India. Amnistía Internacional indica que los guerrilleros islamistas también son responsables de asesinatos selectivos, y agrega que en muchos casos, como en la masacre de Chittisinghpora, que costó la vida a 36 personas, no se sabe de cuál de los bandos provino el fuego. Algo que no debe extrañar en una zona en la que la población civil se encuentra literalmente “sitiada”, tal como se ha calificado la situación de distritos como el de Doda, campo de batalla de una verdadera guerra irregular. Son frecuentes los episodios en los que campesinos inocentes son asesinados por la guerrilla por negarse a darles comida, contracara de otros hechos con un mismo final: campesinos ejecutados por paramilitares indios porque se sospecha que sí le dieron comida a la guerrilla.

La responsabilidad central, para Amnistía Internacional, recae sobre el clima general de impunidad en el que se mueven los grupos armados irregulares y estatales. Al clima volátil también contribuye el discurso oficial de las autoridades indias. El Ministro Farooq Abdullah (foto) ha declarado públicamente, y más de una vez, que las áreas en las que existe presencia islamista deben ser “saneadas” y sus militantes “eliminados”. Para que no queden dudas, el 15 de enero del año pasado explicó que se debe matar a los islamistas “ya que no hay espacio suficiente en las cárceles”. El bando opuesto no se queda atrás. El líder guerrillero de Hizb-ul-Mujahideen (Partido de los mujaidines), Syed Salauddin, amenazó con matar indiscriminadamente a las familias de los soldados indios si éstos seguían matando musulmanes.

==Quinta parte de seis

* 1- Sube el volumen de una guerra silenciosa
* 2- La interna islamista
* 3- El juego de las potencias
* 4- Cachemira: Radiografía de los separatistas
* 6- La carrera nuclear

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en enero de 2002)

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