05 mayo 2005

UK: bancas vs votos

Cuando se vayan conociendo los resultados de las elecciones británicas de este miércoles habrá que escuchar la información con cuidado, ya que los porcentajes pueden referirse a votos recibidos o a bancas obtenidas. En todas partes ocurre algo similar, pero en el sistema electoral británico –cuya reforma, al menos a nivel de debate público, parece ser una bandera del Partido Liberal Demócrata– esta brecha es particularmente ancha. En la elección general de 2001, por ejemplo, los laboristas ganaron más del 60 por ciento de los escaños, a pesar de que en las urnas no habían logrado más que el 41 por ciento de los votos. Además, una banca laborista “cuesta” cinco mil votos menos que una conservadora (66.997 laboristas obtienen un diputado, resultado para el que se necesitan 72.849 conservadores).

De acuerdo con la cadena BBC, esto se debe a la forma en que están diseñadas las circunscripciones electorales, y al diferente peso que tienen los partidos entre la población urbana y rural. Los legisladores son elegidos por mayoría simple en 646 circunscripciones electorales y luego éstos representantes deciden quién será Primer Ministro. Como quien gana la circunscripción “se lleva todo”, los analistas ya hablan de la posible incidencia del “voto táctico”, lo que los uruguayos conocen como “voto útil”: un laborista puede votar a un liberaldemócrata para evitar que un conservador gane en su distrito, si es que los laboristas no aparecen con posibilidades de ganar en ese lugar. Además, los cambios en el perfil del electorado en algunas circunscripciones puede dar algunas sorpresas.

Por ejemplo, el canciller Jack Straw (foto), que fuera ministro del Interior durante la detención de Pinochet en Gran Bretaña, podría perder su banca por el crecimiento de los musulmanes en el padrón electoral de su distrito. Introducir la representación proporcional quitaría peso a los dos principales partidos, los cuales en caso de ganar, debido al mecanismo actual de asignación de bancas, fortalecen su representación parlamentaria a costa del tercer partido. por lo que es difícil que se acepten las reformas propuestas por los liberaldemócratas (precisamente, el tercer partido). Como contracara, el sistema actual permite el “gobierno de partido”, esencial a la tradición política británica, sin obligar al ganador a buscar alianzas y formar coaliciones, como ocurre en otros sistemas parlamentarios.

La llamada Comisión Jenkins analizó el tema y concluyó que al menos un 15 por ciento de las bancas deberían elegirse por representación proporcional, lo que reduciría la brecha entre votos y escaños sin torcer la tradición del gobierno de partido. Esas medidas, sin embargo, primero serán ensayadas en las tierras altas de Escocia, pero en elecciones municipales.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 5 de Mayo de 2005).

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