Asterix el rojo

En su libro “El crecimiento del cinturón rojo de París”, Tyler Stovall, de la Universidad de California, asegura que el impacto del comunismo en Bobigny no se limita a los días electorales, sino que tiñe la vida de la comunidad en muchos sentidos. Desde los matrimonios endogámicos hasta los nombres de las calles, pasando por el hecho de que es la única ciudad francesa donde Lenin está recordado en bronce. La vida actual dejó de lado, sin embargo, de los “bautismos rojos” que se hacían hasta 1936 con actos masivos en los que los hijos de familias comunistas recibían certificados formales de fe política.

Si la ciudad es para sus habitantes el eje de lo que Appadurai llama el “espacio vivido", entonces quien quiera encontrar algunas pistas sobre cómo han persistido algunas comunas rojas deberá indagar en cómo es que ahí se vive. En su libro, Stovall explica que ese suburbio francés tiene uno de sus principales centros de socialización en el café. Es ahí donde la comunidad encuentra el esparcimiento después de la fábrica, es ahí donde se discute de política y se juega a lasa cartas. Al decir de Stovall, una combinación de conciencia de clase y creación del sentimiento de comunidad, nace en los hogares y se reafirma en el café. De esa manera contribuye a reafirmar el lugar que el “cinturón rojo” ocupa en el imaginario de los trabajadores franceses. Ya sea que habiten ahí o en otra parte, en su imaginario las ciudades de ese cinturón de suburbios, y en especial Bobigny, serán lo que Stovall identifica como “fortalezas obreras”.
Consta de seis partes: * 1- León ciudad sandinista, * 2- Más que un damero, * 3- Bobigny: Asterix el rojo, * 4- Bajalta California: el tercer espacio, * 5- Bologna: ciudad partisana, * 6- Imaginarios urbanos.
(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 1 de junio de 2007)
Etiquetas: Francia
<< Home