29 abril 2005

El enigma sirio

Siria, país que ha estado en los últimos días en las primeras planas de la agenda informativa a raíz de su esperada retirada del Líbano,representa un enigma para quienes quieren ver más allá de explicaciones facilistas como la estadounidense, que la han situado en el “eje del mal” junto a Irán y Corea del Norte. La propia celeridad con la que se ha producido el abandono de territorio libanés ha dejado perplejos a muchos analistas y a parte de la comunidad internacional, que intentan ver dónde está la carta que suponen que Siria ha dejado debajo de su manga en esta partida.

El Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan (foto), ha expresado públicamente su beneplácito por la decisión del gobierno sirio de acatar la resolución de ese organismos internacional, pero a la vez aclara que quedan por verificar los alcances reales de la retirada, algo que ocurrirá en el terreno en los próximos días. Annan también recordó que si bien el final de una presencia militar que llevaba un cuarto de siglo es un paso de considerables proporciones, todavía quedan pendientes otras exigencias de la resolución Por ejemplo, todavía deben desarmarse las milicias que operan en tierra libanesa, incluida la formación chiita Hizbolah, que en muchas zonas del Líbano es considerada el verdadero poder de facto. Pero por detrás de esos movimientos de tablero, el enigma persiste.

En un artículo del número de este mes de la revista Le Nouvel Afrique Asie, Subhi Hadidi se pregunta quién manda realmente en Siria. El periodista cita varios episodios, entre ellos una supuesta conversación entre el presidente sirio y el príncipe heredero saudí, ya referida en un cable de AP, en la que el mandatario sirio habría confesado que no fue totalmente suya la decisión de retirar “tan rápido” las tropas acantonadas en el Líbano. Luego de encadenar sucesos, especulaciones y testimonios, el artículo plantea la duda de si Bachar Asma, quien heredó la presidencia luego de la muerte de su padre ocurrida en junio de 2000, es el verdadero gobernante del país.

Como respuesta, establece la hipótesis de que si bien Assad no es un títere, sí debe compartir sus decisiones (y a veces cambiarlas) con un círculo de seis “personas influyentes”, entre las que estaría su propio hijo, Maher al-Assad, jefe de la poderosa Guardia Republicana. El sexteto lo completarían los generales Assef Chawkat (cuñado del presidente Assad), Bahjat Soulaymane (impulsor de Assad como sucesor de su padre), Mohammad Mansoura (jefe de la seguridad política), Ghazi Kana’an (ministro del interior) y Abdelhalim Khaddam, antiguo compañero de ruta del padre de Assad. El artículo de se hace eco de “los últimos rumores que circulan en Damasco”, según los cuales los dos personajes mencionados en último término habrían sido los únicos del sexteto en oponerse al asesinato del ex premier libanés, RaficHariri, cuya muerte desencadenaría protestas internas y presiones internacionales que a la postre terminarían acelerando la retirada siria del Líbano.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 29 de Abril de 2005).

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