15 abril 2003

Un nuevo siglo americano

Estrategas estadounidenses planifican asegurar su predominio militar a través de un sistema global de misiles, una fuerza aérea espacial, y una transformación de las fuerzas convencionales que les permita asumir “guerras múltiples y simultáneas”. Una postura que ya en el año 2000 establecía “el eje del mal” y advertía sobre los riesgos de “un nuevo Pearl Harbor”. Casi una hoja de ruta sobre el próximo cuarto de siglo.

Reunidos en la suite 501 de un edificio de la calle 17 de Nueva York, un grupo de especialistas fueron trazando durante tres años las líneas de lo que sería el corazón de la política exterior de la nueva administración republicana. Ser prudentes, pero lidiar con las crisis potenciales antes de que se produzca su estallido. El resultado del trabajo del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, fue el reporte “Reconstruyendo las defensas americanas: estrategia, fuerzas y recursos para un nuevo siglo”. Más de noventa páginas elaboradas por Thomas Donnely con el apoyo de Donald Kagan (foto) y Gary Schmidt. En el equipo de expertos participaban cuadros dirigentes de West Point, de la Academia de la Marina de Guerra y de la Universidad de Defensa Nacional, pero también académicos de las universidades de Harvard y Yale, y altos funcionarios del Comité de Relaciones Internacionales del Senado y del Foro de Donantes para Asuntos Internacionales.

Si la oposición entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que signó la segunda mitad del siglo pasado, se plantea en términos de Guerra Fría, los estadounidenses pueden considerarse afortunados. No solamente resultaron vencedores, sino que además tuvieron una de las victorias menos costosas de la historia: por extinción del enemigo. Esto implicó minimizar al extremo las bajas propias, evitar los costos de reconstrucción –la factura de la transición la pagaron los sectores más desfavorecidos de las poblaciones del ex bloque socialista- y entronizar el sistema de valores del vencedor en los territorios del vencido. El documento a que se refiere este artículo parte de esta base y asegura que Estados Unidos tiene el desafío de posicionarse internacionalmente de manera proactiva, a los efectos de consolidar su nuevo estatus hegemónico, o por el contrario, sumirse en un inmovilismo complaciente.

Este dilema, como toda cuestión retórica, lleva implícita su propia respuesta, en la que se intentan articular los campos militar, político e ideológico. Para consolidar su hegemonía, Estados Unidos debe estructurar una nueva victoria, que no será militar, sino ideológica. Se trata de volver hegemónicos fuera de fronteras “los principios americanos”, a través de la acción diplomática. Este nuevo campo de batalla, si bien se dará en el terreno de lo simbólico, tiene que estar basado en el poder militar concreto, por lo que se necesitarán unas fuerzas armadas “fuertes y preparadas para enfrentar los desafíos presentes y futuros”. Aunque contiene un extenso desarrollo sobre qué tipo de armas y qué reestructura militar se necesita, el documento no se limita al poder de fuego, sino que reconoce la importancia de que el país disponga de la capacidad y disposición de usarlas cuando sea necesario. En otras palabras, la necesidad de “un liderazgo nacional que acepte las responsabilidades globales de Estados Unidos”.

==Primera parte de siete

* 2- El precio del liderazgo
* 3- El dilema del Pentágono
* 4- Programa “Futuro”
* 5- Fuerza Aérea Espacial
* 6- Soldados del mañana
* 7- Cuatro misiones de futuro

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en abril de 2003)

Etiquetas: ,