20 mayo 2005

Dos crisis africanas

Al cierre de esta edición, las crisis institucionales de Togo y Guinea Bissau se encontraban en las antípodas. Mientras la primera estaba a punto de resolverse, con un acordado reparto de poder entre el candidato que fue dado por ganador oficialmente y el líder de la oposición que se considera el legítimo vencedor, en Guinea Bissau se vivían horas de tensión que podrían desencadenar una guerra civil ante el regreso de las sombras de un ex dictador que se creía políticamente neutralizado.

Un reporte de la corresponsal de Europa Press, Patricia Ferro, contextualizó la situación de Guinea Bissau indicando que la crisis comenzó el pasado domingo cuando por el ex jefe de Estado, Kumba Ialá (foto), se autoproclamó presidente de la República a un mes de las elecciones presidenciales. La curiosa situación se basa en que Ialá, renunciante hace un año y medio, ahora dice que en aquél momento se le obligó a dejar el poder en una suerte de golpe de Estado silencioso, por lo que ahora reclama ser reintegrado a su cargo y culminar su mandato. La respuesta del jefe del ejército, Martinho Ndafa Cabi, publicada por el medio local A Semana, fue que “los militares van a asumir una verdadera postura de Estado lo que significa que van a subordinarse al poder político de un gobierno elegido democraticamente" considerando como tal al que emergió de las legislativas de marzo de 2004, convocadas luego de la salida del poder de Ialá. Según Afrol news, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas manifestó su apoyo al actual Presidente guineano, Henrique Rosa. A través de una breve declaración emitida en Nueva York, la presidente de turno del Consejo de Seguridad, Margrethe Loj, reiteró la preocupación de ese organismos ante un giro político que puede producir "consecuencias indeseables para la restauración del gobierno constitucional y la celebración de elecciones presidenciales el 19 de junio".

En Togo, mientras tanto, el presidente nigeriano y otros mandatarios de la región están facilitando una serie de conversaciones entre Faure Gnassingbe (foto), proclamado por las autoridades electorales como nuevo mandatario, y el líder opositor Emmanuel Akitani Bob, quien considera que ganó esos mismos comicios. El diálogo pretende poner fin, mediante una cierta coparticipación en el poder, a una crisis cuyo punto de partida puede colocarse a comienzos de febrero cuando ocurrió la muerte del ex dictador Gnassingnbe, padre de Faure. Desde ese momento se sucedió una proclamación inconstitucional de Faure como “heredero”, presión internacional para revertir esa decisión, y una celebración de elecciones cuyo resultado fue puesto en duda por los supuestos perdedores.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 20 de Mayo de 2005).

Etiquetas: , , ,