14 septiembre 2001

Las paradojas de una vieja alianza

El principal sospechoso de los atentados del 11 de setiembre, el millonario saudí Osama Bin Laden, fue apoyado por la CIA en la misión de lograr que la guerra de Afganistán contra los soviéticos fuera liderada por los fundamentalistas y no por los musulmanes moderados. Una paradoja que esconde una pulseada política y religiosa.

Un ex aliado de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), Osama Bin Laden, estaría detrás de la serie coordinada de atentados que en menos de cientoveinte minutos acabó con la vida de miles de norteamericanos, desplomó uno de los símbolos urbanísticos y económicos de Nueva York, humilló al mayor poder militar del planeta impactando un avión de pasajeros contra su cuartel general, y originó un cimbronazo económico cuyas consecuencias todavía son difíciles de evaluar. En cierta forma, si se quiere encontrar la responsabilidad original de este desastre sin precedentes, sería necesario buscar en el cajón de sastre de la política de alianzas y padrinazgos de la Inteligencia norteamericana .

El Osama Bin Laden que se nos ofrece en el menú de sospechosos, parece una figura de comic. Un archivillano que quiere conquistar el mundo o destruir la civilización occidental. Una suerte de Lex Luthor musulmán. Un millonario que pone su incalculable fortuna, su ejército de incondicionales, y su increíble tecnología, al servicio de una causa dictada por la insanía. “Un loco”, como dijo el ex Embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, entrevistado por CNN el día después de los atentados. Pero este guión perfecto tiene sus fallas. Bin Laden no es tan millonario. Su fortuna personal se calcula en doscientos millones de dólares. Poco más que lo que cuesta un moderno avión militar. Vive refugiado en un país de extrema pobreza y atraso tecnológico; por lo tanto los recursos que tiene al alcance de la mano no son tantos.

¿Qué es entonces lo que hace de Bin Laden un enemigo peligroso? En primer lugar su determinación fudamentalista. En segundo lugar una amplia y sólida red de contactos en casi todos los movimientos radicales islámicos del mundo, que le permiten llevar esa determinación a la práctica. La determinación fundamentalista le nace de su interpretación radical de la fe musulmana; la red de contactos la creó y consolidó con el apoyo de la CIA y de Arabia Saudita (aliado de Estados Unidos en la región), antes y durante la guerra de Afganistán.

==Primera parte de cuatro

* 2- Musulmanes radicales y moderados
* 3- Los talibán
* 4- Cría cuervos

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en setiembre de 2001)

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