08 julio 2005

Garganta profunda

El miércoles pasado ocurrieron dos hechos que tienen como eje uno de puntos más delicados de la profesión de periodista: la protección de las fuentes. Ese día una reportera del New York Times fue encarcelada por negarse a revelar una de sus fuentes, y fue presentado un nuevo libro sobre Watergate en el que uno de los dos periodistas responsables de esa investigación dijo que temió que su principal informante, conocido como “Garganta profunda”, se quitara la vida durante el tiempo en que se fueron publicando los artículos sobre el caso.

Lo compleja que puede ser la relación de un periodista con sus fuentes, sobre todo en cierto tipo de investigaciones, se desprende del libro El hombre secreto: la historia del Garganta profunda del Watergate, que Bob Woodward presentó al público esta semana. Woodward junto a Carl Bernstein (ambos en la foto) realizaron una de las investigaciones periodísticas más célebres de la historia, cuando revelaron un sistema de escuchas políticas que finalmente desencadenaron la renuncia del entonces presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon. En su nuevo libro, Woodward, según la crónica que escribe Mercedes Hervás para El Periódico de Catalunya, llegó a temer que Garganta profunda, se suicidara en 1974, cuando se publicó su primer libro sobre el Watergate, Todos los hombres del Presidente: "Me imaginé lo peor, desde la posibilidad de que él se quitase la vida hasta la más probable de que me denunciase en público como traidor y canalla, por haberme aprovechado de nuestra amistad accidental".

Ahora, el caso Miller reabre el debate en Estados Unidos sobre el alcance del privilegio de silencio que tiene un periodista. Para llenar el vacío legal en el tema que reconocen algunos especialistas, el 2 de febrero de 2005 dos miembros de la Cámara de Representantes, Mike Pence (republicano, Indiana) y Rick Boucher (demócrata, Virginia), presentaron una propuesta de ley titulada "Ley de la Libertad de Circulación de la Información". Según la reseña del texto que realiza Reporteros sin Fronteras, dicha propuesta garantiza a los periodistas el privilegio absoluto de no tener que revelar sus fuentes, a lo que añade un privilegio cualificado para los apuntes, e-mails, negativos fotográficos y la totalidad de los documentos profesionales, a los que los tribunales federales sólo podrán tener acceso si esas piezas se consideran esenciales en casos penales.

Reporteros sin Fronteras recordó que pese al supuesto vacío legal, Estados Unidos, en tanto que miembro de la Organización de Estados Americanos, tiene que respetar los textos aprobados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuya declaración de principios sobre la libertad de expresión establece claramente que "todo periodista tiene derecho a la no divulgación de sus fuentes informativas (artículo 8)

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 8 de Julio de 2005).

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