02 mayo 2003

Macedonia: otra vez “los tambores de la lluvia”

Las noticias volverán a hablar de los Balcanes. Y pronto. Los ingredientes para una nueva crisis balcánica van ocupando su sitio. El rumor y la retórica ya se muestran, desnudos, libres del envoltorio del discurso políticamente correcto que le gusta escuchar a la comunidad internacional. Sólo falta el incidente que encienda la chispa.

Una vez más el escenario será la Macedonia ex yugoslava, aunque se habla de la posibilidad de que se extienda al resto del espacio étnico albanés, abarcando Kosovo y el sur de Serbia. Vuelven a escucharse los tambores de la lluvia de que hablaba el escritor Ismail Kadaré. Su sonido puede significar una nueva guerra civil, o la partición pacífica de Macedonia en una zona eslava y otra albanesa, o puede diluirse como un simple enfrentamiento verbal. A fines de febrero los medios de prensa macedonios ya hablaban de una ofensiva de la guerrilla albanesa que tendría lugar esta primavera europea, a partir de mayo. El rumor sobre un nuevo estallido en la “cuarta zona de operaciones”, que es como los albaneses llaman a Macedonia, incluía profusos datos sobre la ruta búlgara del armamento clandestino, y se refería a un impuesto del 3 por ciento sobre todos los ingresos de los albaneses de la diáspora para financiar el alzamiento. Por encima de estos trascendidos planea el fantasma del ya legendario quinto congreso del Movimiento Popular de Kosovo, que tuvo lugar en Pristina en junio de 2000. Allí se resolvió unificar las guerrillas albanesas de Kosovo, Macedonia y el sur de Serbia, en un único Ejército Nacional Albanés , que iniciando sus acciones militares en Macedonia unifique a los albaneses de los Balcanes en un único territorio étnicamente puro.

Los Balcanes son tierra fértil para los rumores. Por eso generalmente no se los toma en cuenta. Sin embargo, cuando son consistentes con declaraciones públicas de los principales cuadros dirigentes de las comunidades en pugna, deben ser atendidos con preocupación. Ese escenario es el que se está viviendo actualmente, a raíz de las intervenciones de líderes macedonios y albaneses, quienes han negado que el país pueda consolidarse como un Estado multiétnico, y han denunciado los acuerdos de paz de Ohrid que pusieron fin a los enfrentamientos de 2001.

Este 24 de abril, en una entrevista concedida al periódico Java, Arben Xhaferi (foto), presidente del Partido Democrático Albanés de Macedonia, insistió en la necesidad de un Estado que agrupe a todos los albaneses de los Balcanes. Aseguró que las sociedades multiétnicas no son posibles en la región, dada la idiosincracia de sus pueblos. Comparó a Bosnia con un zoológico, se refirió a la insanía de la los enclaves serbios en Kosovo, y criticó el mito de la convivencia de macedonios y albaneses ya que, según él, ambas comunidades no hacen otra cosa que coexistir sin contacto ni mezcla. Aseguró que “una definición étnica de Albania no es un viejo sueño romántico”, sino que es la única alternativa que tienen los albaneses ante el riesgo de la marginación o la asimilación forzada. No parece ser sólo una posición personal.

Menduh Thaçi (foto), segundo al mando en el partido que preside Xhaferi, comparó a Macedonia con un enfermo que viene de sufrir un ataque cardíaco: “no sobrevivirá a una segunda crisis”, vaticinó. El ex primer ministro del país, Ljupco Georgievski, étnicamente eslavo, también eligió el mes de abril que acaba de finalizar para señalar su rechazo a una sociedad multiétnica y, desde las páginas del periódico Dnevnik, pronosticó la partición del país. Para Vlado Jovanovski, periodista del semanario Forum, “Ljupco Georgievski y Menduh Thaçi son concientes de que la comunidad internacional no permitirá la división étnica de Macedonia”, por lo que interpreta su postura como una maniobra política dirigida a recuperar terreno en las internas de sus partidos. Otros analistas leen sus actitudes como un intento de ganar tiempo y retrasar la aplicación de los acuerdos de Ohrid, que deberían convertirse en ley el próximo año, escenario para el cual ni macedonios ni albaneses parecen estar preparados. Sea como sea, ambos dirigentes deberían saber que agitar los fantasmas étnicos en los Balcanes puede ser la forma más peligrosa del oportunismo político.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 2 de Mayo de 2003).

Etiquetas: , , , , ,