17 junio 2005

Seducción electoral

En Irán, por estos días, se está viviendo un despertar de la fe en la seducción de las campañas como mecanismo para captar electores. Este viernes 17 ese país elegirá presidente (ver nota principal de esta página). Si se toma en cuenta la serie de filtros que cada candidato debe pasar antes de ser aceptado por este sistema teocrático que, de manera sui generis, acepta algunos elementos del juego democrático, parecería fácil pronosticar una campaña carente de encanto mediático. Nada más alejado de la realidad.

Andrea Nicastro lo explicó en un artículo del Corriere della Sera reproducido por el diario argentino La Nación: “Jamás se ha visto una campaña electoral tan esquizofrénica. Los candidatos a la presidencia de la república islámica hacen de todo para aparecer lo más laicos que sea posible. Violan las leyes y buscan el apoyo de disidentes; todo eso mientras pugnan por un sillón presidencial de poder incierto, sujeto al veto del guía supremo, el ayatollah Ali Khamenei”. Esto último ya ha sido explicado en artículos anteriores de Brecha pero vale la pena recordarlo. El sistema iraní se basa en que la elección popular de representantes, y lo que más tarde estos representantes deciden, se encuentra bajo la tutela de los principales líderes religiosos, para garantizar que el país no se aparte de los preceptos del Islam, punto de partida que es aceptado por conservadores y reformistas.

La sorpresa de la periodista italiana es compartida por la corresponsal de la BBC británica, Antonia Paradela, quien constata, no sin asombro, que la campaña de Rafsanaji incluye “mujeres jóvenes vestidas con abrigos ligeros ajustados de color azul, mostrando parte del cabello, y sugestivamente maquilladas, repartían rosas a los transeúntes en el norte de Teherán, patinando por la calle”. No sólo es inusual, afirma Paradela, sino que el clérigo transgrede muchas de las prohibiciones impuestas por el régimen iraní a la vida cotidiana de sus ciudadanos. La frutilla en la torta es el intento de los candidatos por conquistar al electorado femenino. Algo que el presidente saliente, Mohamad Khatami, utilizó a su favor con éxito y que ahora le han copiado los más conservadores entre los aspirantes al sillón presidencial.

La periodista iraní Mahboubeh Zadeh, entrevistada por Nicastro, se refiere a la estrategia de seducción electoral de uno de los preferidos por los conservadores, el ex jefe de policía Mohamed Qalibaf: "lo ha aprendido del presidente anterior. Khatami le gustaba mucho a las mujeres. Para nosotros, los iraníes, las manos se encuentran entre las partes del cuerpo más sexies, y una foto de él en que las mostraba cruzadas en primer plano causó sensación. Ahora Qalibaf se va a tomar una con sus dedos a la vista y los ojos retocados para acentuar el azul".

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 17 de Junio de 2005).

Etiquetas: , ,