05 julio 2002

Los zulúes de Albania y el resfrío de Slobo

Las noticias relativas a los Balcanes vivieron una semana plagada de desplantes de opereta. En Albania, el aspirante al trono, Leka I (foto), se ofendía con los aduaneros de su país porque no le permitían ingresar once cajas repletas de armas. En La Haya, el ex mandatario yugoslavo Slobodan Milosevic, no se presentaba en la corte que lo juzga por genocidio arguyendo estar resfriado. Pero era en Washington donde se originaba el desplante mayor: como Naciones Unidas no ha decretado a priori que los marines no podrán ser juzgados por crímenes contra la humanidad cometidos fuera de fronteras, el gobierno de Estados Unidos amenazó retirar sus tropas de la misión de paz en Bosnia-Herezegovina.

Un lanzagranadas antitanque, un mortero, nueve fusiles Kaláshnikov, y otras setenta y tres piezas de combate, difícilmente pueden ser defendidas como el equipaje de un coleccionista. Procedente de Sudáfrica, y habiendo sorteado, curiosamente, todos los controles de los aeropuertos por los que pasó, un excéntrico aristócrata que quiere reinstaurar la monarquía en Albania, tuvo que dejar sus armas en custodia de las autoridades aduaneras de Tirana. Leka I no venía solo. Lo acompañaban dos guerreros zulúes a los que había reclutado como guardaespaldas luego de su más reciente safari. Expulsado del país por los fascistas italianos cuando era un niño de nueve años, el hijo del destronado rey Zog es conocido por una problemática afición a las armas. En 1997 salió a las calles de Tirana portando pistolas y granadas, decidido a escarmentar a quienes le habían hecho perder un referéndum con el que pretendía que Albania volviera a ser una monarquía. Luego del incidente de esta semana resolvió mantener un perfil bajo, y en declaraciones realizadas a Albanian News dijo no querer involucrarse con ningún partido político en particular.

Un día antes del incidente del aeropuerto de Tirana, se recordó en los Balcanes el día de San Vito, una de las fechas más significativas para los cristianos ortodoxos y, especialmente, para los serbios. El 28 de junio coincide, además, con un el aniversario de la mítica Batalla de Kosovo, en la cual los turcos derrotaron en 1389 a los nobles cristianos que lideraba el príncipe serbio Lazar y consolidaron su dominación en la zona. Este año el día de San Vito y Kosovo fue aprovechado por los ultranacionalista para manifestar en contra del gobierno serbio actual, y para corear consignas favorables a Milosevic (foto). El homenajeado, tal vez no queriendo recordar ese día en carácter de acusado, resolvió boicotear la sesión del Tribunal Penal Internacional que lo juzga en La Haya, dando parte de enfermo. Para completar la circularidad simbólica, ese día se cumplía un año de comenzado su juicio.

Ninguno de estos episodios, protagonizados por personajes relativamente marginales de la escena política actual, pusieron en riesgo la estabilidad balcánica, como sí lo hizo la decisión de Estados Unidos de condicionar su permanencia al frente de la misión de paz en Bosnia. El 19 de junio Washington reclamó ante el Consejo de Seguridad de la ONU, inmunidad para todos los estadounidenses en misiones de paz de Naciones Unidas. Como medida de presión, este lunes 1 de julio Estados Unidos vetó la extensión del plazo de la presencia de los cascos azules en Bosnia. Al cierre de esta edición, la pulseada seguía, aunque la Unión Europea ofreció el miércoles 3 cargar sobre sus espaldas el peso de la misión ante una eventual retirada estadounidense.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 5 de Julio de 2002)

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