18 mayo 2003

La conexión Uganda

La zona de Ituri estaba bajo el control de 7.000 efectivos del ejército ugandés, los cuales se retiraron como parte del proceso de pacificación del país, y fueron sustituídos por 400 cascos azules uruguayos. Esta diferencia de fuerzas fue vista con preocupación por “observadores” citados por el diario sudafricano Sunday Times. El artículo también se refirió a “fuentes diplomáticas occidentales” que manifestaban el temor de que el vacío de poder produjera un genocidio, lo que coincide con los argumentos por los cuales Uganda no quería retirarse de Ituri.

Sin embargo, el gobierno congoleño tiene otra visión de las cosas. El Ministro para Asuntos de Paz, Vital Kamerhe, acusó a Uganda de doble discurso, y consideró que las declaraciones de funcionarios de ese país sobre la posibilidad de un baño de sangre étnico, no hicieron más que empeorar la situación. “Uganda no quiere abandonar Ituri –dijo Kamerhe- ellos han inflamado las tensiones diciendo que los lendu podrían asesinar a los hemas”, lo que en su opinión habría colaborado al ataque preventivo de los hemas sobre los lendu.

El Presidente de Uganda, Yoweri Museveni (foto), no se quedó en silencio ante estas tensiones en la zona que hasta hace poco tiempo estaba bajo control de su país, y criticó la debilidad de Naciones Unidas. Dijo que las fuerzas de paz estacionadas en Ituri están haciendo “turismo aventura” y deberían regresar a su país ya que son “inútiles”. Las duras declaraciones del mandatario, publicadas en el periódico ugandés The Monitor, no parecían estar dirigidas a los cascos azules uruguayos en particular, sino que criticaban en términos generales las limitaciones del mandato de la misión de paz. En su lugar, Museveni propuso crear un contingente de tropas de varios países africanos que tuvieran las manos libres para involucrarse en los combates si eso llegaba a ser necesario para el restablecimiento de la seguridad en la zona. Aunque con matices, el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, sucesor y correligionario de Nelson Mandela, opinó de manera similar. Solicitó al Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, que la organización autorice a los cascos azules “a ser más agresivos en la defensa de civiles”, o que abra el camino para una fuerza de intervención africana.

Las motivaciones de ambos mandatarios parecen ser diferentes. Mientras Mbeki (foto) está comprometido en el proceso de paz como uno de los principales apoyos de la ONU en la región, las palabras de Museveni tuvieron la apariencia de una respuesta indirecta al llamado a responsabilidad que le hizo Annan al gobierno ugandés. Annan reclamó que Uganda utilice su influencia política sobre las milicias que están peleando en Ituri, para obligarlas a respetar el alto al fuego. El portavoz del Ejército de Uganda, el Mayor Shaban Bantariza, pidió sarcásticamente que alguien le explique cómo es posible influenciar a dos bandos que están peleando. “Lo que debe hacerse es pelear, no hacer lobby”, se respondió a sí mismo. Negó que sus tropas estuvieran en la zona, y devolvió la responsabilidad a Naciones Unidas: “lo que se necesita es sumar fuerza con influencia, la ONU dispone de ambas, por lo tanto pueden usarlas”. También del lado sudafricano, los mandos militares hablaron con mayor libertad que su mandatario. Billy Masethla, asesor en seguridad del presidente Mbeki, dijo al Sunday Times que “el mandato de Naciones Unidas es suficiente como para autorizar a los cascos azules a usar la fuerza, pero no ha sido implementado de la forma requerida”. El embajador congolés en Sudáfrica salió al cruce de estas declaraciones e indicó que la misión de paz ha sido muy útil, pero que tienen las limitaciones de su mandato, lo que hace que las fuerzas en conflicto sepan que los cascos azules no están autorizados a disparar.

Sin embargo, estas presiones diplomáticas de los países de la región, sumadas al ya mencionado “fantasma de Ruanda”, pueden llevar al Consejo de Seguridad a modificar ese mandato de un momento a otro. Analistas locales, como Carolyne Nakazibwe, periodista del The Monitor, presumen que la solución se encaminará más a autorizar el envío de una fuerza africana de despliegue rápido que no tenga las manos tan atadas como los cascos azules, lo que infiere del toque de alerta de Annan relativo a evitar una catástrofe humanitaria en Ituri.

==Cuarta parte de ocho

* 1- Sitiados por el fantasma de un genocidio
* 2- El fantasma de Ruanda
* 3- Agricultores vs ganaderos
* 5- Asuntos de familia
* 6- Una tarea difícil
* 7- Un escándalo geológico
* 8- Mosaico de conflictos

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha en mayo de 2003)

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