27 febrero 2006

Así escapó Karadzic

El 26 de febrero, mientras la atención del mundo estaba puesta en la crisis de Medio Oriente, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a través de su Fuerza de Estabilización en Bosnia, intentaba un operativo militar para atrapar al hombre más buscado por el Tribunal Penal Internacional para la Ex Yugoslavia: el serbobosnio Radovan Karadzic, un psiquiatra y autor de poesías para niños acusado de genocidio. La acción quedó envuelta entre dos velos de silencio. El anterior a su realización, medida lógica para dotar de secreto a una operación secreta. Y el posterior, consecuencia natural de su desastroso resultado. Sin embargo, por entre las tramas de ambos mantos de silencio lograron filtarse voces. Momentos antes de la operación comando, alguien avisó a Karadzic de las intenciones de la OTAN, lo que le permitió escapar y tender una emboscada a las fuerzas estadounidenses que intentaban detenerlo. Después del fiasco, medios de prensa bosnios, franceses y alemanes, lograron hacerse con fragmentos de la historia para recomponer un mosaico en el que la palabra traición resonó con insistencia.

La OTAN no habló de bajas, aunque reconoció su fracaso. El semanario balcánico Slobodna Bosnia afirmó que en los enfrentamientos murieron un integrante de la guardia personal de Karadzic y nueve soldados estadounidenses, que se suman así a los dos comandos de las SAS británicas que perdieron la vida el año pasado en otro intento frustrado de atrapar al ex líder serbobosnio acusado de crímenes de guerra. Los hechos del 26 de febrero habrían ocurrido en las cercanías de Celebici, un lugar donde el nacionalismo serbobosnio obtuvo el 80 por ciento de los votos en la última elección. Cuando las tropas estadounidenses descendieron de sus helicópteros, fueron recibidos a balazos por la guardia de Karadzic, mientras éste se escabullía rumbo a la frontera con Montenegro. Slobodna Bosnia asegura que la guardia del serbobosnio había sido reforzada por voluntarios chetniks (nacionalistas serbios), y que la prueba de que la presa estaba al tanto de la cacería, estriba en que su escape fue una huida cuidadosamente planificada, en tres autos idénticos que se internaron por caminos de montaña, en diferentes direcciones, sin que nadie supiera en cuál de ellos viajaba Karadzic.

El diario de Hamburgo, Die Welt, aseguró que la OTAN fue “ridiculizada” en esta acción y sugirió que Karadzic fue alertado desde dentro de las fuerzas de la alianza atlántica. Otro diario de esa misma ciudad, el Hamburger Abendblatt, acusó directamente a un oficial francés de ser el informante de Karadzic, lo que fue desmentido incluso por la fuente que había citado el periódico. Esta acusación fue muy mal recibida por el Ministerio de Relaciones Exteriores francés, que calificó de “intolerable” cualquier sugerencia de que Francia no hace todos los esfuerzos posibles para capturar al prófugo serbobosnio, pero a la vez la prensa parisina recordó un artículo del Washington Post de abril de 1998, en el que se daba el nombre de un comandante francés que se habría entrevistado en varias ocasiones con Karadzic. Asimismo se volvieron a citar otros episodios de militares franceses pro-serbios, como el caso del comandante Pierre-Henri Bunel, condenado a dos años de prisión por entregar a un agente serbios documentos secretos con parte de los planes de la OTAN para bombardear las posiciones serbias en Kosovo. Según Slobodna Bosnia, el último hilo de esta trama es el nombre de Jugoslav Petrusic Dominique, que sería un serbio reclutado en Zaire como agente secreto francés, y que está señalado como uno de los ejecutores materiales de la matanza de Srebenica (una de las acusaciones centrales en el juicio que se sigue en La Haya contra el ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic).

(Artículo de Roberto López Belloso. Publicado en Brecha )

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