27 mayo 2005

Chávez y la bicicleta persa

Montado en una bicicleta iraní el presidente venezolano Hugo Chávez volvió a desafiar a Estados Unidos. Durante la emisión del domingo pasado de su programa Aló Presidente, Chávez mostró los diferentes vehículos que su país importa de Irán y pedaleó frente a las cámaras con su habitual histrionismo. Pero el mandatario no montó el biciclo simplemente para probar su resistencia, sino que apoyado en los pedales de la polémica que desde hace meses viene enfrentando a Irán con la comunidad internacional, Chávez anunció que también Venezuela está pensando en desarrollar un plan nuclear. La frase, tomada por todas las agencias internacionales y reproducida con preocupación en medios de prensa de la región, tuvo el efecto de un pequeño terremoto en las cancillerías de sus aliados. “Estamos interesados en el tema nuclear” dijo, como al descuido, el presentador-presidente. Y agregó: “Podemos perfectamente, junto con Brasil, junto con la Argentina, junto con los países de América latina, adelantar investigaciones en el área nuclear y pedir apoyo a países como Irán”.

El país del Golfo Pérsico se mantiene firme en la postura de desarrollar energía nuclear con fines pacíficos, lo que le ha llevado a enfrentar una dura oposición de Estados Unidos. Este miércoles, por ejemplo, la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, exigió, en entrevista con AFP, que Irán suspenda “todo tipo de actividades nucleares”. El problema más sensible es el enriquecimiento de uranio, proceso que puede permitir torcer un plan de uso pacífico y llevarlo por los caminos del desarrollo de armas atómicas. Irán parece haber cedido a los consejos de los negociadores europeos (aunque los cancilleres de Alemania, Francia e Inglaterra calificaron las conversaciones del miércoles pasado como “complejas”) y dejado de lado la intención de enriquecer uranio por sus propios medios (tarea que podría recaer en Rusia). El presidente iraní, Mohamed Jatami, trató de emitir un mensaje tranquilizador tanto para la comunidad internacional como para los sectores conservadores iraníes diciendo, crípticamente, que "iniciaremos de otra manera nuestro programa. Pero ello no significa que rompamos la suspensión del enriquecimiento. Continuaremos con esa suspensión hasta que tomemos posteriormente una decisión sobre ello".

Mientras Chávez provoca y Jatami gana tiempo, el jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed El Baradei, tiene preocupaciones más graves. En una reunión de ese organismos celebrada en Australia esta semana, Baradei recordó que evitar un atentado nuclear no es tarea fácil y que los servicios de seguridad del mundo están corriendo “una carrera contra el tiempo” para desactivar esa posibilidad. El problema no es Irán. Ni siquiera Corea del Norte. El verdadero dolor de cabeza para Baradei son las armas nucleares que puedan encontrarse en manos de traficantes privados. Como para no preocuparse: desde 1993 la OIEA ha podido detectar 630 incidentes de tráfico de materiales nucleares o radiactivos.

(Artículo de Roberto López Belloso publicado en Brecha el 27 de Mayo de 2005).

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