25 noviembre 2005

Culebrón

No. El título no se refiere al nuevo capítulo sobre la situación judicial del ex dictador chileno Augusto Pinochet, que este miércoles fue procesado por evasión de impuestos, pasaporte falso y ocultamiento de cuentas bancarias millonarias. En realidad las instancias labradas en contra de esta víctima de la “persecución del marxismo internacional” (según la defensa) deberían calificarse como reality show, si se recuerda la publicidad dada en su momento a la performance del octogenario en los exámenes de orina y otras maniobras clínicas que se realizaron para salvarlo de las causas por delitos contra la humanidad.

Tampoco se refiere al debate que se instaló en la prensa británica sobre si el mandatario estadounidense George W Bush hablaba en serio cuando (como si estuviera guionado por los comediantes de Saturday Night Live) le propuso al premier británico Tony Blair bombardear la cadena árabe Al-Jazeera

En realidad el culebrón del título es la nueva superproducción de Sony, Commander in chief, donde Geena Davis vuelve a calzarse un supuesto “rol de género” y se pone al frente de la mayor potencia del mundo. Bajo administración Republicana, para colmo. Geena mueve portaaviones para un manejo imperial políticamente correcto que salve a las mujeres nigerianas de la lapidación, trata de mantener a raya a un esposo que está incómodo con el papel de primer caballero, busca tiempo para sus hijos y trata de impresionar a sus generales. Todo eso mientras lucha por pasar de vice a presidente, algo natural ante el deceso del mandatario, pero no tan fácil si se piensa que su moribundo compañero de fórmula le pidió, en su lecho de muerte (como corresponde), que se hiciera a un lado y dejara el cargo en manos de Donald Sutherland (con una carrera mucho más acorde con la investidura).

Afortunadamente la vida real es eso que no se deja plagiar tan fácilmente por la televisión, y la imagen de Geena tiene el contrapeso en los noticieros que esta semana mostraron a dos verdaderas “comandantes en jefe”. En Africa está Ellen Jonson-Sirleaf, la economista que además de las tareas propias de gobernar un país como Liberia tiene que gestionar las pataletas de un George Weah que no acepta los resultados electorales (confundiendo la decisión de las urnas con el fallo de un juez de línea que le acaba de marcar un fuera de juego).

En Alemania, la nueva canciller Ángela Merkel recorre Europa reposicionando a su país en un tablero que lee su hoja de vuelo con la expectativa de un Vronski: ¿dónde viajaría primero? ¿a la Francia con la que Schroeder construyó, tan trabajosamente, un bloque independiente de Washington, o a la Gran Bretaña de Blair? Con tacto de estadista, Merkel empezó por París, pero sus primeras palabras sobre política exterior anunciaron que recompondrá relaciones con Estados Unidos. Los guionistas de Sony deberían tomar nota.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 25 de Noviembre de 2005).

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