29 agosto 2000

Cáucaso: El factor islámico

Aunque el 75 por ciento de los musulmanes que habitan en la ex URSS viven en las repúblicas de Asia central (Usbekistán, Kazajstán, Kisguistán, Tayikistán, Turkmenistán), el 10% en las regiones del Volga Medio-Ural (Bashkortostán, Tatarstán), y sólo el 15% se encuentran en el Cáucaso (Azerbaiyán, Daguestán, Chechenia, Ingusetia, Georgia), el factor islámico es una de las claves a la hora de comprender la conflictividad caucásica. Exceptuando los de Azerbaiyán (azeríes) que son chiítas duodecimanos, emparentados a los iraníes, y a excepción también de algunos ismaelitas de rito nizarí y de algunos pequeños grupos heréticos como los ali illahis y los yezidis (que significa "adoradores del diablo"), los musulmanes de la ex URSS son sunnitas de rito hanefí, por lo que su familia religiosa es la misma que agrupa a los musulmanes de Turquía.

Durante el período soviético, en el que la práctica religiosa había sido perseguida o en el mejor de los casos desalentada, el Islam gozó de cierta protección gracias al alineamiento de sus jefes religiosos con la política estatal dominante. Fruto de esta alianza fue la fundación de dos universidades coránicas, la no persecusión del matrimonio religioso ni de los ritos funerarios islámicos y la autorización para algunos privilegiados de realizar la peregrinación ritual a la Meca. Sin embargo, al margen de este Islam oficial existía un Islam paralelo, que formaba un sistema religioso complejo, semiclandestino, dominado por las ideas sufíes. De acuerdo con la investigadora Chantal Lemercier, la acción “constante y sistemática” de las cofradías sufíes, “con sus escuelas coránicas, sus casas de oración, su mantenimiento de los lugares santos”, permitió al Islam “permanecer como una religión viva y popular” en la antigua URSS.

La guerra de Afganistán a comienzos de los ochenta, con una guerrilla islámica fundamentalista enfrentando a las tropas soviéticas, deterioró las relaciones entre comunistas y musulmanes llevándolas a un punto que ni siquiera pudo ser superado por las primeras medidas de liberalización de la Perestroika que impulsara el premier soviético Mijail Gorbachov desde 1986. En noviembre de ese año, Gorbachov pronunció un discurso en Uzbekistán, tierra musulmana, en el que llamaba a los militantes del Partido Comunista "a combatir resueltamente y sin compromisos los fenómenos religiosos, a multiplicar los esfuerzos de propaganda en materia de ateísmo y de política de masas". La crisis económica de fines de esa década, y el crecimiento de los movimientos islámicos al interior de la ex URSS motivaron a Gorbachov a realizar ciertas concesiones en 1989, reconociendo la importancia de las lenguas locales y autorizando el uso del alfabeto árabe, generando un contexto en el cual el Islam paralelo se autolegalizó, destituyendo a parte del clero oficial y tomando el control de la vida religiosa.

==Cuarta parte de cinco

* 1- El Cáucaso, un viejo campo de batalla
* 2- Secuestro de militares uruguayos
* 3- La Gran Depresión
* 5- Chechenos: los peores enemigos

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en agosto de 2000)

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